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Numismática

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 07/06/2011

Ciencia auxiliar de la Historia que trata del conocimiento de las monedas y medallas, principalmente de las antiguas. Tratamos aquí de la Numismática aragonesa y ordenamos su estudio cronológicamente.

Numismática ibérica Buscar voz...: Las acuñaciones ibéricas más antiguas de Aragón son las de Celsa Buscar voz..., posteriores al año 179 a.C., tras el pacto de los indígenas con Tiberio Sempronio Graco Buscar voz.... La circulación monetaria anterior sería muy restringida, reducida a las dracmas ibéricas de imitación emporitana o a las piezas de procedencia griega o púnica llegadas por el comercio o importadas por mercenarios o viajeros. En realidad, las primeras imitaciones de las monedas focenses de plata se hicieron en Lérida, Tarragona y Vich, juntamente con Celsa (Velilla de Ebro Buscar voz...), y podrían llevarse, en lo que se refiere a la plata, hasta el año 200 a.C. o poco después. La generalización de la moneda metálica provocaría problemas de acopio de metal y de técnica de fabricación; en Aragón se debió de importar plata y cobre, pero se utilizaron también minas como las de Parzán Buscar voz... en el valle de Bielsa Buscar voz..., o las de Calcena Buscar voz..., y otros lugares, incluso las que producían los metales en pequeñas cantidades. Las cantidades de plata utilizadas por Bolscan Buscar voz... (Huesca) requerirían fuertes aportaciones de metal que, por otra parte, los iberos utilizaban en sus vajillas y joyas. Tito Livio Buscar voz... alude a las fuertes contribuciones impuestas por Catón Buscar voz... tras su pacificación del año 195 a.C., pero no señala dónde se hallaban dichas minas; el tributo impuesto por Sempronio Graco Buscar voz... el año 179 a los vencidos fue de 2.400.000 sestercios, lo que supone una cantidad muy importante.

Las monedas ibéricas aragonesas se acuñaron después del año 133 a.C., es decir, tras la conquista de Numancia, y alcanzaron su apogeo en número de cecas emisoras y cantidad de piezas emitidas tras la reorganización consiguiente que culminó hacia el año 100 a.C. Las monedas se sujetaron a las normas metrológicas y de circulación vigentes en Roma, es decir el denario como unidad de la plata y el as del bronce, con divisores, pero no múltiplos. Las emisiones ibéricas aragonesas conocieron una amplia expansión durante las guerras sertorianas entre los años 83 y 72 a.C., puesto que Osca Buscar voz... se convirtió en la capital de un amplio territorio y fueron muchas las ciudades que acusaron su dependencia mediante las letras inicial y final del nombre de Bolscan anotadas en sus monedas o bien la estrella que era distintivo de la ceca altoaragonesa. La fecha final de las monedas ibéricas se sitúa, aproximadamente, entre la batalla de Ilerda Buscar voz..., del año 49 a.C., en que los generales de Pompeyo Buscar voz..., Afranio Buscar voz... y Petreyo, abandonaron el campo frente a César Buscar voz..., y la de Munda, que significó la derrota definitiva de los hijos de Pompeyo y de su facción hispánica, en el año 45 a.C. Entre esta fecha y el 38, en que se introduce la era de César, se originan las primeras emisiones de moneda latina y se reorganiza el territorio; antes se había anulado la potencia de las ciudades pompeyanas del Ebro, incendiándolas y deportando a sus habitantes, tal como vemos en Azaila (Beligio Buscar voz...), Botorrita (Contrebia Belaisca Buscar voz...) o en La Corona de Fuentes de Ebro Buscar voz.... Los tesoros escondidos por los atemorizados habitantes de estos lugares, especialmente los de Azaila, han resultado reveladores a la hora de estudiar la numismática de estos tiempos y lugares. La transición se advertía en las monedas bilingües, entre nosotros las de Celsa Buscar voz... y Usecerde Buscar voz..., que introducen como rótulos complementarios los nombres latinos de las ciudades acompañando a los ibéricos que figuran como principales en las monedas; pero ya hacía años que este proceso de latinización se advertía, tal como indican el bronce de Contrebia Buscar voz... Belaisca o el de Ascoli Buscar voz..., aunque la romanización de los nombres propios corresponda aquí a los ilerdenses de la tropa de caballería de Salluie o Zaragoza. Aún añadiríamos las piezas de Bilbilis, que empalman su edición latina con la ibérica poniendo la letra ibérica bi inicial del nombre en aquéllas.

Tras el año 45 desaparecieron las monedas ibéricas sustituidas por otras de las colonias y municipios del Convento Jurídico Cesaraugustano Buscar voz..., completamente latinas, sin que haya una total solución de continuidad entre ellas. Las piezas bilingües de Celsa serían poco anteriores al 44 a.C., pues al año siguiente los triunviros, a través de Lépido, constituyeron la colonia Iulia Lepida; las de Usecerde-Osi deben de ir a poco después del 50, ya que sus tipos, Victoria y elefante, completamente ajenos a lo ibérico, fueron tomados de denarios cesarianos, metropolitanos, de dichas fechas. El resto de la cronología de las monedas ibéricas queda comprobado por los tesoros o escondrijos, ocultaciones producidas por catástrofes o guerras que pueden datarse y que en Aragón se centran unos hacia el 104, por las depredaciones de los cimbrios y las luchas de los indígenas, otros en la época sertoriana y finalmente un último bloque con ocasión de las guerras civiles Buscar voz... de Pompeyo y César; entre los primeros pueden citarse los de Aluenda Buscar voz..., Borja Buscar voz... y Azuara Buscar voz...; de los numerosos de época de Sertorio Buscar voz..., con muchas monedas de Huesca Buscar voz..., los de Casetas Buscar voz..., Alagón Buscar voz..., Terrer Buscar voz..., Huesca, Azuara, El Burgo Buscar voz... y Azaila Buscar voz..., entre otros, y de los últimos los dos de Azaila, en el cabezo de Alcalá Buscar voz..., uno de ellos simple bolsa de un soldado que recogió monedas por cuantos lugares le llevaron sus andanzas y otro de excepcional importancia, compuesto por 601 monedas, escondido hacia el año 49, donde predominan las monedas de Celse, ciudad potente y próxima, seguidas por las de Beligio Buscar voz..., seguramente la misma Azaila.

Las monedas ibéricas incluyen leyendas escritas con un alfabeto peculiar, uniforme, con variantes paleográficas para toda la zona monetal, no anterior al siglo V a.C., pero inspirado en otro del sur de España que alcanza a siglo VIII a.C. Las inscripciones aluden a la localidad que emite la moneda, bien directamente o indicando el nombre de sus habitantes en nominativo o genitivo del plural o el de la tribu o gentilidad; así Bolscan es el nombre de Huesca, Titiacos Buscar voz... son los titos Buscar voz... que llegaron hasta el Jalón, Sedeisken habría que leerlo como (moneda) de los sedetes Buscar voz.... Esta inscripción, que es la principal, se coloca en el reverso, debajo del caballo y entre sus patas, pero además pueden aparecer otras inscripciones secundarias o bien letras sueltas, corrientemente en el anverso, a veces de significación clara, pero otras veces inexplicable. Puede ser el añadido del nombre de la capital, como los Bascunes y Bengoda; o una determinación de un topónimo común, como Contebacom Bel (Botorrita Buscar voz...) para diferenciarlo de otras Contrebias Buscar voz...; o mostrar relaciones de una tribu con unidades menores o simplemente con grupos o ciudades diferentes, tales como los galos aludidos en las monedas de Caraues Buscar voz... (Magallón Buscar voz...) o la Cástulo de Celtiberia que se cita en las monedas de Turiaso (Tarazona Buscar voz...). Tampoco ofrece duda la interpretación de las letras que muestran una dependencia de otra ciudad como llevan Iaca Buscar voz... (Jaca), Sesars Buscar voz... (Seso Buscar voz...) o Segia Buscar voz... (Ejea de los Caballeros Buscar voz...) respecto de Bolscan (Huesca), cuyas letras inicial y final (bon-n) se incluyen en las monedas propias. Menos claro está para qué sirvió poner tales letras en la propia localidad emisora; así las monedas de Bolscan repiten Bon, las de Bilbilis Buscar voz..., Bi, etc.; y tampoco sabemos aclarar el significado de muchas de estas letras que no tienen nada que ver con los rótulos normales.

