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Arte rupestre

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 18/08/2009

Dividimos su estudio en tres apartados, correspondientes al Paleolítico, al arte levantino, y a la pintura esquemática.

Paleolítico Buscar voz...: Se conocen los maccaroni de la cueva del Forcón Buscar voz... en Peña Montañesa (H.), algunos de los cuales son posteriores, y el conjunto de la Fuente del Trucho Buscar voz... (Colungo, H.), compuesto por pinturas rojas (salvo tres manos negras) con figuras completas o cabezas de caballo, manos, puntuaciones y huellas de dedos y numerosas manchas indescifrables hasta ahora. La única superposición es de puntos rojos sobre las manos negras. La cueva, poco profunda, recibe en todas sus partes la luz del día y en el vestíbulo tiene grabados profundos que podrían ponerse en relación con los santuarios exteriores cantábricos. Cronológicamente el conjunto corresponde a una fase antigua, en relación con el ciclo auriñaco-perigordiense de Breuil o la fase o estilo III de Leroi-Gourhan. El interés primordial estriba en no existir pinturas de este tipo en la zona aragonesa hasta ahora, y el hallarse en las proximidades dos covachas con arte levantino y dos más de estilo esquemático, formando un conjunto único hasta el momento, en el barranco de Villacantal Buscar voz....

Levantino: Cerca del anterior yacimiento, 800 m. aguas arriba del barranco, se halla un covacha con pinturas rojas, en tinta plana Arpán L, que contiene ciervos muy naturalistas, un arquero y restos de otros, y formas humanas, algunas muy estilizadas; existe una superposición de figuras toscas y de color rojo violáceo sobre otras análogas de color rojo claro; una estilización humana en forma de doble Y, con la cabeza marcada, claramente esquemática, está pintada en el mismo color violáceo que los ciervos naturalistas. Debería ser incluido el conjunto en el período clásico y no puede ponerse en contacto, estilísticamente, con las pinturas de Lérida o Tarragona, las más próximas geográficamente.

La mayoría de los abrigos levantinos aragoneses se sitúa en la provincia de Teruel y, expuesto de norte a sur, es como sigue:

Roca dels Moros (o dels Cuartos); barranco de Calapatá Buscar voz..., Cretas (descubierta por J. Cabré Buscar voz... en 1903, y primera publicada de todo el arte levantino español). Tres ciervos naturalistas, en tinta plana roja y otras figuras animales; todo ello arrancado y actualmente en el Museo Arqueológico de Barcelona. Son las figuras de mejor arte de las encontradas hasta ahora. Los supuestos grabados de los alrededores no existen o son de época muy posterior en la Font de la Bernarda y Valrobira.

Barranco dels Gascons, Cretas Buscar voz... (descubierto en 1908). Toros, cabras y un caballo grabados; tres cabras en negro; en la parte superior derecha, dos ciervos naturalistas, uno rojo y otro negro, casi idénticos, y el negro sobre el rojo y sobre un arquero negro; frente al grupo, dos hombres con enormes arcos en posición de reposo, y adornos de rayitas en la cabeza, todo el conjunto ya prácticamente inexistente.

Els Secans Buscar voz..., Mazaleón Buscar voz... (descubierto en 1917, hoy casi totalmente desaparecido). Pocas figuras, con un extraordinario arquero, vistiendo calzones y adornos bajo las rodillas; dos figuras humanas más y un tosco cuadrúpedo completan el conjunto. Cerca aparecieron materiales líticos mesolíticos.

Las Caídas del Salbime, Mazaleón (descubierto en 1920, cerca del yacimiento hallstáttico del Barranc del Piuró Fondo). Las figuras, en rojo y tinta plana, son una cierva y su cazador, y estilizaciones humanas más tardías. Se recogieron también útiles de sílex de aspecto mesolítico.

