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Azulejería

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 02/06/2009

Conjunto de azulejos o piezas cerámicas Buscar voz... vidriadas y pintadas que revisten de diversas formas un edificio. Los tres usos principales de la azulejería son: como decoración en los exteriores de edificios y torres mudéjares Buscar voz...; como suelos (llamándose, en este caso, solerías), y como recubrimiento y protección de los muros interiores (conociéndose entonces como arrimaderos). Estos usos aparecen indistintamente tanto en edificios civiles como religiosos.

No toda la azulejería que se conserva en Aragón es aragonesa, aunque predomina con mucho la local. Dentro de esta última, la más destacada fue producida en los cuatro principales centros alfareros Buscar voz... aragoneses: Teruel Buscar voz..., Calatayud Buscar voz..., Muel Buscar voz... y Villafeliche Buscar voz...; se elaboró también, en forma más esporádica y limitada en Tórtoles Buscar voz..., María de Huerva Buscar voz..., Cadrete Buscar voz... (Zaragoza), Tronchón Buscar voz... (Teruel), Huesca Buscar voz... y Zaragoza Buscar voz... y quizás Calcena Buscar voz... (Zaragoza).

Encontramos dentro de esta producción cerámica aragonesa dos técnicas principales de elaboración: la azulejería pintada plana, y la azulejería «de cuenca o arista». Ambas aparecen vidriadas con barniz blanco estannífero por su cara visible o externa, si bien en el caso de la azulejería pintada plana el motivo ornamental, ya sea unicolor o polícromo, se aplica a mano alzada con pincel, esponja u otro útil, plantilla o trepa. En el caso de la azulejería «de cuenca o arista», el tema decorativo queda en relieve, dado que la ornamentación se imprime con una matriz de madera sobre el barro tierno: las aristas resultantes separaban los colores depositados en sus cuencas o concavidades en la fusión en el horno.

Uno de los usos más destacados de la cerámica aragonesa ha sido su aplicación decorativa a la arquitectura, tanto con piezas monocromas como con azulejos hechos expresamente para este fin. El arte que mejor realizó la unión indisoluble entre la cerámica y la arquitectura fue el mudéjar, en el que con ambos elementos los artífices aragoneses tejieron auténticos tapices de color, brillo y luz, que además de animar y vivificar la superficie de las torres, ábsides y muros exteriores e interiores, continuaron la idea musulmana de que «sólo Dios permanece» y de que toda obra humana ha de tener por ello una apariencia de fragilidad.

Las torres mudéjares turolenses (torres de Santa María de Mediavilla, San Pedro, San Martín, del Salvador) y algunas otras de la provincia de Zaragoza (Santo Domingo, de Daroca, Santa María de Ateca, Belmonte de Calatayud, San Gil y la Magdalena de Zaragoza), construidas todas entre los siglos XIII-XIV, constituyen los ejemplos más antiguos de esta fórmula ornamental. En ellas se usaron piezas torneadas o moldeadas (columnillas, discos cóncavos, estrellas de ocho puntas, rombos, ángulos encajados), todas monocromas (verde, blanco, morado negruzco, y, más raramente, azul o melado), ensambladas entre sí o salpicando los fondos, según una fórmula ornamental que tuvo sus precedentes más inmediatos en el arte almohade español (ss. XII-XIII: torre del Oro y la Giralda, en Sevilla), aunque sin la extensión e importancia que habría de lograrse en lo aragonés.

A fines del siglo XIV, en el ábside del desaparecido San Pedro Mártir de Calatayud y en una parte del muro exterior de «la Parroquieta» de La Seo de Zaragoza, aparece una nueva azulejería pintada con motivos heráldicos, vegetales y geométricos, que enriquecen el anterior repertorio de piezas monocromas e inmortalizan la memoria de sus patrocinadores (los Luna), constituyendo, en el caso de Calatayud, un destacado ejemplo de la producción cerámica bilbilitana.

Algo más tarde, la torre de Santa María de Utebo (Zaragoza), a mediados del siglo XVI, muestra la sustitución de la cerámica anterior por una azulejería nueva, la llamada «de arista o cuenca», que en franca policromía presenta desde los temas de lazo moriscos a los geométricos y vegetales del Renacimiento, que se van introduciendo con fuerza en lo español. En esta torre es preciso destacar dos cosas: que con esta azulejería se forraron totalmente los fondos, valorizando así las labores en ladrillo, y que por vez primera nos encontramos ante una cerámica que no se hizo ex profeso para las torres, pudiendo aplicarse de otras maneras a la arquitectura. Este sistema ornamental se seguiría usando con más o menos amplitud a lo largo de todo el siglo XVI y parte del siglo siguiente.

Esta azulejería «de arista» alcanzó una importancia excepcional en la producción cerámica de Muel del siglo XVI, y se prodigó en un buen número de edificios civiles y religiosos, en forma de solerías y arrimaderos (p.e., en la iglesia de la Virgen de Tobed; en La Seo de Zaragoza: suelo de la capilla de San Miguel, muros de la del Nacimiento; o en el palacio de los condes de Morata en Illueca; etc.). Por su parte, Teruel produjo azulejería pintada plana desde los siglos XIII-XIV, primero con sus característicos colores verde y morado, y después, desde fines del siglo XIV, también en azul. Sus temas heráldicos, vegetales, geométricos y humanos coincidían con los de su vajilla.

A partir de la expulsión de los moriscos (1610), la principal producción azulejera aragonesa se concentró en Muel y Villafeliche; se conservan muestras sobre todo del primer centro. Técnicamente, se impuso la azulejería plana; sus temas vegetales o humanos, movidos y escenográficos, se fueron adaptando a la estética del Barroco. Los mejores ejemplos de este período son el frontal del altar de la capilla de San Hipólito de la parroquial de Muel, los arrimaderos de la ermita de la Virgen de la Fuente, de la misma localidad, o los de las iglesias de Fuendejalón (todos del siglo XVIII).

• Bibliog.:
Álvaro Zamora, María Isabel: Cerámica aragonesa I; col. Aragón, n.° 2, Librería General, Zaragoza, 1976.
Id.: Cerámica aragonesa decorada; col. Estudios, n.° 2, Libros Pórtico, Zaragoza, 1978.

 

Monográficos

Los mudéjares en Aragón

Los mudéjares en Aragón

Una cultura y un arte, producto de la tolerancia entre musulmanes y cristianos.

Imágenes de la voz

Azulejos de Muel...Azulejos de Muel

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Azulejería aragonesa...Azulejería aragonesa

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Azulejería aragonesa...Azulejería aragonesa

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