Los tipos básicos del denario y del as son, en el anverso, una cabeza juvenil masculina, de gran belleza en las monedas más antiguas y de indudable origen griego, y en el reverso un jinete con diversos atributos. En general los tipos pierden belleza con el paso del tiempo, pero ganan fuerza; la cara se presenta rasurada, casi siempre, pero algunas veces lleva barba y no pocas el pelo crecido o mal afeitado, tal como vemos en las monedas de Bolscan o en otras de la Celtiberia citerior. Puede llevar un torques rígido al cuello y, excepcionalmente, el pelo sujeto por una diadema; esta circunstancia ha hecho que la cabeza sea atribuida a un dios, el Hércules tirio o Apolo; para algunos podría ser retrato de un desconocido por proceso análogo al de Sagunto o a los retratos de los Barcas en Carthago-Nova. Resulta tentador suponer que estamos frente a un modelo étnico de "ibero", cosa difícil de admitir si se piensa en las cabezas más antiguas y helenizantes, pero aceptable si contemplamos las de barba crecida y pelo alborotado que convendrían a los mediterráneos "gráciles" que habitaron Aragón en la II Edad del Hierro Buscar voz.... Es evidente que los iberos olvidaron pronto el sentido del tipo que copiaron de las monedas griegas de Emporion y que éstas habían tomado de Siracusa, muestra clara es la aparición de los delfines rodeando la cabeza ibérica, que tenían sentido cuando cercaban la cabeza de la ninfa Aretusa, perseguida por Alfeo y convertida por Artemisa en fuente, en la isla Ortygia siracusana, pero que carecían de toda significación marinera en las cecas de tierra adentro de Hispania. En el reverso el jinete, con palma de victoria al hombro o bien con lanza y en casos más concretos con espada, venablo y falx o especie de gancho u hoz, puede llevar otros atributos como el azor en Segaisa Buscar voz... (Belmonte Buscar voz...) o un caduceo en Sedeisken (los sedetanos Buscar voz...).

Aparecen también símbolos variados que debieron de servir para diferenciar las emisiones, entre ellos el creciente y el astro en conjunción como en modelos púnicos, o la estrella de Bolscan.

Las cecas que, con seguridad, emitieron moneda ibérica en Aragón fueron veinticinco, aunque el territorio de algunas otras pudo ocupar una parte del actual aragonés. Enumeradas por orden alfabético, son: Alaún Buscar voz..., con seguridad en Alagón, según se ha comprobado por el bronce de Contrebia Belaisca y por los jinetes con palma al hombro propios de esta zona; Araticos son los habitantes de una localidad sobre el río Aranda, Arandica o Aranda del Moncayo Buscar voz...; Los Bascunes o Barscunes fueron los vascones Buscar voz..., de Navarra, con capital en Bengoda; lo mismo podríamos decir de Bentian, los bentianos con la misma capital; tampoco es seguro que estuviera en Aragón Belaiscom, de los belos Buscar voz... que, sin duda, llegaron hasta el Alto Jalón. Beligiom o Beligio es Azaila, con ruinas en el cabezo de Alcalá, mejor que Belchite, que acuñó denarios, ases y sus divisores. Bilbilis estuvo en el cerro de Bámbola, cerca de Calatayud, donde se conservan restos de la ciudad romana y sus monedas se difundieron por toda la comarca. Bolscan u Olscan, Huesca, produjo copiosas emisiones que alcanzaron notoria difusión en la época sertoriana; su nombre, reducido a la letra inicial y final, sirvió para marcar en monedas de ciudades próximas y dependientes de ella, y la estrella, otras incluso de la región de Valencia; emitió denarios, ases y sus divisores y su cabeza se presenta con barba crecida, quizá símbolo étnico de los indígenas. Bornescon debió de estar hacia Soria, no lejos del valle del Jalón. Bursau Buscar voz... es Borja; Caraues Buscar voz..., la antigua Caravi Buscar voz..., seguramente Magallón, con la referencia gal a los galos Buscar voz... de la comarca. Contrebia Carbica, aunque algunos la sitúen en Daroca Buscar voz..., estuvo hacia Cuenca. Contebacom Bel, en territorio de los belos, en Botorrita, con ruinas desde el siglo III a.C.; Celse, en Velilla de Ebro y monedas que circularon entre el 179 y el 44. Damaniu, aunque en el Convento Cesaraugustano Buscar voz..., fuera de Aragón, como Tamusiens. Tergacom es Tierga Buscar voz... y Titiacos los titos, en la Celtiberia Buscar voz... citerior. Turiasu, Tarazona, conectada con Castulo, en Santa María de Castelo, Fitero. Iaca, Jaca, Sesars, Sesa y Segia, Ejea de los Caballeros, en relación con Bolscan. Ildugoite Buscar voz... en Oliete, y Lagine en el Bajo Aragón. Nertobis Buscar voz... en La Almunia de Doña Godina, Cabezo Chinchón; Orosis hacia Montalbán; Otobeskem, en el Ebro medio, tal vez en Mequinenza. Segaisa, la antigua Segeda Buscar voz..., tal vez en Belmonte de Calatayud y, desde luego, en esta comarca. Salduie Buscar voz... es la Salduba de Plinio, antecedente de Caesaraugusta y Sedeisken, los sedetanos, a cuya tribu perteneció y quizá fue su capital. Usecerde fue la Osicerda histórica, con tipos tomados de monedas cesarianas en las monedas bilingües.

• Bibliog.:
Beltrán, Antonio: Numismática antigua; Cartagena, 1950.
Villaronga, L.: Numismática antigua de Hispania; Barcelona, 1979.
Domínguez, Almudena: Las cecas ibéricas del valle del Ebro; Zaragoza, 1979.

Numismática hispano-romana: La romanización Buscar voz... de Aragón supuso la extensión de la moneda hispano-latina que se inició cuando, después de la victoria de Munda frente a los pompeyanos, César reorganizó administrativa y económicamente las provincias hispanas. Aragón quedó dentro de la provincia Citerior Buscar voz... y del Convento Jurídico Cesaraugustano Buscar voz..., que conocemos por Plinio en su extensión y ciudades. Las monedas fueron municipales Buscar voz... y las colonias Buscar voz..., Caesaraugusta Buscar voz... y Celsa Buscar voz..., y los municipios que las emitieron, lo hicieron bajo su propia responsabilidad y con la fiscalización de los magistrados Buscar voz... ordinarios, generalmente los duoviri, puesto que entre nosotros tal carga no se echó sobre los ediles, salvo en los divisores, o los duunviros Buscar voz... quinquenales. La economía agrícola y, en menor medida, ganadera y minera de Aragón exigió la potenciación de centros regionales con mercados importantes que fueron, sin duda, los centros de acuñación, aunque carezcamos de testimonios escritos que lo aseguren. El gran número de cecas que emitieron moneda ibérica quedó muy reducido cuando se inauguró la nueva organización monetaria tras el año 45 a.C.; desapareció el "indigenismo" que significaban, al menos aparentemente, el alfabeto ibérico y los tipos de la cabeza y el jinete y cesó de acuñarse la plata, cuya finalidad esencial pudo ser el facilitar la recogida de tributos e impuestos por parte de los romanos sobre las sometidas poblaciones ibéricas y celtibéricas. A partir de este momento se acuñará solamente moneda de bronce, partiendo de la unidad romana del as y de sus divisores, aparte de algún múltiplo como el dupondio y el sestercio. El período de emisión durará desde los triunviros, especialmente Lépido Buscar voz... y Octaviano Buscar voz..., hasta la muerte de Cayo César Buscar voz..., como en el resto de Hispania, salvo en Insula Augusta (Ibiza) donde se acuñó con el retrato de Claudio.

El vacío económico-monetario de la época de transición del siglo I a.C., hacia su mitad, fue cubierto por las acuñaciones nacidas del imperium de los generales que, en ocasiones, mandaron emitir plata para liquidar los haberes de los veteranos deducidos para fundar una colonia (como es el caso de Emerita) o por razones conmemorativas, como ocurre con el denario de Cneo Domicio Calvino Buscar voz..., acuñado en Huesca el año 38, después de su triunfo sobre los cerretanos Buscar voz... y para conmemorar la fundación del municipio oscense; esta curiosa moneda tiene la cabeza varonil de las monedas ibéricas, pero con el rótulo osca en alfabeto latino, y el reverso con los atributos sacerdotales; se supone también que se acuñaron denarios en Caesaraugusta Buscar voz... y otras ciudades, con la cabeza de Augusto Buscar voz... de un arte peculiar, sonriente y con la mirada dirigida hacia lo alto, y reversos varios alusivos a las concesiones que el Senado le había hecho; pero no hay seguridad ninguna respecto de estas atribuciones ni alusión ninguna a la ciudad.

Las monedas se acuñaron bajo los gobiernos de Augusto, Tiberio Buscar voz... y Caio César, pero no hubo comunidad de tipos o referencias, que obedecen siempre a razones de política local, tanto si reflejan acontecimientos generales del Imperio, nombramiento de emperadores, votos por la salud de Livia, designación de sucesores o herederos, etc., como si aluden a circunstancias de la vida de cada ciudad; es decir, que algunos hechos se reflejaron en monedas de diferentes ciudades, pero otros son propios de cada uno de ellos, con una autonomía evidente.

Dentro del amplio Convento Jurídico Cesaraugustano, que englobó además de Aragón las actuales provincias de La Rioja, Navarra, Lérida y Guadalajara, emitieron moneda las colonias de Caesaraugusta y Celsa y los municipios de Osca Buscar voz... (Huesca), Osicerda Buscar voz... (¿Osera?), Bilbilis Buscar voz... (Calatayud) y Turiaso Buscar voz... (Tarazona).