Val del Charco del Agua Amarga, Alcañiz Buscar voz... (descubierto en 1913 y editado tres veces por Cabré, Ripoll-Almagro y A. Beltrán). Complejo conjunto pintado de 3,60 m. de largo por 1 m. de alto, con 73 figuras en colores rojo claro, rojo carmín, castaño y rojo anaranjado en orden cronológico. Los tamaños de las figuras oscilan entre los 0,88 m. del gran ciervo y los 0,60 de la mujer, y los 0,08 de los pequeños arqueros lanzados a la carrera, con perspectiva diagonal. Técnicamente hay siluetas parcialmente rellenas de color, perfiles sencillos, principios de modelado en la cabeza y en el pecho de los animales, y tintas planas, con predominio de las figurillas de trazo caligráfico. Las escenas principales son una cacería de cabras; un jabalí naturalista, herido y perseguido por un arquero, y contiguo un signo esquemático escaleriforme; un grupo de quince arqueros lanzados a la carrera en forma inclinada hacia el ángulo inferior izquierdo; un ciervo y otras figuras completan el centro del abrigo, en cuya parte alta hay un gran toro, muy poco visible, en rojo claro; abajo, un extraño enmascarado con plumas y tal vez con una piel de animal; a la derecha un gran ciervo, mal conservado, con figuras superpuestas más pequeñas y más modernas, de estilo semejante al de Calapatá; y la gran figura de mujer con cabeza redondeada, bracitos extendidos, cuerpo filiforme, gran falda acampanada con puntas colgantes, los senos de perfil con un solo volumen, y prominentes glúteos. Un grabado identificado por Cabré, en las proximidades, es un ludus naturae. Los materiales hallados son mesolíticos con algunos fragmentos de cerámica.

Abrigo del Arquero, Ladruñán Buscar voz... (descubierto, como los demás de Santolea Buscar voz..., por T. Ortego en 1945 y editado por E. Ripoll). Lo esencial son figuras rojas de una mujer con falda corta, y un arquero y un macho cabrío, quizá moribundo, que ha marcado su rastro con cortas líneas rojas y un charco de sangre con una mancha del mismo color.

Friso abierto de El Pudial, Ladruñán: cinco figuras en rojo calabaza pálido, una cabra incompleta, dos arqueros y dos hombres más. Abrigo de El Torico de El Pudial, Ladruñán: a 11 m. de altura sobre el suelo, una sola tinta plana rojo violácea, representando un toro, con un solo cuerno y el arranque de otro en perspectiva frontal.

Abrigo de la Vacada, Castellote Buscar voz...: conjunto de 72 figuras rojas, dominado por un rebaño de bóvidos, de unos diez metros de largo en total y muy deteriorado; una ternera está en actitud de pacer y tiene ante la boca trazos que pueden representar la hierba; arqueros, una mujer y una cabeza de toro vista frontalmente. En este conjunto de Ladruñán-Santolea, Ripoll establece la siguiente cronología: figuras más antiguas, las de color violáceo espeso, sin hombres o con pocos ejemplos de ellos, y tamaños hacia los 0,25 m. de largo; algunas de estas figuras fueron repintadas en rojo carmín, posteriormente; la segunda fase sería la del gran arquero de El Pudial, seguida de los arqueros en movimiento y terminando con las figuras estilizadas o esquemáticas.

Covacho Ahumado de El Mortero, Alacón Buscar voz... (como los demás abrigos de esta localidad, descubiertos a partir de 1947 por Ortego y otros). Treinta y dos figuras pequeñas en color rojo obscuro, con cacería de tres cabras por cuatro hombres, dos cabras más con cazadores, y otras dos perseguidas por un supuesto felino y hombres más o menos esquemáticos. Además, dos árboles, muy raros en el arte levantino, uno con un animal al pie que podría ser un perro sentado sobre sus patas traseras, y el otro con un hombre inclinado sobre el suelo que parece estar recogiendo los frutos caídos.

Abrigo de los Trepadores de El Mortero, Alacón: quedan 32 figuras en rojo, entre ellas un hombre sentado cogiendo sus rodillas con las manos, un supuesto felino y un équido con un jinete sobre su lomo; un grupo de estilizados guerreros levanta sus arcos sobre la cabeza en una escena de ejecución, y cuatro trepadores por árboles o escalas completan el importante conjunto, que debe ser datado en el Neolítico por las escenas de recolección agrícola y de domesticación.

Abrigo de los Borriquitos de El Mortero, Alacón: 22 figuras de color rojo castaño con borricos, ciervos y tal vez un cánido; y en la parte alta un asno de largas orejas montado por un hombre, y otro acosado por un grupo de arqueros.

Abrigo de los Recolectores, de El Mortero, Alacón: descubierto en 1959, tiene animales mezclados con hombres, y en el lado derecho tres de éstos agachados en actitud de cavar, muy esquemáticos, en tanto que otro lleva claramente un palo cavador en las manos.

Todos estos abrigos de El Mortero parecen indicar una cierta actividad neolítica, agricultura incipiente y, si es cierta la monta de los asnos, una cronología posterior.

Covacho Ahumado del Cerro Felío, Alacón: con pinturas poco visibles de color rojo vivo, cacería de ciervos y cabras por algunos arqueros.

