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Octubre 1934

Contenido disponible: Texto GEA 2003  |  Última actualización realizada el 05/10/2007

Esta fecha señala la puesta en práctica de las advertencias socialistas ante una posible participación en el gobierno republicano de las «occidentalistas» fuerzas de C.E.D.A. Buscar voz..., formación de las derechas católicas que había experimentado un considerable auge, durante el bienio azañista, configurándose tras las elecciones de 1933 como la primera fuerza parlamentaria del país. A esta situación, es sabido, se había llegado como consecuencia del fracaso de la colaboración gubernamental de los socialistas con el republicanismo de izquierda (1931-1933). La crisis de esta política conducirá al socialismo español a retornar en 1933 a su tradicional política de aislamiento con la burguesía. En esta ocasión, la radicalización le llevará a adoptar posiciones revolucionarias, basadas ideológicamente en un análisis de enfrentamientos, frontal y mecanicista, de clase (proletariado) contra clase (burguesía). En el contexto internacional, el fantasma del fascismo Buscar voz... ascendente (Austria, Alemania) ponía en guardia a los socialistas españoles sobre la inminencia de un proceso —que valoraban como similar en nuestro país— que debía ser cortado en su nacimiento, dándose con ello paso a la creación de un nuevo poder, un nuevo tipo de democracia social. El instrumento capaz de propiciar esta política, la Alianza Obrera, todavía no estaba, a la altura de octubre de 1934, suficientemente desarrollado. Las Alianzas, apoyadas en su nacimiento a finales de 1933 (aunque con distintas interpretaciones y tácticas) por socialistas, comunistas heterodoxos (Maurín, Nin...) y cenetistas escindidos (Pestaña, López...), no logran incorporar hasta mediados de septiembre de 1934 a los comunistas; restando la ausente C.N.T. (a excepción de la Regional de Asturias) gran parte de su eficacia en las inminentes acciones. En el caso de Aragón no tenemos constancia de la creación de Alianzas Obreras antes de octubre. En cualquier caso aquí no se planteaba con gran urgencia esta necesidad, dada la escasa importancia del resto de las organizaciones constituyentes de la A.O. La «inevitable» ocasión insurreccional se presentó con motivo de la crisis de gobierno radical a mediados de septiembre. Gil Robles presionó la entrada de C.E.D.A. en el gobierno aun a sabiendas de la posibilidad de la reacción socialista. Y ésta se desata a partir de la tarde del 4 de octubre, al tiempo que los medios informativos daban cuenta del nuevo gobierno radical-cedista. La dirección de este movimiento de oposición va a estar en manos de los socialistas, siendo secundario, de apoyo, el papel que éstos otorgaban a las Alianzas. Va a presentar diferentes modalidades según zonas, variando entre la declaración de huelga pacífica y la insurrección armada. El rápido fracaso insurreccional de Madrid hizo que el movimiento se concentrara principalmente en dos zonas: Cataluña (donde el enfrentamiento de la Generalidad con el gobierno de Madrid hizo de aquélla un aliado de la Alianza Obrera) y Asturias.

La situación de Aragón puede considerarse intermedia. En Zaragoza, la conflictividad social tras las elecciones de 1933 se ha mantenido insistente en 1934, siendo impulsada en estos momentos por los socialistas (huelga general en Zaragoza de 36 días en mayo, huelga general campesina propiciada por la F.N.T.T.-U.G.T. en junio). El 5-X-1934, en Zaragoza se confirman los rumores de paro de la noche anterior. Los sectores laborales afiliados a la U.G.T. no asisten esta mañana al trabajo: empleados de espectáculos, camareros, peluqueros, artes gráficas, músicos y panaderos. Un amplio sector de los tranviarios ugetistas, así como de los empleados de algunos bancos (Aragonés y Zaragozano) y alguna contada obra de la construcción. Pero la huelga no es general. La C.N.T. Buscar voz... —en estos momentos su Comité Nacional residía en Zaragoza— no secunda el paro. La Federación Local de Sindicatos Únicos (C.N.T.) envió, para su aprobación al Gobierno Civil una nota, posteriormente difundida, que afirmaba textual y taxativamente su negativa a participar en una huelga entendida como «movimiento político». La ciudad apareció este viernes sin periódicos. a excepción del órgano de las derechas zaragozanas El Noticiero Buscar voz..., cuyos trabajadores no estaban afiliados a U.G.T. Esta situación durará hasta el martes. Por otro lado los servicios ferroviarios sufren anormalidades debido a la situación catalana. Numerosos grupos se estacionan en la plaza de la Constitución (actual de España) y en el Paseo de la Independencia, siendo invitados a disolverse. Son detenidas algunas personas.

