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Facultad de Medicina de Zaragoza

Contenido disponible: Texto GEA 2000

Aunque el nacimiento jurídico de la Universidad de Zaragoza es anterior, su funcionamiento real no se inicia hasta 1582, fecha en que Pedro Cerbuna, prior de San Salvador de Zaragoza, aportó los medios económicos necesarios. Mientras tanto, se iban elaborando los estatutos por los que se habría de regir la Universidad. Fueron aprobados por los jurados de Zaragoza el 20-V-1583. Asimismo se nombró primer rector y vicecanciller al arcediano don Juan Marco; el cargo de cancelario recayó sobre el arzobispo.

En principio la Facultad de Medicina contaba con tres cátedras y la carrera estaba programada para cuatro años, debiéndose leer a Hipócrates y a Galeno y realizar prácticas de anatomía, habiendo de disponer la Universidad de «… cuerpos humanos de algunos ajusticiados... y faltándolo muestren en las figuras y estampas que dello hay». El planteamiento de la enseñanza médica en la Universidad de Zaragoza repite los modelos más avanzados de las universidades hispanas, frecuente, por otra parte, en la Corona de Aragón dada su comunicación con Europa y sobre todo con Italia. La incorporación de la Anatomía práctica es un signo de esa modernidad, que tiene sus precedentes en el privilegio de 1488 otorgado a la Cofradía de San Cosme y San Damián de médicos de la ciudad para disecar cadáveres, y en las necropsias realizadas en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia por Juan Tomás Porcell.

En 1597 se publican nuevos estatutos que afectarán de forma importante a la enseñanza médica. Las cátedras pasan de tres a seis, más la de Cirugía (otro importante dato de modernidad). Hasta esa fecha, los catedráticos fueron nombrados por Cerbuna y a partir de ahora se dispone que las cátedras deban proveerse por oposición, siendo asignadas por espacio de dos años, con excepción de la de Prima, cuya posesión se extendía a cuatro años. Como era habitual, las cátedras más importantes eran la de Prima (100 libras de sueldo) y la de Vísperas (63 libras de sueldo) y en tercer lugar la de Anatomía (60 libras de sueldo).

A lo largo del siglo xvii los planes de estudio sufrirán algunos cambios poco importantes. Quizás lo más significativo sea que la Cátedra de Anatomía se transforma en Anatomía y Hierbas a partir de 1625, con 90 libras de sueldo (la segunda en importancia), y que a partir de 1645 cambia el sistema de provisión de cátedras: la de Prima, Vísperas y Aforismos eran asignadas por un tribunal compuesto por cinco doctores y cinco jurados; las demás cátedras, por votos de los estudiantes, excepto la de Cirugía, que debía ser provista por los catedráticos y doctores más antiguos en asamblea no superior a trece examinadores. Durante este período la Facultad de Medicina mantiene un nivel de auténtica dignidad, en contraste con la mayoría de las escuelas médicas españolas. En 1686, el catedrático de Anatomía, Francisco Sanz Juan y Campos, explicaba en la cátedra la doctrina de la circulación mayor de Guillermo Harvey, y en su claustro estuvo el único catedrático de medicina del país que se atrevió a romper definitivamente con los planteamientos tradicionales: José Lucas Casalete.

El siglo xviii, sin embargo, fue un período de crisis para la enseñanza de la Medicina en Zaragoza. Crisis determinada por el contraste entre los profundos cambios experimentados en la ciencia y la práctica médicas y los modos y contenido de la enseñanza. A pesar de ello, el incremento del alumnado en la Universidad a lo largo de la segunda mitad de la centuria se debió fundamentalmente a las facultades de Arte y Medicina. Importantes desórdenes en la Universidad, como consecuencia de los Reales Decretos de 1736 y 1747 (en los que se prohibía la participación de los estudiantes en la provisión de cátedras debido a los sobornos que se habían venido produciendo), serán decisivos para que en los estatutos de 1753 se estableciera que la asignación de todas las cátedras se realizara por oposición, permaneciendo los titulares de las médicas durante cuatro años. El siglo xviii será también el final del régimen autonómico de la Universidad y a partir de la Real Cédula de 1786, todas las facultades debían regirse por el plan de estudios dado por el Real Consejo a la Universidad de Salamanca en 1771. El nivel de la enseñanza anatómica y quirúrgica descenderá notablemente; de ahí el intento de fundar un Colegio de Cirugía Buscar voz... en el Hospital de Gracia, que paliara estas deficiencias. Sin embargo, la enseñanza práctica de materia médica se verá muy reforzada a partir de 1797 con la erección del Jardín Botánico. Para el curso 1793-94, la enseñanza quedaba organizada de la siguiente manera: Prima, se explicaba De cognoscendi et curandis morbis, de Boerhaave; Vísperas, se explicaba De febribus, del mismo autor; Aforismos, Las obras genuinas de Hipócrates; Anatomía (cursantes de Medicina de primero y segundo año y cursantes de Cirugía de primero, segundo, tercero y cuarto año), Compendio anathomico de Lorenzo Heister; Instituciones menos antiguas, primera parte de las Institutiones de Boerhaave (cursantes médicos de primer año); Instituciones más antiguas, segunda parte de las Institutiones (cursantes médicos de segundo año).

