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Huesca

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 30/11/2011

Ciudad capital de la provincia Buscar voz... de su nombre; dista de Madrid 392 km. y está situada a 488 m. de alt. sobre el nivel del mar. En 1960 contaba con 23.536 hab. que se habían incrementado hasta los 38.986 hab. en 1979 y los 45.485 en 1998. Es decir ha ido incrementando sus recursos demográficos simultáneamente al despoblamiento de la comarca y provincia. Como lugar central organiza directamente la comarca denominada Hoya de Huesca Buscar voz... / Plana de Uesca, aunque, en virtud de su condición de capital provincial, trasciende los límites puramente topográficos de la mencionada comarca para extender su área de influencia -administrativa, sanitaria, de comercio especializado- a todo el espacio provincial.

Posee un clima Buscar voz... mediterráneo continentalizado, el volumen de precipitaciones anuales asciende a 551 mm., siendo 13,7° C su temperatura media anual. Sus importantes contrastes climáticos -amplitud térmica y régimen de precipitaciones- se presentan más atenuados que en el centro de la Depresión del Ebro: la temperatura media de enero (4,7° C) es inferior a la zaragozana (5,6° C), pero la mínima absoluta es, sin embargo, menos baja (-11,8° C y -15° C para Huesca y Zaragoza, respectivamente); por lo que respecta a agosto, tanto la temperatura media (23,5° C), como la máxima absoluta (41° C) son inferiores a las registradas en el centro de la cubeta (23,7° C y 44,1° C para Zaragoza). Una menor amplitud térmica, junto a una mayor pluviosidad -en Zaragoza se registran anualmente tan sólo 339,7 mm.- permiten el desarrollo de una vegetación de caracteres menos xerofíticos que en la parte central del valle: es el clímax del carrascal, cuya degradación da paso a una garriga de coscoja.

La ciudad de Huesca queda situada en la Hoya de su nombre, tímida depresión excavada entre las últimas series plegadas de las sierras exteriores del Pirineo Buscar voz..., al norte, y los depósitos horizontales postalpinos del centro de la Depresión Buscar voz..., al sur. Es su situación la de un típico contacto entre regiones geoeconómicas diferentes y complementarias: la montaña -silvopastoril- y la llanura, resueltamente cerealista; la necesidad de intercambios entre ambas justifica la existencia en el mismo Somontano Buscar voz... de otras tantas ciudades funcionalmente mercantiles -Sos del Rey Católico Buscar voz..., Ayerbe Buscar voz..., Barbastro Buscar voz...- que, junto con Huesca, comparten el eje interior septentrional de la red urbana aragonesa. Incluye los núcleos urbanos de Apiés Buscar voz..., Banariés Buscar voz..., Bellestar de Flumen Buscar voz..., Buñales Buscar voz..., Cuarte Buscar voz..., Fornillos Buscar voz..., Huerrios Buscar voz... y Tabernas de Isuela Buscar voz....

Sus fiestas, en honor de San Lorenzo Buscar voz..., gozan de enorme popularidad. Uno de sus actos más representativos es la actuación de los danzantes Buscar voz... en la mañana del 10 de agosto ante la basílica del Santo, que interpretan el baile de las cintas, el "degollau", dos de palos y el de espadas, adornados con el típico ramo de albahaca Buscar voz... (símbolo de las fiestas). La danza conmemora la batalla de Alcoraz Buscar voz..., en la que San Jorge Buscar voz... acudió en ayuda de Pedro I Buscar voz....

Desde 1973 la ciudad es sede del Festival de cine Buscar voz... homónimo.

-Desarrollo urbanístico: En cuanto a su posición dentro de la región, Huesca se halla emplazada sobre uno de los múltiples cerros testigos que, ocasionalmente, interrumpen la planitud de la Hoya. Este emplazamiento en altura, muy frecuente en las primeras fases de nuestra historia, reunía condiciones de excepcional idoneidad para el desempeño de una función militar, como parece ser el caso de Huesca; el primer plano urbano resultaba ser una traducción fiel del dispositivo topográfico: trazado en aureolas concéntricas, o semiconcéntricas, calles verticales hacia la parte más eminente del promontorio desde donde era posible el control de la llanura circundante, etc. Caduco en un determinado momento el emplazamiento defensivo, la ciudad busca, para el alzado de las nuevas unidades del paisaje urbano, los sectores occidental y meridional, sobre una topografía de inmejorables condiciones para la urbanización, descartando, hasta las últimas décadas, la margen izquierda del río Isuela Buscar voz... -a la dificultad intrínseca de superación de cualquier río, se unía, en este caso, la adicional de un glacis más elevado.

El plano, como fiel totalizador histórico, como archivo inacabado, registra paso a paso los más importantes avatares del devenir ciudadano. Pues bien, en su infancia, Huesca debió de constituir, durante la etapa iberorromana, un castro típico -fortificado- aprovechando las óptimas condiciones de su emplazamiento, o acaso fueron éstas las que determinaron su primitiva función militar. Probablemente, la Osca Buscar voz... iberorromana debe situarse en la cota topográfica más elevada del cerro, fortificada por una muralla pétrea discurrente por las actuales calles de Zalmedina, Peligros, Desengaño, Pedro IV, Aínsa y San Salvador; una ronda interior y concéntrica, junto a las calles perpendiculares al muro, completarían la morfología del primer momento urbano.

La Edad Media significa para la ciudad de Huesca la etapa de consolidación de su estructura urbana; es el momento en que traza las líneas maestras de su futura configuración. Desde los siglos VII al XV sale de su primitivo recinto murado llegando hasta el actual Coso, ubicación del segundo muro de piedra, e incluso iba a superar estos nuevos límites, tras la conquista cristiana, con el levantamiento -ex nihilo- de varios conjuntos extramuros o arrabales: la Judería, al oeste, y la Morería, al sureste, así como los barrios de Población y del Saco, al mediodía de la ciudad, en un notable ejercicio de urbanismo, ya planificado por los poderes públicos. Ambos arrabales dejan su impronta en el plano de forma muy diferente: la Morería Buscar voz... en un intrincado conjunto de calles laberínticas, en disposición acodada, con múltiples adarves, huyendo rabiosamente de cualquier resolución axial; el barrio de "la Población del Señor Rey" opta, por el contrario, por una morfología reticular o presuntamente ortogonal; todos ellos debieron de dotarse de un tapial o muro de tierra (si bien individualmente: de manera que no puede hablarse de un tercer muro de circunvalación). Tal expansión del plano urbano permite considerar el siglo XIII como el de máximo apogeo: contaría con una población comprendida entre 7.000 y 8.000 personas; a partir de este momento se inicia una recesión de la que no se recuperará efectivamente hasta el siglo XIX.

Durante la Edad Moderna, el plano mantiene sin sustanciales modificaciones su esquema medieval. Es una etapa de remodelación de lo ya existente, lo que queda registrado en una serie de actuaciones urbanísticas de tipo puntual: la edificación de la casa-ayuntamiento, el levantamiento de una serie de conventos religiosos, etc.

A comienzos del siglo XIX, el Coso aparece ya totalmente configurado, constituyendo la arteria comercial por excelencia; comienza, aunque tímidamente, el vaciado del histórico recinto intramuros; pero el acontecimiento más importante deriva de la designación de Huesca como cabeza de demarcación provincial: la recuperación demográfica iniciada en el siglo XVIII continúa en la centuria siguiente: 11.416 habitantes en 1817; el crecimiento, no obstante, adopta una actitud vertical, pues el número de casas no aumenta en la misma proporción. La Desamortización Buscar voz... deja sus huellas en el plano en forma de demoliciones masivas de edificios religiosos, algunos de los cuales van a ser sede de las nuevas y flamantes Delegaciones de la Administración del Estado. El panorama se completa con la instalación de la estación del ferrocarril, al mediodía de la ciudad y a 400 m. del Coso. El ferrocarril Buscar voz... motivó la apertura de un paseo trazado entre la puerta de San Francisco y la Estación, con objeto de lograr la integración de la misma en el espacio urbano. Finalmente, la construcción del Mercado en 1873, cuya demolición ha dado lugar a la porticada plaza de López Allué.

Durante el primer tercio de nuestro siglo, Huesca continúa su progresivo -aunque moderado- proceso de crecimiento, sin solución de continuidad con los últimos años del siglo anterior, hasta alcanzar los 38.986 habitantes de 1978. Tamaño incremento demográfico tiene su concreción en una expansión del plano del mismo tenor: se levanta el Parque sobre los jardines de Lastanosa, y la urbanización de la hoy denominada calle del Parque; la plaza de Navarra, con la Delegación de Hacienda y el Casino, se configura como el primer conjunto urbano importante fuera del primitivo recinto murado. Tras la guerra civil Buscar voz... se produce el empuje definitivo con el levantamiento del Ensanche, al oeste del Coso, según las directrices del Plan Larrodera; la creación de un nuevo barrio allende el Isuela, en la carretera de Barbastro -el Perpetuo Socorro- y la urbanización de la carretera de Zaragoza. El proceso de industrialización iniciado a partir de los años 50 y la centrifugación del casco viejo explican el gran desarrollo urbano alcanzado por Huesca en las últimas décadas.

-Urbanismo actual: En el plano de la ciudad de nuestros días pueden distinguirse con bastante nitidez varias unidades del paisaje ciudadano, atendiendo a la forma de distribución espacial de sus grupos humanos constitutivos y siguiendo criterios de homogeneidad demográfica y socioprofesional: el Casco Viejo: delimitado por el Coso, es en la actualidad un barrio socialmente degradado envejecido demográficamente y ocupado en cierta medida por una población marginal, merced al proceso de centrifugación de las clases más acomodadas que buscan nuevas urbanizaciones; el primitivo ensanche del sureste: sede que fue de la Morería y los barrios de Población y Saco, constituyen un barrio urbano recientemente transformado: las viviendas de agricultores están siendo sustituidas (muchas ya lo han sido) por modernas edificaciones; el Ensanche: debe considerarse en función de su estructura socioprofesional con dos sectores bien definidos: un cinturón en torno al Parque, incluyendo la plaza de Cervantes, ocupado por la población de más elevado nivel de vida-empresarios, técnicos de la Administración Autonómica y del Estado, profesiones liberales, etc.- Es aquí donde también se ubican las principales Instituciones y Administraciones. Una segunda corona, alrededor de la anterior, de clases medias, en muchos casos procedentes del vaciado del casco viejo, es el Perpetuo Socorro que marca un hito importante en el desarrollo del plano, por cuanto supone la superación del río Isuela, hasta los años setenta verdadero obstáculo a la expansión. Es un barrio obrero típico, surgido con motivo del proceso de industrialización después de la guerra civil, presenta la estructura biológica más joven de todo el conjunto ciudadano. Entre esta unidad y el casco viejo, el sector de Ramón y Cajal constituye un barrio de clases medias bien configurado; finalmente, el barrio de la Encarnación, limitado por el obstáculo que supone el ferrocarril, no parece todavía consolidado, enfrentándose además al problema que supone la proximidad a la zona industrial, así como el diafragma originado por el paso a nivel sobre el tendido ferroviario.

Por cuanto a los usos no residenciales se refiere, la industria ha optado por las vías de comunicación para su ubicación -la salida hacia Zaragoza, Jaca-Monrepós, esta última al norte del Isuela-; la Administración Autonómica y del Estado ha instalado sus Delegaciones en torno a la plaza de Cervantes -Gobierno Civil, Edificio de Servicios Múltiples, etc.- cuya concentración permite una gran fluidez a las gestiones del administrado, evitando innecesarios desplazamientos por la ciudad. En último término, el Coso sigue siendo la principal arteria comercial, si bien ha sufrido un desplazamiento hacia el denominado Coso Bajo, prolongándose también por el paseo de Ramón y Cajal; y ello debido al peso demográfico del barrio del Perpetuo Socorro, así como a la apertura de la ronda de circunvalación -Juan XXIII- en el Ensanche, de modo que el Coso no es ya una calle de paso obligado para el tráfico rodado; la mayor densidad comercial se registra en el sector comprendido entre la plaza de la Inmaculada (antes Calvo Sotelo) y la de Santo Domingo. Al comercio tradicional debe añadirse la reciente instalación de grandes superficies Sabeco (carretera de salida hacia Zaragoza) y Eroski (o Coso Real) en la salida hacia Jaca y Pamplona. Estas grandes superficies desarrollan una función de abastecimiento supramunicipal o comarcal, puesto que aquí acuden del resto de municipios de la comarca.

-Demografía Buscar voz... y economía: Huesca contaba en 1877 con una población de 11.416 hab.; en 1975 había conseguido triplicar sus efectivos demográficos: 36.484 hab., lo que representa un índice de 319, utilizando 1877 como año base (100); en 2010, sumando la población de todo su término municipal contaba con 52.347 habitantes. El peso de la capital en la demografía provincial es considerable: si en 1877 Huesca poseía el 4,5 % de la población provincial, en 1975 representaba el 16,8%, en 1998 se eleva al 22,2% y en 2010 al 22,9%; es decir, una buena parte de la emigración provincial ha sido canalizada hacia la capital. Por otra parte, el crecimiento demográfico, ininterrumpido desde los últimos años del pasado siglo, presenta una aceleración a partir de la década de 1950, en estrecha concomitancia con el proceso de industrialización entonces comenzado; la necesidad de mano de obra y el abandono del mundo rural Buscar voz... convierten a Huesca en un foco de inmigración, cuya concreción en el plano viene determinada por la creación y levantamiento de varios barrios periféricos (Perpetuo Socorro, Encarnación, etc.); el enorme incremento demográfico de la capital altoaragonesa es, en definitiva, obra de la inmigración.

Su crecimiento vegetativo Buscar voz..., sin embargo, muestra una tendencia al descenso, acentuada en las últimas décadas. Si tomamos un período de 10 años (1986-1996) los nacimientos registrados han sido 5.428 y las defunciones 4.852, lo que da como resultado un crecimiento vegetativo de 576 individuos, o lo que es lo mismo un 0,13% cada año. El descenso de la natalidad y alza de la mortalidad -descenso consiguiente del crecimiento vegetativo- se traducen en una estructura biológica en trance de envejecimiento; la senilidad de la población, aunque no en la misma proporción que la provincia, es causa del descenso de la tasa de mortalidad y el peso, cada vez más elevado, de la población adulta que al aumentar la esperanza de vida se incrementa el peso de los segmentos de mayor edad en la estructura demográfica.