No es fácil conocer las causas por las que algunas ciudades que acuñaron monedas ibéricas dejaron de emitir monedas latinas; tampoco hay normas para determinar si hubo o no solución de continuidad entre unas y otras emisiones; unas veces continúan las mismas representaciones, como el jinete con palma en las piezas bilingües de Celsa o en las totalmente latinas de Osca y de Bilbilis. En Celsa no hubo discontinuidad cronológica, pues las monedas bilingües son del 47 al 42 a.C., empalmando con las latinas; en Osca las monedas latinas son anteriores al 27 a.C. y enlazan con las ibéricas a través del citado denario de Domicio Calvino; lo mismo podemos decir de Bilbilis, donde los ases latinos llevan la letra ibérica bi como las últimas series indígenas. En Turiaso la más antigua producción monetal lleva la cabeza de la ninfa Silbis, y de ella se pasa ya a las del año 2 a.C.; las de Osicerda, que en su versión bilingüe tienen tipos cesarianos imitados de la plata romana de hacia el año 50 a.C., pudieron ser emitidas para conmemorar la victoria de Ilerda, reñida un año después. Quizá las imitaciones más interesantes sean las de Celsa, con el nombre de Lépida que le otorgó el triunviro al constituir la colonia, el año 43 ó 42 a.C., tomando los tipos de diversos denarios republicanos. Salduie cedió su sitio a Caesaraugusta, que no continuó los tipos indígenas al fundarse la colonia el 24 a.C., sino que se valió de la yunta tirando de un arado y guiada por un sacerdote, de carácter fundacional, según el rito etrusco. Hay otros tipos originales como el nombre de la ciudad cubriendo todo el campo de la moneda, sólo o dentro de una corona, como vemos en Caesaraugusta, Osca, Celsa, Osicerda, Bilbilis y Turiaso.

En las monedas hispano-latinas aparecen en los anversos retratos de personajes, casi siempre del emperador o de miembros de su familia, siguiendo el sistema de propaganda que los romanos utilizaron siempre, ya que la circulación de la moneda de mano en mano permitía que la efigie representada fuera vista y conocida por todos. Es muy posible que algunas cabezas sin inscripción aclaratoria de quien se trate correspondan a políticos o militares importantes por su actuación en Hispania, sobre todo fundadores de ciudades, aunque no lo creemos. Quizá algunas representen a Augusto que aparece con el nombre de hijo del Divino más tardíamente y como Augusto hijo del Divino a partir del año 27 a.C. En este caso aparecería primero la cabeza desnuda, después laureada (desde el año 23), y con la corona radiada después de muerto, representándosele también divinizado en Turiaso y Caesaraugusta. En su tiempo aparecieron en las monedas sus nietos e hijos adoptivos y sucesores, Caio y Lucio, hijos de Agrippa y de Iulia, recordados con su abuelo en sendas estatuas sobre pedestal, indudablemente erigidas en la colonia. Tiberio Buscar voz... apareció en los anversos con la cabeza desnuda o laureada acompañada de su nombre y de algunas indicaciones de sus títulos, muy útiles para fechar las monedas; de su familia se incluyó a Nero y Druso Buscar voz..., que aparecieron como duunviros, indudablemente honoríficos, en Caesaraugusta; también Livia Buscar voz..., madre de Tiberio y esposa de Augusto, directamente o por los votos que se hicieron por su salud, durante una grave enfermedad, aludiendo a un templo, en Caesaraugusta.

Caio César, Calígula, en cuyo tiempo desaparecieron muchas de las cecas emisoras, se presenta con la cabeza desnuda o laureada en Bilbilis, Osca y Caesaraugusta, y nos muestra una progresiva tendencia a la amonedación universal, ya que solamente ocho localidades de la Citerior Buscar voz... acuñaron y de ellas solamente las tres citadas en Aragón, celebró la memoria de sus padres Agripina y Germánico, de su abuelo Agrippa y de su bisabuelo Augusto en Caesaraugusta, y de su padre en Osca.

Además de los citados tipos hay otros variados, tales como estandartes y enseñas militares, alusiones al culto y a la religión, al pontificado máximo de los emperadores, un haz de seis rayos en Bilbilis, el toro que debe relacionarse con el culto indígena a este animal, etc.

Finalmente hay contramarcas o resellos cuya significación no es fácil de determinar en todos los casos; es evidente que toda contramarca constituye una alteración de las condiciones originales de la moneda o de su circulación; algunas pueden suponer la aprobación o reprobación de su curso, por causa de reformas que hayan alterado su metrología en peso o ley; o bien la autorización para que puedan extenderse a territorios que inicialmente no estaban previstos; o simplemente a cambios de valor. Pero, en el caso de las monedas hispano-latinas aragonesas, la cuestión no está clara si se tiene en cuenta que no hubo limitación para su circulación geográficamente hablando, ni tampoco reformas monetarias que cambiasen ostensiblemente el valor del bronce; no obstante tenemos resellos de Tiberio en Celsa y Caesaraugusta, cabezas de águila de significado militar en Celsa y otros lugares o iniciales de ciudades como Caesaraugusta o Turiaso, que es forzoso interpretar como una aceptación de tales monedas en la zona de quienes resellaron las piezas.

-Las monedas latinas de Celsa Buscar voz...: La colonia Victrix Iulia Lepida ha conservado sus restos arqueológicos en Velilla de Ebro y el nombre en Gelsa, y fue centro económico importante del valle medio del Ebro, sobre todo hasta la fundación de Caesaraugusta; tras la decadencia del poder de Lépido cambió su nombre en Colonia Victrix Iulia Celsa, recuperando el antiguo topónimo ibérico y acuñó una larga serie de monedas que no continuaron las ibéricas ni las bilingües, éstas con la cabeza y el jinete con palma. La importancia comercial de la ciudad, el puente de piedra para atravesar el Ebro y el ser cabecera de la comarca hizo que, por ejemplo en Azaila, Celsa diera el mayor número de monedas en el tesoro de 601 piezas. Las monedas ibéricas llegaron hasta el 45 a.C., o poco antes, y con ellas empalmaron las bilingües que debieron de terminar el 43 a.C., si tenemos en cuenta que en el 42 se constituye la colonia Lépida, con el apelativo Victrix, posterior al 31 de diciembre del citado año, alusivo a la victoria de Lépido y anterior al año 41 a.C., en que dejó el gobierno de la Citerior; queda clara la fecha del 42 a.C. para el asentamiento de veteranos y la constitutio de la colonia, aludiendo el sobrenombre Iulia a César. Las monedas son imitación de modelos republicanos aunque con arte más tosco. Así aparece una cabeza de la Victoria y una yunta guiada por un labrador, con los nombres de los magistrados M. Fulvius y C. Otacilius, que pudieron ser los prefectos de los quinquenales (pr. quin.), encargados de la fundación y de la redacción del censo, aunque el tipo de la yunta no presente al sacerdote velado guiándola, necesario para el rito. Se determinarían en este tiempo los "agros lepidanos" que llegaban hasta Fuentes de Ebro, según demuestra el trifinium encontrado en La Corona, de dicha localidad. Inmediatamente posterior sería otra moneda con el mismo nombre de Lepida, cabeza de Marte o Palas y en el reverso un toro derrotando o escarbando, autorizada por los prefectos de duunviro M. Fulvio y P. Salpa, copiado de un denario de L. Livineio Regulo, cesariano, fechado en el año 43 a.C., y bien podría ser que el personaje llamado Fulvio fuera el mismo de la moneda anterior; el tipo del anverso se ha supuesto copia de un denario de L. Rustio, que se fecha el año 71 a.C., pero parece una separación de tiempo excesiva. Podría seguir una pieza con la misma cabeza de la primera moneda citada, toro parado en el reverso y los nombres de L. Nepos y L. Sura, como prefectos de los duunviros; el toro es característico de una serie de cecas hispanas que van desde Clunia al Valle del Ebro y de Ercavica Buscar voz... a Caesaraugusta y Celsa. No está claro a quién podría representar la cabeza del anverso, que podría ser una divinidad local, pareciéndose mucho a la Acca Larentia de un denario del año 43 a.C., de P. Accoleio Lariscolo. Puede seguir una pieza con cabeza femenina diademada en el anverso, el nombre de la ciudad en la misma forma abreviada que en las anteriores (C.V.I.L.) y en el reverso el toro parado con los nombres de C. Balbo y L. Porcio, como prefectos de quinquenal. Se conocen además de las cuatro monedas citadas, todas ellas ases, divisores autorizados por los ediles, un semis con el busto del Sol de frente, un carnero y los nombres de L. Caleno y Sex. Nigro, con tipos copiados de piezas romanas de L. Musidio Longo y el año 43 a.C. y de L. Rustio, y un cuadrante con jabalí y creciente y los nombres de los mismos ediles. Otro semis tiene la cabeza de Hércules y el toro parado y los nombres de los ediles M. Sempronio y M. Caecilio, tal vez copiado aquél de un denario de C. Vibio Varo, de los años 43-42 a.C.

