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Calatayud

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 26/05/2011

Ciudad de la prov. de Zaragoza, de cuya capital dista 86 km. Organiza la comarca y comunidad de Calatayud Buscar voz..., y es cabeza de partido judicial que desde 1965 absorbió al de Ateca Buscar voz.... Su término municipal, de 130,7 km.2, comprende, además de la ciudad, los núcleos de Campiel Buscar voz..., Carramolina Buscar voz..., Embid de la Ribera Buscar voz..., Marivella Buscar voz..., Ribota Buscar voz..., Terrer Buscar voz..., las aldeas de Huérmeda Buscar voz... y Torres Buscar voz... y la barriada de San Ramón Buscar voz.... Población: en 2009, 23.579 hab.; en 2008, 21.636 hab.; en 1998, 16.569 hab.; en 1970, 17.217 hab.; en 1950, 11.526 hab.; en 1900, 11.526 hab.; es la cuarta ciudad de Aragón Buscar voz... y está considerada como cabecera supracomarcal, o subregional, dentro del sistema de ciudades que definen las Directrices Generales de Ordenación Territorial de la Diputación General de Aragón.

Es una ciudad industrial, con fuerte vocación de servicios, rodeada en un contexto comarcal eminentemente agrícola con los mayores índices de productividad en torno a las vegas del Jiloca Buscar voz... y el Jalón Buscar voz....

La ciudad ocupa una privilegiada situación en el cruce de dos ejes naturales de circulación: uno en dirección Noreste-Suroeste, formado por el valle del Jalón y prolongado por el del Henares, que pone en comunicación la amplia Depresión del Ebro Buscar voz... con la Submeseta Sur, y otro en dirección Noroeste-Sureste, integrado por los valles del Ribota Buscar voz... y del Jiloca Buscar voz..., que, prolongado por el valle del Turia, sirve de unión entre la Submeseta Norte y la región levantina. Sobre estos caminos naturales se fueron trazando en cada época las líneas de comunicación, fortaleciendo su situación. La red actual de carreteras Buscar voz... y ferrocarriles Buscar voz... se gesta a partir del siglo pasado. Primero se construirán la carretera y el ferrocarril sobre el eje más importante, el Noreste-Suroeste: en 1826 la carretera entre Madrid y Zaragoza Buscar voz... (hasta ese momento tenían doble comunicación, una de ruedas por Daroca Buscar voz... y otra de herradura por Calatayud) y en 1863 el ferrocarril, en buena parte paralelo a la anterior. La disminución progresiva del tiempo en los viajes, gracias a los nuevos medios de transporte, potencia la situación de Calatayud respecto de otras antiguas ciudades-etapa. El trazado viario moderno sobre el otro eje natural, el Noroeste-Sureste, tardó más en producirse: el ferrocarril de Calatayud a Teruel se pone en servicio en 1889 y el de Soria-Calatayud en 1929.

Un segundo factor de situación es la existencia de una rica huerta de tradición secular: la red fluvial del Jalón Buscar voz... ha dado lugar en torno a Calatayud a un conjunto de vegas -Jalón, Jiloca, Perejiles Buscar voz... y Ribota- especializadas en hortofruticultura y cuya justa fama se remonta a la época romana. El emplazamiento de Calatayud (534 m. de alt.), como es el caso de toda ciudad histórica, responde al momento en que nació la ciudad y sus circunstancias: es el lugar más céntrico de la huerta, la zona de máximo desarrollo de los aluviones del Jalón desde donde mejor se pueden dominar y organizar las vegas. El aprovisionamiento de agua se resuelve gracias a la proximidad de la confluencia Jalón-Jiloca.