En cuanto a su estructura económica, como queda expuesto al hablar de la comarca, la población de Huesca se halla notoriamente decantada hacia el sector terciario, que ocupa en 1998 al 71% de la población activa (el 61,4% en 1975); el sector primario representa el 4% (el 7,3% en 1975), y el secundario más la construcción el 25% (31,2% en 1975). Esta evolución en la distribución sectorial de los ocupados refleja una creciente especialización del sector servicios simultáneamente a la disminución del peso de la industria. Huesca es una ciudad especializada -diríase, superespecializada-, por cuanto a funciones urbanas se refiere, en servicios, fruto de su capitalidad provincial. Pero también lo es, aunque en menor medida, en establecimientos financieros.

El comercio Buscar voz... aparece, igualmente, como una actividad especializada; no obstante, el área de influencia mercantil de Huesca queda más bien circunscrita a su comarca natural -la Hoya- y ello debido, por una parte, al carácter polinuclear de esta provincia aragonesa -las cabezas de comarca organizan sus áreas de mercado inmediatas- pero, por otra, al grave obstáculo que suponen las sierras exteriores del Pirineo: si en Barbastro la mayor apertura del Cinca posibilita una extensión de su influencia hasta el eje mismo del Pirineo, Huesca, empero, queda aislada por el mencionado sistema montañoso, siendo necesario forzar las comunicaciones -el ferrocarril incluido- hacia el oeste y este, hasta alcanzar el Gállego y Cinca, respectivamente, para acceder al Pirineo.

Con todo, su categoría como cabeza de demarcación provincial reviste una no desdeñable importancia, por cuanto su área de influencia logra trascender los límites topográficos de la Hoya, ya sea para el comercio más especializado, amén de otras actividades que, como la Administración, la sanidad, o la enseñanza secundaria y universitaria que gravitan casi en exclusiva sobre la capital.

Arqueología: Del pasado de la ciudad de Huesca, la vieja Osca Buscar voz... romana y más aún Bolscan Buscar voz... indígena, poco se conserva. Intuimos la existencia de un asentamiento indígena en la parte elevada de la actual ciudad, la Bolscan prerromana sin duda, sin que hayan quedado de ese momento más que un muro de sillares (o, mejor, aparejo ciclópeo) descubierto hace tiempo en la calle Ricafort. No cabe duda de la existencia de una ciudad inicial a la que corresponderían las acuñaciones indígenas, pero posiblemente las trazas de ese conjunto desaparecerían enmascaradas por la posterior ciudad romana, el municipium urbs victrix Osca fechado en época de Augusto Buscar voz..., que, lógicamente, con su remodelación urbana, modificaría sustancialmente la ciudad indígena anterior, ciudad que ya debió de contar con elementos netamente romanos, pues no en vano había sido sede de Sertorio Buscar voz... en la Península. El trazado medieval posterior se encargaría de ocultar los restos iniciales.

El trazado de la ciudad romana se adivina, mejor que se sigue, apoyándonos tradicionalmente en el recinto murado medieval, por los Cosos Alto y Bajo, calle de Costa, Ronda de Montearagón, con elementos a la vista en el Coso Alto, en la Casa Amparo y calle del Desengaño. También bajo el palacio episcopal grandes sillares pueden corresponder al recinto, lo mismo que una salida de cloaca situada debajo mismo del palacio. Galiay Buscar voz... optaba por esa reducción, si bien otras opiniones, asentadas en la existencia de un culo de muralla descubierto hace tiempo en la calle de Gastón y perdido ahora, pudieran hacer retroceder sustancialmente hacia el interior del recinto tenido siempre por romano. Problema mayor plantea la datación del recinto inicial, que no sabemos si sería el sertoriano, o el de la posterior fecha de conversión en municipio Buscar voz..., o incluso más tardío.

Menos restos tenemos de edificios o conjuntos singulares. Su trazado urbano en retícula tendría sus ejes principales en el cardo máximo, que discurriría posiblemente por las calles de Ramiro el Monje, plaza de San Pedro y Alfonso de Aragón, cruzando el Foro y siguiendo por las calles Romero y General Alsina, según Aguarod y Mostalac. El decumano máximo, más ortodoxo, fue mantenido sin dificultad en la ciudad medieval yendo por Ricafort, Palacio y Desengaño, con los restos, mencionados antes, del palacio. El foro Buscar voz..., posiblemente enmascarado hoy bajo la catedral y aledaños, habría arrojado ya algunos materiales como el fragmento de estatua en bronce -un brazo- que apareció en la zona y que se conserva en el Museo Provincial. Noticias antiguas hablan de la existencia de recintos abovedados bajo la catedral, que no tienen por qué ser romanos. También restos de muros y argamasas, y -más probablemente romano- el mosaico geométrico que se guarda en el Ayuntamiento. Del Arco Buscar voz... hablaba, sin que sepamos su fundamento, de un templo Buscar voz... monumental situado bajo la catedral y dedicado a la diosa Ceres. Otros restos antiguos en la plaza de San Pedro el Viejo se localizaron al abrir unas zanjas en el siglo XVII, sin que podamos dar crédito seguro a su filiación romana; ahora bien, asociados aparecieron algunos materiales como pavimentos de opus signinum con restos cerámicos, lucernas, cerámicas sigillatas, comunes, vidrios, cenizas, que bien podían ser el contexto de aquellos muros. Una columna estriada aparecida en el siglo XVIII, lo mismo que una necrópolis de tegulae, y el sarcófago de San Pedro el Viejo constituyen casi todo lo que sabemos. Más dudosas son noticias anteriores con referencias a edificios termales, ladrillos con marcas, tuberías de plomo y cerámicas, de los que no ha quedado documentación. La ubicación de unas posibles termas donde luego hubo baños árabes sería una coincidencia significativa. Los últimos restos de importancia hallados son los pertenecientes al teatro del siglo I d.C., en el entorno de la calle Canellas, y los vestigios romanos del Círculo Católico, que se van a integrar como una sala más del museo de Huesca. Estos restos a los que nos referimos datan del siglo IV a.C y, entre otros detalles, permiten ver una calzada bien conservada y parte de un templo dedicado al dios Baco.

Restos esporádicos han arrojado materiales que conserva el Museo Buscar voz..., como la boca de fuente de gran tamaño, en piedra, hallada en la residencia de los jesuitas. Las excavaciones en la zona del hospital proporcionaron una serie de materiales, entre ellos un interesante mosaico Buscar voz... con figuración de murallas.

Poco más sabemos de las necrópolis Buscar voz..., aparte de la citada cerca de San Pedro el Viejo, pudiendo pertenecer a ella el sarcófago Buscar voz... figurado. La necrópolis sería tardía ubicada en una zona antes recinto urbano y luego abandonado.

Poco prolija ha sido la ciudad en cuanto a restos epigráficos, siendo éstos, amén de escasos, procedentes de viejas noticias y hallazgos casuales.

A partir del año 1984 se desarrolló un convenio de excavaciones arqueológicas entre el Departamento de Cultura y Educación de la D.G.A. y el Excmo. Ayuntamiento de Huesca, a fin de potenciar en lo posible la investigación histórico-arqueológica de la ciudad, mediante la sistemática realización de sondeos y excavaciones en todos los solares sitos en el casco histórico en los que se fueran a construir nuevas edificaciones.

Este hecho determinó que entre los años 1984-86, se efectuaran siete excavaciones, a las que habría que sumar la del solar de la Diputación Provincial, además de un cierto número de sondeos comprobatorios, debiendo considerarse los resultados como altamente satisfactorios.

- Martínez de Velasco: Bajo los actuales jardines públicos, sitos en la calle Martínez de Velasco, apareció, al realizar una canalización de aguas, una cabeza humana tallada en arenisca, que tras la realización de una campaña de excavaciones parece estar asociada a las estructuras funerarias allí aparecidas. En dicha necrópolis se hallaron diversos restos materiales del Hierro Buscar voz... I e ibero-romanos, tanto cerámicos como metálicos (terracota, brazaletes, cuentas de collar, puñal, cuchillo... ), además de diversos elementos óseos y un menor número de cerámica de época romana.

- Polígono industrial "La Magantina". Se trata, al parecer, de una villa Buscar voz... de época romana, sita en las proximidades del río Isuela, en la que se realizó una cata de urgencia, hallándose diverso material cerámico, muy fragmentado y con indicios de haber estado sujeto a un proceso de incendio, del que se pudieron reconstruir varias piezas.

- Solar del Temple. El solar está ubicado en la parte central del casco histórico-artístico de la ciudad y en él estuvieron asentados durante un buen número de siglos los Templarios oscenses. Tras la demolición de los últimos vestigios de construcciones se llevaron a cabo dos campañas arqueológicas durante los años 1984/85. En ellas se sondeó el amplio solar, hallándose diversas estructuras de época romana, medieval y moderna, así como una necrópolis medieval posiblemente del momento de ocupación templaria y un buen número de materiales de las referidas secuencias culturales, entre los que cabe destacar la existencia de un depósito de materiales con un gran número de piezas cerámicas en estado íntegro (XIII-XIV).

- Iglesia y plaza de San Pedro el Viejo. Las noticias de antiguo, que atestiguaban la presencia bajo la construcción de la iglesia y plaza de San Pedro el Viejo de restos de época romana, fueron ratificadas al realizarse dos sondeos arqueológicos: el primero en la capilla de San Justo y San Pastor, hallándose diverso material cerámico de época romana; y el segundo en la entrada del templo, donde apareció una necrópolis y bajo ella un nivel con diversos restos romanos.

- Plaza de la Catedral. La excavación de un solar sito en la esquina entre la plaza de la Catedral y la calle de las Cortes dio como resultado la aparición de un trozo de red viaria y diverso material cerámico de relleno (romano y moderno, principalmente).

- Calle Desengaño, 64. En el solar se efectuó una cata de sondeo y en ella apareció un nivel de relleno con diversos materiales de época romana, islámica y moderna.

- Muralla de la calle Costa. En el solar de la calle Costa, sito en la parte anterior al lienzo de muralla que discurre paralela a ella se realizaron dos campañas de excavaciones. A través de las mismas, y más especialmente de la segunda, se pudo descubrir dicho tramo en su totalidad, apareciendo dos torres rectangulares y la zarpa de la muralla, constatándose el origen islámico de la misma.

- Solar de la Diputación Provincial. Tras ser derribado el antiguo edificio de la Diputación Provincial se desarrolló su excavación durante ocho meses de forma ininterrumpida, apareciendo los siguientes niveles: Nivel moderno, con la aparición de la última planta del conjunto conventual de los Franciscanos, establecidos aquí desde el siglo XIII hasta el XVIII. Nivel medieval, con escasos restos a excepción de los de época islámica. Nivel romano, de una gran potencia y extensión, tiene un gran interés por las estructuras del siglo I d.C y los numerosos materiales cerámicos a él pertenecientes. Nivel ibero-romano, fechable en la segunda mitad del siglo I a.C., en el que aparece una serie de restos inmuebles que conforman varias habitaciones, así como cerámica Buscar voz... ibérica y campaniense.

• Bibliog.:
Arco y Garay, R. del: Catálogo monumental de España. Huesca; Madrid, 1942.
Balaguer, F.: "Las termas romanas de Huesca"; Argensola, VI, Huesca, 1955.
Martín-Bueno, M.: Aragón Arqueológico; Zaragoza, 1977.
Lostal Pros, J.: Arqueología de Aragón Romano; Zaragoza, 1980.
Aguarod, M. C. y Mostalac, A.: "Osca ibero-romana"; Atlas de Prehistoria y Arqueología Aragonesas, Zaragoza, 1980.
La arqueología urbana en Huesca, Catálogo exposición, Huesca, 1986.

Historia Antigua: Osca Buscar voz....

Historia Medieval: Huesca, que había alcanzado altas cotas de romanidad, y que seguramente había ya perdido su viejo dialecto euskera, cristianizada, salvo en su entorno rural, seguía siendo al comenzar el siglo V una ciudad de importancia militar, dada su situación estratégica, en la vía Buscar voz... de Tarraco (Tarragona) a Caesaraugusta Buscar voz... y en el cruce de los caminos que bajaban de los puertos. Debió de ser residencia de un comes ("conde") y cabeza de una diócesis Buscar voz... dependiente del metropolitano tarraconense.

Las revueltas que por toda la provincia tarraconense Buscar voz... se extendieron devastarían el territorio oscense, pero estamos poco informados a este respecto. Posiblemente la conquista de Huesca por el suevo Requiario Buscar voz..., hacia 449, y la devastación de la comarca zaragozana afectarían también a Huesca, que debió de caer bajo el dominio visigodo durante el reinado de Eurico Buscar voz.... La Chronica cesaraugustana habla de la entrada en España de un ejército visigótico al mando del conde Gauterico Buscar voz...: Gauterit comes gothorum Hispanias per Pampilonem, Cesaraugustam et vicinas urbes obtinuit. Una de estas ciudades que "el conde Gauterico tomó" pudo ser Huesca. La fecha es dudosa, seguramente anterior a la toma de Arlés, en 473 ó 476. El establecimiento de una aristocracia visigótica Buscar voz... en Huesca pudo dar lugar al reparto de tierras, en la conocida proporción de dos a uno; quizás puede ser un recuerdo de este reparto el topónimo los Tercios, actual término de los Cierzos.

La ciudad debió de sufrir también las consecuencias de la lucha entre francos y godos, sobre todo durante el asedio de Zaragoza Buscar voz... por Childeberto Buscar voz..., así como las de las continuas revueltas de los vascones. En 673, hallándose Wamba combatiéndolos, recibió las noticias de la sublevación del conde Paulo e inmediatamente se dirigió a la Narbonense per Calagurrem el Oscam civitates transitum faciens. En esta última ciudad hizo un alto en su marcha, dividiendo el ejército en tres columnas. Pero Huesca no fue solamente una ciudad militar; centro económico de alguna importancia, vio florecer también los estudios. Sabemos que el obispo Elpidio (522-542) fue un escritor alabado por San Isidoro; también lo fue uno de sus sucesores, el obispo Vicente.