Las monedas de Lepida no empalman con las posteriores de Celsa, que se sujetan ya a las normas de las emisiones de tiempos de Octaviano; es decir, las más antiguas con una cabeza sin nombre alguno en el anverso, seguidas de otras con la de Octavio sin su nombre que podrían fecharse hacia el año 38 a.C., con la aparición de la era hispánica; luego se añadiría a la cabeza desnuda el nombre de Imperator Caesar Divi filius, a partir de la victoria de Actium, del año 30 a.C.; después del 27, la cabeza desnuda de Octavio añadiría el título de Augusto, hijo del Divino; finalmente la cabeza laureada se incluiría a partir del año 23 y la concesión a Augusto de la tribunicia potestad. Las monedas denotan un cambio en la administración de la colonia, puesto que aparecen duunviros y no prefectos, el nuevo nombre de Victrix Iulia Celsa y el toro que va a ser repetido en ulteriores piezas; los magistrados fueron L. Cornelio Frontino y L. Pompeio Bucco; L. Cornelio Terreno y M. Iunio Hispano y una larga serie más, entre ellos ediles encargados de la emisión de los semises y cuadrantes. Hay también un as con su semis, de tiempo de Tiberio, de los duunviros Baggio Frontino y Cn. Bucco. De los veinticinco magistrados nombrados en las monedas, es de especial interés M. Iunio Hispano Buscar voz..., que en opinión de M. Beltrán fue representado y heroizado en la cabeza de bronce hallada en Azaila, perteneciente al templo in antis de dicha localidad.

-Las monedas latinas de Osca Buscar voz...: A lo ya expuesto hemos de añadir, solamente, el hecho de que en esta ceca queda claramente demostrado que cuando se produjo el nombramiento y entronización de los emperadores se acuñaron monedas sin los nombres de magistrados, que cumplirían un papel conmemorativo, además del económico de circulación, incorporándose luego los magistrados con sus nombres a las piezas ordinarias, aunque todas sean ases.

-Las monedas latinas de Bilbilis Buscar voz...: Las más antiguas parecen copias de las ibéricas, sin que hasta ahora se conozcan monedas bilingües, y llevan la letra bi ibérica detrás de la cabeza; podrían fecharse entre los años 42 a 39 a.C.; el rótulo inicial es bilbili, en alfabeto latino, detrás de la cabeza, y en el reverso italica, debajo del caballo, siendo éste un apelativo y no indicación de que estuviera sujeta la ciudad al derecho itálico o latino, pues Plinio la colocó entre las de ciudadanos romanos; la cabeza es del grupo de las anónimas. Luego aparece el retrato de Octaviano sin su nombre, entre el 38 y el 30 a.C. y después la cabeza desnuda y la indicación Imperator Caesar Divi f., hasta que, después del 27 a.C., se encuentra la cabeza desnuda con el nombre de Augusto y el de la ciudad en la forma bilbilis. El reverso ha sido siempre el lancero ibérico, que se conserva; tras el año 2 a.C., aparece el título de padre de la patria conferido a Augusto y con posterioridad a esta fecha la ciudad tomó el título de Bilbilis Augusta; existen también los nombres de los duunviros M. Sempronio Tiberino y L. Licinio Varo y de L. Cornelio Caldo y L. Sempronio Rutilo. En tiempo de Tiberio se introduce el tipo de una corona de encina con los nombres de los magistrados alrededor; primero con C. Pomponio Cretico y C. Valerio Tranquilo y en el año 31 se conmemoró el V consulado de Tiberio y el de su colega M. Aemilio Seiano, que al decaer en el favor del emperador, al año siguiente, sufrió una damnatio memmoriae de su nombre, que alcanzó al del magistrado de las piezas anteriores que tenía su nombre en el mismo lugar que Seiano. Finalmente, bajo Caio César, se acuñaron monedas con los mismos tipos, salvo el retrato imperial y los nombres de los magistrados C. Cornelio Refecto y M. Helvio Fronto.

-Monedas latinas de Turiaso Buscar voz...: Las más antiguas tienen la cabeza de la ninfa Silbis, del Queiles o quizá de una fuente salutífera, con la que se podría relacionar la cabeza de Augusto, en sardónice, encontrada en Tarazona; en el reverso lleva un jinete al paso, en diversas posturas, según las variedades y que nada tiene que ver con el lancero ibérico; debe de ser una estatua levantada en honor de Augusto; los nombres que figuran son el de la ninfa y el de la ciudad. Luego, las monedas saltan a después del año 2 a.C., pues a Augusto se le llama ya "padre de la patria", con su cabeza laureada y el nombre abreviado de la ciudad (mun.tur) dentro de corona cívica. Los tipos continúan bajo Tiberio, pero se introduce también el toro parado y, naturalmente, los nombres de los magistrados.

-Monedas latinas de Osicerda Buscar voz...: Su situación, no lejos de Caesaraugusta, puede llevarse a Osera, pero no es seguro; acuñó curiosas piezas bilingües con el rótulo abreviado osi del ibérico Usecerde, y una Victoria andando y un elefante imitados de piezas cesarianas del año 50 a.C. o poco posteriores, emitidas por Licinio Nerva; suponemos que con estas piezas se celebró el triunfo de César, en Munda, el año 45 o quizá en Ilerda el 49 a.C. Las piezas latinas son de tiempo de Tiberio y llevan el retrato imperial y el característico toro en pie, conociéndose un as y un cuadrans; un supuesto semis de Osicerda es realmente de Ilici (Elche).

-Monedas latinas de Caesaraugusta Buscar voz...: No continúan estas monedas las de Salduie Buscar voz..., llamada Salluie en el bronce de Ascoli Buscar voz... y Salduvia en el de Contrebia Belaisca Buscar voz..., Salduba en Plinio, que enumera las ciudades del Convento Jurídico del que era capital Caesaraugusta. No ofrece duda que la colonia romana se fundó en el mismo lugar donde estuvo el oppidum ibérico. Partiendo del hecho de la concesión de la tribunicia potestad a Augusto el año 23, el 27 de junio, pensamos, aplicando el mismo criterio que en Lépida que las monedas que tienen la cabeza desnuda del emperador primero y que luego la cambian a laureada, con los mismos magistrados y tipos, son del citado año y su fundación como colonia del año anterior, puesto que el 25 a. C., cuando Dión Casio cita la fundación de Emerita no alude a Caesaraugusta, cosa que no hubiera dejado de hacer de haber sido fundada en tal momento. No conocemos la moneda del año 24, en la que pudo figurar el legado que presidió el acto y los quinquenales encargados de hacer el censo de la nueva colonia y en todos los ases antiguos que conocemos figura el retrato de Octavio con la mención Augustus divi f. y en el reverso la yunta de ternero y novilla, tirando de un arado con reja de bronce y guiada por un sacerdote que se apoya con la mano izquierda sobre la mancera y enarbola látigo en la derecha; está abriendo el surco del pomerium de la ciudad, por el perímetro conservado en los Cosos, la ribera del Ebro y la calle de Cerdán; en estas piezas el nombre de Caesaraugusta se añade al de los duunviros Buscar voz.... Las series conocidas son las siguientes: Del año 23 a.C. las de Q. Lutatio y M. Fabio, con la cabeza primero desnuda y luego laureada de Augusto y la yunta fundacional; con los mismos tipos, ases de C. Alsano y T. Cervio, muy próxima a la anterior y los de C. Sabino y P. Varo. Los mismos tipos persisten con L. Casio y C. Valerio Fenestela, pero se conocen, además de ases, semises con el nombre de la ciudad en el campo y cuadrantes de tipos corrientes, así como sextantes, resultando una de las series más completas que podría llevarse a los años 14-13 a.C. de la X tribunicia potestad de Augusto. Del año 12 a.C., por los símbolos sacerdotales de los ases que aluden a la recepción por Augusto del pontificado máximo serían las de Manio Kaninio y L. Titio, con ases, semises y sextantes. Del año 8 a.C. los ases, semises y cuadrantes de M. Porcio y Cn. Fadio, con los tipos habituales; del 6 a.C. los de C. Allario y T. Verrio, sólo ases; del 4 a.C. el dupondio, as y semis de Cn. Domitio Ampiano y C. Veturio Lanciano, donde a los tipos habituales se añade, en el dupondio, las estatuas de Augusto, Cayo y Lucio, sobre pedestales y en el reverso un vexillo entre dos enseñas perticas militares. La serie siguiente, sin duunviros, debe ser del año 8, con las cabezas de Augusto y de Tiberio como heredero, en el semis, y las letras cca dentro de láurea en los cuadrantes. Posterior es la serie de Tiberio Clodio Flavo, prefecto de Germánico, y L. Iuventio Luperco, con dupondio de tipos especiales, vexillo y enseñas con los números de las legiones IV, VI y X, Macedónica, Victrix y Gémina, respectivamente, y la yunta fundacional, ases con el toro mitrado parado. Tiberio comenzó su gobierno a la muerte de Augusto el 19-VIII-14, y sus monedas son de difícil ordenación en Caesaraugusta; las más antiguas, sin nombres de duunviros, deben fecharse en el 15 ó 16, el as con Livia sentada, el tipo fundacional o el toro mitrado de los sacrificios religiosos, el nombre de la colonia en siglas (c.c.a.) se convierte ahora en habitual. La serie inmediata corresponde a Sex. Aebutio y L. Lucretio quizá el primero apellidado Clemens o sustituido por un tal Clemens; los tipos son águila legionaria entre dos enseñas militares y en el cuadrante, el vexillo sobre pedestal; C. Carrinas Aquilino y L. Fundanio Veteris, con los tipos habituales de cca. Sigue una pieza con Nerón y Druso césares, del año 23, que figuran sentados y mirándose en los ases y en otros sus cabezas mirándose. Del año 28 es un dupondio sin magistrados con el templo hexástilo y Tiberio sentado, en su XXX tribunicia potestad, más el rótulo Pietati Augustae, que se ha puesto en relación con la muerte de Livia, el año 29. Del año 31 serían el dupondio que tiene la estatua ecuestre de Tiberio y un águila legionaria, con los magistrados M. Cato y L. Vettiaco y otro con Tiberio sentado y los conocidos vexillo y enseñas con los números de las tres legiones; en los ases la yunta fundacional. Del 33 debe ser la serie de Iuniano Lupo como prefecto de C. César y C. Pomponio Parra, con el águila legionaria entre enseñas, un templo tetrástilo y, además de la cabeza de Tiberio, la velada y diademada de la Piedad, con el rótulo Pietatis Augustae. Las dos últimas series de Tiberio serían la de Fulviano prefecto y Lupo II vir, con los tipos inaugurales, yunta y toro, y la de T. Caecilio Lépido y C. Aufidio Gemello con cca y toro, y una forma de poner el nombre de los magistrados idéntica a la que se utilizó en tiempo de Calígula. Finalmente Caio César figura en las monedas de Liciniano y Germano, con águila y enseñas y la yunta fundacional; Scipio y Montano, con dupondio y cca, ases con la yunta y una serie conmemorativa evocando a Augusto, Agripa, Germánico y Agripina; y Título y Montano, con las mismas evocaciones póstumas.

