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Facultad de Filosofía y Letras

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 14/01/2011

Como precedentes de esta Facultad universitaria zaragozana cabría mencionar la Facultad de Gramática iniciada en 1783, pero que fue incorporada a la tradicional Facultad de Artes en 1803. Desde 1824 la Universidad de Zaragoza abrió matrícula para las disciplinas de Griego y Hebreo con carácter independiente, pero en 1842 se incorporaban a la entonces vigente Facultad de Artes o de Filosofía. Pero la actual concepción de Facultad con rango superior de sus estudios arranca del año 1845, desde el cual formará parte de la Universidad junto con las otras Facultades de Teología y de Derecho.

Conforme a los planes uniformistas de mitad del siglo XIX, esta Facultad aragonesa impartía enseñanzas de filosofía, idiomas clásicos, literatura e historia; aquellos primeros años ostentaban la enseñanza de esta Facultad profesores como Viscasillas (Literatura), Codera Buscar voz... (Árabe), Cabañero (Griego), Gallardo (Lingüística), Escolá (Filosofía) y Blasco Val Buscar voz... (Historia); de ellos sobresaldrán el arabista Buscar voz... Codera en ámbitos intelectuales nacionales y Blasco como historiador local zaragozano.

Un nuevo período de la historia de esta Facultad es el de fines del siglo XIX: es obra de la conjunción de un grupo de catedráticos insignes; aparte de las figuras de Casas Gómez Andino (historiador), Melón Ibarra y Schwartz (que también profesaron Historia), dos figuras sobresalen: el gran arabista Ribera Buscar voz..., trasladado luego a la Universidad de Madrid, de renombre internacional, y el gran erudito Ibarra Rodríguez Buscar voz..., prolífico publicista sobre temas de la Historia, en especial la aragonesa, así como iniciador de corrientes hacia lo social y económico. Íntimamente entroncado con este período es el de inicios del siglo XX: son los años de la maestría de Serrano Sanz al que tanto debe la erudición humanística de ribetes poligráficos, quien despertó en los discípulos la afición a la investigación documental, con su asidua presencia en archivos y fondos manuscritos y su constante puesta al día en la bibliografía erudita de su tiempo. Fue época puente que enlazará con los años de los catedráticos Miral Buscar voz..., helenista, pedagogo, fundador de los Cursos de Verano Buscar voz... para extranjeros en Jaca y de la Escuela Universitaria de Idiomas Buscar voz..., no muy bien comprendido en sus inicios y ferviente propagandista del aprendizaje de la lengua alemana; del profesor Salarrullana Buscar voz..., de feliz memoria para sus recitaciones de Historia Moderna de España; de Giménez Soler Buscar voz..., procedente del Cuerpo Facultativo de Archivos, que había servido algún tiempo en el Archivo de la Corona de Aragón Buscar voz... en Barcelona, gran polemista científico en temas varios, autor de numerosas publicaciones relacionadas con la Literatura y la Historia Medieval, muy preocupado por la personalidad de Aragón, que era su tierra natal y sobre todo fundador, sin proponérselo, de una pléyade de discípulos; fue además el continuador de las tradicionales enseñanzas de árabe en la Facultad zaragozana. Uno de sus discípulos predilectos será Galindo Buscar voz..., latinista e investigador de la Edad Media aragonesa, gran animador de las investigaciones históricas en archivos. Son los años veinte del siglo actual y la nómina de catedráticos de Filosofía y Letras se completa con una pléyade de competentes auxiliares que años después en su mayor parte accederían a cátedras de diferentes especialidades. Eran años aquellos, como desde fines del siglo XIX, de reducida