La defensa de la población -necesidad histórica- obligaba a un emplazamiento en la altura que existe en las estribaciones margo-yesíferas de la Mesa de Armantes Buscar voz..., cortadas bruscamente sobre el Jalón y erosionadas por profundos barrancos. La población inicial ocupó las vertientes de los dos cerros hoy llamados del Revelín y del Reloj Tonto, separados por el barranco de la Rúa, cuyas inundaciones evitó la población no acercándose a sus orillas, hasta que se construyó un muro que desviaba las aguas hacia el barranco del Ribota. La expansión ulterior de la ciudad tendió a descender de los cerros, apoyada en el cono de deyección del barranco de la Rúa que se convirtió así en la calle principal de la ciudad y también en una amenaza para la vida diaria por sus posibles inundaciones. Al irse acercando la población al Jalón se fueron planteando inundaciones, aún más peligrosas, por parte del río principal, y un microclima más insano por culpa de las nieblas. La red del Jalón, en función de la pluviometría, presenta profundos estiajes en verano y temibles avenidas en mayo-junio y septiembre. La construcción del pantano de la Tranquera Buscar voz... y las recientes obras de encauzamiento del Jalón en el término y proximidades de Calatayud han eliminado el fantasma de las inundaciones, permitiendo una mayor densificación de las construcciones en las márgenes del río. El microclima de la ciudad se caracteriza por una temperatura media de 13,8° y 421 mm. de precipitación anual. Los inviernos son fríos (media en enero, 5°), sobre todo los días de niebla, frecuentes, lo mismo que los embolsamientos de aire frío por la situación de la "cazuela" de Calatayud. El verano bilbilitano, al mediodía, es muy similar al zaragozano, pero por la noche tiene la ventaja de que corre la brisa procedente de las montañas próximas.

En este marco natural se situó el primitivo recinto musulmán, fundado en el año 716, en la falda meridional de los cerros e integrado por cinco castillos (Ayyub, Consolación, La Peña, Don Álvaro y El Reloj) unidos por una serie de murallas abarcando una extensión de unos veinticinco hectómetros cuadrados. Corresponde a la parte más elevada de la actual ciudad. El núcleo urbano se organizó en torno a los barrancos de la Rúa y de las Pozas, que eran ejes de circulación para aguas, hombres y animales, al mismo tiempo que directrices del plano inicial, aun dentro de la espontaneidad y del trazado laberíntico que caracteriza el callejero musulmán.

En el año 1120, Alfonso I Buscar voz... reconquista Calatayud; durante el resto del siglo XII y primera mitad del XIII se repuebla y crece bajo el amparo real, como correspondía a su nuevo papel de capital de una importante comunidad, hasta aproximarse el plano, en su expansión meridional, al río Jalón. Tras la ocupación cristiana van a seguir coexistiendo en la villa varios grupos raciales y religiosos. Los cristianos estaban divididos en parroquias según su procedencia. Los judíos Buscar voz... siguieron asentados en torno al barranco de las Pozas (la Judería Buscar voz... actual), disponiendo de sinagoga Buscar voz... y de cementerio propio, y los mudéjares Buscar voz... que no emigraron quedaron relegados al actual barrio de la Morería Buscar voz..., donde con el tiempo tuvieron su propia aljama Buscar voz... y "macelo".

A mitad del siglo XIII el plano de la villa -que sería ciudad Buscar voz... a partir de 1366- había alcanzado prácticamente los límites que mantendría hasta finales del XIX: las murallas Buscar voz... llegaban por el sur hasta la actual plaza del Fuerte. En la Edad Moderna las modificaciones del plano son mínimas: hay ampliaciones de las estrechas calles medievales y se sustituyen viejos edificios por construcciones más nobles (palacios renacentistas, templos restaurados o reedificados). En el siglo XVIII la línea de murallas llegaba hasta las actuales carreteras de Madrid y Soria. A lo largo del XIX desaparecen Buscar voz... más de una veintena de iglesias y monasterios y varios palacios por la desamortización Buscar voz.... En el siglo actual la expansión urbanística ha continuado hacia el sur, logrando salvar en los últimos años el límite impuesto por el Jalón. La estación de ferrocarril, construida en la orilla derecha del Jalón en el siglo pasado, provocó la formación de un cordón umbilical (paseo de Sixto Celorrio) bordeado por algunas edificaciones que empalmaban la estación al centro de la ciudad. Durante la dictadura de Primo de Rivera Buscar voz... se levantó un bloque de "casas baratas Buscar voz..." más allá del ferrocarril, en la carretera de Teruel. Pero pasarían muchos años hasta que este conjunto empalmase, sin grandes soluciones de continuidad, con el plano tradicional del otro lado del río. Después de la guerra civil Buscar voz... hay remodelaciones en el interior y expansión hacia el sur y en torno a la carretera de Madrid. En el último decenio se ha producido una fiebre constructora que más que a un incremento demográfico responde al traslado de la población de la parte alta -más incómoda para la vida actual- a la baja, y a un deseo de invertir.