• Bibliog.:
Beltrán, Antonio: Numismática antigua; Cartagena, 1950.
Id.: "Las monedas antiguas de Zaragoza"; Numisma, 20, 1956, p. 9.
Trillmich: "Zur Münzprägung des Caligula von Caesaraugusta"; Madrider Mitteilungen, 14, 1973, p. 151.

Numismática visigoda Buscar voz...: Desde el final de las acuñaciones hispano-romanas, en tiempo de Calígula, hasta Leovigildo, no hay moneda española propiamente dicha, pero circularon activamente las monedas tardorromanas y los áureos bizantinos, especialmente los de Honorio y Valentiniano III, en el siglo V, que debieron de ser imitados localmente. Los sueldos y los tremisis bizantinos de oro fueron imitados por los visigodos, primero dependiendo del reino de Tolosa (419-573) y luego del de Toledo (573-711), en éste con una moneda nacional a partir de Leovigildo que independiza los tipos y acuña solamente oro continuando el uso del bronce romano para las transacciones normales. La unidad fue el tremis de oro, tercio del sólido áureo de 1/72 en libra, muchas veces de baja ley. El arte de los tipos es muy deficiente, tanto cuando Leovigildo incluyó un esquemático busto de frente del rey en el anverso y el del heredero en el reverso, como al sustituir Recesvinto Buscar voz... este tipo provincial por la cruz, tomada de las monedas bizantinas de Heraclio. Los tipos de las monedas aragonesas de los visigodos corresponden al estilo general de la Tarraconense Buscar voz.... Chindasvinto Buscar voz... pasó al anverso el retrato del heredero, con lo cual aparecen dos cabezas y en el reverso, tardíamente, el monograma de la ciudad, cuyo nombre, con un apelativo del rey, es una de las constantes epigráficas de estas monedas, aparte del nombre real latinizado.

En Aragón, solamente acuñaron las cecas de Zaragoza y de Tarazona, además de las de Gistaín y Boltaña, debiendo desecharse la de Egessa, supuesta Ejea, que es fruto de una falsificación. Zaragoza acuñó con el nombre de Cesaracosta a partir de Leovigildo, con el tipo y estilo tarraconense y siguió haciéndolo hasta el reinado de Witiza; el tipo tarraconense duró hasta Recesvinto, presentando en el anverso el busto del rey de frente, con manto o paludamentum cruzado, sujeto con una fíbula sobre el hombro derecho o el izquierdo; en el reverso, el busto del sucesor o asociado con igual vestidura, figura el nombre del monarca con el título de rex y en el reverso el de la ciudad, con el apelativo de Iustus y excepcionalmente de Pius, esto en Tarragona y alguna vez en Zaragoza. El nombre de la ciudad puede aparecer como Cearcota sustituyendo las letras que faltan por puntos. Se mantiene el tipo hasta Recesvinto, que introduce en el reverso la cruz sobre tres gradas como consecuencia del descubrimiento de la Santa Cruz, y pone en el anverso el busto de lado, a la derecha. Wamba y Ervigio pusieron la invocación In Dei nomine.

Turiaso acuñó, con el nombre de Tirasona, durante los reinados de Recaredo, Gundemaro, Sisebuto y Suintila Buscar voz..., con el mismo tipo provincial tarraconense ya citado; cesó, al parecer, de emitir desde el segundo tercio del siglo VII hasta el final de la monarquía visigoda. El rótulo de la ciudad se simplifica también, sustituyendo algunas letras por puntos y el título dado al rey es el de Iustus y, alguna vez, el de Pius.

Las piezas de Egessa, que Mateu y Llopis atribuyó a Ejea de los Caballeros a partir de Leovigildo, como imitaciones de Zaragoza fueron separadas de la serie por Pío Beltrán. Por otra parte, el P. Flórez habla de una moneda de Leovigildo en Zaragoza que se referiría a la fundación de Victoriaco, después de la campaña de Vasconia y que sería la pieza de oro con el rey de frente diademada y la cruz sobre tres gradas, con el nombre ce:araco:ta. Si ésta es auténtica, las de Egessa son falsas o mal interpretadas, como la de plata fundida de Chindasvinto de la Biblioteca Nacional de París, probablemente inventada con otras para justificar la pretendida sede y diócesis de Egessa.

La ceca de Cestavvi, en Gistaín Buscar voz..., se conoce a través de cuatro ejemplares, situándose la localidad por unos en Aoiz, Navarra, y por Pío Beltrán en Gistaín, mientras que otros numismáticos suprimieron esta ceca y atribuyeron sus monedas a Zaragoza. La otra ceca pirenaica es la de Volotania (Boltaña Buscar voz...), de tiempo de Gundemaro, tremis de 1,185 g. en oro, con tipos y leyendas propios de la zona tarraconense, apelativo Iu(s)t(us) y las cabezas de anverso y reverso con paludamentum; la ubicación de Boletania en la comarca de Boltaña se justifica por el hallazgo de lápidas romanas; la razón de esta acuñación conocida hasta ahora por una sola pieza, debe de ser la misma aducida para Chistau. Gundemaro reinó ente 610 y 612, aunque quizá se tituló rey en tiempo de Witerico, pero están probadas sus campañas contra los vascones y los bizantinos y la ayuda que prestó a Teudiberto de Austrasia en sus campañas frente a los ávaros, aunque parece que se apoderó de algunas plazas fronterizas por medio del conde Bulgarano de Septimania; la ayuda citada, cifrada en dinero, o las campañas fronterizas, pudieron provocar la emisión de las piezas de Volotania.

En síntesis, las emisiones aragonesas del reino visigodo no se diferenciaron de las restantes de la Tarraconense y se escogió como ceca principal la antigua cabeza del Convento Jurídico, Caesaraugusta, y Turiaso como centro comarcal y fronterizo importante y sede episcopal. Las piezas de un peso medio de 1,50 g. de oro, a veces de baja ley, fueron sin duda circulantes y no medallas como a veces se ha dicho, y siguieron pautas romanas, arrancando de la libra de 325 g. y del sólido aúreo, y no siguiendo las notas del derecho germánico; los godos conocían las ventajas de la circulación romana desde las campañas de Trajano en Dacia y las emisiones de oro quedarían reservadas para los grandes gastos, lo que explicaría las emisiones excepcionales militares de Chistau y Boltaña, mientras que seguirían aceptando, de buena gana, la plata y el bronce romanos como bases para la circulación normal.

• Bibliog.:
Mateu y Llopis, F.: Las monedas visigodas del Museo Arqueológico Nacional; Madrid, 1936.
Beltrán, Pío: Rectificaciones y falsificaciones en las monedas visigodas; Obras completas, II, p. 121.
Id.: Una nueva ceca goda en el Pirineo aragonés; ibidem, p. 213.
García Iglesias, Luis: Zaragoza ciudad visigoda; Zaragoza, 1979.
Calicó, F. X.: Una nueva ceca visigoda; Volotania y las posibles causas de la multiplicidad de talleres monetarios.
Beltrán, A.: "Una nueva ceca visigoda; Volotania. El caso de Gistau"; Heraldo de Aragón, 22 y 29-VI-1980.