Covacho de la Tía Mona, Cerro Felío, Alacón: además de un cuadrúpedo indeterminado y una cabra, hay un grupo de nueve figuras, en las que siete arqueros persiguen a una cabrita. Dos arqueros tienen una curiosa estilización: el cuerpo largo y curvado, cabeza reducida a un ensanchamiento de la línea, y grandes colgantes en las pantorrillas; uno de ellos exhibe el pene y los testículos y otro muestra los dedos de los pies.

Cueva de la Eudoviges Buscar voz..., Cerro Felío, Alacón: grupo de pinturas en color rojo vivo, con dos toscos bóvidos, muy esquemáticos, que Barandiarán fecha en la Edad del Bronce; cosa posible, pero no el que esta datación arrastre la de los restantes abrigos. La excavación ha dado industrias musterienses.

Frontón de los cápridos de Cerro Felío, Alacón (descubierto en 1952, por Ripoll). Las escenas, en rojo claro, rojo vivo y carmín negruzco, son esencialmente cacerías de cabras, y un hermoso ciervo muy naturalista.

Cueva del Garroso, Cerro Felío, Alacón: las pinturas son de cabras, arqueros (uno de ellos negro), un ciervo naturalista y —en rojo, como el resto— un bello arquero, a la carrera, con las piernas formando una línea casi horizontal, vistiendo calzones, adornos o polainas en las rodillas, arco y flecha que muestra la emplumadura y amplia melena sujeta con una diadema. Hay también un signo geométrico.

Abrigo de la Cañada de Marco, Alcaine Buscar voz... (descubierto por T. Ortego, en 1965). Muy destruido por la acción humana, tiene, aparte de dos ciervos y puntos y una mujer de falda con borde inferior recto, una bella escena con un rebaño de cabras; y, cortando a alguna de ellas, una figura humana de 0,30 m. de altura; también otra figura, que podría ser un enmascarado como el del Charco del Agua Amarga, y algunos signos esquemáticos que deben ser atribuidos a la Edad del Bronce.

Grabados de la Fuente del Cabrerizo, Albarracín Buscar voz...: muy rudos, de surco profundo y dudosa cronología; son un équido, supuesto hemión por Obermaier, y un ciervo de surco más fino y desproporción entre las partes del cuerpo.

Abrigo de los Toricos, Prado del Navazo Buscar voz..., Albarracín (conocidas ya en 1892, pero no publicadas antes del descubrimiento de Calapatá). Contiene una fila de cinco grandes toros en blanco, de unos 0,75 m. de largo, y otros cinco más pequeños y un cérvido; y, entre ellos, cinco arqueros muy estilizados en contraste con el naturalismo de los animales; un toro está repintado en negro, color correspondiente a las figuras humanas.

Cocinilla del Obispo Buscar voz..., Prado del Navazo, Albarracín: cuatro toros naturalistas en pie y dos en actitud de subir una pendiente, en blanco o en rojo claro, con señales de repintados. La cronología relativa sería, por colores y partiendo del más antiguo, blanco, rojo claro, rojo oscuro y repintado negro. Almagro encontró sílex epipaleolíticos en un covacho contiguo.

Arquero de los Callejones Cerrados, Albarracín: un solo arquero tendido en el suelo en actitud de disparar el arco.

Cueva de Doña Clotilde Buscar voz..., Masía de la Losilla, Albarracín: conjunto de 41 figuras muy esquematizadas: un árbol con frutos; un hombre llevando a un cuadrúpedo del ramal; seis hombres estilizados, con un sombrero formado por una raya horizontal; signos serpentiformes en color rojo muy claro, etc. Se hallaron industrias mesolíticas y neolíticas.

Abrigo de las figuras diversas, La Losilla Buscar voz..., Albarracín (descubierto, como los tres que siguen, en 1971, y publicados por Almagro). En rojo claro o vinoso un ciervo, un toro, figuras humanas estilizadas y una cabrita.

Covacho del ciervo, La Losilla, Albarracín: con un ciervo de 0,30 m. en tinta plana roja, y otras figuras.

Abrigo del medio caballo, La Losilla, Albarracín: dos toros enfrontados en color casi negro, medio caballo en color rojo, y otras pinturas, entre ellas caballos que aparecen por primera vez, en estos abrigos, en la Sierra de Albarracín.

Abrigo de los dos caballos, La Losilla, Albarracín: dos équidos de color rojo claro. Para Almagro, las figuras más antiguas de este conjunto serían las naturalistas de color rojo violáceo, posteriores las de caballos blancos, los ciervos y caballos de color rojo claro y las estilizaciones humanas.