Escasos son los restos que podemos considerar como visigóticos. Es posible que las defensas de la ciudad se reforzasen durante este período, fortificándose el actual tozal de San Jorge, denominado Podium Sancti en la Edad Media (por alusión, sin duda, al santo protector de la ciudad). Entre las iglesias que existían, figuran la de San Pedro el Viejo y posiblemente otra, antecesora de la actual catedral, y la de San Ciprián, fuera del muro de piedra.

El derrumbamiento del Estado visigótico a consecuencia de la invasión musulmana Buscar voz... colocó en primer plano a las comarcas del norte. Ahmad ibn Umar al-Udri Buscar voz... nos ha conservado un relato de la conquista de Huesca, en el que recoge viejas tradiciones. Parece que, en un momento inicial, los musulmanes ocuparon un lugar llamado al-Askar -que, si lo identificamos con el término oscense de Algascar, coincidiría con el actual San Jorge y sus alrededores-, mientras que los cristianos ocuparían el alcázar y la ciudad murada. Más tarde, mediante pactos, los cristianos vieron garantizadas las prácticas de su religión, conservando la iglesia de San Pedro y quizás otras como la de San Ciprián. Muchos se convirtieron al islamismo, de manera que los muladíes formaron la mayoría de la población, frente a las minorías mozárabe y judía, con escasos descendientes de los musulmanes invasores.

Huesca, considerable base militar, tuvo una destacada importancia en la Marca Superior Buscar voz..., siendo codiciada por los francos y por los emires. Los gobernadores de la plaza, frecuentemente rebeldes al dominio de Córdoba, mantuvieron una política de equilibrio. Abu Tawr Buscar voz..., señor de la ciudad, apoyó a Carlomagno Buscar voz... en su expedición de 778, mientras que, algo más tarde, en 797 y 805, los francos sitiaron Huesca sin poder tomarla. En el siglo IX, los Banu Salama Buscar voz..., Bahlul ibn Marzuq Buscar voz... y Jalaf ibn Rasid Buscar voz..., protagonistas de legendarios relatos, se disputaron el dominio de la ciudad. El período de este último, que comenzó su señorío hacia 802, está relacionado con el martirio de las santas mozárabes Buscar voz... Nunilo y Alodia.

No obstante el creciente poderío de los emires de Córdoba, familias de muladíes como los Banu Amrus Buscar voz... y los Banu Muza se hicieron con el dominio de Huesca, unas veces sometidos al poder de Córdoba y otras en alianza con los cristianos del norte, enlazándose matrimonialmente con los reyes de Pamplona y los condes de Aragón Buscar voz.... Amrus ibn Umar realizó importantes obras de reconstrucción de las murallas. No sabemos cuándo, pero indudablemente en este período musulmán, se construyó el muro de tierra, el muro viejo citado por los documentos medievales. Otro gobernador importante es Mutarrif ibn Musà, quien estuvo casado con Faliskita, hija del señor de Pamplona, y siguiendo los consejos de su mujer escarmentó sangrientamente a los ciudadanos revoltosos (relato que pudiera tener puntos de contacto con el de la Campana de Huesca Buscar voz...). Otro amil famoso fue Muhammad ibn Abd al-Malik al-Tawil Buscar voz..., casado con Sancha, hija de Aznar Galíndez Buscar voz..., conde de Aragón.

Con el predominio de los tuyibíes Buscar voz... en la Marca Superior cesaron las relaciones amistosas con los cristianos y hubo tensiones con la población mozárabe, que vio disminuir el número de sus iglesias. Tras el efímero período de expansión en la época de Almanzor Buscar voz..., se inicia la decadencia, que llega a su punto culminante bajo los Banu Hud Buscar voz..., con reveses militares y pérdida del cinturón defensivo que protegía la ciudad (al-Tan waMan, Yuluyo, etc.).

Los autores árabes presentan a Huesca como ciudad antigua, hermosa, con animados bazares y prósperas industrias, con termas y jardines. En cambio, son pocos los restos que han llegado hasta nosotros: arcos de herradura y torreón en la catedral, algún detalle de la muralla y un magnífico capitel de alabastro, del siglo X o del XI, encontrado junto a la puerta Buscar voz... Pétrea. Hay también un florecimiento cultural, con academias de estudios y relevantes personalidades como el poeta Abu ´Abd Allah al Waski y el historiador y jurisconsulto Abulmathreph.

A finales del siglo XI, la situación de la Huesca musulmana se hizo insostenible. Las huestes de Sancho Ramírez Buscar voz... se apoderaron y fortificaron Montearagón Buscar voz..., a cuatro kilómetros de Huesca. El rey murió en el asedio de la ciudad, pero la ocupación del Pueyo Sancho (San Jorge) cortó las comunicaciones con la retaguardia. Almostaín de Zaragoza (Al Mustain II Buscar voz...), en un supremo esfuerzo por liberar la plaza, acudió con un gran ejército reforzado con contingentes castellanos, pero fue derrotado en Alcoraz Buscar voz..., una de las batallas decisivas de la reconquista aragonesa. Huesca se rindió a Pedro I Buscar voz... en noviembre de 1096. Los musulmanes que permanecieron en la ciudad vieron respetadas sus propiedades, usos y costumbres y religión, pero hubieron de habitar los barrios del sureste, entre las dos murallas, mientras que los judíos ocupaban el barrio oeste. La aljama Buscar voz... judía tuvo una gran influencia en la vida de la ciudad, con figuras sobresalientes en el campo de la Medicina y personalidades tan destacadas como la de Pedro Alfonso Buscar voz..., convertido al cristianismo. La sede episcopal se instaló en la mezquita mayor, mientras que el monasterio francés de San Ponce de Tomeras ocupaba la vieja iglesia mozárabe de San Pedro.

La población de la ciudad tuvo como base el privilegio concedido por Pedro I Buscar voz... en 1100: gentes de los condados orientales y francos constituyeron el núcleo principal de esta repoblación. Frecuente residencia de los reyes aragoneses, vio aumentar su población merced a los privilegios de Ramiro II Buscar voz... (1134) y Alfonso II Buscar voz... (1170), nacido este último en Huesca en 1157. A finales del siglo XII aparece el Concejo Buscar voz..., y sabemos que el Fuero Buscar voz...$ de Huesca se otorgaba a otras poblaciones. Las instituciones concejiles se completaron en el siglo XIII. La elección de los jurados fue reglamentada por Jaime I Buscar voz... en 1261, dando facultad para que veinte nobles y veinte ciudadanos eligiesen ocho jurados, disposición modificada por Pedro III Buscar voz... en 1278. Más tarde, en 1311, se adoptó un sistema territorial, siendo elegidos los jurados por compromisarios nombrados por los cuatro cuartones en que estaba dividida la ciudad: Ramián, Magdalena, Alquibla y Montearagón. Por último, a principios del siglo XV, se introdujo el sistema de insaculación, eligiéndose los jurados a suerte. El justicia de la ciudad era elegido por el rey de una propuesta presentada por el Concejo. Existía también un amplio número de consejeros y diferentes oficios concejiles. La ciudad se alababa de la justicia que reinaba en ella, pese a frecuentes alborotos, suscitados habitualmente por las rivalidades entre los bandos de Urriés Buscar voz... y Gurreas Buscar voz.... Los primeros tenían sus dominios al norte y oeste de Huesca y los segundos al sur y al este; los parciales de estas grandes familias nobiliarias intentaban con su apoyo ocupar los cargos concejiles.

En el siglo XIII, la ciudad alcanzó un gran desarrollo. La ganadería en gran escala, trashumante, generó riqueza, mientras se aumentaba el cultivo agrícola, exportándose los excedentes, sobre todo, a Cataluña. Los mercaderes del Bearn, principalmente los de Olorón, establecieron en Huesca depósitos y al mismo tiempo surgía una incipiente industria, en particular la textil. Había puestos de peaje en Anzánigo Buscar voz... y en otros lugares. El interior de la población se iba también repoblando; conocemos varias repoblaciones, la Población del Rey, la del Temple, etc. Con tales recursos se llegó a alcanzar, según el censo del monedaje de 1284, la cifra de 1.347 vecinos, surgiendo una burguesía adinerada que contrabalanceó el poderío nobiliario, manteniendo una enconada lucha, que no acabó hasta principios del XVI, por el predominio dentro del Concejo.

Circunstancias adversas, como la aparición de la peste negra y la guerra con Castilla durante el reinado de Pedro IV Buscar voz..., determinaron la aparición de una crisis económica que afectó a todo el Alto Aragón. La aljama judía Buscar voz... de Huesca vio devastado su barrio por las tropas mercenarias, mientras que la aljama morisca, dedicada especialmente a la agricultura y a los oficios artesanos, disminuía su población. Existían entonces 434 casas de ciudadanos, 108 de judíos y 69 de moriscos, en total 611. Como logro positivo hay que señalar el establecimiento de la Universidad Buscar voz... por Pedro IV en 1354, que convirtió a la ciudad en el centro cultural de Aragón. Por otro lado, el Concejo iba creando un patrimonio municipal -que constituiría la base de su economía- mediante la compra de lugares y términos vecinos (Pebredo, Puy Vicién, Barbadagulla, etc.), adquiriendo derechos sobre el monte de Torres de Violada (actual castillo de San Juan).

La entronización de la casa de Trastámara Buscar voz... no fue favorable a los intereses de Huesca, suscitando una serie de circunstancias adversas. Primero, la guerra civil que ensangrentó las comarcas altoaragonesas; se combatió en tierras de Huesca y en Montearagón. Después, las medidas centralizadoras de la nueva dinastía acentuaron los desequilibrios aragoneses; el valle del Ebro aumentó su supremacía, mientras que el Alto Aragón iba perdiendo el dominio de las rutas comerciales.

El nombramiento de Juan II Buscar voz... trajo beneficiosas consecuencias para la ciudad, pero la rivalidad entre el rey y su hijo fue causa de devastaciones y luchas. El Concejo se vio envuelto en ellas y tuvo que reclutar, aunque con las acostumbradas dilaciones, contingentes militares, pese a sus escasos recursos, pues se lamentaba de que las pestes Buscar voz... y las malas cosechas habían reducido la población y apenas había gente para defender las puertas, los campos estaban devastados, los jóvenes huían a los montes y no había dinero. Aunque estas lamentaciones eran exageradas, indudablemente la dificultad del comercio con Navarra y Cataluña había empobrecido la economía oscense. Sin embargo, el Concejo realizó nuevos esfuerzos y los estudios universitarios, que habían decaído, volvieron a cobrar nuevo auge, mientras se emprendían obras en la catedral y otras iglesias oscenses. La población, según el censo de 1495, era de 616 vecinos solamente.

La expulsión de los judíos Buscar voz... constituyó otro duro golpe para la economía urbana. Los judíos salieron de la ciudad el 25-VII-1492, en dirección a Ortilla y Ejea de los Caballeros, y desde allí a Salou. Previamente los adelantados de la aljama habían contratado el transporte de quinientos a seiscientos individuos en una nave que había de conducirlos a Nápoles y, si aquí no podían quedarse, a Oriente.

El nuevo espíritu que comenzaba a agitar la vida oscense, la difusión de nuevos ideales en la Universidad y la conciencia que la burguesía tomaba de su poder anunciaban una nueva era, pero la instauración de la Inquisición Buscar voz... en Aragón y otras medidas de carácter centralizador dieron al traste con el movimiento de renovación; incluso jurados del Concejo y maestros de la Universidad se vieron envueltos en procesos inquisitoriales.

• Bibliog.:
Aynsa y de Iriarte, Francisco Diego de: Fundación, excelencias y grandezas y cosas memorables de la antiquísima ciudad de Huesca; Huesca, 1619.
Huesca, P. Ramón de: Teatro histórico de las Iglesias del Reino de Aragón; tomos V, VI y VII.
Arco, Ricardo del: Huesca en el siglo XII; Huesca, 1920.
La Granja, Fernando de: "La Marca Superior en la obra de Al-Udri"; Estudios de Edad Media de la Corona de Aragón, Zaragoza, 1967, vol. IX, Argensola, Huesca, vol. XXI.

Historia Moderna:
- Siglos XVI y XVII: La ciudad de Huesca entra en el siglo XVI con una población que no llega a las tres mil almas (578 hogares), manteniendo sus censos demográficos prácticamente estabilizados a lo largo de la centuria, con crecimiento vegetativo nulo o negativo (mortalidad infantil del 53%) y graves episodios pestíferos o epidémicos en 1533, 1564 ó 1584, apenas compensados por la inmigración (precedencia montañesa y bearnesa, mayormente). Con todo, es la principal ciudad del Alto Aragón, espacio que rebasa ligeramente los 6 hab./km.2 (Aragón, 7,5 hab./km.2).

Su economía, conforme a los dictados de la época, es fundamentalmente agraria y de planteamiento señorial, con polarización de las rentas en los estratos sociales de elite: en la diócesis de Huesca Buscar voz... el 36,8% de los lugares son de realengo Buscar voz..., el 20,8% de señorío eclesiástico y el 42,3% de señorío particular; el estamento eclesiástico, que supone un 3,5% de la población, posee el 30% de las rentas totales (el monasterio de Montearagón Buscar voz... tenía vinculados 2.255 hogares, unas diez mil almas). Intramuros de la ciudad, artesanos y comerciantes continúan organizados en gremios Buscar voz... extremadamente cerrados e introvertidos, demasiado fraccionados y por ende de discreta afiliación, preocupados sobre todo en la defensa de prácticas monopolistas, poco evolutivos, aunque, a finales del siglo, se aprecia cierto espíritu renovador, con redacción de nuevos estatutos: tejedores, pelaires, boneteros, guanteros, cordoneros, sogueros y alpargateros, etc. El comercio padece las limitaciones de unas comunicaciones pésimas (el camino Zaragoza-Huesca-Barbastro, es el único apto para carros de todo el Alto Aragón; el resto son simples senderos de herradura), así como la inseguridad Buscar voz... característica de la época (el bandolero Otal, por ejemplo, domina los accesos a Huesca desde la sierra, llegando a asesinar al primer magistrado oscense, para terminar ajusticiado en Huesca, descuartizado y distribuido a cuartos por las picotas y rollos de la ciudad como escarmiento). Las salas de la limosna suelen estar rebosantes de mendigos, sin perjuicio de que el rigor de los señores se consume previamente en prácticas abusivas como el monopolio de molinería.

