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Auditorio

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 05/10/2009

El Auditorio de Zaragoza se inicia dentro del conjunto de espacios para la música que en la década comprendida entre los 80 y los 90 se construyen en España, pasando este país y a través de esta serie de salas sinfónicas a colocarse en el primer lugar europeo en cuanto a infraestructuras musicales.

Para la ciudad de Zaragoza Buscar voz... significa un salto cualitativo en cuanto a sus infraestructuras y manifestando la voluntad de transformación de la misma.

La situación de este edificio es el resultado de haber obtenido la propiedad de un tanto por ciento muy alto por parte del Ayuntamiento de la ciudad del suelo de la antigua Feria de Muestras Buscar voz....

La decisión de su ubicación enlaza con las necesidades de recuperar la ciudad antigua y resolver el equilibrio preciso en el conjunto de los habitantes de situar los equipamientos en ciernes de una centralidad, aportando la visión de una ciudad policéntrica.

La construcción del Auditorio soporta pues esta idea: por un lado hacer un lugar para la música desde la solución de la idea que ha de soportar este destino y la otra ayudar a conformar la ciudad.

La idea fundamental para el proyecto del Auditorio, fue la de construir un espacio para la música, cuya característica estribaba en convertirse en un instrumento más. Es decir, tanto la sala sinfónica como la sala de cámara son unas cajas acústicas que recogen en su interior el sonido y lo difunden a los espectadores, de tal manera que el comportamiento de éstas ha de ser igual a un instrumento totalizador.

Esta idea de instrumento, que se comprueba en cómo un violín es igual a otro violín y todo depende casi del intérprete. Así la idea fundamental fue la de la caja, elemento completamente forrado de madera que permitiera tanto la brillantez del sonido como su reflexión. El tiempo conseguido en la sala se aproxima a la base de partida que fijábamos en la propuesta de alrededor de 2 sgs. siendo el tiempo medio, a sala llena, de 2,1 sgs. aproximadamente, lo que le da la brillantez que se deseaba en la sala sinfónica, siendo en la de cámara de 1,8 sgs.

Si la caja, el espacio de la sala sinfónica y la de cámara, mucho más en la gran sala que en la pequeña, aceptaba su condición de construcción de un instrumento ya definido, ésta tiene su origen en el estudio de los lugares para la música, en especial la sala Filarmónica de Berlín, proyectada por Sharoum y construida en los años cincuenta. Prácticamente se puede entender que, igual que la Scala fue el gran teatro para la lírica y aceptado en su forma, de la misma manera que se establece la tipología a partir del XIX en la Opera de Garnier, fundamentalmente en sus anexos con el gran Foyer. Será la Filarmónica de Berlín la que establecerá el tipo a partir del cual se construyen todos los auditorios modernos. Teniendo en la experiencia Wagneriana de la construcción del Festpielhaus-Bayreuth el origen de una tipología que se centrará más a partir de las ideas del teatro total de Gropius.

La acústica tendrá su peso en la definición formal de la sala, así como en la base de la formalización del espacio de recepción. Las salas atenderán a requerimientos puramente acústicos y en otro momento a las sugerencias formales de cada una de las piezas.

Queda así establecida la idea fundamental que soportará el proyecto y su construcción. Por un lado, la idea de instrumento musical, por otro, entender que funciona como una caja dentro de otra caja, y es así como estos espacios deben explicitarse, tanto dentro del tipo, en el caso de la sala, como en contra del modelo en el caso del Foyer. Así como todos estos puntos son a la vez deudores del lugar, del emplazamiento, de su situación, capacidad, disposición y normativa.

El solar sobre el que se ha construido el Auditorio de Zaragoza, está situado en la antigua Feria de Muestras, de la que queda la torre y la parte de oficinas y servicios, destinados en este momento a la Cámara de Comercio Buscar voz.... Se sitúa en el eje de servicios del Paseo Isabel la Católica, en el final del ensanche de la ciudad previsto en los años treinta y desarrollado, a excepción del Parque Primo de Rivera, alrededor de los años cincuenta; en este eje su suceden los equipamientos: parque central de la ciudad, ciudad sanitaria, antigua Feria de Muestras, campo de fútbol, etc.