Numismática árabe Buscar voz...: En lo que se refiere a Aragón, circularon las monedas generales del emirato Buscar voz... y del califato Buscar voz..., y en 1031, cuando se produce el hundimiento de la monarquía cordobesa, aparece la taifa Buscar voz... de Zaragoza, de vida larga y atormentada. Las monedas del emirato carecen de los nombres de los emires, pero poseen la fecha, el diferente estilo de las escrituras ha permitido clasificarlas por regiones, como ha hecho Vives, cuyo tercer estilo correspondería a las coras de Zaragoza, Toledo o Murcia. En cambio, las acuñaciones del califato llevan el nombre del califa y su oro, que imita el de Almamún de Bagdad, es de tan buena calidad que va a convertirse en base de la economía monetaria de Occidente, siendo llamado mancuso por los cristianos; aparecerán las cecas de Córdoba y Medina Azahra. Además del nombre del emir Buscar voz... almumenin o califa Buscar voz..., se nombrarán imanes, en las monedas, cuyas ciudades conocemos; así en tiempo de Hisam II Buscar voz..., de Zaragoza, Abdala, Ahmed, Monzir y Suleiman y Mohamed de Calatayud, bajo Alcasim, Yahia de Zaragoza y otro del mismo nombre y Mondzir, de la misma ciudad, bajo Abdala.

Cuando toma importancia la numismática propia de Medina Albaida Saracosta es bajo la taifa de esta ciudad, cuya familia de los Tuyibíes Buscar voz..., establecida desde tiempos de Abderrahman III Buscar voz...$, se alzó con el poder bajo Mundir I Buscar voz..., sucediéndole Yahya Buscar voz..., Mundir II Buscar voz... y Abdala Buscar voz..., sustituida por los Banu Hud Buscar voz... de Lérida, de cuya familia fueron los reyes de Lérida, Calatayud y Tudela, que luego volverían a integrarse en la taifa Buscar voz... de Zaragoza. Las monedas de oro y de plata decaen en su ley, hasta el punto de que los dirhemes llegan a ser de vellón (20 % de plata como máximo); se ejecutan también con una labra muy defectuosa y deficiente grabado de los cuños, de lo que Zaragoza es una excepción, pues aparecen las inscripciones primorosamente realizadas. No se abandonó por los Tuyibíes la mención del imán, pero los Banu Hud prescindieron de esta sumisión e incluyeron sus propios nombres y títulos. De todas maneras, las monedas de los reinos de Taifas parten de la imitación de las califales, aunque se van apartando poco a poco del modelo; Prieto Vives las clasifica en tres períodos: uno en el que se conserva el tipo califal, servilmente, otro iniciado con la abolición del califato, en el que se sustituyen las monedas por otras muy pequeñas de plata y oro, aunque en Zaragoza se conservó la serie anterior a pesar de la introducción de la nueva, y una restauración del modelo califal en el tercer tipo. Es interesante hacer constar que la supresión gradual del nombre del imán, se acompaña de la aparición del falso Hisam II con fechas inverosímiles que en Zaragoza llegan hasta el 474 de la Hégira. La ceca de Zaragoza acuñó bajo los Tuyibíes a partir de Yahya, que aparece como hachib de los califas Alcasim y Abdala sucesivamente; Mundir II continúa, con varios títulos, las monedas de su padre e Hisam III y Abdala como califas, con abundancia de oro. Suleiman Almustain Buscar voz..., fundador de la dinastía de los Banu Hud, incluye el supuesto Hisam II como califa; le suceden Ahmed I Almoctadir Buscar voz... que deja de acuñar dinares o al menos se conocen solamente dirhemes suyos; Yusuf Almutamán figura como hachib sin nombrar al califa; siguen las acuñaciones de Ahmed II Almustain y Abdelmélic Imadodaula, cuyas monedas son rarísimas. Su hijo Ahmed III Seifodaula acuñó monedas, pero no son de Zaragoza, sino de la reacción nacional contra los almorávides Buscar voz.... En Calatayud acuñó Mohamed ben Suleyman conocido solamente por las monedas que invocan al califa Hisam II. La invasión africana de los almorávides significa la unificación monetaria de la España árabe, siendo su dinar, llamado morabetí por los cristianos, una de las monedas acreditadas de la Edad Media. A pesar de la reforma continuaron acuñándose piezas como las taifales, en Zaragoza algunas a nombre del emir Ali ben Yusuf. Menos interés tienen para Aragón las acuñaciones de los amohades, introductores de la dobla de oro, que colocan las inscripciones en cuadrados, cuyas monedas circularon en los reinos cristianos.

• Bibliog.:
Rivero, Casto M. del: La moneda arábigo-española; Madrid, 1933.
Prieto y Vives, Antonio: Los Reyes de Taifas, estudio histórico-numismático; Madrid, 1926.

Numismática cristiana medieval: Las acuñaciones medievales de Aragón están muy relacionadas, inicialmente, con Navarra y corresponden a la corriente universal suscitada en Europa por la circulación de la moneda de vellón, aleación de plata y cobre, que sustituyó a la moneda de antigua tradición visigótica, bizantina o romana en las zonas no ocupadas por los árabes y a los dirhemes de los taifas de Zaragoza y al oro de circulación privilegiada de almorávides y almohades en el resto. Los reyes francos sustituyeron el oro visigodo por la plata y en la Marca Hispánica Buscar voz... aparecieron monedas propias implantadas por el imperio carolingio que no tuvieron transcendencia en Aragón. Hemos de aludir también a las acuñaciones castellanas de 1134, realizadas en Zaragoza por Alfonso VII Buscar voz... en su efímera marcha hacia el este. En realidad, los primeros tipos que luego encontraremos en el reino aragonés son los adoptados por Sancho Garcés III Buscar voz..., en Nájera, con el rótulo naiara partido a ambos lados del llamado "árbol de Sobrarbe", formando parte de las emisiones navarras de vellón, bajo el sistema del dinero que circuló hasta el siglo XIII al mismo tiempo que el oro árabe. Navarra quedó unida a Aragón por Sancho Ramírez Buscar voz... en 1076, y así permaneció bajo Pedro I Buscar voz... y Alfonso I Buscar voz..., hasta 1134; se emitió entonces, como veremos, moneda aragonesa Buscar voz..., en Jaca Buscar voz..., con curso en Navarra, y cuando vuelvan a acuñarse los dineros de vellón exclusivamente navarros, desaparecerá el citado "árbol" para ser sustituido por una cruz patada y seguirá utilizándose el sueldo, como moneda de cuenta, con valor de doce dineros, y circulando en Aragón algunas de estas monedas que durante el reinado de Sancho VII se llamarán "dineros sanchetes". La antigua moneda aragonesa fue, como queda dicho, del sistema del vellón y se desarrolló sin grandes variaciones en los siglos XI y XII, basándose en las unidades teóricas del sueldo y la libra. La potencia del oro árabe, que dio origen a la acuñación de imitaciones por Alfonso VI tras la conquista de Toledo y en Cataluña por los mancusos condales, tuvo también su repercusión en Aragón, donde Sancho Ramírez (1063- 1094) labró una rara moneda de oro además de los primeros vellones conocidos, si bien es posible que éstos se originasen ya en tiempos de Ramiro I Buscar voz..., aunque no los conocemos. El más antiguo de los dineros jaqueses Buscar voz... conocidos es una pieza de aspecto semejante a las navarras de García III, acuñado en nai-ara, que tiene por un lado el mismo busto y leyenda y por el otro idéntica cruz, partiendo la leyenda geográfica, igual al de su padre Sancho III el Mayor en la misma ceca, salvo que en la pieza aragonesa el palo de la cruz divide la leyenda ara-gon, demostrando una ocupación de tierras aragonesas por García el de Nájera Buscar voz... durante un tiempo que no pudo ser muy largo. La ceca de Jaca trabajó para el rey navarro y produjo monedas de un arte elemental, tanto en los esquemáticos retratos del rey como en el tipo decorativo de la cruz adornada con ramas. Las emisiones de Jaca llevan el nombre de la ciudad o el de Aragón, acompañando al del soberano, éste en la forma Sancius Rex. El dinero jaqués y su unidad de cuenta, el sueldo, rigieron la economía de los sucesores de Sancho Ramírez, que introdujeron otras cecas más meridionales conforme avanzaban las campañas de reconquista; así, acuñó Monzón en tiempo de Pedro I y abundantemente Alfonso I con el nombre Anfus San (cii) rex y la mención aragonensis alrededor de una cruz latina.

La documentación relativa a la moneda jaquesa es bastante abundante y la conocemos de tiempo de Ramiro II Buscar voz.... Debió de existir, frecuentemente, escasez de moneda, pues sabemos que circularon los dineros "sanchetes", los sueldos "morlanes" de Morlan, en el vizcondado de Bearne, y otras monedas de Barcelona, independientemente de las piezas árabes de oro con las que debe relacionarse, en relación con los grandes pagos, el ya citado mancuso de Sancho Ramírez.

A pesar de la unión de Aragón y Cataluña y de la formación de la Corona Buscar voz..., el reino y el principado tuvieron cada uno su propia moneda, si bien se fueron recibiendo las influencias de Francia, sobre todo la plata, desde que San Luis, en 1266, creó el gros, que habría de influir más tarde en Aragón. Alfonso II Buscar voz... siguió acuñando dineros de tipo jaqués, aunque con una reforma que se alude en los documentos al hablar de "moneda jaquesa nova", con sus divisores, óbolos o meajas Buscar voz...; entre la copiosa documentación que informa también de intercambios en especie, se conoce una concesión del diezmo de la acuñación a la catedral de Huesca, fenómeno éste que se repetirá en Castilla en favor de las catedrales de Santiago y de Toledo y que significaba la cesión del lucro de la acuñación a la Iglesia, por parte de los reyes.