Uno de los sucesos notorios del siglo es la reorganización de las diócesis altoaragonesas -bula de 18-VI-1571, Pío V-, de la que sale desmembrado el monasterio de Montearagón Buscar voz..., hasta el punto de que, entre 1574 y 1587, llegó a carecer de abades, quedando finalmente restringido a los muy discretos señoríos de Tierz Buscar voz..., Quicena Buscar voz... y Fornillos Buscar voz.... Pleitos y más pleitos definen el siglo, siendo características las tensiones entre el obispo y el cabildo en Huesca, hasta el punto de negarse este último a acatar las disposiciones de Trento, al estimar que reforzaban el poder episcopal. Con todo, el obispo Pedro del Frago Buscar voz... funda el Seminario de la Santa Cruz en Huesca, decisivo en la formación de un clero sumamente tosco por entonces.

Pleito sonado, con gran carga política, fue el mantenido entre Zaragoza y Huesca por la Universidad Buscar voz..., a partir de 1542 y especialmente en 1586. El Estudio General de la Universidad de Huesca (Teología, Cánones, Leyes, Medicina, Artes, Retórica y Metafísica) hacía valer sus privilegios y exenciones ante el nuevo y competitivo Estudio General de Zaragoza Buscar voz..., dándose sentencia a favor de Huesca (26-IV-1586) que se negó a cumplir Zaragoza, lo que originó gravísimas tensiones entre ambos concejos.

En los sucesos de sangre entre montañeses pirenaicos y moriscos de la ribera del Ebro, la disputa entre Zaragoza y Huesca alcanzó cotas máximas, especialmente cuando el cabecilla tensino Antonio Martón Buscar voz... fue traicionado y muerto en Zaragoza. Esta situación contrasta con unas exquisitas relaciones del Concejo oscense con Barcelona: en ocasión de alarma de turcos, Huesca se apresura a enviar a Barcelona un contingente de arcabuceros escogidos, y, como devolución de gracia, Barcelona, en las carestías de Aragón, no cursó ayuda alguna hasta conocer con carácter previo las necesidades de la ciudad de Huesca.

Según el obispo oscense Arnedo, la ciudad de Huesca "anda rebuelta con el Justicia de Aragón y tropiezan a cada paso", lo que, quizás, permite explicar la tibieza de Huesca al tomar posiciones en el episodio de Antonio Pérez Buscar voz..., pues, cuando, en 1591, Aragón decide hacer frente a las fuerzas del rey, el Concejo de Huesca -como la mayor parte del Alto Aragón, con alguna notoria excepción como Jaca Buscar voz...-, se limita, de hecho, a pronunciamientos formalistas y a eludir el asunto con acciones dilatorias. No obstante, Huesca vibrará especialmente en los sucesos de 1592, al invadir el valle de Tena Buscar voz..., desde Francia, la fuerza armada afecta a Antonio Pérez, acudiendo a la llamada de Jaca con sus arcabuceros, mandados por el capitán Juan de Mompahón, e incluso compareciendo con una compañía de clérigos, organizada por el obispo Martín de Cleriguech Buscar voz.... Culturalmente, en el Quinientos, Huesca desarrolla principalmente su actividad en torno a su Universidad y sus afamados colegios: Colegio Imperial y Mayor de Santiago -"taller de varones eminentes"- y, con menor empaque, el Colegio Real y Mayor de San Vicente.

Los exponentes artísticos del siglo son numerosos: construcciones civiles, como la casa de los abades de Montearagón; importantes mejoras en la Seo oscense, como el retablo mayor, de Damián Forment Buscar voz... -se le atribuye también el de la capilla de Santa Ana-, o la sillería coral de Beraztegui y Berrueta; o bien obras menores, aunque entrañables para los oscenses, así el santuario de San Jorge, o el diseño de Loreto (Herrera). El prolífico escultor Juan Miguel de Urliéns Buscar voz..., pintores como Pedro Aponte Buscar voz..., Tomás Peliguet Buscar voz..., orfebres como Velázquez de (custodia Buscar voz... mayor de La Seo) o maestros de música como Juan de Florén y Martín de Tiebas, compendian mayormente el legado artístico de una época que, pese a sus traumas y rudezas, encontró oportunidad para dejar resueltos bastantes de los mejores atributos estéticos que hoy ofrece la ciudad de Huesca.

Durante el siglo XVII, paradójicamente, pese a la paulatina postración de la Corona de Aragón y aun de Castilla, la ciudad de Huesca sigue una modesta pero constante evolución en alza, que le permite, a fines de la centuria, protagonizar uno de sus momentos económicos y culturales más brillantes y expansivos.

Los comienzos del siglo, empero, no parecían favorables, pues en 1600 varios pueblos de los alrededores de Huesca están cercados por fuerza armada para impedir movimientos de población que dispersen los efectos catastróficos de la peste Buscar voz... (Loporzano Buscar voz..., Liesa Buscar voz..., Bolea Buscar voz...), y, aún así, en 1614 perece el 25% de la población de la ciudad. Sin embargo, las plagas y epidemias que van mermando la capacidad de resistencia de la población rural del Alto Aragón, los sucesos bélicos Buscar voz... que van a arruinar Monzón Buscar voz..., Fonz Buscar voz..., Tamarite Buscar voz... y demás áreas próximas a Cataluña, al respetar mayormente Huesca y su área somontana, darán lugar a una polarización urbana sin precedentes, hasta el punto de que, para 1650, Huesca y Barbastro, por ejemplo, han doblado sus censos demográficos Buscar voz... (Huesca, 5.373 almas; 1.194 hogares). Los emigrantes de procedencia ultrapirenaica (Béarn, Gers, Ariège) alcanzan su punta máxima, dando porcentajes sobre la población total oscense muy importantes.

En lo económico, la ganadería aumenta a costa de la agricultura de cereal durante la primera mitad del siglo, para sobrevenir luego, en su segunda mitad, la explosión económica del viñedo y convertirse el Somontano en uno de los principales graneros de Aragón, con reiteradas buenas cosechas, como las de 1658, 1672 y 1673, todo ello a favor del bajísimo precio de la mano de obra y de un planteamiento urbano-comercial que ha ido cobrando dinámica y agilidad, renovando la rígida organización gremial. El regadío había experimentado un retroceso con la expulsión de los moriscos Buscar voz..., firmada en abril de 1610, que afectó directamente en el Alto Aragón, como mínimo, a unas 1.870 almas. Los censos de moriscos altoaragoneses eran relativamente bajos (2,6 % de los moriscos del reino de Aragón), si bien existían concentraciones destacables en las riberas de los ríos Guatizalema Buscar voz... y Flumen Buscar voz... (Bellestar Buscar voz..., que quedó despoblado) y, en general, alrededores de Huesca (Huerrios Buscar voz..., Albero Buscar voz..., Alerre Buscar voz..., Puibolea Buscar voz..., Vicién Buscar voz..., Pueyo de Fañanás Buscar voz..., Almuniente Buscar voz...), lo que, momentáneamente, tuvo efectos negativos en la economía oscense (pérdidas en rentas y censales), pero, a la larga, supuso, por mínimo deterioro económico-social, una posición muy favorable respecto del valle del Ebro, vaciado de sus laboriosos efectivos moriscos. En Huesca van a amasarse grandes fortunas, como la de los Lastanosa Buscar voz..., que reciben holgadamente al rey Felipe IV Buscar voz... en su palacio oscense, dotado de vastos jardines con laberinto, zoológico, biblioteca, sala de música o museo arqueológico-numismático.

La euforia económica determina iniciativas municipales atrevidas, como el proyecto de regar la Hoya de Huesca y Somontano tomando aguas del río Gállego Buscar voz...; instado del rey Felipe IV apoyo a la empresa, se personan los ingenieros reales, en 1656, para estudiar la conducción del agua del Gállego, mediante un canal que ha de atravesar la sierra de Presín (según Asso Buscar voz..., el proyecto no cuajó por la fuerte oposición de Zaragoza). Pero el regadío oscense se consolida con la iniciativa municipal del pantano de Arguis Buscar voz... -verdadera obra de anticipación, tenida en su época como "inaudito atrevimiento", diseñada por el matemático oscense Francisco Antonio de Artiga Buscar voz...-; obra fundamental que se capitula en 1683 y que es inaugurada en pruebas en el año 1703.

Si bien Huesca no sufrió desgaste de guerra (conflictos con Francia y rebelión catalana, que empobrecieron los valles pirenaicos o asolaron Monzón, Tamarite, Altorricón Buscar voz..., Binaced Buscar voz..., Cofita Buscar voz..., etc.), e incluso especuló ventajosamente, igual que Barbastro, con los suministros bélicos y alimentarios, sufrió, sin embargo, duramente el episodio pestífero de 1651. El contagio, declarado oficialmente por el Concejo el 15 de septiembre, se ensañó en los barrios de Población y Barrionuevo, y debían portar los no apestados una caña de ocho palmos de largo, a efectos de identificación. La elite se ausentó; tras tabicar puertas y ventanas, dándose, empero, dramáticas escenas de saqueo y pillaje, mientras el Concejo desarrollaba un espectacular programa de juegos, bailes y músicas "para atajar y divertir la imaginación". Destacó la labor de los capuchinos en hospitales y otros centros, así como la dedicación de médicos (hubo que renovarlos hasta con cirujanos franceses), como Facio, Pérez, Salvador, Fañanás, Nasarre o Torres). En abril de 1652, al abrirse de nuevo las puertas de la ciudad, Huesca había perdido 1/4 de su población total. En marzo de 2000, se descubrió una fosa común en el parque de Isuela que, en opinión de Manuel Benito, podría corresponder a la que se habilitó en 1651, junto al hospital de campaña del antiguo convento de los agustinos.

Las confrontaciones con Zaragoza por la Universidad siguieron a lo largo de este siglo, agriadas a partir de 1656 con el asunto de las aguas del río Gállego, para hacer clímax en 1686, cuando, después de un largo y apasionado pleito, Huesca obtiene nueva sentencia favorable, que es, otra vez, objeto de desacato por Zaragoza. La vida universitaria oscense alcanza, con todo, al finalizar la centuria, uno de sus momentos más brillantes, apoyada ahora con nuevos colegios, como el de San Bernardo o el de Santa Orosia. La vida social en Huesca reitera justas y juegos de cañas, desfiles de caballeros, reuniones poéticas, corridas de toros, autos y comedias, no siempre bien aceptadas, pues, mientras el Concejo decide la construcción de un teatro, los estudiantes de la Universidad son conminados con pena de excomunión mayor si osan asistir a una comedia. El palacio de los Lastanosa (Orencio y Vincencio Juan de Lastanosa) compendia, con sus célebres tertulias Buscar voz..., las posibilidades de una sociedad elitista y cerrada donde la delectación artística y científica es sólo patrimonio de unos pocos exquisitos abismalmente alejados de un pueblo que practica "oficios viles" y de unos siervos sobre los que el señorío todavía ejerce el poder absoluto.

El citado palacio, entre otros, con el edificio del Ayuntamiento de Huesca, o los Colegios de Santiago y San Vicente, son obras civiles del Seiscientos bien características, a las que habría que sumar las iglesias de San Lorenzo y de Santo Domingo, las capillas catedralicias de San Joaquín, Santo Cristo de los Milagros o bien de los Santos Orencio y Paciencia, la excelente sacristía de San Lorenzo, la talla del Cristo del Perdón (del bearnés Nolivos Buscar voz...), abundando la obra pictórica de Jusepe Martínez Buscar voz..., Vicente Verdusán Buscar voz... y Lorenzo Adahuesca, con el bienhacer musical del maestro Urbán de Vargas.

Diego de Aynsa Buscar voz..., Dormer Buscar voz... o Ana Abarca de Bolea Buscar voz... son otros ejemplos significados del siglo.

-Siglo XVIII: La entronización de la dinastía borbónica en España, en virtud del testamento de Carlos II Buscar voz..., fue aceptada en Huesca, como en el resto de Aragón, sin dificultad, si bien se mostraba una cierta preocupación por el mantenimiento de los Fueros Buscar voz.... El juramento de Felipe V Buscar voz... en Zaragoza, en 1701, disipó muchos recelos.

El Concejo oscense, una vez estallada la guerra de Sucesión Buscar voz..., no regateó esfuerzos en favor de la causa borbónica, abasteciendo con víveres a las tropas y enviando en 1705, cuando la situación se hizo más difícil, varias compañías reclutadas por el Concejo para defender las comarcas orientales y las plazas de Barbastro y de Monzón, atacadas por las fuerzas del archiduque. Sin embargo, menudeaban los conflictos con las tropas extranjeras de Felipe V y el Concejo se vio obligado a protestar repetidas veces por las tropelías de los soldados y el poco respeto a los Fueros. La nobleza de Huesca, los Ram, los Castilla, los Aguirre, los Climente, los Ena, etc., eran partidarios decididos de la causa borbónica; en cambio, en la Universidad, que hubo de ser cerrada, los estudiantes y buena parte del profesorado mostraban sus simpatías por don Carlos, así como también el obispo de la ciudad, el turolense don Pedro de Gregorio y Antillón.

El 5-VII-1706, el Concejo oscense, siguiendo el ejemplo de Zaragoza, proclamaba a Carlos como rey de España. Ahora las compañías concejiles hubieron de actuar en defensa de la causa austríaca en la frontera con Navarra, en los valles de Echo y Ansó, y en el valle de Tena, mientras que los contingentes levantados por el obispo de Huesca, mandados por el rector de Nueno mosén Galindo, lo hacían en la Canal de Berdún.

Ocupada otra vez Huesca por las tropas francoespañolas de Felipe V, el 15-VII-1708, el monarca sustituía el Concejo de cuatro jurados por regidores nombrados por él y presididos por el marqués de Bellestar como corregidor interino, sustituido el mismo año por el coronel Francisco Antonio de Morales. Interrumpido otra vez el dominio borbónico en la ciudad en 1710 y establecido por fin definitivamente poco después, volvió a implantarse el sistema castellano de regidores y corregidor, completado con las disposiciones de 1713 y de 1716, no sin protesta y resistencia de los mismos partidarios del monarca francés. Hasta que murió Luis XIV, las sesiones se celebraban invocando el servicio de ambas majestades.