matrícula, y por tanto de estrecha convivencia casi familiar entre alumnos y profesores; se contaba con escasos recursos económicos, una modesta biblioteca común a todas las disciplinas; pero pese a todo, el rendimiento intelectual de esta Facultad y su presencia social a través de las revistas y prensa era muy notable. La Facultad además se acrecía con el alumnado de la de Derecho, pues los planes de estudios obligaban a cursar unas disciplinas preparatorias para los futuros juristas en las aulas de Letras. Por entonces estaba en plenitud Miral, con sus excepcionales clases de Griego, de Alemán y de Arqueología Clásica, con su preocupación por el arte altomedieval aragonés; San Pío, oficialmente profesor catedrático de Literatura, más bien se preocupaba por los estudios de numismática; contaba la Facultad con un estupendo monetario generosamente abierto a la curiosidad de los alumnos pero que no supo despertar la tradicional afición a estos temas con tanta tradición entre los eruditos aragoneses del pasado. Un catedrático de Valencia, el zaragozano Riba Buscar voz..., se incorporó a la Facultad de Zaragoza para dar lecciones muy cuidadas de Historia Contemporánea; será el difusor de la afición a la lengua inglesa y dará tono con su elegancia personal y refinamiento social a más de un círculo estudiantil de entonces; junto con el paleógrafo Usón tuvo que asumir la responsabilidad de la Facultad en los años cuarenta, en que ésta experimentó una grave solución de continuidad en su profesorado, que además coincidió con una plétora de alumnos tras los años de la guerra civil Buscar voz..., y con un traslado de las enseñanzas desde la vieja Universidad Buscar voz... de la plaza de la Magdalena al primer pabellón elevado en la actual Ciudad Universitaria; les cupo lograr la asimilación de numerosos nuevos catedráticos que por estos años se incorporaron al claustro facultativo. Mencionemos a Lasso de la Vega, que por breves cursos impartió Historia Moderna (enseñanzas también desempeñadas transitoriamente por Álvarez Ruviano y por el malogrado Vicéns Vives); a Ynduráin Buscar voz..., formado en Salamanca, que por muchos años impartió Literatura y Lengua españolas y fomentó la creación de una nueva sección dedicada al estudio de Humanidades modernas (francesa e inglesa); al archivero Lacarra Buscar voz..., que animó el poco antes creado Centro de Estudios Medievales de Aragón, luego adscrito al Consejo de Investigaciones Científicas, creador de un grupo de especialistas y catedráticos en medievalismo, con numerosas publicaciones excelentes, en especial sobre Historia aragonesa medieval; al latinista Blanco; al geógrafo Casas Torres Buscar voz..., al que debió la Facultad la creación de un Departamento de Geografía Aplicada del que han salido numerosos geógrafos contemporáneos; al arqueólogo Beltrán Buscar voz..., formado en Valencia, que pronto crearía una amplia escuela de la especialidad, amén de su amplia proyección en muchos campos de la vida social aragonesa y sus principales instituciones científicas; al filósofo Frutos Buscar voz..., etc.

La Facultad de Letras había experimentado cambios radicales en sus instalaciones, en la sucesiva adaptación de numerosos planes de estudios, en la asimilación de nuevas especialidades y asignaturas, y en la avalancha de alumnos. Se crearon los departamentos con sus bibliotecas de especialistas, el régimen de dedicación exclusiva especialmente útil para sus enseñanzas y docentes, hizo de seminarios y despachos en muchos casos hogar casi permanente de una selecta parte del profesorado y la técnica de las tutelas, en los casos en que se ejercieron, facilitó mucho la compenetración entre docentes y discentes.