Las primeras noticias históricas sobre la demografía Buscar voz... datan de 1253, en que se contabilizaron 1.280 familias; el censo parcial de 1367 dio 1.247 fuegos Buscar voz... para Calatayud. Durante los últimos años del siglo XIV y primera mitad del XV la población fue castigada por hambres y pestes, de las que en parte se recuperó en la segunda mitad del XV: en 1495 Calatayud, con 1.031 fuegos, era la segunda ciudad de Aragón, detrás de Zaragoza. Durante el siglo XVI la demografía bilbilitana sigue en aumento; en 1650 se contaron 1.060 fuegos, pero ya las pestes habían hecho su aparición repitiéndose a lo largo de la segunda mitad del XVII. En 1776 se alcanzaban 1.364 fuegos, situándose en tercera posición dentro de Aragón (detrás de Zaragoza y Tarazona Buscar voz...). En el censo de 1860 la población de Calatayud era de 12.306 hab.; en los últimos decenios del XIX hay regresividad situándose la población de 1900 en 11.526 hab. En el XX, desde el tercer decenio se produce una gran expansión demográfica, debido al apogeo de la azucarera Buscar voz... y a la concentración militar durante la guerra, alcanzándose los 18.762 hab. en 1950. A partir de este censo, se produce emigración motivada por el cierre de la azucarera, la clausura del cuartel de Artillería (en 1970: 17.217 hab.). En el decenio de 1978, hubo cierta recuperación, gracias a la instalación de nuevas plantas fabriles y al Instituto Politécnico del Ejército, contándose 17.710 hab. de derecho. En 1998, 16.569 hab., recuperándose la población en el censo del 2008 con 21.636 habitantes.

Calatayud se comporta al mismo tiempo como un núcleo inmigracional para los habitantes de su comarca y emigracional para sus propios vecinos o para los comarcanos temporalmente residentes en la capital; en 1970, más de un tercio de los censados había nacido en el área de influencia Buscar voz... de Calatayud; la emigración Buscar voz... se dirige preferentemente a Zaragoza, Barcelona y Madrid.

La población ocupada en Calatayud supone el 58'6% del total de población potencialmente activa, un nivel superior al de la mayor parte del territorio aragonés. Su población activa se reparte entre un 5'7% para la agricultura, un 24'4% para la industria y un 61% para los servicios; ello nos dice que Calatayud sigue siendo, como en el pasado, fundamentalmente una ciudad comercial y de servicios. La privilegiada situación de Calatayud en relación con su comunidad y en general respecto del territorio español plantea desde un principio una doble función mercantil: por una parte, Calatayud se convierte en lugar de reunión donde se realizan las transacciones comerciales Buscar voz... entre la gente de los valles afluentes del Jalón y los propios vecinos de Calatayud; con una periodicidad semanal -los martes-, se congregaban los aldeanos para intercambiar sus productos, según se desprende de un privilegio otorgado por el rey Alfonso Buscar voz... en 1286, en el mismo lugar donde hoy se encuentra la plaza del Mercado. Por otro lado, a diario el comercio tenía lugar en las tiendas, alineadas en torno a la Rúa. El fuero otorgaba a los pobladores libertad de comercio, de modo que pudieran tener tiendas donde quisieran, pero este derecho se vio restringido por privilegio concedido al monasterio de Piedra Buscar voz... respecto de la lonja. En la Edad Moderna eran numerosos los arriendos mercantiles controlados por el regidor de la ciudad (según un cabreo Buscar voz... del Ayuntamiento). Anualmente existían otras transacciones de interés, eran las habidas durante las ferias: la primera fue concedida por don Jaime para que durase diez días en torno a la Purificación, en 1423 se trasladaría a julio, y en 1585 se otorgaría otra.