El nuevo Concejo supuso el fin de la autonomía municipal; a los jurados elegidos a suerte y de cargo anual sucedieron los regidores nombrados por el rey con carácter perpetuo; a la justicia municipal, la justicia del señor corregidor. La falta de participación de los ciudadanos se corrigió en parte con la creación de los diputados del común, en la época de Carlos III Buscar voz....

Como la guerra continuó hasta 1715, la comarca oscense hubo de sufrir saqueos, devastaciones y atropellos, viéndose obligada la ciudad al pago de cuantiosas contribuciones. El país quedó dividido en corregimientos Buscar voz... y Huesca fue nombrada cabeza de uno de ellos, comprendiendo unos 151 pueblos, número variable, pues hubo modificaciones. Rasgo característico del sistema tributario fue el establecimiento de contribuciones regulares, recaudadas algunas veces manu militari; buena parte de las contribuciones se empleaban en el pago de los sueldos de regidores, alcaldes y, sobre todo, del corregidor Buscar voz....

Gracias a las obras emprendidas durante el siglo anterior (pantano de Arguis, mejoras de azudas y acequias en la Ribera, etc.) aumentó sensiblemente el regadío y se mejoraron los cultivos; algunas clases de verdura y frutas llevaban merecida fama. En cuanto a la pequeña industria artesana, la textil, aunque estaba en decadencia, todavía se exportaba algo, sobre todo, a Zaragoza, en donde, según dice Asso, eran muy bien recibidas las bayetas oscenses. Existían, según este mismo autor, dos ingenios para extraer cera. Otra industria que alcanzó bastante auge durante esta centuria fue la de los peines. Aumentó el número de gremios por el desdoblamiento de algunos de ellos, pero en la mayor parte eran escasos los individuos que los componían. La vida de estos gremios fue más bien lánguida, con algunos intentos de liberalización que no llegaron a madurar.

Se conservaron los bienes comunales, por regla general, salvo algunas ventas, dándose el caso de que alguna de éstas, como la del Campo del Toro y la de La Paúl del Rey, tuvieron que ser revocadas por la protesta de los ciudadanos. La base de la economía municipal se basaba, como antes, en los arrendamientos de los bienes de propios.

El aspecto urbano de Huesca varió poco, no obstante el aumento de población. En cuanto a la construcción se renovaron varias iglesias, la Compañía, Salas, Cillas, Loreto, etc. Las primeras, obra del oscense José Sofí y la última se levantó según proyecto de Juan Antonio de Torres. En cuanto a construcciones civiles, el colegio de San Vicente de José Sofí y los dos cuarteles, alto y bajo, destinados a la guarnición de la ciudad, ambos insuficientes, pues en ocasiones se tenía que echar mano de mesones, como el de Lanaspa. Durante la guerra con Francia en 1793, se habilitaron diversos edificios e incluso la ermita de San Jorge fue utilizada como almacén de pertrechos. El entusiasmo ciudadano levantó tropas de voluntarios, como las que organizó a sus expensas Felipe Perena Buscar voz....

La nueva estructura municipal volvió a dar importancia a la nobleza, como estamento bien diferenciado del estado llano, exento de varias contribuciones. El número de familias nobles no llegaba a las cincuenta, iniciándose por otra parte, el éxodo de algunas de éstas a Zaragoza y otras ciudades, a consecuencia del centralismo burocrático. Las tensiones sociales agudizadas durante las épocas de escasez, dieron lugar a protestas y algún motín como el de 1766, pacificado gracias a la oportuna intervención de algunos ciudadanos oscenses.

Los censos dan a la ciudad una población que varía entre 5.000 y 7.000 habitantes. El padre Ramón de Huesca Buscar voz... calculaba la población, en 1792, en más de 7.107 hab., pues incluye solamente 6.623 personas de comunión, más 484 religiosos. En 1790 había en la ciudad 33 calles, 23 plazas y 1.390 casas. Otro estadillo de esa época cifra las casas habitadas en 814 y las deshabitadas en 125. El número de personas lo calcula muy bajo, en 4.563, más 435 eclesiásticos (108 clérigos, 217 frailes, 118 monjas).

La Universidad se hallaba también en decadencia y se nutría en buena parte de alumnos catalanes. Duro golpe para la enseñanza fue la expulsión de los jesuitas, a cuyo cargo se hallaba la Escuela de Gramática, instalada cerca de su convento. La enseñanza primaria mejoró, reglamentándose los exámenes de maestro gracias a la provisión del conde de Aranda Buscar voz... de 11-VII-1771. La beneficencia del obispo Sánchez Sardinero creó la Casa de Enseñanza, unida al Beaterío de Santa Rosa, en 1766, dedicada, sobre todo, a la educación de niñas pobres. A los nombres del conde de Aranda y los Azara Buscar voz..., tan vinculados a la ciudad, hay que añadir, entre las personalidades ilustres, la del capuchino padre Ramón de Huesca, que ha sido considerado como el padre Flórez aragonés. En el orden teórico, destaca la labor de la Sociedad Económica de Amigos del País Buscar voz..., a la que se debe interesantes informes y memorias.

• Bibliog.:
Fernández Clemente, Eloy: La Ilustración aragonesa; Zaragoza, 1973.
Balaguer Sánchez, Federico: Historia de Huesca, Revista Argensola Buscar voz..., Huesca (varios tomos).

Historia Contemporánea:
Desde la Independencia hasta la Gloriosa: La ciudad de Huesca comparece en el siglo XIX apagadamente, con el escaso pulso que trae de un pésimo final del XVIII, que, por una serie de reiteradas malas campañas agrícolas -heladas, sequía-, la ha postrado económicamente. No va a tener ocasión de recuperarse hasta mediado el siglo, inmersa en los dos más crueles y catastróficos episodios de guerra española: el de la Independencia Buscar voz... y el carlista Buscar voz....

A la llegada del invasor francés, Huesca fue muy temprana en el levantamiento popular, protagonizando el feo incidente del asesinato de Clavería, su corregidor, por confusas acusaciones de afrancesado Buscar voz...; extremismo a enmarcar en la línea de las tensiones sociales producidas por la crisis económica (ocupación de tierra comunal, robo de ganado, delitos de sangre, bandolerismo).

En el curso de la guerra, seguirá Huesca con inmediatez la suerte de Zaragoza a la que surtió de pertrechos, víveres y voluntarios, sin perjuicio de apoyarla en acciones militares, como la de Felipe Perena Buscar voz..., en agosto de 1808, que hace levantar el asedio de Zaragoza Buscar voz... al general Lefèbvre, o la derrota del general Gàzan (se significan los voluntarios oscenses, mandados por Pedro Villacampa Buscar voz...). Tras la entrada en Zaragoza de Lannes Buscar voz... y Mortier, el 24-II-1809, la ciudad de Huesca será durante varios años zarandeada por el conflicto, para llegar exhausta al término de la contienda.

En 1817, el Ayuntamiento de Huesca está en quiebra y se declara incapaz de proceder a tareas imprescindibles de reconstrucción (desperfectos del pantano de Arguis). En 1836, el juez López Ponce hace en Huesca gravísimas denuncias de la práctica de la usura (el grano para la siembra se presta a la dobla). El empobrecimiento de la ciudad propicia espasmódicas tensiones políticas, como el alzamiento de la Junta oscense contra el gobierno de Istúriz, siguiendo la acción de Evaristo San Miguel (1836).

En 1837, Huesca entra directamente en el cuadro de la guerra carlista Buscar voz... con ocasión de la llamada Expedición Real Buscar voz...: las fuerzas de don Carlos entran en la ciudad el 24 de mayo y traban durísimo combate con el ejército de Iribarren que le viene en seguimiento (en la batalla perece Diego de León, jefe de la Caballería cristina y el propio Iribarren fallece días después a causa de las heridas recibidas). La situación no comenzará a despejarse en Huesca hasta que, en abril de 1838, el coronel De Cova procede a asegurar el Somontano, tras vencer a los carlistas en Labata.

Para entonces, Huesca todavía no ha podido doblar su corto censo de población del siglo XVII (1838, 7.616 habitantes). Algunos signos de recuperación, 1840-1841, establecimiento de servicio regular de viajeros con Zaragoza (viaje en el día, Simón Vila, Sebas Olivar, Aniceto Pratosí, con galeras de doce asientos y tiros de seis mulas), se ven compensados por significativos fracasos (intento fallido de recuperar las ferias de San Lorenzo y suspensión de las de San Andrés, por falta de ganado). En este ambiente de mediocridad económica y de impotencia popular -llega a prohibirse el uso de sierras para evitar la tala furtiva del arbolado y las multas por robo de leña se suceden-, el proceso desamortizador dará, a partir de 1838, muy pocas opciones a la gente llana, en Huesca especialmente, donde los bienes eclesiásticos sacados a subasta son de calidad y tienen precios prohibitivos. El ritmo de ventas fue, sin embargo, muy vivo, actuándose en principio sobre el mejor regadío -Carmelitas, Asunción, Dominicas, Miguelas, mayormente-, y posteriormente sobre fincas urbanas (aproximadamente, una de cada tres casas de Huesca eran propiedad del Cabildo u otra institución de la Iglesia).

La década de los cuarenta fue singularmente tensa en Huesca. La ciudad ve discutida por Barbastro su capitalidad provincial. Al producirse en julio de 1841 el movimiento contra la política de Espartero Buscar voz..., Huesca constituye con fecha 4 de julio su Junta Interna de Salvación -"en láminas de oro llegará a la posteridad la historia de estos días"-, asumiendo la dirección de los acontecimientos, pero Barbastro, sin las trabas que a Huesca le supuso la guarnición local, se había manifestado ya el 2 de julio, titulándose capital del Alto Aragón y recabando la Diputación Provincial. La confusión durará más de un año y el gobierno provisional, titubeante, llega, en noviembre de 1843, a agregar Barbastro y su partido judicial a la provincia de Zaragoza, lo que originó surrealistas problemas en materia impositiva, administrativa, de quintas, etc. En 1844, Huesca y Barbastro dan por superado el incidente.

Sin embargo, un año más tarde, el 6-X-1845, la ciudad de Huesca conoce perpleja la extinción de su Universidad mediante un brevísimo artículo de oficio: "Por el Plan de estudios decretado por S.M. en 17 de septiembre último, ha quedado suprimida la Universidad de esta capital". La decisión originó un sentimiento generalizado de frustración.

Finalmente, a las siete de la mañana del 30-X-1848, entra en Huesca Manuel Abad Buscar voz..., al frente de la partida "Libertad", de signo republicano, alzada en Cinco Villas. El suceso -Abad es oscense- conmueve la ciudad, dándose escenas de gran tensión: confinamiento de las autoridades en el convento de Santa Clara, liberación de los presos, asalto a las armerías, aunque Concejo y revoltosos llegarán a un acuerdo que garantiza el orden público mediante el pago por la ciudad de ochocientos pares de alpargatas, diez mil duros y los fondos municipales. A las doce de la mañana del mismo día, Abad deja Huesca en dirección a Naval Buscar voz..., siendo reducido en Siétamo Buscar voz... y ajusticiado en las oscenses Eras de Cascaro pocos días después.

Entre todos estos sobresaltos, Huesca estrena, en 1841, Escuela Normal Buscar voz... de Maestros (Maestras en 1858) y presencia el inicio de las obras de la moderna carretera Navarra-Lérida (tramo Huesca-Lérida). El 22-XII-1844, había llegado a Huesca la Guardia Civil Buscar voz... (al mando del coronel Marcelino Porta). Su presencia guardaba relación con el caos que en materia de orden público existía en el Alto Aragón -hasta dieciséis asaltos a diligencias y carruajes en un año-, habiéndose reiterado los delitos de sangre en la propia capital (asesinatos de la calle de la Yedra), hasta el punto de prohibirse la costumbre de embozarse con manta (en los lugares públicos, la manta debía entregarse doblada a la puerta). En 1843, 1845 y 1850, se han de dar complejas batidas de lobos Buscar voz... en las proximidades de Huesca (Albero Alto, Piracés, Callén, Almuniente, Coronas de Almudévar).

Resulta llamativo señalar que, en 1841, José María Ugarte funda en Huesca una tertulia republicana, la primera de Aragón y una de las primeras de España, así como, años más tarde, Lafargue Buscar voz... creaba también en Huesca la primera célula del socialismo marxista en suelo español.

En 1857, Huesca cuenta ya los 10.069 habitantes y evoluciona lentamente hacia los 12.264, que ostentará a final de siglo (1897). En 1838, se ha creado la Real Sociedad Económica de Amigos del País. En 1844, aparece El Protector de Aragón, de contenido agrícola, primera publicación diaria Buscar voz... no oficial; luego vendrán El Eco de los Libres y La Campana Buscar voz..., para salir a la luz El Alto Aragón Buscar voz... en 1857. En la década siguiente, se aprecia más dinamismo en la vida local: inauguración del Ateneo oscense (1866), de la Sociedad de Baile (1868), ampliación del Casino Sertoriano (1869), siendo lo más notorio la constitución de un banco por acciones: Crédito y Fomento del Alto Aragón Buscar voz..., de depósito y descuento, no de inversión.

En 1869, consolidada la revolución, llega a Huesca el agua corriente (compañía Lieja).

-De la Gloriosa a nuestros días: Al doblar la segunda mitad del siglo XIX, Huesca pasa por un momento de ligera y apenas perceptible recuperación económica. Según Madoz Buscar voz..., posee la capital 10.576 hab., de los 247.105 que señala para toda la provincia.