Así el auditorio quedará incluido en esta sucesión de servicios de la ciudad, pero con una anomalía: él solo queda en la parte posterior de este eje, apoyado sobre un espacio vacío que conforma el gran aparcamiento para el campo de fútbol y entre éste y la urbanización de los años sesenta de la Romareda. Dicha urbanización está construida con edificios torre sin ningún tipo de cualificación urbana, como no sea simplemente el de ser casi una ciudad dormitorio.

El suelo destinado a este gran equipamiento se encuentra por una parte situado a espaldas de lo que debía de ser su eje natural y enfrentado a un vacío como es un espacio de aparcamiento y frente a un lugar destinado a la habitación sin cualificación alguna.

Era necesario que el proyecto cualificase el lugar y naciera a partir de ese solar trasero un nuevo espacio que dignificase el emplazamiento. Para ello sólo era posible contar con la arquitectura de la nueva construcción como elemento específico posible de esa cualificación. Las condiciones urbanísticas tendrán gran importancia, pues obligaban a deprimir parte del edificio.

Éste ocupa todo el frente del solar dado y articula el espacio mediante rampas laterales que descienden desde la cota «0» hasta la cota «-5» donde se sitúa la plaza que da acceso a la sala «Multiusos», que forma parte del conjunto, y a los diferentes servicios.

El auditorio queda precedido por un espacio porticado que lo envuelve en tres de sus fachadas, quedando la posterior como medianil y eje de servicios con la Sala.

El espacio del Foyer se resuelve al mismo nivel y para todos los espectadores, tanto el acceso, la espera y el paseo, ya que sitúa también el lugar del descanso, el guardarropa o la cafetería, así como los servicios y a un segundo nivel por debajo de la cota de rasante, el resto de servicio del Auditorio: oficinas, camerinos, etc.

Este lugar queda construido de manera que el tránsito iniciado por el espectador desde el acceso porticado permita estar en un lugar donde éste todavía no ha accedido al lugar iniciático por excelencia, sus materiales son todavía directos: ladrillo, piedra, hierro, etc., queriendo recordar que es un espacio, protegido, pero no acabado.

Las salas, tanto la sinfónica como la de cámara, están totalmente forradas de madera, ahondando en la idea de instrumento musical. A éstas se llega a través de unas escaleras preparadas acústicamente para separar exterior de interior. En las salas, dominando el tono de la madera de Eyong, se desarrolla el espacio para la música, muy geométrico en su forma y lo más abstracto posible, ayudado en ello por las necesidades acústicas que planteaba la sala en cuanto a la reflexión del sonido y tratando desde su abstracción y color ser simplemente el apoyo de la música, del sonido que cuando se produce es el que realmente llena el lugar y hace posible la existencia de dicho espacio. El público se coloca a modo de teatro romano en extensión y alrededor del escenario y sólo unos quiebros producidos por necesidades acústicas varían y a la vez proponen una visión mucho más dinámica del espacio.

Los espacios servidores del Auditorio aparecen por debajo de la cota de rasante y aprovechando la normativa que obligaba a deprimir parte del edificio. Estas dependencias se relacionan verticalmente con el resto del Auditorio y horizontalmente con las salas, a partir de sus escenarios, de tal forma, que los músicos pueden prácticamente acceder a pie llano a las salas.

Fundamentalmente se sitúan en este nivel los camerinos colectivos en número de cuatro, así como los camerinos individuales en número de seis, las salas de ensayo en número de once, que cuando el Auditorio funciona como Palacio de Congresos, pasan a ser salas de ponencia. Debajo del escenario de la sala principal y situado entre la cota -5 y la -10, existe una sala de ensayo con posibilidades de uso como sala de conferencias.

Asimismo, en la cota -5 se sitúa el servicio administrativo del auditorio, así como la sala de control de todo el conjunto. En la cota -10 se halla la sala de instalaciones con las máquinas de producción de frío y calor, los centros de transformación, los cuartos de baja, grupo electrógeno, etc.