En las relaciones comerciales de Aragón con Castilla, Calatayud, junto con Ariza Buscar voz... y Tarazona, era uno de los puertos aduaneros Buscar voz... importantes. En el siglo XIX, potenciada la situación con las nuevas comunicaciones, su función mercantil se confirma. A lo largo de nuestro siglo tiende a desplazarse hacia la carretera de Madrid. El centro comercial durante muchos siglos fue la plaza del mercado (cuyo edificio desapareció en los años setenta) y de ahí se fue desplazando poco a poco a lo largo de la Rúa de Dato y del Paseo Cortes de Aragón (paralelo a la carretera) que ha visto cubiertas las bajeras de las nuevas casas por modernos comercios. Calatayud en 1970 tenía 543 licencias comerciales y su área de influencia mercantil, definida por Bielza Buscar voz..., directamente se extiende a los límites enmarcados por El Frasno Buscar voz..., Ciria, Monteagudo, Santa María de Huerta, Villafeliche Buscar voz... y Codos Buscar voz.... En 1998 las matrículas de actividades económicas superaban las 2.794, de las cuales 851 dedicadas al comercio, 1592 a otros servicios, 206 a la construcción y 131 a la industria. Es decir, los servicios concentran el 87% de las licencias registradas en el Impuesto de Actividades Económicas, lo que refleja las funciones de ordenación territorial que desempeña ofreciendo servicios a un amplio espacio comarcal y supracomarcal.

La actividad artesanal en el pasado tuvo escasa traducción en el paisaje urbano e iba a remolque de la actividad mercantil: enraizadas en la tradición árabe, tuvieron importancia la artesanía de la cerámica (citada por al-Idrisi en el siglo XII), la del cáñamo, localizada en la calle Nueva y que elaboraba el de la huerta bilbilitana, la de curtidos, la papelera y la de paños. Estas artesanías van desapareciendo al entrar en nuestro siglo, comenzando la actividad propiamente industrial con el establecimiento de la azucarera (1903), que llegó a contar más de un centenar de obreros. Cerrada la azucarera en 1952, se produce una atonía industrial de la que se empieza a salir en la década de los 70 con la instalación de nuevas plantas industriales y la construcción del polígono de La Charluca, a 1,8 kilómetros del centro, en la carretera a Valencia, polígono industrial que no responde a las necesidades actuales por lo que se ha proyectado otro de nueva construcción en el paraje denominado Mediavega. En la actualidad las mayores industrias se hallan entre la carretera de Munébrega Buscar voz... y el ferrocarril: Aiscondel, dedicada a la fabricación de tubos de plástico, con un centenar de obreros, e I.N.S.A., fábrica de grifos, de capital germanocatalán y con un censo laboral algo inferior. En el polígono ya se ha levantado una primera gran nave, de la empresa Tartaj, dedicada a fabricar ruedas de material agrícola, y otra de carácter alimentario.

• Bibliog.:
Galindo Ortiz de Landázuri, M. Carmen: Condiciones de existencia y nivel de vida de Calatayud; memoria de licenciatura, Zaragoza, 1978.
Lafuente, V.: Historia de la siempre augusta y fidelísima ciudad de Calatayud; Zaragoza, 1880.

Encicl.: A la sombra del castillo de Ayyub Buscar voz..., que le da nombre, la ciudad más importante de la provincia de Zaragoza se abre al viajero en la carretera general de Madrid-Barcelona para mostrar lo mejor de su historia y su arte. El tipismo de sus calles del casco antiguo, junto con la esbelta silueta de sus torres mudéjares Buscar voz..., constituyen un atractivo permanente para propios y extraños. En la confluencia de los ríos Jalón y Jiloca, la patria del poeta Marcial no sólo guarda restos romanos como la antigua Bilbilis Buscar voz... (excavaciones del cerro de Bámbola Buscar voz...), sino también de la época musulmana.

Posee varias iglesias: de Santa María, de San Pedro de los Francos, de San Andrés y de San Juan Bautista, además de las correspondientes al santuario de la Virgen de la Peña, la colegiata del Santo Sepulcro y los conventos del Santo Sepulcro, de Santo Domingo y de las benitas.

Varios grupos culturales bilbilitanos se encargan de mantener viva la inquietud por la cultura y el arte. El Centro Regional de la Universidad a Distancia Buscar voz... constituye también un excelente acicate. Por otra parte, Calatayud da acogida asimismo al Instituto Politécnico número 2 del Ejército de Tierra Buscar voz.... Celebra sus fiestas mayores del 3 al 12 de septiembre, en honor de la Virgen de la Peña. El 16 de agosto hay otras fiestas en honor de San Roque, organizadas por la juventud, en las que toman parte las tradicionales peñas vaquilleras. La antigua Augusta Bilbilis ejerce su influencia socioeconómica sobre una amplia comarca, que tiene en Calatayud su capitalidad. El comercio y la agricultura han constituido, de ordinario, su principal fuente de riqueza, si bien en la actualidad busca su futuro industrial en el polígono de La Charluca. Varias empresas han acudido a la llamada, por lo que cabe esperar un futuro próspero a toda la comarca. La población, estabilizada en su censo demográfico, empieza a acusar un aumento progresivo.