Huesca posee un cierto empaque cultural y social, heredado del espíritu y del ambiente de la suprimida Universidad Sertoriana Buscar voz..., que haría exclamar a Soler y Arqués: "Huesca conservó siempre el carácter particular de los antiguos distritos universitarios, y sus habitantes aún tienen el genio, ora retraído y ceremonioso, ora investigador y satírico algo semejante al que se observa en las reducidas ciudades de Alemania donde existen sabias Universidades". Marcarán la pauta en el terreno académico y cultural el nuevo Instituto de Segunda Enseñanza -heredero de la Universidad, y al que luego se le daría el nombre de uno de sus más preclaros alumnos, Ramón y Cajal Buscar voz...-; la Escuela Normal Buscar voz... de Maestros -luego también de Maestras-; el Casino Sertoriano; el Ateneo Oscense -en el que Costa Buscar voz..., de joven, hablaría de su Esperanza en el porvenir-; el Centro Literario; sociedades recreativas y un destacado y selecto número de publicaciones periódicas. En septiembre de 1868, días antes de la revolución, los altoaragoneses acuden a la Exposición Aragonesa Buscar voz... de Zaragoza -interrumpida y vuelta a inaugurar por la Septembrina-, en la que sería galardonado el pintor oscense León Abadías y Santolaria.

El sector más radical de los políticos oscenses, entre los que figuran Camo Buscar voz... y Torres Solanot Buscar voz..., se aglutina en torno a un periódico, El Alto Aragón Buscar voz..., que irá radicalizando sus posturas contra los sucesivos gobiernos de Isabel II Buscar voz.... En 1867, aprovechando el ambiente de malestar extendido por toda la provincia, se produce un fallido levantamiento, instigado por Prim y encabezado aquí por Moriones y Pierrad, éste figura de cierto prestigio, como primer general que se proclamó republicano. Sus escasas fuerzas serían desbaratadas en Linás de Marcuello Buscar voz....

La primera noticia de la Revolución de 1868 Buscar voz... se recibe en Huesca precisamente en la redacción de El Alto Aragón, en forma de telegrama seguido de carta fechada en Madrid el 30-IX-1868, y firmada por el oscense Francisco García López Buscar voz.... Sin embargo, ya existía con anterioridad en la capital altoaragonesa una junta clandestina, que se había constituido oficialmente el 29 de septiembre como Junta Suprema de Gobierno de la Provincia de Huesca, constituida "por aclamación del pueblo reunido en las Casas Consistoriales". Parece que no hubo en un principio oposición alguna, y organismos como el Instituto y el Cabildo aceptaron el hecho consumado, aunque con posterioridad, el pintor y catedrático de Dibujo, León Abadías -antes citado- se negaría a jurar la Constitución de 1869, que consideraba incompatible con su ideología carlista Buscar voz..., y hubo de abandonar el cargo.

Como primera medida, la Junta revolucionaria Buscar voz..., para captarse la benevolencia popular, suprimió contribuciones de consumos y diversos tipos de impuestos, y favoreció el libre tráfico de productos comerciales. Del 8 al 10-X-1868 se ratificó en sus puestos a los miembros de la Junta mediante sufragio universal.

Desde el primer momento los revolucionarios oscenses adoptaron una postura marcadamente anticlerical, que culminaría el 6 de octubre con la expulsión de su diócesis del obispo de Huesca don Basilio Gil y Bueno Buscar voz..., así como de su sobrino y secretario, el canónigo don Saturnino López Novoa Buscar voz..., que se había enfrentado con los septembrinos en la defensa de la continuidad de las celebraciones tradicionales, cristianas y populares, como la fiesta de San Jorge, y había atacado el principio de la libertad de cultos. Otras disposiciones, en este sentido, fueron la orden de quitar de las torres las campanas que no fueran estrictamente necesarias, la reducción de los conventos de religiosas de seis a tres, con incautación de sus edificios, la declaración de libertad de trabajar en los días festivos, la expulsión de los religiosos y el inicio de la demolición de algunas iglesias antiguas, como la parroquial de San Martín -que ocupaba el solar de la actual plaza de los Tocinos- y la iglesia del Espíritu Santo, en la Correría.

En las elecciones municipales de finales de 1868, los republicanos obtienen mayoría en Huesca, lo mismo que en las Cortes del 11-II-1869, en que copan los seis escaños correspondientes a Huesca y provincia. Joaquín Gil Berges Buscar voz... sería elegido diputado por Huesca en las Constituyentes de 1869.

El descenso de votos republicanos en 1871 -con sólo dos diputados, dejando el resto a la mayoría progresista adicta al gobierno- estaría en relación con posturas más radicales, de lucha armada, ya que el Comité local, presidido por García López se había declarado a favor de un levantamiento.

En 1871 llega, a Huesca, Paul Lafargue Buscar voz..., yerno de Carlos Marx, y organiza una federación obrera de carácter marxista, que luego se extendería a Monzón. Proclamada la I República Buscar voz..., todos los escaños aragoneses son ocupados por republicanos federales, aunque con un elevado índice de abstencionismo, que en la provincia de Huesca alcanzó el 57%.

En 1873, Manuel Camo y Nogués, el boticario oscense que a lo largo de su dilatada vida política haría gala de una extraordinaria habilidad para escoger sus más variadas lealtades, lanza una proclama contra el cantonalismo Buscar voz... y en favor de la República, apuntando una clara evolución hacia posturas centralistas y reaccionarias; había sido ya alcalde con don Amadeo y vicepresidente de la Diputación Provincial en la I República.

Con la proclamación de Alfonso XII Buscar voz... en Sagunto y durante los primeros años de la Restauración Buscar voz..., Huesca va superando lentamente las heridas de la guerra carlista Buscar voz..., aunque su situación económica es precaria. La ruina y la miseria se extienden por los campos del Somontano oscense, y en general por todo el Alto Aragón, con sucesivos años de sequías y pedriscos que arrasan campos y cosechas, con la consiguiente secuela de la emigración, de lo que se lamenta reiteradamente El Diario de Huesca Buscar voz...: "Multitud de hombres abandonan sus hogares en busca de trabajo y esto debe ser causa bastante para que el gobierno procure fomentar las obras públicas" (10-V-1877). La vuelta a la normalidad se traduce también en el deseo de celebrar las fiestas de San Lorenzo con la solemnidad y calor popular que merece el mártir oscense, ya que con anterioridad se había planteado el tema en un mal momento: la entrada en el Alto Aragón del carlista Dorregaray Buscar voz... al frente del Ejército del Centro, con el consiguiente sobresalto de los liberales oscenses.

En un primer momento es claro el predominio conservador -a remolque de las circunstancias generales de la nación- aunque después se volverá a la tradición liberal oscense, teñida a veces de republicanismo. El alcalde conservador, Azara, de linajuda familia oscense, toma severas medidas para el mantenimiento del orden en la ciudad, con el aplauso de El Diario de Huesca, que cuenta las multas -81- impuestas "por infracción de los bandos de policía y buen gobierno" durante el mes de abril de 1877: "La energía que en este punto, y con aplauso de todos, emplea el señor Azara, contribuirá a desterrar los abusos y el abandono con que en esta capital se cumplían las reglas de policía urbana" (10-V-1877).

Tampoco se ha acallado totalmente, a pesar de la derrota militar, el clamor carlista: el gobernador civil de Zaragoza había prohibido la celebración de una romería pública a la Virgen del Pilar, que se pensaba iba a ser instrumentalizada y politizada por los carlistas, y a la que se preveía la asistencia de numerosos oscenses; el acto se celebró al fin, aunque con un carácter totalmente privado -y con participación oscense-, ya que el arzobispo de Zaragoza había prohibido toda manifestación que no fuera estrictamente religiosa.

Continúa la constante preocupación por el tema de los riegos, ya que la subsistencia de la población oscense dependía en buena medida de la situación agrícola en todo el Somontano. En 1877, el alcalde Azara, como presidente de la Junta de Aguas del Pantano de Arguis, junto con los vocales señores Tello, Montestruc y Sopena, examina en el Mesón Nuevo la situación de la acequia de Bonés para proceder a su reparación, ya que constituía la principal arteria de alimentación del pantano de Arguis.

El sistema electoral, de carácter corrupto y caciquil, favorece la elección, en tres legislaturas, de Emilio Castelar y Ripoll Buscar voz... como diputado por Huesca, de la mano del inefable Camo, modelo acabado de cacique Buscar voz... decimonónico, ampliamente ridiculizado por los escritores de la época, y principalmente por Valle-Inclán. Manuel Camo, experto en el cambio constante y fructífero de chaqueta, controlará durante la Restauración casi completamente la gran farsa del artilugio electoral en la provincia de Huesca; alcanzó reiteradamente el acta de diputado y luego llegó a ser senador vitalicio.

El pensamiento católico, alejado por el momento de la opción carlista, más radicalizada, adquiere gran importancia y arraigo, con la participación masiva en el II Congreso Católico Buscar voz... Nacional, celebrado en Zaragoza en 1890, con 169 participantes en representación de la provincia de Huesca, entre los que figuraba Mariano de Pano Buscar voz..., por aquel entonces presidente de la Diputación Provincial de Huesca, y los catedráticos del Instituto Casas, Castejón, Lloréns y Mingarro. Entre 1918 y 1920 se produce un resurgir del carlismo -ahora jaimismo, dirigido por Jaime III-, que obtuvo algunos éxitos electorales en Huesca.

Destacadas personalidades oscenses prestan su apoyo a la Institución Libre de Enseñanza Buscar voz..., como Costa, Camo, el vizconde de Torres-Solanot y algunos funcionarios.

El 27-VII-1885 se produce en Huesca un motín en el que se incendian los fielatos y las casillas del consumo, motivado por la imprudencia de un empleado del arriendo, que había dado muerte a un labrador en la plaza de Santa Clara. El gobernador civil declinó el mando en la autoridad militar, que ordenó ocupar con tropas las calles principales. El Ayuntamiento recomendó tranquilidad y prometió la rescisión del contrato de arriendo de los consumos, causa principal del motín.

En 1885 causó estragos una epidemia de cólera Buscar voz..., en la que se distinguió, para aliviar los sufrimientos de la población, el obispo Onaindía Buscar voz... y el chantre de la catedral, López Novoa, que hizo entrega al Ayuntamiento de 5.000 ptas. destinadas al hospital de coléricos.

A finales de siglo, al socaire del pensamiento regeneracionista Buscar voz... -del que es máximo exponente, junto con Joaquín Costa, el oscense Lucas Mallada y Pueyo Buscar voz..., autor de la importante obra Los males de la Patria- se produce un nuevo resurgir de iniciativas y realizaciones, con la constitución de la Cámara de Comercio Buscar voz..., presidida por José María Aventín, el Centro de Labradores de San Orencio, del que fue su primer presidente don Santos Naya, y la celebración, en la plaza de toros, el 27-VIII-1899, de un mitin de la Unión de Cámaras de Comercio, en el que participaron Basilio Paraíso Buscar voz..., y Santiago Alba, que luego llegaría a ministro.

El 10-V-1900 se produce en Huesca un motín contra el gobierno conservador, que es pronto sofocado tras ocupar la Guardia Civil los puntos estratégicos.

A principios del siglo XX se produce un nuevo renacer de la cultura oscense. Se eleva el número de alumnos matriculados en el Instituto; se publica la Revista de Huesca Buscar voz... (1903-1904), impulsada por el obispo Supervía y en la que colaboran Gabriel Llabrés, Pedro Aguado Bleye, Juan Cañardo, Pedro Longás, etc.; llega a Huesca y se arraiga definitivamente en ella el gran historiador Ricardo del Arco y Garay Buscar voz..., se publican abundantes libros y folletos y se celebra, en abril de 1920, el II Congreso de Historia de la Corona de Aragón Buscar voz..., dedicado al siglo XII. Son los años de la intensa actividad política y literaria de Manuel Bescós Almudévar Buscar voz... (Silvio Kossti), discípulo de Costa, empresario activo y emprendedor y paladín del desarrollo altoaragonés mediante la política de riegos y el fomento de la industria, y que ocupará la alcaldía de Huesca por estos años. Luis María López Allué Buscar voz..., escritor de talla, tendrá también un paso fugaz por la política, ejerciendo como alcalde por poco tiempo, como uno de tantos episodios de su vida bohemia.

En 1915, como protesta por la subida del pan se produce una marcha de mujeres de Lanaja Buscar voz..., que llegan a Huesca y protestan ante el gobernador; la autoridad competente disuelve de manera expeditiva la manifestación. No tiene, sin embargo, una especial incidencia el movimiento obrero Buscar voz... en la capital oscense, por su exigua industria, y son escasas e insignificantes las huelgas que se producen en esta época. En cambio, se había fundado un Círculo de Obreros Católicos en 1905.

Durante la Dictadura de Primo de Rivera Buscar voz..., la principal figura de la derecha oscense, Manuel Banzo Echenique Buscar voz... -del grupo fundador del Partido Social Popular Buscar voz...- y Manuel Bescós, firman en 1923 un proyecto de Estatuto de Autonomía Buscar voz... para Aragón propuesto a Primo de Rivera, que no obtuvo satisfacción.

El 12-XII-1930 la población oscense se sobresalta con la llegada, a poca distancia de la población, de las tropas sublevadas en Jaca Buscar voz... por Galán Buscar voz... y García Hernández Buscar voz..., y que son dispersadas en las coronas de Cillas. Tras consejo de guerra sumarísimo, serán fusilados en Huesca los organizadores de la sublevación.

En las elecciones del 12-IV-1931 triunfa en Huesca la Conjunción Republicano-Socialista Buscar voz... y será una de las primeras capitales en que se proclama la II República Buscar voz.... La derecha Buscar voz..., sin embargo, se reorganiza, y en octubre de 1931 doscientos jóvenes forman la Asociación de Defensa Nacional. Un levantamiento anarquista Buscar voz... surgido en la provincia estará a punto de cortar la línea eléctrica de Huesca a la altura de Cillas. En las elecciones de noviembre de 1933 el frente antirrevolucionario triplica al bloque de izquierdas Buscar voz.... El alcalde, Manuel Gómez y Gómez, y diez concejales pertenecen al Partido Radical Buscar voz... de Lerroux Buscar voz.... Surge también por aquel entonces un pequeño y exiguo núcleo de falangistas Buscar voz..., encabezado por Lorenzo Muro. En la confrontación electoral de febrero de 1936 se produce el triunfo del Frente Popular Buscar voz....

El 19-VII-1936, el general Gregorio de Benito se subleva contra la República Buscar voz..., con el apoyo de guardias de asalto y civiles, y proclaman el estado de sitio, con lo que se abría un largo y angustioso capítulo para la historia de Huesca. Prácticamente no encuentra oposición entre la población oscense, que se sumará de manera entusiasta, por lo general, al alzamiento, y resistirá con gran entereza un largo y penoso asedio.