A fines del siglo XII circulaba como moneda de uso corriente el vellón, en dineros y óbolos o meajas, además de los morabetinos Buscar voz... árabes (almorávides) o castellanos en oro y piezas diversas extranjeras de Castilla, del Bearne y Cataluña, fenómeno que no fue exclusivo de Aragón y que no era indicio de fluidez en el mercado monetario. Frente a esta anarquía, Pedro II Buscar voz... dispuso que solamente circulase la moneda jaquesa y que las demás se tasasen sobre aquélla, es decir, que circulasen según su ley y talla, en sueldos jaqueses. Una modificación importante es la establecida efímeramente por Jaime II Buscar voz... con la implantación de la ceca de Sariñena Buscar voz..., por razones prácticas; el dinero jaqués circulaba ampliamente en la zona de Lérida y Tortosa, por lo que se buscó una localidad emisora más al sur para hacer más fácil la distribución de la producción de las cecas, pero las emisiones debieron de ser muy pocas y, fuera de este principio del siglo XIV, no se volvió a acuñar en Sariñena. Finalmente, Pedro IV Buscar voz... (1336-1387) instaló la ceca en Zaragoza, capital del reino, con lo que se cerró el ciclo de las acuñaciones jaquesas, aunque no la circulación del dinero.

Es interesante la política monetaria de Jaime I Buscar voz..., cuyas numerosas empresas le ocasionaron serias dificultades económicas; por esta razón intentó repetidamente alterar la moneda, a lo que se opusieron las Cortes, tenazmente, incluso cuando el monarca tomó como pretexto los gastos de su anunciada cruzada; pero la conquista de Valencia en 1238, y la creación de moneda propia de este reino algunos años después le permitieron cambios, siempre para empeorar la moneda, de los que el más importante fue la introducción de piezas con ley de tres dineros o "de tern", es decir, tres marcos de cobre y uno de plata en la aleación del vellón. Las tentativas de unificar estas monedas tropezaron con el recelo, no siempre justificado, de los súbditos; Pedro II confirmó la moneda jaquesa, pero en 1221 comenzó a circular la moneda barcelonesa de "doblenc" y la confusión que esto produjo se refleja en las continuas anulaciones y confirmaciones de la moneda jaquesa. Jaime I, tras la conquista de Valencia, creó en Barcelona la moneda "de tern", semejante a los esterlines ingleses que llevaban como marca tres puntos, representando su ley, que pasaron también a la moneda barcelonesa.

Digamos de paso que muchas de las reformas intentadas o conseguidas, trataban de equiparar las diversas monedas para evitar las consecuencias negativas de la ley de Gresham ("la moneda mala desplaza a la buena"), cosa que los administrados no entendieron casi nunca. La plata se acuñó en los Estados de la Corona por imitación del gros francés o del groat inglés, que a partir de Pedro III Buscar voz... fueron, en Cataluña, los denarios argenti, por valor de doce dineros de vellón cada uno, adoptando la cruz como tipo, por lo que recibieron el nombre de croats. Aragón extendió sus dominios a las islas del Mediterráneo central, acuñando monedas con tipos peculiares, incluso en oro en Sicilia, en Cerdeña y más tarde en Nápoles. Aragón se aferraba al sistema del dinero de vellón, de tipo jaqués, que fue roto por Pedro IV (1335-1387), al introducir en sus estados el florín Buscar voz... de oro, originario de Florencia y con circulación acreditada en toda Europa, que mantuvo los tipos tradicionales de San Juan y la flor, emblema parlante de la ciudad italiana, y que sería la unidad del oro hasta su sustitución por el ducado veneciano. La oposición de las Cortes fue sorteada hábilmente por Pedro IV, que acuñó los florines no en el reino sino en la plaza patrimonio de Perpiñán, introduciendo luego la moneda que, no hay que advertirlo, desestabilizó la circulación de los dineros y meajas.

Las acuñaciones con los nombres de Pedro y de sus sucesores se iniciaron en 1346 y duraron hasta tiempos de Fernando el Católico Buscar voz...clasificar las emisiones y una fecha final de 1483. Lo curioso es que el llamado "florín de Aragón" se emitió en Perpiñán, Valencia, Barcelona, Tortosa y Mallorca y sólo durante un trienio del reinado de Pedro IV en Zaragoza, ya que las Cortes de 1372 lograron impedirle que siguiera labrándolos en la capital del reino.

La persistencia de los tipos de los dineros no quiere decir que no ocurrieran ligeras variaciones que afectaron también al arte; en ningún caso los retratos reales, de perfil, diademados primero y coronados después, lo fueron verdaderamente, resultando imposible hallar ningún rasgo definidor de cada uno de ellos. Tanto el manto como la corona se esquematizan. Las inscripciones con el nombre latino del monarca y la mención rex, resultan a veces de difícil lectura. En el reverso, la cruz sobre vástago adornado con dos ramas, impropiamente llamada "de Sobrarbe", que partía el rótulo ara-gon, lleva más adelante el mismo rótulo pero no transversal, sino paralelo al brazo mayor; Jaime I acuñó sus monedas con la cruz papal de doble travesaño, que perduraría mucho tiempo. Algunos detalles más, sobre todo en los adornos del manto y en la corona, aparecen en las grandes piezas de vellón que conocemos de Pedro IV y que podrían ser, por sus pesos, intentos o pruebas de sueldos jaqueses de vellón, lo que podría ser de gran importancia para la discusión de si existieron o no, realmente y en circulación, los citados sueldos jaqueses, es de advertir que uno de los escasos ejemplares conocidos lleva la inscripción ciuitas Cesaraugusta en vez de Aragonum rex, que completaba la de Petrus Dei Gratia Rex.

En relación con los tipos hay que advertir también que el mancuso de Sancho Ramírez, en oro, conocido a través de dos ejemplares, lleva el esquemático retrato del rey en el anverso y el tipo peculiar aragonés de cruz sobre árbol adornado propio de los primeros dineros jaqueses. Finalmente habría que citar un dinero con Sancius rex y su cabeza y Aragonensi alrededor de una cruz simple, que Sancho Ramírez debió de acuñar en una ceca pirenaica no bien determinada hasta ahora.

Añadamos también que dineros jaqueses con circulación en el reino se acuñaron en Lérida, en tiempo de Jaime I, y pudieron emitirse en Huesca por Pedro I y Pedro II y en Montearagón por Alfonso I, aunque no hay ninguna seguridad de que así fuera. En cuanto a la metrología, el peso de los dineros oscila ente 0,80 y 1,20 g. y el de los óbolos entre 0,40 y 0,53 en tiempo de Sancho Ramírez, disminuyendo de 0,80 a 0,90 g. en los dineros y 0,40 g. los óbolos con Jaime I y volviendo a alcanzar el peso primitivo con Pedro IV.

• Bibliog.:
Beltrán Villagrasa, Pío: Obras completas, II, Zaragoza, 1972: Los dineros jaqueses, su evolución y su desaparición (pp. 397-464); Notas sobre monedas aragonesas (pp. 465-533); El sueldo jaqués de cuatro dineros de plata (pp. 534-584).

Numismática del siglo XV y de Fernando el Católico: No hay solución de continuidad entre la moneda medieval aragonesa y la del siglo XV; en 1428 las Cortes de Teruel prohibían contratar en moneda distinta de la jaquesa y poco después se pedía a Alfonso V Buscar voz... que volviera al reino, desde Nápoles, para remediar la "suma falta de moneda". Juan II Buscar voz... acuñó por septenios, como era costumbre (1458-1479), pero no se sabe que labrase moneda jaquesa, aunque sí monedas de oro y plata que no sabemos por qué las admitieron los aragoneses, tal vez por las graves dificultades del momento; consta que se emitieron ducados en Barcelona y, por documento posterior, que el rey labró en Zaragoza "moneda de oro y plata y que se le toleró porque hacía tiempo que no se había batido (desde 1349), por la mucha escasez y necesidad que se padecía"; así, pues, hubo ducados zaragozanos de oro fino y del peso de los venecianos y reales de plata fina, de un sueldo jaqués, apareciendo la marca de los Peixonat (pez) y los Sánchez de Calatayud (león). Los tipos son busto coronado real de frente en los ducados y el mismo, con escudo de Aragón, en la plata.

En 1479 le sustituyó Fernando II Buscar voz..., su hijo, que había sido rey de Sicilia y lo era con Isabel de Castilla y León y que reinó hasta 1516; acuñó por septenios el vellón, existiendo más libertad para el oro y la plata. La marca c de Zaragoza figura en las primeras emisiones, discutidas por los diputados, pues no parecía buena la proporción entre las antiguas y las nuevas monedas. Las primeras emisiones de vellón llevaron el busto y el nombre del rey y el escudo cuartelado de Castilla-León y partido de Aragón-Sicilia, más la marca s de los Sánchez. Las emisiones fueron muy variadas en el oro y bastante uniformes en la plata y vellón y no se conoce documentación suficiente para ordenarlas, aunque puede hacerse por las marcas de los maestros de ceca, s (Sánchez), g.s (Gabriel Sánchez) y l.s (Luis Sánchez); todas las monedas tienen el busto coronado de Fernando y las más modernas el escudo con los cinco palos de Aragón; los ducados llevan el mote Triunfator et Catolicus; un rarísimo real lleva un anómalo escudo cuartelado de Aragón-Castilla-León-Sicilia.