Arqueol.: Bilbilis Buscar voz..., Museo Municipal de Calatayud Buscar voz....

Hist. Med.: Antiguas tradiciones musulmanas narran que Calatayud fue fundada por Ayyub Buscar voz..., familiar de Muza ben Nusayr Buscar voz..., el conquistador de España Buscar voz..., cerca de la antigua Bilbilis Buscar voz.... Este dato, que fue difundido por Zurita Buscar voz... y Blancas Buscar voz..., ha sido aceptado como cierto por los investigadores. Sin embargo, las excavaciones realizadas en la década de los noventa han permitido descubrir la existencia de villas romanas Buscar voz... en el solar que después ocupó el Calatayud musulmán. Por otra parte, los sondeos arqueológicos realizados junto a la Puerta de Terrer, han sacado a la luz, recientemente, restos de murallas y de viviendas celtibéricas Buscar voz... fechadas entre los siglos III y I a.C. Estos hallazgos demuestran que existió un poblado celtíbero que desapareció con un violento incendio, y quedó enterrado bajo una capa de lodo de entre cincuenta centímetros y un metro de espesor, consecuencia de una gran riada. El primer hecho histórico conocido es de la segunda mitad del siglo IX, cuando Abd al-Rahman el Tuyibí Buscar voz..., señor de Daroca y Calatayud, fue autorizado por el emir cordobés a restaurar las fortificaciones de ambas ciudades contra los Banu Qasi Buscar voz... de Zaragoza. Esta ciudad, de nueva fundación, era una de las principales fortalezas de la zona oriental de Al-Andalus Buscar voz.... En el año 937 la ciudad se rindió tras el asedio al que había estado sujeta por las tropas califales debido a que Abu-Yahya, que gobernaba esta zona, se había aliado con Ramiro II de León.

Fue reconquistada en 1120 por Alfonso I Buscar voz... mediante asedio, tras la batalla de Cutanda Buscar voz.... La población musulmana no emigró y parece que en los primeros momentos no tuvo que salir extramuros, como sucedió en Zaragoza y Tudela. En 1131, Alfonso I les concedió fueros Buscar voz... de los llamados de frontera. A la muerte de este rey fue ocupada por Alfonso VII Buscar voz... de Castilla, quien dispuso que sus iglesias pertenecieran a la diócesis de Sigüenza. En 1139 pasó a depender de la diócesis de Tarazona Buscar voz.... Calatayud fue cabecera de una comunidad de aldeas Buscar voz....

Desde los primeros momentos fueron varias las instituciones religiosas que tuvieron encomiendas Buscar voz... y conventos Buscar voz... en esta localidad: el monasterio de Oña recibió de Ramón Berenguer IV Buscar voz... el barrio poblado con mozárabes Buscar voz..., aunque no sabemos si éstos eran la antigua población cristiana de la ciudad o los que vinieron con el Batallador desde Andalucía; la orden del Temple Buscar voz... tuvo aquí una encomienda, e igualmente la orden de San Juan Buscar voz..., cuyo primer comendador conocido es Galindo, que actúa en el año 1167. Indudablemente fue la orden del Santo Sepulcro Buscar voz... la que adquirió mayor raigambre; Ramón Berenguer IV, por el acuerdo establecido con el patriarca y el cabildo de Jerusalén en 1141, les había concedido extensos bienes para fundar una iglesia en la ciudad, con lo cual la casa de Calatayud se convirtió en casa matriz de las restantes de España, titulándose su prior en muchas ocasiones "gran prior" de la orden.

En 1253 la ciudad se dividía en catorce parroquias, contando en total con mil sesenta y tres familias, siendo la parroquia más poblada la de San Pedro de los Francos, y la menos la del Santo Sepulcro. En la guerra entablada entre Pedro I Buscar voz... de Castilla y Pedro IV de Aragón Buscar voz..., Calatayud fue ocupada por las tropas castellanas, quedando en su poder durante cuatro años. Esta ciudad tuvo voto y asiento en Cortes Buscar voz....

