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Celestina, La

Contenido disponible: Texto GEA 2003  |  Última actualización realizada el 28/09/2010

Nombre con el que se conoce la que está considerada como la más importante obra literaria en castellano, después del Quijote; totalmente dialogada, de ella nos han llegado dos versiones. De la primera, dividida en dieciséis actos y titulada Comedia de Calisto y Melibea, se conservan sendos ejemplares de las ediciones realizadas en Burgos (entre los años 1499 y 1502), Toledo (1500) y Sevilla (1501). De la segunda (y definitiva), dividida en veintiún actos y titulada Tragicomedia de Calisto y Melibea, la edición más antigua conservada en castellano, y la más fidedigna, vio la luz en 1507 en la zaragozana imprenta de Jorge Coci Buscar voz....

En la Comedia, Calisto se enamora de Melibea y al verse rechazado, aconsejado por su criado Sempronio, recurre a la ayuda de la bruja y alcahueta Celestina, con la oposición de Pármeno, el criado honesto que le previene contra la vieja. Ésta consigue ganarse la confianza de Melibea y vencer la resistencia de Pármeno, sirviéndose en este caso de su protegida Areusa. Calisto se entrevista con Melibea en secreto; los criados disputan con Celestina por la recompensa, y la asesinan; resultan gravemente heridos al huir, son detenidos y ejecutados. Por la noche, Calisto entra en el jardín de Melibea y la seduce. El joven cae al salir del jardín y muere. Melibea confiesa la verdad a Pleberio, su padre, y se suicida. La obra acaba con el lamento de Pleberio. En la Tragedia, Calisto regresa a su casa tras la seducción y continúan los encuentros de los enamorados por espacio de un mes, mientras Areusa y Elicia (amante de Sempronio y protegida de Celestina) planean vengarse de los amantes. Como consecuencia de ello, se produce un encadenamiento de hechos que conducen a la muerte de Calisto al caer cuando baja del huerto de Melibea para defender a sus criados. Concluye, igualmente, con el suicidio de Melibea y el llanto de su padre.

La opinión generalizada de la crítica es que La Celestina es obra de dos autores: un primer autor desconocido (el «antiguo autor») habría compuesto el primer acto, y el bachiller Fernando de Rojas, los restantes de la Comedia y de la Tragicomedia. Diferentes estudiosos han tratado de identificar, sin éxito hasta el momento, al primer autor. Baltasar Gracián Buscar voz..., en Agudeza y arte de ingenio, planteó por vez primera la filiación aragonesa del «antiguo autor» al referirse al mismo como el «encubierto aragonés», lo que fue considerado un despropósito por autoridades como Menéndez Pelayo Buscar voz..., entre otros. No obstante, en el año 2000, un estudio de García Valdecasas resucita la cuestión del aragonesismo del primer autor pues concluye que la experiencia vital que el autor deja traslucir en la obra induce a pensar que era aragonés de origen o había residido largo tiempo en este reino y conocía bien la ciudad de Zaragoza.

Así, el benevolente castigo impuesto a Claudina (compañera de andanzas de Celestina y madre de Pármeno) por practicar la brujería (medio día en lo alto de una escalera, en la plaza pública, con una coroza en la cabeza), que no le impide reincidir en cuatro ocasiones, es propio de Aragón Buscar voz..., donde se ocupaba de las brujas la Inquisición Buscar voz... papal, mientras que en Castilla hubiera sido reo de muerte. Las andanzas de Claudina de cementerio en cementerio suponen la existencia legal y en activo de cementerios de las tres religiones, lo que era posible en Aragón hasta 1492, pero no en Castilla donde no se permitía la existencia de comunidades musulmanas estables desde 1422. La cuchillada en la cara de Celestina podía ser marca infamante trazada por el verdugo pues las marcas corporales eran frecuentes en Aragón; sin embargo, en Castilla sólo fueron práctica habitual hasta el reinado de Alfonso X. El derecho aragonés Buscar voz... permite, hasta 1495, las rápidas ejecuciones, sin sentencia previa, cuando el delito era flagrante, tal como sucede con los criados de Calisto. Celestina hace referencia a los rogadores (personas que podían interceder por el reo), institución no castellana; como tampoco es castellano el santo con el que compara la alcahueta a Calisto para alabar sus cualidades: el San Jorge venerado en Aragón. En Castilla reina una mujer, pero Celestina alude al rey y no a la reina. Finalmente, en la despensa del enamorado galán se almacena vino de Murviedro (Sagunto), cuya importación (como la de cualquier caldo del reino aragonés) estaba prohibida en Castilla a partir de Juan II; en cambio, las Cortes de Zaragoza de 1446 autorizaron la libre importación de vinos.

En cuanto a la ciudad esbozada en la obra, presenta notables coincidencias con la Zaragoza Buscar voz... de la época. El autor piensa en una gran urbe, con universidad, numerosos palacios y monasterios, varios jueces o justicias y al menos tres cementerios, de los que el moro y el judío estarían juntos. La concurrencia de caballeros, abades y obispos, todos ellos asiduos de la casa de Celestina en sus buenos tiempos, se explicaría en una ciudad donde se celebraran Cortes Buscar voz..., como ocurría en Zaragoza. La plaza del mercado, en cuyas proximidades vive Calisto, era la principal de la ciudad y el lugar donde se celebraban las corridas de toros y se ajusticiaba a los reos, tal como se refleja en La Celestina. En esa ciudad imaginada, los personajes rezan en la iglesia de la Magdalena, que se encuentra al final de la calle del Arcediano, y Celestina vive junto a la cuesta del río, cerca de las tenerías; en una casa apartada, cuya cocina no se encuentra en la planta baja sino en el primer piso, donde está también el dormitorio de Elicia. Todo lo cual se corresponde con la Zaragoza del siglo XV.

Según García Valdecasas, el desconocido autor pertenecía a la nobleza y era, probablemente, un hombre de Iglesia que habría viajado a Italia, donde habría presenciado las reposiciones del teatro clásico, además de entrar en contacto con la comedia humanística y con la Poética de Aristóteles; por lo que, en entrevista concedida a J.L. Solanilla, sugiere el nombre de Pedro Arbués Buscar voz..., en quien concurren todas esas circunstancias. Para este investigador, la contribución del primer autor no se limitaría al primer acto, sino que habría escrito toda la Comedia hasta la muerte de Calisto, mientras que Rojas añadiría el final, tal como se indica en los versos acrósticos y en la «Carta del autor a un su amigo». El desconocido autor sería el auténtico genio creador de una obra universal que ha sufrido numerosas adulteraciones debidas a los impresores y, sobre todo, a la mano inexperta de Rojas; ya Juan de Valdés había hecho notar la superioridad del primer autor: «Me contenta el ingenio del autor que la comenzó, y no tanto el del que la acabó», opinión que no ha sido compartida por la crítica especializada. El primer autor compondría un drama dividido en tres jornadas para ser representado en un escenario de dos pisos.

• Bibliog.:
García Valdecasas, José-Guillermo: La adulteración de La Celestina. Madrid, 2000.
Falcón Pérez, M.ª Isabel: Zaragoza en el siglo XV. Zaragoza, 1981.

 

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