Abrigos del Huerto y la Paridera de Bezas Buscar voz...: el primero con tres hileras de gruesos puntos en color castaño y una torpe figura supuesta gamo hembra; en la Paridera, dos ciervas de fino arte en color blanco, y aparte otra cierva blanca y un ciervo rojo oscuro. Los materiales hallados fueron sílex y cerámicas datadas desde el Mesolítico a la I Edad del Hierro.

Barranco del Pajarejo, Sierra de Albarracín (descubierto en 1959 por Almagro). Cinco figuras, tres femeninas y una masculina erróneamente supuesta itifálica, en una escena de recolección o de danza agraria.

Cerrada del Tío José, Tormón Buscar voz...: toro en color rojo castaño, del que sólo se ve la mitad anterior.

Ceja de Piezarrodilla, Tormón: toro negro de 0,74 m. de largo, cuerpo alargado y estilo naturalista, y cuernos liriformes en perspectiva torcida; estuvo pintado en blanco, como se advierte en los cuernos que figuran aún entre los negros (más abiertos, y corregidos), y en el perfil del lomo. Estos repintados pudieron ser normales en toda la Sierra de Albarracín.

Prado de las Olivanas, Tormón (descubierto en 1926 y editado por Breuil y Obermaier). Importante conjunto con un grupo de varias esquematizaciones humanas; dos ciervos prácticamente iguales y un arquero que marcha sobre el primero. Grupo central con tres zonas: una con cuatro bóvidos extraños, con aspecto de ciervos, seguramente repintados para cambiar su naturaleza, en color negro; la central, con dos toros en negro difuminado, del mismo aspecto, y uno con dos pares de patas delanteras como resultado de la corrección, y en la zona baja dos herbívoros mal conservados y otras figuras. En la parte derecha otras tres fajas, una dominada por un gran toro negro repintado, con tres patas en el par delantero, y la inferior con figuras blancas; a la derecha, una bella figura de gamo muerto, desplomado, con el cuello colgante, y un prodigioso arquero que se acerca a él a grandes zancadas: cuelga de su brazo un arco y flechas, y va tocado con un sombrero de copa alta y visera, marcado el sexo y líneas sobre el pecho que deben representar un tatuaje.

Aproximadamente una tercera parte de los abrigos con arte levantino descubiertos se hallan en Aragón, en la provincia de Teruel, en conexión geográfica con el resto de este arte prehistórico. El estilo de los ciervos de Calapatá y Alcañiz es de gran calidad, y todo hace pensar que pueden corresponder a una de las fases más antiguas y, tal vez, a uno de los focos originales de esta pintura. Hasta hoy ningún abrigo había aparecido tan al norte como los de Colungo; ni tan al interior, si se exceptúan los de la provincia de Cuenca. También es exclusivo, en esta época, el color blanco lechoso de la Sierra de Albarracín. No obstante, sería arriesgado plantear la existencia de una escuela regional aragonesa en el arte levantino, propio de pueblos recolectores y cazadores que iniciarían sus pinturas en el Mesolítico y continuarían en el Neolítico, en ambientes de campesinos y pastores, y que llegarían hasta las estilizaciones del arte esquemático, que supusieron un radical cambio de mentalidad en todos los aspectos.

Como en el resto de la zona levantina, los abrigos se abren en barrancos poco accesibles y aislados frente a las innovaciones culturales, de suerte que pudieron perdurar los modos originales de vida sin gran dificultad. Fue aragonés el descubrimiento, por la persona (Juan Cabré Buscar voz...) y la localidad (Cretas), aunque ya se había escrito en periódicos locales sobre las de Albarracín y Cogul (Lérida).

Debe subrayarse la diferencia entre el naturalismo de las figuras animales y la estilización de las humanas; no obstante, dos de los más bellos ejemplos de pinturas humanas los encontramos en la cueva del Garroso y en el barranco de las Olivanas, algunos de los más bellos animales en los ciervos de Calapatá y Val del Charco, y en éste una de las figuras de mayor tamaño. La escena más famosa con hombres como protagonistas es la de los arqueros a la carrera de Val del Charco del Agua Amarga.