Durante el siglo xix se intentó desde el poder central poner orden en la enseñanza médica, la reforma redactada en 1807 por el marqués de Caballero no sólo suprimió la Universidad de Huesca, sino también la Facultad de Medicina de Zaragoza; pero la guerra de la Independencia imposibilitó su puesta en práctica y en 1818 y por súplica de la Universidad al rey, fue restablecido el plan de estudios que rigió para 1806, y derogado el de 1807. Sin embargo, la enseñanza de la Medicina en Zaragoza quedaba herida de gravedad. Hubo planes para el curso 1818-19, se cambió de nuevo en 1824 y por fin, en 1845, se reestructura la carrera de Medicina volviendo a constar de seis cursos y siete asignaturas: Fisiología, Anatomía, Terapéutica, Patología e Higiene, Patología especulativa y Nosografía médica, Materia médica y Medicina legal, y Clínica interna o de perfección. El plan de 1845, mucho más racional, actualizó las ideas y creó un profesorado estable y bien remunerado; sin embargo, fue funesto para muchas facultades. Dos años antes se había propuesto sustituir la Facultad de Medicina cesaraugustana por el Colegio de Prácticos en Arte de curar con funciones en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia, lo que se llevó a cabo con la esperanza de que la reforma que desde tiempo atrás se venía pidiendo restableciera a la Facultad los escaños perdidos. En realidad, el plan suprimió la enseñanza de la Medicina en Zaragoza: la ley de Moyano de 1857 redujo a seis las Universidades con potestad de conferir el grado de Licenciado en Medicina, entre las cuales no figuraba Zaragoza.

Durante más de dos decenios la Facultad de Medicina quedó sumida en un sueño próximo a la muerte. Por fin, el Real Decreto del 29-IX-1876, restablecía la enseñanza de la Medicina en Zaragoza con igual rango que las demás facultades. En 1893, se inauguró el espléndido edificio que daría cabida a las Facultades de Medicina y Ciencias en la plaza de Paraíso, con lo cual quedó firmemente consolidado su futuro. En la década de los 70 del siglo xx, comenzaron a utilizarse los nuevos locales, esta vez ubicados en la Ciudad Universitaria de Aragón, en las proximidades del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, donde han venido realizando las prácticas los estudiantes de Medicina.

En el año 2000, el 52 % de las prácticas se siguen realizando en el Clínico; inexplicablemente en el Hospital Miguel Servet, que accedió a la categoría de Hospital Universitario en 1999, sólo se realizan un 5 % de las mismas, y otro 24 % tiene lugar en la propia facultad. La organización de las prácticas es uno de los asuntos que genera mayor descontento entre alumnos y docentes: en un estudio realizado en 1998, alrededor de un 40 % le otorga una calificación negativa. Por esta razón se firmó, en febrero de 1999, un acuerdo entre el Insalud y la Universidad para convertir el Servet en universitario, acuerdo que no ha respondido a las expectativas generadas. En el año 2000, el Rectorado de la Universidad elabora un plan de reestructuración y ampliación de las prácticas, de acuerdo con los nuevos planes de estudio, generalizando el número de médicos que colaboren en las prácticas. Según ese proyecto, además del Clínico y el Servet, colaborarían en la docencia el Provincial, el Royo Villanova e, incluso, el Militar; en cada uno de los actuales hospitales universitarios se realizarían un tercio de las prácticas, el tercio restante se distribuiría en distintos servicios de los otros centros hospitalarios. Dentro de este programa de mejora cabe incluir la inauguración, en febrero de 2000, de una nueva sala de disecciones en la que se han invertido 50 millones de pesetas, de la que se beneficiará el alumnado de primero y segundo de anatomía humana.

Otro de los problemas a los que se enfrentan los estudiantes de Medicina es la dificultad para acceder a la especialización y para trabajar en el sistema público. La única vía existente es ser Médico Interno Residente (M.I..R), pero el número de plazas es limitado, y, aproximadamente, sólo una tercera parte de los licenciados en Medicina puede acceder a una de esas plazas. La Decana de la Facultad de Medicina, Dolores Serrat, considera imprescindible limitar más el número de plazas en las facultades, pero la Universidad de Zaragoza ha hecho justo lo contrario en los últimos cursos pues en el 1997-98 pasó de 120 plazas para alumnos de primer curso a 157, número que ha mantenido en los cursos siguientes. Los estudiantes, por su parte, reclaman otras vías, además del M.I.R., para obtener la especialidad. La cifra de estudiantes en Zaragoza ha disminuido ligeramente en la década de los noventa: los 2.064 del curso 1989-90 pasan a 2.368 en el 1991-92, para descender a partir de aquí hasta los 1.416 del curso 1998-99, número en torno al cual se mantienen en el 1999-2000. Imparte nueve títulos propios, entre los que se encuentran: Acupuntura; Asistentes Sociales Psiquiátricos; Medicina de Urgencias; y Medicina Naturista.

• Bibliog.: Además de las historias genéricas de la Universidad de Zaragoza, específicamente de la Facultad de Medicina se ocupan: Bermejo Tudela, A.: Historia de la Antigua Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza; Zaragoza, San Francisco, 1973. Celma Delgado, J. R.: Cirujanos aragoneses ilustres en los siglos xvii y xviii; Zaragoza, 1956. Laín Entralgo, P.: Sumarísima historia de la Facultad de Medicina de Zaragoza; Madrid, 1966. López Piñero, J. M.: La introducción de la ciencia moderna en España; Barcelona, Ariel, 1969. Tomeo Lacrué, M.: Bibliografía científica de la Universidad de Zaragoza; Zaragoza, Facultad de Ciencias, 1962.

 

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