El conjunto del Auditorio está dotado de todos los medios audiovisuales necesarios para su funcionamiento como Palacio de Congresos, teniendo en el Hall un buen lugar para exposiciones; en la sala sinfónica, con capacidad para dos mil espectadores, una sala para el plenario y en la sala de cámara, con capacidad para cuatrocientos, así como la de ensayo, con doscientas veinte plazas, unas buenas salas de ponencias y el resto de salas de distintas capacidades hasta once, la dotación suficiente, apoyándose en la Sala Multiusos, para todo tipo de encuentros.

Multiusos. Este espacio porticado queda limitado por dos grandes machones de obra de fábrica de ladrillo que permite el paso compositivo entre un edificio y otro en el conjunto. Está construido mediante una columnata de gran escala sobre la que apoya una cubierta, construida mediante vigas de acero corten y dispuesto todo el conjunto como un elemento exento de la caja que alberga el Foyer y las salas, diferenciando así el espacio de una manera más ligera y ayudando a resolver compositivamente por un lado la fachada del edificio y por otro trata de cualificar el conjunto frente al resto de edificaciones de tal forma que tratará de explicitar desde ahí el carácter no doméstico del edificio y su uso público. Produciendo un espacio intermedio entre la calle y el Foyer del Auditorio.

La fachada del edificio construida detrás del espacio porticado trata de resolver y controlar lo más ordenadamente posible la gran longitud de la misma, 110 m. por 60 m., aproximadamente. Para ello se opta por un elemento repetitivo que tiene como intereje 8,50 m. que es el módulo sobre el que se ha construido todo el edificio. Este elemento consta de dos pilastras planas perfiladas con acero y que sostienen un gran vitral hecho a base de carpintería metálica y alabastro y termina de componerse con una gran pieza en estuco verde. En su interior el módulo, alberga dependiendo de su situación las puertas de emergencia, los elementos de iluminación cenital de las salas de ensayo o ponencias, así como las puertas principales o taquillas; la gran pieza de estuco verde pasa a ser tres grandes bronces de Fernando Sinaga en un momento determinado que enfatizan la entrada. La disposición continua de este elemento repetitivo permite situar los accesos de forma que sin romper la continuidad del edificio, sí ayudan a determinar el lugar de acceso.

El espacio del Foyer aparece limitado por muro de fábrica de ladrillo y vitrales de hierro y alabastro, siendo todo el espacio cubierto por una gran celosía, formada por vigas de gran canto (3,40 x 0,90 m.), establecida según un módulo de 8,50 x 8,50 m., situando en sus encuentros las grandes columnas con una altura de 15 m. que caracterizan el Foyer. En el ámbito de los espacios que conforman la celosía, se sitúan unas cúpulas de madera colocadas separadas de los lados y mediante la luz cenital que envuelve a éstas, se aligera el conjunto que de otra forma resultaría pesado. La disposición del techo es continua visualmente, quedando separado el conjunto del cerramiento de las salas, tratando de explicitar de esta manera la caja dentro de la caja. Esta gran celosía queda libre cuando pasa por encima de las salas, apoyada sobre columnas forradas de acero corten en su base y de madera de Eyong en el resto. El forro de madera oculta todo el sistema de instalaciones, tanto de aire acondicionado, como de megafonía o tomas eléctricas, etc.

El pavimento de piedra de Calatorao establece un dibujo que permite resolver de una manera uniforme y sin sobresaltos su unidad. En parte de este espacio isótropo se ha tratado de salvar las visiones en escorzo del conjunto, situando la construcción que alberga las salas tanto sinfónicas como de cámara.

Las paredes de hormigón de éstas están formalmente tratando de explicar el paso del Foyer al espacio «sagrado» o lugar de la música.

 

Imágenes de la voz

Vista exterior del Audito...Vista exterior del Auditorio

Vestíbulo del Auditorio d...Vestíbulo del Auditorio de Zaragoza

Sala Mozart del auditorio...Sala Mozart del auditorio

Auditorio de Zaragoza...Auditorio de Zaragoza

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