Aparte de la cronología relativa por colores expuesta en alguna de las descripciones anteriores, la absoluta, mucho más difícil, podríamos desarrollarla en una fase antigua o naturalista, contemporánea del Epipaleolítico, del año 6000 al 3500; otra, plena, en la que los ciervos y cabras sustituyen a los toros del período anterior, y los animales estáticos, aislados y de gran tamaño dejan paso a la figura humana, casi siempre estilizada, pudiéndose datar su principio hacia el 4000 o algo después; la fase de desarrollo, entre el 3500 y el 2000, contemporánea del Neolítico de la costa, con la figura humana lanzada a la carrera, dejaría paso a una fase final, con vuelta al estatismo y tendencia esquematizante, desde el 2000 hasta el 1200.

Pintura esquemática: Dejando aparte los signos esquemáticos que aparecen insertos en los frisos levantinos o que los dominan por completo (como en Doña Clotilde Buscar voz...), no parece haber solución de continuidad con la entrada de elementos de procedencia oriental, muy posteriores al IV milenio, que se difunden por toda España, pero que tienen, hasta ahora, escasa representación en Aragón. Los ejemplos conocidos son los del grupo de covachos de Lecina Buscar voz... (H.), en un cañón del río Vero, con esquematizaciones humanas y animales en color rojo, incluso de un hombre en pie sobre un cuadrúpedo; otro es el de la Fenellosa Buscar voz..., en los montes de Beceite (T.), con un grupo de esquematizaciones humanas, también en rojo, y la presencia de un hombre en pie sobre un animal, que podría derivarse de modelos del Oriente próximo. Finalmente, las pinturas rojas de los dos covachitos de Arpán Buscar voz... E, junto a la cueva levantina del mismo nombre, en Colungo Buscar voz... (H.), con una esquematización humana, rayas y puntos, en uno de ellos, y una indescifrable figura de cuadrúpedo en otra. Como hemos dicho, habría que añadir todos los signos esquemáticos que aparecen en los abrigos levantinos, especialmente en color rojo anaranjado.

El gran problema es decidir si este esquematismo es el resultado de una evolución estilística de las figuras del arte levantino o si se trata de la introducción de nuevas ideas religiosas, funerarias y económicas que se plasman pictóricamente en un arte completamente distinto, que, no obstante, no abandona del todo los covachos en los que se debían practicar ritos en relación con la caza. El único lugar donde hallamos en conexión geográfica el arte paleolítico, el levantino y el esquemático es en el barranco de Villacantal Buscar voz..., pero mientras entre el primero y el segundo no hay ninguna conexión, son indudables las relaciones entre los otros dos.

Panorama reciente: en los últimos años se han modificado sustancialmente las ideas básicas sobre el arte prehistórico, llamado generalmente «rupestre», en Aragón, fundamentalmente a causa de los numerosos nuevos descubrimientos que han venido a cambiar los límites geográficos de las áreas de difusión de los «estilos», pero también por razón de los diferentes planteamientos generales liberándose de los esgrimidos por la «teoría de las formas» para insistir en su valor como testimonio de las conductas humanas y del mundo sacralizado del pensamiento y de los ritos que reflejan. Su consideración como el medio gráfico de expresión de las ideas y como instrumento válido para tratar de intervenir los hombres, activamente, en los acontecimientos presentes y futuros y en su funcionamiento y acción respecto de la humanidad, y según sus propósitos de ajustar a su voluntad las fuerzas impalpables que gobiernan los mundos, ha quitado trascendencia a la mera consideración «esteticista» de estas muestras de la cultura humana para reforzar su sentido humanístico e histórico.

En este sentido importa menos la cronología absoluta, que ha agobiado siempre a los arqueólogos, que la cultural que consigue la adscripción de los citados modos expresivos a cazadores y recolectores primitivos o a los provistos de arco y flechas que les sucedieron a los inventores de la agricultura mixta, del pico cavador, del amansamiento primero y domesticación después de los animales y a la consiguiente distinta consideración de las fuerzas naturales y misteriosas que gobiernan tales actividades y de los procedimientos para someterlas.

Ninguna novedad aportan al «arte» de los cazadores paleolíticos las escasas muestras aragonesas hasta ahora conocidas sin poder valorar como tales los grabados del barranco Hondo de Castellote (Amparo Sebastián: «Nuevos datos sobre la cuenca media del río Guadalope. El abrigo del barranco Hondo y el abrigo de Ángel»; Teruel 79, II, Teruel 1988, aparecido en 1991, p.77).

Carecemos totalmente de hallazgos aragoneses correspondientes al mundo de plaquetas pintadas o grabadas que se repiten en el aziliense del sur de Francia y en el epipaleolítico del litoral mediterráneo y que podrían significar la perpetuación formal del «arte paleolítico». Y tampoco se han hallado ejemplos de las grandes figuras «macro-esquemáticas» conocidas hasta ahora solamente en la zona entre Mogente (Valencia) y Cocentaina (Alicante), remotamente relacionadas con la fase sahariana de las «cabezas redondas», ambas contradiciendo la arraigada idea de un «hiatus» o solución de continuidad entre las expresiones gráficas del Magdaleniense final y el inicio del llamado «arte levantino».

