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Azara, Félix de

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 19/05/2009

(Barbuñales Buscar voz..., H., 19-V-1742 - Huesca Buscar voz..., 20-X-1821). Uno de los aragoneses con más trascendencia hispano-americana y europea del siglo XVIII. Comenzó sus estudios en la Sertoriana Buscar voz... oscense bajo la dirección de su tío, don Mamés de Azara, canónigo de la catedral de Huesca, de quien da referencia Félix de Latassa Buscar voz... en su Biblioteca nueva de los escritores aragoneses (tomo V, n.° 151). En dicha Universidad de Huesca cursó, desde 1757 a 1761, estudios de filosofía, artes y derecho; pero, más atraído por la milicia, comienza su carrera militar como cadete del Regimiento de Infantería de Galicia, estudia matemáticas en Barcelona, y en 1767 es promovido a «subteniente de Infantería e ingeniero delineador de los ejércitos nacionales y fronteras».

Tras varios trabajos de corrección hidrológica en los ríos Oñar, Henares y Tajuña, así como de fortificación en Figueras y Mallorca, toma parte en la expedición a Argel de 1775, donde es herido de gravedad y rescatado por el conde de Fuentes. Su gran periplo, el que le habría de hacer famoso, comienza cuando, siendo teniente coronel de Ingenieros en San Sebastián recibe en 1781 la orden de trasladarse a Río de la Plata en calidad de comisario de límites, con el nombramiento de capitán de fragata, para hacer efectivo el tratado del Pardo de 1778 que fija la frontera hispano-lusitana en tierras de América del Sur. Allí, esperando en vano la llegada de la parte portuguesa que habría de colaborar con él, pasa doce años preparando cuanto habría de precisar para su cometido.

Ello le lleva a un estudio exhaustivo del Paraguay bajo los puntos de vista hispánico, socioeconómico, geográfico, zoológico y ornitológico, lo que le permite convertirse en la persona imprescindible del virreinato del Río de la Plata. Nombrado por el cabildo de La Asunción «ciudadano de honor», se le encarga la colonización de la banda oriental del Río de la Plata (hoy Uruguay), en el último intento colonizador de España en aquellas tierras. Para ello tuvo el acierto de elegir como lugarteniente al entonces ayudante mayor del Regimiento de Blandengues de Maldonado, José Gervasio de Artigas, años más tarde prócer fundador de la república del Uruguay y nieto de Juan Antonio de Artigas Buscar voz..., emigrante de La Puebla de Albortón Buscar voz... (Z.) tras la guerra de Sucesión Buscar voz....

En 1801 recibe autorización para volver a España. Acude a París, donde su hermano José Nicolás Buscar voz... era a la sazón embajador ante Napoleón Bonaparte Buscar voz..., y aquél, que conocía su obra y la trascendencia de ella, lo presenta en el Museo de Historia Natural, donde Cuvier y sus colegas Waelkenaer, Lacepede, Geoffroy, Saint Hilaire, etc., le recibieron con auténtica admiración.

Sus últimos años, tras de renunciar al virreinato de Méjico que le ofrecía Godoy y aceptar el ser miembro de la «Junta de Fortificación de Ambas Américas» los pasa en su pueblo natal, trasladándose a Huesca después de la guerra de la Independencia Buscar voz.... Con esta ocasión es nombrado regidor de aquella ciudad, al no aceptar el pueblo a un tal Satué, conocido como afrancesado Buscar voz.... En esta situación, y pues no en balde era miembro fundador de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País Buscar voz... desde 1779, realiza sus últimos estudios de corte aragonés: Las Pardinas del Alto Aragón; Los olivos de Alquézar y sus aldeas, y otros sobre las causas de la decadencia aragonesa y la división de la región en provincias.

Murió en Huesca en 1821, y fue enterrado en el panteón catedralicio de los Lastanosa Buscar voz.... En 1805 había sido retratado por Goya Buscar voz....

Sus obras más importantes:
Memoria sobre el estado rural del Río de la Plata; Páxaros del Paraguay; Cuadrúpedos del Paraguay, y el compendio Viajes a la América Meridional, tuvieron una trascendencia internacional. La primera supuso el pedestal socio-económico imprescindible para las futuras repúblicas, y las otras tres, al aceptarse como una evidente novedad en las más altas instancias de la ciencia francesa, dieron lugar, con su publicación en París, al inicio de la teoría de la evolución de las especies que sesenta años más tarde desarrolló Darwin, y a la corrección de la obra de Buffon, hasta entonces intangible. Fueron publicadas, además de en español, en francés, inglés y alemán.

En Montevideo, Buenos Aires y Huesca, entre otras poblaciones, le dedicaron homenajes muy tempranos, dando su nombre a diversas calles. Su iconografía es numerosa, pues además del mencionado retrato de Goya (del cual salieron otros tomando de él la cabeza) y del que conserva el Museo Mitre de Buenos Aires existen al menos tres grabados suyos, uno incluido en el Atlas de los Viajes a la América Meridional, otro realizado por Amills, y un tercero por Batanero, de peor factura; estos últimos, indudablemente póstumos, se insertan en las obras sobre los Azara, entre ellas la de Basilio Sebastián Castellanos de Losada, Panteón biográfico-moderno de los ilustres Azara de Barbuñales en Aragón... (Madrid, 1848). Un monumento a él dedicado existe en Asunción del Paraguay, y una estatua sedente de gran tamaño en el Parque de la Ciudadela de Barcelona; además, se conoce de él un busto en mármol blanco italiano, con uniforme de marino, debido al escultor catalán Bover.

• Bibliog.:
Baulny, Olivier: «Napoleón et les projets d´attaque du Bresil»;
Revue Institute Napoleón, n.° 118, enero, 1971, París;
«Le Paraguay de Félix de Azara»; Bulletin de la Faculté de Lettres de Strasbourg, junio, 1969;
«La colonización de la Banda Oriental vista a través del Epistolario de Félix de Azara (Cartas inéditas a Miguel de Latarria)»; Academia Nacional de la Historia de Buenos Aires, 1971;
«Félix de Azara, un naturaliste aragonais»; Societé des Sciencies, Lettres et Arts de Pau, 4.° série, Tome VI, 1971;
«Félix de Azara, un aragonés precurseur de Darwin», Pyrénées, nums. 68-73, Pau, 1966-68;
«Félix de Azara, una vida ejemplar»; Revista Zaragoza, XXVII.
Jordán de Urriés Azara, Manuel: «Homenaje a Don Félix de Azara en su pueblo natal»; Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, tomo XLIV.
González, Julio César: «Apuntes bío-bibliográficos de D. Félix de Azara»; Buenos Aires, 1943.
Álvarez López, Enrique: «Félix de Azara»; Madrid, 1943;
Comentarios y anotaciones acerca de la obra de D. Félix de Azara; Madrid, 1952.
Sinués y Urbiola, José: D. Félix de Azara y Perera; Zaragoza, 1930.
Torres, Luis María: Les études geographiques et historiques de Félix de Azara; Buenos Aires, 1905.
Castellanos de Losada, B.S.: Glorias de Azara; Madrid, 1852;
Panteón biográfico moderno de los ilustres Azara de Barbuñales; Madrid, 1848.

 

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