Las fuerzas atacantes, leales a la República, que organizaron desde los primeros momentos el cerco de Huesca, y en su mayoría procedentes de Cataluña, las constituyeron la Columna "Ascaso" (anarquista), mandada por Domingo Ascaso y Gregorio Jover y con tropas del coronel Villalba; la Columna "Lenin", también llamada "Maurín", del P.O.U.M., mandada por Rovira y Arquer; la Columna de "Los Aguiluchos", formada por García Oliver, que se integraría luego en la "Ascaso"; y, posteriormente, la Columna "Rojo y Negro", procedente de Mallorca y mandada por el capitán Pajarero. A finales de agosto se sumaría también la columna italiana "Giustizia e Libertà", mandada por Carlo Rosselli.

Las defensas de Huesca las constituían el Regimiento de Infantería Valladolid, La Guardia Civil, fuerzas de Asalto y Carabineros, y algunas unidades de voluntarios, del Requeté, de Falange y los Voluntarios de Santiago, así como fuerzas de Acción Ciudadana, con un cometido de vigilancia cívica en el interior de la ciudad.

Huesca quedó pronto casi completamente cercada, con una única salida, por la carretera de Jaca, batida constantemente por el fuego de las ametralladoras. El vecino pueblo de Siétamo Buscar voz... fue testigo de una de las más violentas acciones bélicas, así como la célebre posición de Estrecho Quinto, defendida por un pequeño grupo de soldados.

Desde Navarra, partió a la defensa de Huesca el Tercio de Requetés de Doña María de las Nieves, al mando del teniente coronel Utrilla; un sencillo y olvidado monumento, con una herrumbrosa cruz, recuerda en las afueras de Huesca la gesta de estos voluntarios. El 24-III-1938, Huesca sufre el último bombardeo, y al día siguiente era liberada por las tropas del general Solchaga. La capital altoaragonesa iniciaba así una lenta reconstrucción de las profundas heridas causadas por la guerra Buscar voz.... El 5-IV-1938, Francisco Franco Buscar voz..., en un decreto dado en Burgos, reconocía la fidelidad y heroísmo oscenses, disponiendo: "Se conceden a la ciudad de Huesca los títulos de Heroica e Invicta, que podrá ostentar en su escudo Buscar voz... y añadir a sus lemas heráldicos". Huesca entraba así en la última etapa de su historia con grandes honores pero sin un apoyo efectivo y real para iniciar una difícil andadura de recuperación económica.

• Bibliog.:
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Arte: Huesca no ha sido afortunada en la conservación de su patrimonio histórico-artístico, debido en parte al sacrificio de lo antiguo en aras de los gustos cambiantes a través de los siglos, y en parte a la mala calidad de la piedra arenisca de que disponían sus arquitectos y escultores. De la magnificencia de su acrópolis es testimonio el antebrazo de bronce, reliquia de una gran estatua -quizá de época imperial romana Buscar voz...- y encontrado en los claustros de la catedral a fines del siglo XIX. De la época musulmana sólo han llegado a nuestros días la puerta de arco de herradura correspondiente al minarete de la mezquita Buscar voz... mayor -considerada en el siglo XII como una de las mejores de España-, una ventana lobulada y un capitel árabe de alabastro. Nada queda de la Zuda -palacio o castillo de los gobernadores musulmanes-, ni de las casas de baños árabes, ni de las mezquitas menores, ni de la sinagoga, que tuvo la ciudad. Aunque no de manera tan absoluta, también han desaparecido algunos monumentos medievales: las encomiendas del Temple y de San Juan de Jerusalén; las iglesias de San Martín, San Cipriano, San Vicente del Sepulcro, San Vicente del Mercado y Santa Magdalena; y los conventos de San Francisco, Santo Domingo y Carmen. De la Edad Moderna se han perdido casonas y palacios, como la tan nombrada casa de los Lastanosa. Las reformas interiores de las iglesias, durante los siglos XVII y XVIII, suprimieron radicalmente el mobiliario Buscar voz... litúrgico medieval y, sobre todo en la catedral, una larga serie de sepulcros medievales y renacentistas, pinturas murales y esculturas.

-La Catedral: Al conquistar la ciudad en 1096, el rey Pedro I Buscar voz... donó la mezquita mayor a la abadía de Montearagón Buscar voz.... Después de algunos litigios, rectificó la donación y cedió la mezquita para catedral cristiana, compensando al monasterio montearagonés con la concesión de la Zuda. La mezquita se encontraba en el lugar que ocupa actualmente la parroquia anexa a la catedral, y resta de ella la puerta del alminar, destruido a fines del siglo XV por orden de la Inquisición aragonesa Buscar voz.... Junto a ella, a mediados del siglo XII, se construyó una pequeña iglesia dedicada a Santa María, de la que se ha conservado el pórtico, de tres arcadas que apean en capiteles con motivos florales y columnas, así como las dependencias exigidas por la vida canonical en común (que se observó de derecho, aunque no de hecho, hasta principios del siglo XIV): sala capitular, refectorio, dormitorio, enfermería y otras oficinas subsisten en buena parte, aunque enterradas algunas y ruinosas otras.

A principios del siglo XIII, con motivo de la división del patrimonio en mensas separadas -la episcopal y la de los canónigos-, el conjunto de la mezquita-catedral se amplió con la construcción del palacio de los obispos, actualmente en vías de recuperación. Esta residencia episcopal, cuya planta tiene forma de cuatro, consta de tres grandes salas con arcos apuntados, sobre las que se construyó un segundo piso en piedra y tapial durante el pontificado del obispo Gastón de Montcada (1324-1328), piso que fue ampliado con la adición del salón llamado "del Tanto monta", en 1478, por el obispo Antonio de Espés, y cubierto con un bello artesonado de gusto mudéjar, cuyas zapatas presentan escudos sostenidos por ángeles y las vigas la leyenda que le da nombre.

Al rey Jaime I Buscar voz... no pareció bien que los cultos catedralicios se celebrasen en la antigua mezquita, y propició la fábrica de un nuevo templo puramente cristiano. A tal fin, el 29-XI-1273 concedió para la construcción de la nueva catedral, durante cinco años, las primicias de las villas y lugares de realengo de la diócesis oscense. Pronto debieron de comenzar las obras en una amplia plaza contigua a la mezquita, en la que continuó celebrándose el culto por lo menos hasta finalizar el primer tercio del siglo XIV. En 1295 estaba ya terminado el testero, compuesto por el ábside mayor y los cuatro laterales, más pequeños. A partir del año siguiente se construyeron las naves laterales y las capillas con aportaciones económicas de familias pudientes, a las que se concedió derecho de sepultura. Adosado a los ábsides laterales del lado de la Epístola, se levantó en 1307 un recio edificio de dos plantas, cubiertas con bóvedas de arista, destinada la primera a sacristía -la actual antesacristía- y la segunda a archivo.

Tras una ligera pausa, después de haber encontrado nuevas fuentes de financiación con impuestos sobre los beneficios eclesiásticos de la diócesis, la obra cobró nuevo impulso en 1337-1338, años en que aparece en la documentación el nombre de Guillermo Inglés Buscar voz..., maestro mayor de la obra de la seo, a quien parece deberse la portada y la cubierta de la nave central y crucero con techumbre de madera.

En 1401, el moro Mahoma de Borja y maestre Beltrán, pintor, labraban la primera sillería coral en la nueva catedral. Contando con los medios económicos concedidos por el papa Benedicto XIII Buscar voz..., en julio de 1406 se abrieron los fundamentos del claustro gótico, del que sólo se terminó la crujía adosada a la catedral. La torre-campanario -que se levanta sobre la capilla de San Juan Evangelista, iniciada el 1302- se terminó, coronándola con pinacles y gárgolas que representaban figuras humanas, por el maestro Pere Jalopa, contratado por el cabildo en enero de 1422. En agosto del año siguiente el mismo maestro emprendió la construcción de la "torreta de ladrillo sobre la torre de piedra del campanal", pentagonal, adornada con azulejos obrados por los moros Taer, Abrayme Albatiel, Farag Alguazir y Mahoma Navarro. Los gastos se sufragaron con el producto de un impuesto sobre las primicias de las parroquias de la diócesis.

Con el fin de terminar la fábrica catedralicia, el obispo Juan de Aragón y Navarra gravó los beneficios eclesiásticos con el diezmo e hizo predicar la concesión de indulgencias para quienes dieran limosnas para la obra, que fue encargada en febrero de 1497 al maestro Juan de Olótzaga, al frente de un equipo de piqueros vasconavarros que habían intervenido en la terminación de la catedral de Pamplona: Joan de Andutz, Joan de Azpeitia, Pedro Durán, Martín Guirnialde, Joan Olano, Joan de Azpea, Luis Otayo, Pedro Licerate, Pascual de Ysangarandía, etc. El 24 de abril se solemnizó la colocación de la primera piedra en la puerta junto al altar de San Gil. El crucero quedó terminado en noviembre de 1499 y en junio del año siguiente el presbiterio. En octubre de 1509, el cabildo contrató por segunda vez al maestro Juan de Olótzaga para la terminación de la nave central y de la fachada. El conjunto, incluidos los tejados, se halló acabado en abril de 1515. Esta última etapa de la fábrica catedralicia había consistido en el recrecimiento de los muros del crucero, presbiterio, nave central y fachada; en la abertura de ventanales; en la cubierta del interior con bóvedas estrelladas; y en la construcción, en el exterior, de arbotantes y pináculos.

De 1516 a 1518, el maestro Francisco de Valdivielso y el herrero Mahoma Compas colocaron vidrieras policromas historiadas en ventanas y óculos, de los que se conservan los de los extremos del crucero. En junio de 1522 se contrató con los moros Buscar voz... oscenses Mahoma Tendilla, Mahoma el Toledano y Alí Sotillo la fabricación de azulejos para la pavimentación de la catedral. Pavimentación que ejecutó el moro Alí Guarros, de Tórtoles Buscar voz..., cerca de Tarazona Buscar voz..., "maestro de asentar azulejos", contratado en julio de 1524. Se cubrió en mayo de 1522 "la torreta del esconjurar", que flanquea la fachada en el lado opuesto a la torre. Una nueva dependencia, la sacristía mayor, se levantó en 1534 a espaldas del ábside mayor con el asesoramiento de Juan de Segura, "maestro de la iglesia de Barbastro Buscar voz...", y la participación del maestro Nicolás de Urliéns Buscar voz... en la labra de piedras esculpidas. Éste intervino también en el alero -llamado rafe y mirador-que, construido en 1539, corta horizontalmente la fachada de la catedral, junto con los mazoneros Jaques de Herrera, Gil de Brabante y Sebastián Ximénez.

En el siglo XVII se efectuaron las últimas obras que afectan la fábrica catedralicia: en 1616 se levantó la capilla "nueva" de la sacristía mayor -conocida como "el oratorio"- por el maestro Juan Martínez; entre 1622 y 1625, tras la destrucción del ábside lateral de Santa Catalina, Pedro de Ruesta Buscar voz..., arquitecto de Barbastro, construyó la capilla del Santo Cristo de los Milagros; en mayo de 1645 se dio licencia a los hermanos Lastanosa para reestructurar la capilla de Santos Felipe y Santiago y dedicarla a Santos Orencio y Paciencia, dotada de cripta para enterramiento familiar, toda bajo la dirección del maestro Jerónimo Xalón; en 1655 se alteró también la traza primitiva de la capilla de San Juan Bautista y se dedicó a San Joaquín; y en 1668 se construyó la nueva sala capitular junto a la capilla de San Juan Evangelista, por el maestro José Alandín.

Fueron importantes los trabajos de ornamentación del interior en el curso del siglo XVI. Destaca el retablo de alabastro del altar mayor (restaurado en 1996), contratado el 10-IX-1520 con el maestro valenciano Damián Forment Buscar voz..., el cual, por falta de acuerdo de los canónigos sobre su estilo, se vio precisado a conciliar en su labra "lo romano o ytaliano" y "lo flamenco", como se hace constar en la capitulación. Prevista su terminación para un plazo de cuatro años, no pudo acabarse hasta 1533 a causa del conflicto surgido entre los obispos aspirantes a la sucesión de Juan de Aragón. En 1525, el canónigo Santángel sufragaba la capilla de Santa Ana, que conserva un retablo de la época, no documentado, la estatua orante del propio prebendado y una bella reja forjada por el maestro cerrallero Arnau Guillem. En 1562 se cedió la puerta lateral del lado del Evangelio al canónigo Tomás Fort para la construcción de la capilla de los Reyes Magos, a los que está dedicado el retablo anónimo labrado poco después. Este mismo año el pintor Tomás Peliguet decoraba la sacristía vieja. En 1574 el cantero Juan de Ceolatza emprendía la obra de "una lonja ante las puertas principales". Y en enero de 1587 se contrató con Nicolás de Beráztegui o de Berroeta, guipuzcoano, la sillería coral, que terminaron su hijo Juan de Berroeta y Juan de Allí en 1591. Terminaba el siglo con el encargo de una custodia Buscar voz... de plata, que se conserva, a Josepe Martínez Medrano, platero de Pamplona, que la labró entre 1596 y 1601.

Durante el siglo XVII el cabildo fue desprendiéndose de "los retablos viejos", cedidos a iglesias de su jurisdicción, iniciando una política de modernización del mobiliario litúrgico, que culminó a fines de la siguiente centuria, sin alcanzar con las piezas nuevas la calidad artística de lo obrado dentro del estilo renacentista. Cabe destacar, sin embargo, el retablo de la capilla de San Joaquín (1655) y el de Santos Orencio y Paciencia (1666), así como la talla de Santa Lucía, en su altar, debida al escultor Carlos Salas Buscar voz..., de Barcelona (1782). Se conservan pinturas del siglo XVII -de Jusepe Martínez Buscar voz... en el altar del Pópulo y en la capilla de los Lastanosa, y de Vicente Berdusán Buscar voz... en las de San Martín, San Joaquín y Santo Cristo -y del XVIII-de José Luzán Buscar voz... en las capillas de San Jerónimo y del Pilar, y de fray Manuel Bayeu Buscar voz..., cartujo de Lanaja, en las de la Trinidad, San Gil, Santa Lucía y San Andrés.