En cambio son numerosos e importantes los hallazgos de los estilos correspondientes a las edades de la Piedra, llamados convencionalmente «levantino» o «prelevantino» conocido como «lineal-geométrico» (superposición de una caza de jabalí por dos arqueros sobre signos geométricos en Los Chaparros de Albalate del Arzobispo Buscar voz..., Ciervos sobre signos en forma de espina de pescado de Labarta Buscar voz..., en el río Vero) que podrían ponerse en relación con los geometrismos del Riparo Villabruna A de los Dolomitas italianos, tumba de un cazador, con fechas del epigravetiense italiano de hacia el 12,000 BP. Finalmente ofrece entre nosotros muchos ejemplos el ambiguo estilo «seminaturalista» que cubre toda una etapa cultural entre el mundo de los cazadores con arco y el de los cultivadores y pastores neolíticos, de cuya actuación gráfica sobre la materia se pasará al «esquematismo» de la Edad de los Metales.

También se ha introducido con fuerza la idea de una cierta comunidad entre diversas partes del arco occidental del Mediterráneo y, desde luego, la indiscutible «comarcalización» de pinturas y grabados de cada una de las épocas, con papel especial para diverzas zonas aragonesas, como la de «pinturas blancas» de Albarracín o de «santuarios» en lugares sacralizados como los cañones del río Martín en Albalate del Arzobispo o la presencia de temas especiales que, correspondiendo a una población de cazadores con arco que subsistían esencialmente gracias de la caza, apenas prestan atención a esta actividad y nos presentan un fantástico mundo de personajes aislados o de parejas de ellos, radiantes, con connotaciones astrales o de emanación de la lluvia, en pie sobre cuadrúpedos, en acciones evidentes de ritos de fecundidad o de concreción de mitos, como la serpiente que brota de las entrañas de la tierra para insertar su cabeza en una mancha solar (Estrechos II), o los personajes que danzan ante una figura femenina sentada sobre un cojín (Cañada de Marco, de Alcaine) o «diosas», como la blanca de la Paridera de Bezas, que enarbola un bastón nudoso terminado en bidente, en una mano, y una especie de gancho en la otra, tocada con plumas y adornada con pendientes y un escote triangular.

Quiere decirse que se ratifica el principio de que el llamado «arte» y la cultura material y social que lo originan son inseparables y que las expresiones gráficas documentan sobre creencias, mitos, ritos y modos de vida, mucho más complejos que las puras referencias cinegéticas que no son el estímulo exclusivo de las representaciones gráficas.

Estas novedades se apuntaron en una obra de conjunto que valoraba los descubrimientos de Estadilla (H.) y Albalate del Arzobispo (T.) (A. Beltrán: El arte rupestre aragonés. Aportaciones de las pinturas prehistóricas de Albalate del Arzobispo y Estadilla; edición de Ibercaja, Zaragoza, 1989). Y se han confirmado con descubrimientos en todo Aragón, en zonas donde ya se conocían otros abrigos «levantinos», «seminaturalistas» o «esquemáticos» o en otras donde faltaban hasta ahora. Tal es el caso de los inéditos de las proximidades de los Mallos de Riglos (H.), de la zona de Mosqueruela en el Maestrazgo turolense o los de la zona del río Martín (A. Beltrán y José Royo Lasarte: Las pinturas esquemáticas de la Tía Chula (Oliete) y del Recodo de los Chaparros (Albalate del Arzobispo); Alcañiz, 1995 y de los mismos autores El abrigo de la Higuera o del cabezo del tío Martín, en el barranco de Estercuel, Alcaine, Teruel; Zaragoza, 1994. «Aportaciones de las pinturas de los abrigos de La Higuera del barranco de Estercuel (Alcaine) y La Tía Chula (Obón) (error por Alcaine) al significado del arte rupestre levantino»; XXIII Congreso Nacional de Arqueología, Elche, 1996, pp. 217-220. José I. Royo Guillén y Fabiola Gómez Lecumberri: Los grabados rupestres esquemáticos de los «Pozo Boyetes», en Peñarroyas Montalbán, Teruel; Zaragoza, 1966. Las monografías de A. Beltrán y J. Royo sobre los abrigos de Los Estrechos y los Chaparros, de Albalate del Arzobispo y los de «El Mortero» de Alacón). Por otra parte M. A. Herreros, R. M.ª Loscos y M.ª R. Martínez han dado a conocer los abrigos del Arquero Negro y Los Encebros en el Cerro Felío de Alacón («Dos nuevos abrigos con arte rupestre en Alacón [Teruel]», Kalathos 13-14, 1993-1995, pp. 7-36).