Durante la década de los setenta se mantuvieron las tradicionales enseñanzas de los idiomas clásicos, árabe y griego, amén del latín; los estudios de historia y de geografía se multiplicaron en ramas y especialidades atendidas por numerosos profesores de diverso rango y preparación; el Departamento de Arte, por algunos años regido por el catedrático Abbad Buscar voz..., y después por Torralba Buscar voz..., aspira a convertirse en una nueva sección, y en otros departamentos a partir de los años cuarenta profesan catedráticos como Canellas Buscar voz... (Paleografía y Diplomática), Solano Buscar voz... (Historia Moderna), Corona (Historia Contemporánea), Ubieto Buscar voz... (Historia Medieval); los geógrafos Mensua e Higueras, los filólogos Monge Buscar voz... y Buesa Buscar voz..., el helenista Díaz, la latinista Rodón, Pérez Gállego Buscar voz... en inglés, Yllera en francés, son los catedráticos de la Facultad a finales de los setenta. Pero la movilidad propia de los tiempos hace que más de un catedrático pase poco tiempo en esta Facultad, requerido por otros intereses; pero la continuidad se compensa con algunas docenas de profesores agregados, adjuntos y ayudantes de clases prácticas que atienden con todo cuidado a los alumnos, que en parte investigan y preparan sus futuras oposiciones a puestos de cátedras.

En 2000, ninguno de los catedráticos citados continúan en activo en la Facultad de Zaragoza, pero su labor se ha visto continuada por un brillante elenco de nuevos catedráticos que han dado justa fama a nuestra Facultad.

La Facultad de Filosofía se vio acuciada por los mismos problemas de Espacio que han sufrido el resto de las Facultades. Por ello, al Edificio Central, situado en el campus de San Francisco (frente a la Facultad de Ciencias) se le fueron añadiendo otros edificios anejos: el Pabellón de Filología, el Pabellón de Historia, el Pabellón de Geografía y la biblioteca de humanidades María Moliner.

La Facultad de Filosofía está estructurada en tres divisiones (Filología; Geografía e Historia, y Biblioteconomía y Documentación), que comprenden la siguientes titulaciones: las Licenciaturas en Filología Clásica, Filología Hispánica, Filología Inglesa, Filología Francesa, Geografía, Historia, e Historia del Arte, y la Diplomatura de Biblioteconomía y Documentación. Desde el curso 1995-96, en que se implantan los nuevos planes de estudios, estas siete licenciaturas se transforman en carreras de cuatro años (en lugar de cinco, como en los planes anteriores), divididas en dos ciclos de dos años cada uno. La carga lectiva de los nuevos planes se cifra en créditos (unidades de medida equivalentes a diez horas de formación teórica o práctica). Cada asignatura equivale a cierto número de créditos y para obtener el título de Diplomado se necesita haber cursado asignaturas que sumen 205 créditos; y entre 300 y 310 para el de Licenciado. Algunos de estos créditos son de libre elección por parte del estudiante, que puede orientar más libremente su aprendizaje. Todas estas modificaciones obedecen al intento de aproximar nuestros planes de estudios a los de las universidades europeas. Sin embargo, presentan inconvenientes, entre ellos la excesiva carga lectiva del alumnado, que ha llevado a la autoridades académicas —a nivel nacional— a plantearse una nueva reforma de los planes de estudio.

Durante cuatro cursos la Facultad de Filosofía y Letras ha impartido 15 titulaciones distintas, ya que a las citadas se sumaban otras siete especialidades del plan antiguo, que se extinguió al finalizar el curso 1998-99. Esto ha originado enormes dificultades organizativas y comienzos de curso tan conflictivos como el de septiembre de 1998. La decana, Luisa María Frutos Buscar voz..., se ha quejado reiteradamente de la falta de medios para atender la demanda de un alumnado que no ha dejado de crecer durante la última década, pasando de 3.698 estudiantes en el curso 1989-90, a 4.521, en el 1998-99.

La Facultad de Filosofía y Letras, ha proporcionado numerosos catedráticos en diferentes niveles de la enseñanza nacional y en el ámbito de la investigación, siendo éstos algunos de sus muchos méritos. Por lo demás, su profesorado está inmerso en numerosas actividades culturales extraacadémicas con lo que lucran de sus investigaciones, saberes y actividades profesionales, instituciones y sectores sociales muy amplios de Zaragoza y de la región de su distrito universitario.

 

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