Muy interesante es una disposición de 1506 sobre la acuñación de dineros en Zaragoza dificultada por algunos empleados de la ceca que afirmaban que había suficiente moneda menuda y que impedirían que se labrase más; parece que había intereses por enmedio, de los cambistas que se lucraban con la escasez de moneda pequeña, mientras en la ceca se cambiaba gratuitamente y con peso más fino, por lo que se daba orden de cumplir la acuñación de miallas Buscar voz... y se prevenía lo mismo respecto del oro "de ducados e medios ducados d´oro vulgarmente llamados fernandines con las armas de Aragón de la ley e liga de los ducados venecianos". Puede deducirse de esta importante disposición que se consideraba exenta de la autoridad de las Cortes la acuñación del oro, mientras que los diputados intervenían en la de plata y vellón, siendo las piezas ducados y medios ducados, reales y medios reales, dineros de vellón y meajas o medios dineros, algunas de las cuales no se conocen en la práctica.

Posteriores a 1506 son los ducados y sus múltiplos, con los tipos habituales, hermosas piezas de diez, cuatro y un ducados. Una extraña moneda tiene en vez del escudo de Aragón las armas de Zaragoza, es decir un castillo de dos torres, con la cruz de doble travesaño en el centro y la marca c y las iniciales de uno de los Sánchez, con lo que podría ser un cuartillo de vellón coetáneo de los antiguos cuartos castellanos de vellón a nombre de los Reyes Católicos.

No influyeron en Aragón las monedas acuñadas en Castilla por Fernando e Isabel, primero por la ordenanza de 1475 que conservaba el sistema de Enrique IV, el castellano en oro, el real en la plata con sus divisores y sin acuñar vellón para agotar el abundante número de estas piezas que quedaban en circulación; después por la pragmática de Medina del Campo de 1497, que supuso un intento de unificar la moneda de oro en todos los estados, sobre el peso del ducado que se emitía en Aragón y en Valencia desde 1483. El nuevo ducado, excelente de la granada o "de dos cabezas", sería moneda acreditada en toda Europa e iría acompañada de una plata de gran calidad, aunque sus múltiplos no se emitieron hasta mucho después, y el real de a ocho no antes de 1550. En estas piezas castellanas aparece, no obstante, el escudo de Aragón con Sicilia junto con el de Castilla-León, cobijados bajo el águila de San Juan, con el mote "Sub umbra alarum tuarum protege nos domine". Las piezas castellanas a nombre de los Reyes Católicos perduraron hasta mucho tiempo después, a lo largo de los reinados de Juana y Felipe I, de Juana y Carlos y de Carlos I Buscar voz..., cosa que no ocurrió en Aragón.

• Bibliog.:
Beltrán, A. y P.: Monnaies frapées au nom des Rois Catholiques; París, 1953.
Beltrán, Antonio: "Ensayo sobre la cronología de las monedas castellanas a nombre de los Reyes Católicos"; Numisma, 7, Madrid, 1953, p. 37.

Numismática moderna: La numismática aragonesa termina el 16-VII-1730, con el decreto de Felipe V por el que se prohíbe la fabricación de toda clase de moneda en Zaragoza. Tras la muerte de Fernando el Católico continuó la acuñación de las monedas de oro, plata y vellón con Juana y Carlos, de cuyo tiempo se conocen pocos documentos; las Cortes de Zaragoza de 1518-1519 autorizaron al tesorero Luis Sánchez, dada la falta de moneda de plata, para acuñar reales y medios reales de la ley y el peso de los de Castilla y moneda menuda hasta veinte mil libras "de la liga, forma y manera que a los dichos diputados parecerá", con lo cual se cambiaba el valor intrínseco del real de plata y se acomodaba a él la moneda de vellón; en 1528 se ampliaba el anterior acto de Cortes respecto de los ducados y medios ducados y reales y medios reales como los de Castilla y moneda jaquesa, dineros y miajas, de la ley y peso determinados. Estas disposiciones rigieron en lo sucesivo para los tres metales, apareciendo grandes piezas de oro, verdaderas medallas, de 1520 y 1528, y dobles ducados sin fecha; también se conocen múltiplos de diez y cinco reales con los nombres Ioana et Karolus y la mención Rex Aragonum.

Escasas son las noticias sobre emisiones de Felipe I Buscar voz... (II de Castilla) desde 1555 a 1598, salvo el Fuero nuevo de las Cortes de Monzón ("De fabricación de moneda"), de 1564, que determinaba la fabricación de escudos de oro como los de Castilla, pero con el cuño y armas de Aragón y también "miajas", ya que se ordenaba que en los comercios de comer y beber se venda por miajas "dando por miaja lo que se da respectivamente por dineros jaqueses". Hubo grandes discusiones en 1576 sobre fabricación de moneda de oro, acordándose la acuñación de dos mil doblones de a dos escudos y dineros jaqueses en meajas hasta veinte mil libras, que tienen en el anverso la cabeza coronada del rey con el nombre Philipus, sin ordinal, y en el reverso la cruz de doble travesaño y Aragonum rex.

Felipe II Buscar voz... (III de Castilla) mandó acuñar pocas monedas aragonesas y éstas de plata, consistentes en ocho reales de 1611, cuatro reales del mismo año, reales sencillos de 1611-1612 y medios reales con árbol superado por cruz de 1612; no se debieron de fabricar dineros o meajas, ya que en 1612 se autorizaba el curso de los "ramilletes de Valencia introducidos por Teruel y Albarracín, extendidos por las ferias de Daroca y luego por todo el reino"; en 1620 se consultaba sobre la fabricación de dineros porque los menudos cercenados y falsos fabricados en el Bearne circulaban sin hacer mucho caso de su peso, proponiéndose reducirlos a puro cobre. De Felipe III Buscar voz... (IV de Castilla) hay pocas noticias, conociéndose la súplica, de hacia 1626, en la que los cuatro brazos pedían que se labrara plata en Zaragoza en cantidad de 400.000 escudos cada año. No se conocen monedas de vellón de esta época, pero sí piezas de plata recortada, de 8, 4, 2 y 1 reales de 1651 y reales redondos y recortados de 1652, procedentes de la transformación de plata perulera, corta de peso y falsa, en moneda aragonesa.

De Carlos II Buscar voz... se conocen reales y vellones de los tipos habituales, que se procuró ajustar a las de dos maravedises de Castilla. En los primeros años del siglo XVIII se fabricaron dinerillos a nombre del archiduque Carlos Buscar voz..., que reinó contendiendo con Felipe de Borbón Buscar voz... hasta 1710; las monedas más antiguas se limitaron a sumar un I a los cuños de Carlos II, pero luego se añadió en el reverso el blasón de las cuatro cabezas de moro, mientras que la cabeza del archiduque se presenta coronada o desnuda.

Finalmente, Felipe V fabricó dinerillos con su nombre, su cabeza con peluca al modo francés y reales de a 8, de a 4, de a 2 y sencillos.

Parece que llegó a Aragón el saneamiento de la hacienda pública, ordenándose en 1707 la retirada de dinerillos falsos y proponiéndose la fabricación de otros de 4, 6 y 12 dineros y piezas de plata; en 1718, el real que valía 2 dineros aragoneses pasó a valer 35, y, en 1725, 32 reales, a causa de la circulación de dinerillos valencianos. El 9-VI-1728 ordenaba el rey que cesase la labra de monedas con tipo aragonés, aunque en realidad hacía tiempo que no se acuñaba, y el 16-VII-1730 se prohibía toda fabricación en la ceca de Zaragoza. La moneda jaquesa Buscar voz... de fecha más reciente es de 1719, y de ese año y el siguiente se conocen piezas de 8, 4 y 2 maravedís con marca z que son del sistema general español.

• Bibliog.:
Beltrán, Pío: Los dineros jaqueses, su evolución y desaparición; Obra completa, II, Zaragoza, 1972, p. 456.

 

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Reales, excelentes y otra...Reales, excelentes y otras monedas...

Duro de plata de Alfonso ...Duro de plata de Alfonso XII (reve...

Duro de plata de Alfonso ...Duro de plata de Alfonso XII (anve...

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Acuñaciones en la Edad Mo...Acuñaciones en la Edad Moderna

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Acuñación medieval de Zar...Acuñación medieval de Zaragoza

Acuñación medieval de Ara...Acuñación medieval de Aragón

Dirhem de Saraqusta...Dirhem de Saraqusta

Dirhem de Saraqusta (anve...Dirhem de Saraqusta (anverso)

As de Augusto acuñado en ...As de Augusto acuñado en Caesaraug...

As de Caesaraugusta con l...As de Caesaraugusta con las enseña...

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