Uno de los más extraordinarios descubrimientos recientes apunta a un culto de la fecundidad, en el abrigo de la Higuera, de Alcaine, donde un ciervo está pintado sobre el tronco y las ramas desnudas de un árbol y de su conjunción brotan hombrecillos que cuelgan del animal y el vegetal y que se completan por dos oquedades ovales, pintadas hasta los bordes y con figurillas esquemáticas en su interior, con lo cual no solamente nos presenta la pintura un ejemplo de un rito de fertilidad derivado de la conjunción de fuerzas representadas por un principio animal y otro vegetal, sino que muestra el sincronismo de figuras «levantinas», «estilizadas, «seminaturalistas» y «esquemáticas» rompiendo las cómodas, pero falsas, secuencias tipológicas a las que asignamos hasta hace poco un valor casi absoluto. Por si fuera suficiente este conjunto de figuras está asociado a una figura femenina embarazada, con el vientre desprendido y otorga un especial valor a la mujercita encinta de los Chaparros y a la disposición triangular de un protome de ciervo y unos signos geométricos de los Estrechos II que podrían interpretarse como «altares» o como disposición escenográfica de referencias a un culto.

Cuanto se ha apuntado refuerza la idea de que el término arte levantino es absolutamente convencional y encubre una gran variedad de estilos distintos, indudablemente apoyados en una base común, que engloban espacios cronológicos muy dilatados, al menos de cuatro o cinco milenios, y que corresponden a poblaciones de serranía y cazadoras que han podido mantener modos de vida retardatarios en relación con las poblaciones sincrónicas del litoral mucho más avanzadas, poniendo de relieve la distorsión entre la cronología absoluta y la cultural.

Las novedades se repiten en la zona del río Vero, en la prov. de Huesca y en la Sierra de Albarracín donde se han hallado nuevos abrigos con figuras blancas, uno de ellos con una manada de cabras naturalistas, entre cazadores estilizados que marcha hacia el interior del covacho y otro con la mujer blanca engalanada que hemos citado, asociada a la figura negra de un ciervo y acompañada de otra figurilla parcialmente perdida de otra mujer.

Las novedades afectan también a lo conocido el «esquematismo» y el estilo que se adjudica cronológica y culturalmente al Eneolítico Buscar voz... y a la Edad del Bronce Buscar voz..., con abigarrados conjuntos como los de Lecina o su zona o sencillos como el panel del Frontón de la tía Chula, en Oliete Buscar voz..., donde nos parece advertir la presencia de una construcción en madera, configurando «un altar» con figurillas femeninas, como en el Risco de la Zorrera, de Candeleda (Ávila) o en la estela dolménica de Cota (Viseu, Portugal). Importa considerar al pie, del conjunto, la presencia de una figura cornuda completando la escena, como en las estaciones citadas o en el abrigo portugués de Pinho Monteiro y la posibilidad de que líneas verticales paralelas y ordenadas de otras covachas, aun con ausencia de figuras humanas o «divinidades» tengan la misma significación.

El Forau d'o Cocho, de Estadilla Buscar voz... podía ser un ejemplo de lo dicho, aparte de la presencia de puntos y digitaciones rodeando a animales cuya ordenación indica a las claras la existencia de un rito desconocido.

Relaciones con el Oriente próximo postulan las figuras seminaturalistas de los Estrechos I, de Albalate del Arzobispo, en rojo o negro con tendencia a la estilización y al esquematismo, con cabezas y manos radiantes, asociación de varón y hembra, presencia en pie sobre toros.

Es muy difícil establecer separaciones seguras cronológico-culturales entre las etapas estilísticas citadas, pero no cabe duda que existe una cierta perduración en el que podemos llamar «arte popular», pinturas rojas o negras y grabados, obra de pastores de marcado carácter infantil o simplemente cargado de primitivismo, de dotación indeterminada y comprobado arqueológicamente en estilizaciones de cérvidos o cápridos en los grabados sobre cerámica del mundo hallstáttico, por ejemplo en el Cabezo de Monleón Buscar voz..., de Caspe (Museo de Zaragoza), o de las Valletas de Sena Buscar voz... (Museo de Huesca). En algunos puntos la presencia de flechas grabadas o de instrumentos identificables en cuanto a su época, permiten advertir la simplicidad de una expresión gráfica parietal que no podría ser clasificada arqueológicamente por su técnica. Es el equivalente al «arte tribal» de otras latitudes e interesa igualmente desde un punto de vista cultural.