Hist. Mod.: Entró en la Edad Moderna en un ambiente de aragonesa preeminencia, acorde con su geografía y con su pasado. Sede de las Cortes que no mucho antes juraran por heredero al futuro rey Fernando II Buscar voz..., éste, que según La Fuente Buscar voz... "se consideraba casi oriundo de nuestra ciudad" -sin duda por haber sido engendrado, según tradición sostenida por el propio rey, en el lugar de El Frasno, miembro de su robusta comunidad, la más antigua de las tres de Aragón desaparecidas en 1837-, propició el esplendor de la ciudad concediéndole diversos privilegios, favoreciéndola con sus visitas y rodeándose de nobles de esta tierra en sus círculos de cortesanos, favoritos y secretarios, entre estos últimos Pedro Ariñón, de Bijuesca, y Pedro Gormedino, de Calatayud. Pero la nobleza de la ciudad no siempre estuvo conforme con las decisiones de don Fernando, a quien en sus últimos años produjeron no pocos sinsabores: las Cortes de 1515, reunidas en San Pedro de los Francos, fueron buen ejemplo de la oposición al rey, defendiendo unos viejos y despóticos derechos; el monarca castigó a los díscolos prohibiéndoles ejercer cargos en el concejo; no obstante, Calatayud hizo gran duelo a su muerte.

De incomparable importancia artística son las obras de la portada de Santa María (1523-1528), en tiempos del emperador Carlos, quien había entrado en la ciudad el 16-IV-1518, jurando ante la colegiata los fueros locales. La guerra latente que existía entre el pueblo y la nobleza tomó caracteres sangrientos en 1519, con motivo de las elecciones para los cargos de Justicia y Judex; las gentes, al toque de rebato de la campana civil de San Pedro, se reunieron junto a la iglesia en actitud levantisca, obligando a los nobles a huir a los pueblos vecinos, donde contaban con criados y colonos, y formando con ellos una fuerza armada atacaron a los milicianos locales, quienes se habían organizado por parroquias. La lucha llegó en las calles al cuerpo a cuerpo, obligando a la mediación del emperador.

Institución social de aquel período fue la del Padre de Huérfanos. El poeta local Antonio Serón Buscar voz... da en su obra fiel trasunto de la vida cotidiana del Calatayud del s. XVI. Se destaca también la hospitalidad brindada a Antonio Pérez Buscar voz... (1590) en el convento de San Pedro Mártir, y la concesión de una segunda feria, en la Cuaresma, según privilegio real de 1594. De esta época es el venerable fray Domingo de Ruzola Buscar voz... (1559-1630), de gran actividad en la Europa eclesiástica, diplomática y guerrera de su tiempo. Felipe II Buscar voz... (III) visitó la ciudad en 1599, de paso para Zaragoza, y juró, como su abuelo, los privilegios y ordenaciones de la ciudad. En esta época hubo gran expansión religiosa en Calatayud, construyéndose el templo de la colegiata del Santo Sepulcro en 1613.

Calatayud participa de la crisis general. En sus cultivos sobresale el afamado cáñamo Buscar voz..., que durante varios siglos hará patente su prestigio; se curten cueros de baja calidad; existe un batán de paños toscos y una pequeña fábrica de papel común, subsistiendo en decadencia la cerámica de reflejos dorados de fundación musulmana. Felipe III Buscar voz... (IV) celebró Cortes en la colegiata en 1626. Se frustran las esperanzas de verse erigida en catedral, con largos litigios con Tarazona prolongados más de doscientos años, a pesar del alegato bilbilitano (1690) de tener Santa María cincuenta clérigos residentes y diez mil escudos de renta, de ser ciudad la segunda de Aragón, con diez parroquias y quince conventos, de tener Comunidad la más antigua del viejo Reino, y arcedianato de setenta pueblos, y haber, en fin, sido territorio independiente y separado de Tarazona.