En un armario tallado de 1556, en la sacristía mayor, se guarda la orfebrería Buscar voz... cultual. Cabe destacar tres arquetas esmaltadas, de Limoges, del siglo XII; un báculo del XVI; bustos de plata de los siglos XVII y XVIII; una monumental gradería de plata con dosel, de 1780; la custodia de 1596; y dos grandes candelabros del XVIII, también de plata.

Es importante la colección de documentos y manuscritos miniados de los siglos XV-XVI: un himnario del siglo XI; varias copias, del XII y el XIII, de las llamadas Actas del concilio de Jaca; el misal oscense del XIII; el breviario oscense del XIV; y los grandes cantorales del XV y XVI.

En el Museo Catedralicio y Diocesano se exponen dos testas romanas del siglo II, pinturas murales de Bierge Buscar voz... de fines del XIII, el retablo de plata de Santa María de Salas, obra de Bartomeu Totxó en 1367, el retablo de la Coronación de la Virgen de Pedro Zuera Buscar voz..., del siglo XV, y el retablo de alabastro de la abadía de Montearagón, esculpido entre 1506 y 1512 por el maestro Gil Morlanes Buscar voz....

-San Pedro el Viejo: Iglesia situada en el barrio mozárabe Buscar voz..., pudo haber sustituido a la catedral oscense durante los siglos de dominación musulmana. A raíz de la conquista de la ciudad, el rey Pedro I Buscar voz... la donó al monasterio francés de Saint Pons de Thomières, que estableció en ella un priorato benedictino. Se llamó ya entonces San Pedro el Viejo para distinguirla de la mezquita-catedral, dedicada al mismo apóstol. La fábrica actual se inició en 1117, terminándose dentro de la primera mitad del mismo siglo. Tiene tres naves cubiertas con bóveda de cañón, terminadas en otros tantos ábsides semicirculares. Entre 1236 y 1240 se construyó el cimborrio y a fines de la misma centuria la capilla de San Ponce y el campanario. En 1643 se adosó a la fábrica románica Buscar voz... la capilla de Santos Justo y Pastor, terminada en 1677.

Consta que en 1276 decoraba el templo el pintor San Cristóbal, de quien podrían ser los restos de pinturas murales que hay en un paño de la nave central. La sillería del coro es de 1506 y el retablo mayor fue tallado por Juan de Berroeta y Juan de Allí en 1600-1602.

Suele datarse como de mediados del siglo XII el claustro, atribuido al anónimo maestro de San Juan de la Peña. Restaurado a fines del XIX, la mayoría de capiteles son copias de los originales, algunos de los cuales se exponen en el Museo Provincial. En una capilla adosada al mismo, cubierta con bóveda de cañón, se hallan los sepulcros de Ramiro II Buscar voz... el Monje -en un sarcófago romano Buscar voz... del siglo II, que presenta motivos mitológicos- y de Alfonso I el Batallador Buscar voz..., cuyos restos fueron trasladados de la abadía de Montearagón.

-Palacio Real-Universidad: Frente al palacio-castillo de la Zuda se levantó en el siglo XII -probablemente en tiempos de Alfonso II Buscar voz...- el palacio real, del que se conservan dos interesantes estancias sobrepuestas: la inferior (en la que se localiza la leyenda de la Campana de Huesca Buscar voz...), cubierta con bóveda de baquetones y de horno en los extremos, concebidos a manera de ábsides enfrentados; y la superior, llamada Sala de doña Petronila, con arquería ciega, capiteles esculpidos y columnas. La fábrica románica fue objeto de ampliación en los siglos XIII-XIV, de la que se conserva una parte, y fue modificado el conjunto a partir de 1611, en que Felipe III Buscar voz... lo cedió para aulas y dependencias de la Universidad oscense. Actualmente es sede del Museo Provincial de Bellas Artes.

-Iglesia de San Miguel: Fue fundada en 1110 en terrenos donados por Alfonso I el Batallador y fue centro de un conjunto asistencial, dependiente del cabildo catedralicio, que comprendía hospital, lazareto y cementerio. De la iglesia, terminada entre 1150 y 1160, sólo se conserva la torre campanario. A principios del siglo XIII, como parte de un ambicioso plan arquitectónico, se construyó la cabecera de una nueva iglesia; pero su fábrica no pudo terminarse según se había concebido, y se concluyó con la adición de una sencilla nave cubierta con techumbre de madera y decorada con pinturas murales (desaparecidas a causa de un desgraciado revoque de los muros); se conserva una inscripción pintada, según la cual tales pinturas fueron terminadas en 1284 por Gil de Castiello y Pedro de Osieto. En 1621 fue donada a las monjas carmelitas calzadas, que construyeron el convento.

-Iglesia de San Agustín: Antiguamente, de Santa María de Fuera. Es de fines del siglo XIII, tiene ábside poligonal y torre cuadrada. Fue monasterio de monjas cistercienses de 1454 a 1473 y convento de frailes agustinos de 1510 a 1788. Actualmente sirve como capilla de la Residencia Provincial de Niños.

-Santa María de Salas: Santuario en las afueras de la ciudad, celebrado en varias cantigas Buscar voz... de Alfonso X el Sabio. Fue fundado por la reina Sancha de Castilla Buscar voz..., esposa de Alfonso II de Aragón, a fines del siglo XII, e impulsado por el obispo García de Gúdal (1201-1236). Derribada la iglesia románica, la actual se levantó a partir de 1722 por el arquitecto oscense José Sofí, quien respetó la fachada de aquélla, con su portada profundamente abocinada, de arquivoltas labradas, y gran ventana circular; portada que se adscribe al círculo de la catedral de Lérida. En su interior guarda buenos retablos de los siglos XVII y XVIII, sin documentar, y varios lienzos de algún valor. En la hornacina del retablo mayor se veneran una talla de la Virgen sedente con el Niño del siglo XIII y una imagen también de la Virgen, de pie con el Niño en brazos, recubierta de plata dorada, del XIV.

-Palacio Municipal: De marcado carácter renacentista, coronado por una loggia adintelada en armonía con las dos torres macizas que flanquean la construcción. Su fábrica fue contratada en 1577 con el maestro Miguel de Allué. La fachada fue remodelada entre 1610 y 1612 por los arquitectos zaragozanos Abadía y Zapata. Tienen gran solemnidad el vestíbulo y la escalinata, decorada con relieves del maestro Miguel de Urliéns. La sala llamada del Justicia alberga bellos sitiales de 1578, tallados en nogal, y el cuadro La Campana de Huesca, obra de Casado del Alisal. En el despacho de la alcaldía, un buen armario labrado por el maestro Juan de Berroeta en 1592. En el salón de sesiones, cuatro grandes lienzos representan a los reyes Sancho Ramírez, Pedro I, Alfonso I y Ramiro II, pintados en 1826 por Juan Galván, de Zaragoza.

-Colegio Mayor e Imperial de Santiago: Fundado en 1534 por Berenguer de San Vicente. La fachada data de 1610 y es obra de Antonio Mendizábal. Es notable la escalinata, presidida por un gran escudo imperial. En la planta baja están instalados los fondos del Archivo Histórico Provincial.

-Parroquial de Santo Domingo y San Martín: Iglesia del antiguo convento de dominicos, actualmente parroquial, construida en 1695 por el arquitecto valenciano Antonio Falcón. En el retablo del altar mayor, lienzo pintado por Vicente Berdusán en 1672. Es notable la talla del Cristo del Perdón, debida al bearnés fray Pedro Nolivos. El lienzo del retablo de San Martín, procedente de la desaparecida parroquia dedicada a este santo, está firmado por Basilio Cagier. La capilla del Rosario, con buenas yeserías, es de 1744.

-Basílica de San Lorenzo: Sita en el barrio moro de la Alquibla, se tienen noticias de dos iglesias anteriores, dedicadas al mártir San Lorenzo. Una existía en el siglo XII y fue sustituida por otra, gótica, del siglo XIV-XV, de la que queda algún fragmento en el atrio de la actual. Éste se comenzó en 1608 y se terminó un siglo después. En 1498 pintaba el retablo del altar mayor Pedro de Aponte, del que se conservan unas pocas tablas en el Museo Diocesano y en el Banco de Huesca. El actual retablo barroco del santo titular fue tallado en 1678 por el escultor Sebastián de Ruesta y decorado por el pintor Bartolomé Vicente. En la capilla del Pilar, pinturas de Vicente Berdusán. En la sala capitular, dos grandes lienzos pintados en 1650 por Jusepe Martínez, a quien se deben también los catorce cuadros de la sacristía, que relatan la vida de San Lorenzo. Se conserva un busto relicario de este mártir, de fines del siglo XVI, con escenas de su vida en repujado. Y otro busto de San Orencio, obispo de Auch, obra de Vicente Portella en 1667.

(Modernismo Buscar voz..., Racionalismo Buscar voz..., monumentos.)

• Bibliog.:
Arco y Garay, R. del: Catálogo monumental de Huesca; Madrid, 1942.
Durán Gudiol, A.: Huesca y su provincia; Barcelona, 1957.

Música: Los monumentos musicales más antiguos se guardan en el archivo de la catedral: un himnario del siglo XI, un prosariotropario del XII, más una nutrida colección de códices de los siglos XIII-XV, con notación aquitana y cuadrada, que contienen un extenso repertorio de cantos litúrgicos.

Durante la Edad Media y los siglos XVI y XVII, la catedral fue el eje de la actividad musical ciudadana. Aunque desde un principio actuaron voces blancas en los oficios corales, los pueri chori o infantes Buscar voz... chori o infanticos no se institucionalizaron hasta 1259. El órgano fue utilizado, por lo menos, desde la primera mitad del siglo XIV. La polifonía se introdujo formalmente en los cultos catedralicios a partir de 1450, en que se fundó una escuela pública de canto llano y "de órgano". Tras varios ensayos para la estabilización y dotación de cantores, la schola cantorum se instituyó en 1559, formada por un maestro de capilla, uno o dos organistas, dos tenores, dos bajos, dos tiples y dos contraltos, además de los infantes.

A partir de 1577 actuó normalmente en los cultos, así como en los festejos profanos, un conjunto instrumental, llamado cobla de menestriles o de chirimías, al tiempo que se establecía otra escuela pública de "baxón, menestriles y flautas". En 1586 la dirección de la cobla fue confiada a un corneta. Los cuatro músicos que la componían acompañaban, doblándolas, las voces de la schola en la catedral y, tras un acuerdo financiero entre cabildo y concejo, concurrían a las fiestas de la ciudad, incluidas las corridas de toros. Durante el siglo XVII la combinación preferida para la cobla fue la de arpa, corneta, sacabuche y bajón. La capilla se redujo, desde fines del siglo XVII, a un maestro, un contralto adulto, un tenor, un bajo y los infantes, como schola, y, como instrumentistas, un organista y un "violón".

• Bibliog.:
Fernández de la Cuesta, I.: Manuscritos y fuentes musicales en España. Edad Media; Madrid, 1980, pp. 123-126.
Durán Gudiol, A.: "La capilla de música de la Catedral de Huesca"; Anuario musical, 19, 1966.
Calahorra, P.: Historia de la música en Aragón; Zaragoza, 1977.

Lingüística: En Huesca capital se habla castellano, pero en la conversación ordinaria se entremezclan algunos rasgos aragoneses, pertenecientes en su mayoría al campo léxico; la morfología y sintaxis se conservan menos. Sin embargo, no todas las personas utilizan ese aragonés residual en idéntico grado: hasta hace poco tiempo su uso era prácticamente general -y de ello tenemos los testimonios de algunos escritores oscenses que reflejan el habla de la capital (y de los alrededores más próximos), como Enrique Capella Buscar voz... o Pedro Lafuente Buscar voz...-; pero el aumento considerable de población que ha recibido la ciudad, ha producido una gradual castellanización que afecta principalmente a las capas medias, por lo que éstas, aun cuando retienen mentalmente expresiones aragonesas, se han vuelto reacias a su uso (sociolingüística Buscar voz...). Así pues, es conveniente diferenciar lo que se utiliza de lo que se conoce pero no se emplea.

En el vocabulario (citamos una mínima parte) son frecuentes todavía: adubir (dar abasto), alto (arriba), andalozio (lluvia de corta duración), barza (zarza), cuco (gusano), chelar (helar), escañar (atragantar), farto (harto), fato (tonto), fatera, fateza (tontería), maigar (entrecavar), malmeter (estropear), ordio (cebada), panizo (maíz), pansa (uva pasa), patetas (el diablo), totón (persona huidiza), trucar (llamar a la puerta), etc.

En morfología son conocidos, aunque poco empleados, el artículo, el demostrativo de segunda persona, las desinencias del imperfecto de indicativo, la terminación -áu, -íu del participio y la preposición enta (ta). Sí que está muy difundido el uso del sufijo diminutivo -er, para el masculino: mozer (mocito), chiquer (chiquito), sin excluir . En sintaxis se conserva la construcción de los verbos de movimiento con la partícula en (gramática): m´en boi (me voy), así como la expresión l´en, les ne: les ne doi (se lo doy a ellos), l´en digo (se lo digo a él).

Donde más frecuentemente pueden oírse construcciones y vocabulario aragoneses es en los barrios viejos, de artesanos, pequeños comerciantes y labradores, como San Martín y Santo Domingo, San Pedro y la catedral. Por otra parte, un gran número de familias venidas a Huesca, especialmente en las últimas décadas, de diferentes puntos del Alto Aragón, sobre todo de la montaña media (Prepirineo) y Somontanos, conservan mucho más vivos los rasgos lingüísticos aragoneses, a pesar de que, generalmente, intentan ocultarlos. La designación de tapueblos dada a estos últimos por los pijaitos de la capital ha sido una de las causas de tal comportamiento. La castellanización de esta ciudad -aunque relativa y parcial- debe de ser bastante reciente: aún en el siglo XVIII las ordenanzas del Seminario Conciliar de la Santa Cruz prohibían a los alumnos expresarse en aragonés Buscar voz.... Hoy Huesca es uno de los puntos más activos en el movimiento de recuperación de la lengua aragonesa.

 

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