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Gracia Tesán, Carmen

Contenido disponible: Texto GEA 2003  |  Última actualización realizada el 20/01/2011

(La Puebla de Hijar Buscar voz... - Ginebra, Suiza, 2003). Soprano colorature. Cantante de ópera contemporánea, no conocida en su tierra como merece. Después de un completo aprendizaje en Barcelona, por su aplicación y dotes musicales y siendo todavía una adolescente, tuvo la oportunidad de debutar en el Gran Teatro del Liceo interpretando el papel de Gilda, en Rigoletto, la ópera de Verdi. La belleza de su voz, la seguridad en las notas, su atractivo personal así como su aparente naturalidad en la escena a pesar de la responsabilidad que suponía esta primera actuación ante un público tan exigente como el del Liceo, cautivaron al auditorio que aplaudió con calor esta primera actuación de Carmen Gracia.

Ese mismo año, 1940, y junto al barítono Pablo Vidal, representaría en ese coliseo y con igual aceptación El barbero de Sevilla. Y en el mes de octubre, en la función de gala organizada por la Comisión de Festejos en el reinaugurado teatro Principal de Zaragoza, la jovencísima cantante aragonesa hizo gala ante sus paisanos de sus extraordinarias facultades para la lírica, interpretando Lucia de Lammermoor y compartiendo nuevamente el escenario con el citado Vidal, así como con otros cantantes y coros del Liceo.

En junio de 1941 repitió una vez más el personaje de Gilda en la puesta en escena realizada en el teatro Principal en una breve temporada de ópera. A mitad de octubre, en la fiesta de exaltación del folclore aragonés celebrada en el mismo teatro, Carmen, a la que ya califican de diva, interpretó unas canciones compuestas especialmente para la ocasión por el maestro Mingote Buscar voz.... Sus facultades y su carrera, que ya incluía actuaciones en el extranjero, seguían un ritmo ascendente. En la década de los cuarenta actuaría en el Metropolitan Opera de Nueva York, ciudad en la que posteriormente se desarrollaría una importante y amplia etapa de su vida personal y profesional.

En mayo de 1943 Carmen Gracia se presentó por primera vez ante el público madrileño en el teatro Calderón, con la ópera L’elixir d’amore, de Donizetti, junto al mítico tenor Tito Schipa. Había cierta expectación y curiosidad por escuchar a la nueva soprano que venía precedida de las mejores críticas y que interpretaría a la esquiva y casquivana Adina. Ramón Salanova, corresponsal de El Noticiero Buscar voz... que asistió a la representación, resumía así: «Carmen Gracia Tesán ha triunfado en la prueba más difícil que se le podía ofrecer. Y ha triunfado plenamente».

Según comentaba también en su crónica, la joven artista había recibido lecciones de Toti del Monte, quien le había dicho: «¿Si será la tierra aragonesa la que da este color de voz?» Por su parte, opinaba Tito Schipa: «Carmen puede llegar a ser una figura mundial». Y no se equivocaba.

Aunque al trazar un resumen biográfico de cualquier persona es inevitable citar fechas y otros datos que la sitúen en un entorno y en un tiempo determinado, en el caso de Carmen Gracia y siguiendo su criterio, lo más importante de su trayectoria personal ha sido la amplitud y variedad de su repertorio y el amor y sinceridad con que ha dado vida a las diferentes personalidades femeninas que ha representado. Sólo así es creíble lo que sucede en el escenario, al margen de los movimientos de los actores, los decorados y demás tramoya que lo enmarca.

Entre el repertorio cantado se cuenta Rigoletto, de Verdi, Lucia de Lammermoor, Elixir d’Amore y Carnavale di Venezia, de Donizetti, Sonambula, de Bellini, Barbiere di Seviglia, de Rossini, Pecheurs de Perles, de Massenet, Marina, de Arrieta o Hamlet, de Thomas. Carmen ha prestado la belleza de su expresivo rostro, su atractiva figura, su cálida voz, pero sobre todo sus más íntimos sentimientos a cada una de las Gilda, Lucia, Adina, Amina, Rosina, Leila, Marina u Ophelia que ha interpretado en los más importantes coliseos del mundo. En cada una de estas figuras literarias, en mayor o menor medida, está presente una parte de ella misma, y como tal se entrega, sufre, implora, odia o ama, ríe o llora, manifestando todos estos sentimientos a través de su expresión y, sobre todo, de su privilegiada voz.

Persona de carácter, a pesar de la distancia siempre ha ejercido como aragonesa, aunque en alguna lujosa publicación la hayan incluido entre los cantantes catalanes; esto es algo a lo que no da importancia, puesto que fue en Barcelona donde debutó y consiguió sus primeros contratos y disfrutó del aplauso y cariño de los amantes de la ópera. Pero nunca ha olvidado sus orígenes ni su villa natal, a la que vuelve con cierta frecuencia siempre que sus obligaciones se lo permiten, sobre todo con ocasión de las fiestas patronales.

Estos compromisos, además de las representaciones, la han llevado a dar numerosos recitales en un gran número de países, haciendo uso en cada ocasión de alguno de los idiomas que conoce, como el inglés, alemán, italiano o ruso. Conciertos que ha compartido con su actividad como profesora en el Conservatorio de Nueva York, o más recientemente, impartiendo clases de perfeccionamiento de canto a jóvenes promesas de la lírica.

 

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Carmen Gracia Tesán
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