En distintos puntos de Aragón han aparecido oquedades, «cazoletas», canalículos indudablemente referidos a ritos de agua, como las ¡queseras! de Lanzarote o Gran Canaria, pero difíciles de datar y, en muchas ocasiones de interpretar. Sin duda corresponden a la II Edad del Hierro las identificadas en la cantera de Villastar Buscar voz... (T.), pero no sabríamos determinar la fecha y culturas de la oval rematada con una flecha con la punta hacia arriba de «Los Baños» de Ariño (T.), en una pared vertical del río Martín. Las que se abrieron en un lugar sacralizado del monte de San Pedro en La Portellada Buscar voz... (T.), donde las creencias populares sitúan la ermita del santo mártir de Verona, con una enorme roca plana con una cazoleta oval simple y otra con comunicaciones con el exterior de dicho espacio y en una roca contigua e inclinada una enorme oquedad oval de unos 60 cm. de largo con canales curvos comunicados en casi todo su perímetro. Un fenómeno semejante aparece en el paraje de Chilo, en Lumpiaque (Z.).

Respecto del grave problema de conservación es bien conocida la fragilidad de la pintura rupestre al aire libre, sometida a la usura y acciones de los agentes naturales y a los vandalismos antrópicos.

Patrimonio de la Humanidad: A finales de 1998 el arte rupestre levantino español fue declarado por la U.N.E.S.C.O. «Patrimonio de la Humanidad», reconociendo así uno de los conjuntos de arte prehistórico más importantes del mundo. Independientemente de este reconocimiento, en Aragón se ha redactado un proyecto de Ley de Parques Culturales Buscar voz... nacidos del estímulo del arte rupestre existente en la serranía de Albarracín, en la cuenca del Vero y en la amplia zona del río Martín, que engloban la naturaleza y el hombre y su obra y que no tiene precedentes en la legislación universal (A. Beltrán: Parques culturales y arte rupestre, reproducida con adiciones en Jornadas sobre parques con arte rupestre; Z., 1990) porque rebasa la mera acción defensiva de los Parques naturales o reservas para promover el equilibrio de Hombre y Naturaleza. Se trata, en definitiva, de un intento de protección, divulgación y explotación cultural de este importantísimo conjunto artístico, que sigue aumentando con nuevos descubrimientos, como el realizado en Estadilla, en julio de 1999, de un nuevo abrigo con pinturas.

• Bibliog.:
Beltrán Martínez, Antonio: Arte rupestre levantino; Zaragoza, 1968.
Id.: Adiciones 1968-1978; Zaragoza, 1979.
Id.: Da cocciatori a allevatori: arte rupestre del Levante spagnolo; Milán, 1980.
Id.: Pinturas esquemáticas de la Fenellosa; Zaragoza, 1967.
Id.: Las pinturas esquemáticas de Lecina; Zaragoza, 1972.
Arte Prehistórico en Aragón; edición de Ibercaja, Zaragoza, 1993, 226 págs. folio.

 

Monográficos

La Prehistoria en Aragón

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Descubre los primeros pasos del hombre por Aragón hasta las culturas anteriores a la escritura.

Parques culturales aragoneses

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Una visita a los territorios en donde la belleza natural se une a la tradición, la historia y el arte.

Imágenes de la voz

Val del Charco del Agua A...Val del Charco del Agua Amarga. Al...

Val del Charco del Agua A...Val del Charco del Agua Amarga. Al...

Cueva del Chopo (Obón)...Cueva del Chopo (Obón)

Arte levantino. Barranco ...Arte levantino. Barranco de las Ol...

Pintura esquemática de Tí...Pintura esquemática de Tía Chula (...

Cabezo de Monleón, Caspe....Cabezo de Monleón, Caspe. Anacalad...

Tía Chula, Oliete. Arte e...Tía Chula, Oliete. Arte esquemático

Forau del Cocho, Estadill...Forau del Cocho, Estadilla. Semina...

Ciervo naturalista de Chi...Ciervo naturalista de Chimiachas (...

Los Chaparros, Albalate d...Los Chaparros, Albalate del Arzobi...

Arte levantino. Barranco ...Arte levantino. Barranco de las Ol...

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