En la provincia, los sucesos más graves tienen lugar en las Cinco Villas, comarca zaragozana con mayor arraigo socialista y numerosos alcaldes de esta filiación. Las tres localidades más conflictivas de la zona van a ser Uncastillo, Tauste y Ejea. Junto a ellas, destacará Mallén. El proceso insurreccional va a ser en todas ellas similar. Durante la madrugada (el viernes en Uncastillo y Mallén, el sábado en las otras dos) es ocupado el Ayuntamiento y colocada la bandera roja en el balcón. Acto seguido, los manifestantes armados se dirigen a la Casa Cuartel de la Guardia Civil, quedando sitiada al negarse sus fuerzas a reconocer el nuevo poder. En el caso de Tauste el pregonero voceó por las calles el anuncio de la nueva situación. Las comunicaciones quedaron cortadas. Son enviados desde Zaragoza rápidamente refuerzos policiales a estos pueblos, que enérgicamente los vuelven prontamente a la normalidad. En los duros enfrentamientos, dos guardias civiles y un revolucionario mueren en Uncastillo; en Mallén, dos guardias muertos, un capitán, seis números y nueve paisanos resultan heridos. El paro afectó, asimismo, durante el viernes, notablemente a otras localidades de la provincia, como Gallur, Magallón, Calatayud (huelga de camareros) y Caspe, dándose algún incidente de menor cuantía.

El sábado 6 se declara el estado de guerra. El gobernador resigna el mando en la autoridad militar. En la plaza de Aragón, en Zaragoza, se realizó una manifestación «de fervor españolista». Posteriormente es leído el bando y es declarada la ley marcial. Esa noche se reincorporaban al trabajo los empleados de espectáculos. El domingo 7 —la Generalidad se había rendido— era clausurado en Zaragoza el centro de Izquierda Republicana, y detenidos algunos de sus líderes, como el ex diputado Venancio Sarría Buscar voz.... Continuaba la huelga de los gremios de U.G.T., aunque al día siguiente ésta empezaba a debilitarse, al reintegrarse un sector de obreros panaderos y de grafistas, haciéndolo por la tarde algunos tranviarios. Son destituidos los Ayuntamientos de Uncastillo, Ejea, Tauste y demás corporaciones que hubieran apoyado implícita o expresamente el movimiento. El martes 9 quedaba terminada la huelga con el restablecimiento de todos los servicios. Ese día era detenido Antonio Plano, alcalde de Uncastillo y ex diputado provincial; el día anterior lo había sido el alcalde de Ejea, Juan Sancho; numerosos concejales socialistas son destituidos y detenidos, entre ellos los seis del Ayuntamiento zaragozano, que se unen a las docenas de detenidos en la cárcel a la espera de inminentes consejos de guerra.

Mientras, en Teruel, el sábado había aparecido una nota pidiendo la realización de una huelga general. Fueron hechas algunas detenciones en la Casa del Pueblo, y cursada una nota oficial en la que se manifestaba que aquellos obreros que no se reintegrasen al trabajo se considerarían despedidos. El paro —acababa de finalizar una huelga de la construcción de casi un mes de duración en la capital— se extendió principalmente por la cuenca minera, de incidencia ugetista, y entre el personal del ferrocarril Teruel-Alcañiz. Hubo algunos intentos insurreccionales en pequeños pueblos como Anadón, Huesa, etc. Días más tarde eran destituidos los concejales socialistas de diversas localidades de la provincia (Monreal del Campo, Alfambra...). Asimismo hubo algunas detenciones.

Aún duraría la insurrección en Asturias hasta el día 18. En el movimiento de octubre las dos tendencias dominantes en el P.S.O.E. habían caminado juntas: Prieto, representando el sector centro del partido, defendiendo la legitimidad republicana; Largo Caballero, representante de la izquierda socialista, profundizando, hacia la revolución social. En todo caso, como ha sentenciado el profesor Tuñón de Lara, «para que madurase esa idea de asalto al poder, había faltado unidad, coordinación y preparación política. En caso contrario —lo que ocurrió— era una prueba del voluntarismo con que los ideólogos de la izquierda socialista, como Araquistaín, sustituían al marxismo». Tras octubre de 1934, la separación de la tendencia centrista (Prieto) e izquierdista (Largo Caballero) se ahondará. El conjunto de este partido entrará en una profunda crisis de identidad.

 

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