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Bautizo

Contenido disponible: Texto GEA 2000

(Antropol.) Es el rito fundamental de agregación; en Ansó, el día que sale la madre a misa, tras la cuarentena, toma consigo al hijo y lo presenta a los familiares, vecinos y amigos en una serie de visitas solemnes. Aparte de la ceremonia religiosa, sin peculiaridades acusadas en Aragón, es fundamental la elección de padrinos y la adjudicación del nombre, creándose no sólo el parentesco religioso, sino una estrecha relación entre padrino y ahijado. La inserción de un nuevo miembro en el grupo social comporta la presencia de invitados y la entrega de regalos. La impureza de la madre que durante cuarenta días no puede salir a la calle, ir a misa ni tocar determinados alimentos ni cosas, hasta que se cumple el rito de purificación a semejanza del de la Virgen María obliga a que el padrino asuma el papel de representante y protector del recién nacido, con menoscabo del padre, y marca un predominio masculino muy interesante; la elección de padrino puede influir en las condiciones, incluso físicas, del recién nacido.

A bautizar llevan al niño los padrinos, la comadrona que lo transporta en sus brazos y un largo cortejo, sobre todo de niños, que esperan en la puerta de la iglesia (Gistaín) para que, al salir, el padrino arroje frutas, confites, monedas, peladillas o caramelos, incitándole con canciones y estribillos de distinto carácter según su generosidad; de Manzanera conocemos el hecho de que un padrino insultado como tacaño e iracundo arrojase sobre sus convecinos duros de plata previamente puestos al rojo en una sartén.

Los padres no asistían a la ceremonia y la madre, en ningún caso, ni al convite posterior que en Ansó se hacía en casa del padrino con asistencia incluso del cura y el monaguillo. El niño iba fuertemente fajado y con mantillas especiales que pasaban a todos los hermanos e incluso de generación en generación; se le colocaban medallas y amuletos, como una pata de tejón. Pedro Saputo decía de sí mismo: «Reniego de mantillas usadas. ¿Sabes lector por qué yo no fui más agudo de chico y lo soy tan poco de grande? Pues... porque las mantillas con que me llevaron a bautizar y purificar se las habían puesto ya otros hermanos míos que vinieron delante y absorbieron toda su virtud. Ya se ve, como sólo se usaban dos o tres veces para cada uno, duraban siempre y con un poco de almidón y agua de fuente quedaban otra vez nuevas».

El día de salir la madre a misa llevaba el niño consigo y también un cirio y dinero que entregaba al cura en el ofertorio; no conocemos en Aragón el ponerse una teja sobre la cabeza cuando era imprescindible salir antes de la cuarentena, pues de esa forma llevaba la casa encima y era como si no saliera de ella (Vera de Bidasoa). En Ansó el niño había tenido las manos sujetas o atadas bajo el pañal durante «los días de la Virgen», que se le soltaban y sacaban fuera tras la purificación, lo que se llamaba sacamanetas; son interesantes las vestiduras de los niños acompañantes en Ansó (Museo Etnológico de Zaragoza). En general los acompañantes llevaban la sal, la toalla y un jarro de agua para el lavatorio del oficiante; la madrina una cazuela con sal a la que se atribuía conceder gracia y despejo al bautizado. Cuando el rito perdió sentido, siguió llevando una niña una toallita o pañuelo fino y un cantarillo de cristal con agua. De los gestos, actitudes y lloros del niño se deducían presagios; si los padrinos volvían la cabeza el bautizado tendría mal genio.

Los nombres eran escogidos, preferentemente, entre los de los santos del día, especialmente los poco usuales para que sirvieran de fácil identificación sin recurrir al apellido, apenas citado. La especificación se hace frecuentemente por el nombre de la «casa» o bien con el genitivo del nombre de la madre (Melchor el de Roseta), cosa normal en las sociedades agrícolas y derivado de la forma de nominación árabe. Es normal el apodo, transmitido a través de varias generaciones, con la misma mecánica que el signum latino; por la misma dinámica romana, el primogénito lleva el nombre del padre o del abuelo paterno y la hija mayor el de la madre. A partir del siglo xvii influyen mucho las devociones locales o nacionales en la imposición del nombre. (Nacimiento, infancia Buscar voz....)

 

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BAUTIZO. DIBUJO DE MARÍN ...BAUTIZO. DIBUJO DE MARÍN BAGÜÉS

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