En el s. XVII también las dos colegiatas bilbilitanas se enzarzaron por la precedencia en Cortes. En este siglo floreció la máxima figura del conceptismo y probablemente la más universal gloria literaria aragonesa: el P. Baltasar Gracián Buscar voz..., quien nació en el inmediato pueblo de Belmonte de Calatayud Buscar voz... (hoy de Gracián). Los jesuitas de esta ciudad, que lo formaron, rigieron desde diciembre de 1752 el Seminario de Nobles de la Corona de Aragón, de real patronato. En sus aulas estudiaban ciento tres caballeros con treinta y dos criados para su servicio. Del s. XVII son los primeros impresos realizados en la ciudad por Aguirre, Cristóbal Gálvez y Juan Mola.

En la guerra de Sucesión Buscar voz..., los habitantes de Calatayud se dividieron, apoyando a Felipe V Buscar voz... el clero y la nobleza; pero persisten, tras el advenimiento del monarca, la intranquilidad del pueblo y el descontento por el reparto de contribuciones y el quebranto sufrido por el tradicional régimen municipal. Se construyeron por entonces el palacio episcopal, el del barón de Warsage y el de la Comunidad; la industria del cáñamo aceleró su producción, con motivo del incremento de la marina. Tras la desaparición del Seminario de Nobles y la epidemia llamada "gallega" (1763), el amplio edificio de estudios pasa a Hospital Municipal.

Hist. Contemp.: En el s. XIX, Calatayud vuelve a conocer tiempos de decadencia económica, acentuada por la guerra de la Independencia Buscar voz..., en la que no faltaron héroes populares como el barón de Warsage Buscar voz... y Alejandro López, "Cigarros". Durante el trienio constitucional Buscar voz... de 1820-23 la ciudad es designada en la sesión de las Cortes del 7-X-1821 como capital de una nueva provincia Buscar voz..., la cual comprende territorios de la propia de Zaragoza y de las de Guadalajara, Soria y Teruel, y dura poco tiempo.

En 1826 se comenzó por la parte de Calatayud la carretera de Madrid a Zaragoza y se proyectó el nuevo cementerio (1833), prohibiendo enterrar en las iglesias. En 1822 se hizo un mezquino teatro en los bajos del Ayuntamiento y otro más tarde en los del Hospicio (el Principal es de 1859), y hacia 1830 se construyó la primitiva plaza de toros. Desde 1837 se produce la desaparición de templos Buscar voz..., algunos auténticas joyas del mudéjar. En las guerras carlistas Buscar voz... Calatayud nunca llegó a ser ocupada por las tropas del Pretendiente, a pesar del ataque del general Cabrera Buscar voz..., al frente de unos 8.000 hombres. De 1852 es la nueva Casa Consistorial y en 1860 se detuvo, en Calatayud, Isabel II Buscar voz.... Tres años después se construyó la vía férrea, acontecimiento transcendental.

De 1877 es el nuevo y magnífico coso taurino. El cólera Buscar voz... de 1885 produce una mortandad de más de mil personas. En 1889-90 se construyeron las dos azucareras Buscar voz..., cerradas ya, y en 1894 el ferrocarril Central-Aragón Buscar voz.... En 1895 hay ya alumbrado eléctrico: público, con 178 lámparas de dieciséis bujías, y particular, con 300.

En la segunda década del s. XX se lleva a cabo la instalación de aguas potables y en 1922 se construye el espléndido acuartelamiento Barón de Warsage. Durante la Dictadura Buscar voz... se realiza el alcantarillado y la pavimentación, desviándose el barranco de la Rúa; se edifican "casas baratas", el grupo escolar Ramón y Cajal y el Instituto de Enseñanza Media; y se inaugura la línea, inacabada, del ferrocarril Santander-Mediterráneo. En el tiempo de la República Buscar voz... se tiende el nuevo puente sobre el Jalón, y se inaugura la Escuela de Trabajo, el 9-XII-1933 un incendio intencionado destruyó el Santuario de la Virgen de la Peña y la imagen románica de la Patrona. Durante la guerra civil Buscar voz... es Calatayud durante algún tiempo cuartel general de don José Varela.

Últimamente destaca la apertura del Centro Regional de la Universidad a Distancia Buscar voz... y el Instituto Politécnico n.° 2 del Ejército de Tierra Buscar voz..., así como, en otros aspectos las nuevas redes de aguas potables y saneamiento, la frecuentada Ciudad Deportiva y el encauzamiento del Jalón. El día 9-IV-1978 tuvo lugar en el histórico marco del templo de San Pedro de los Francos la elección de la primera Diputación General de Aragón Buscar voz... en la época contemporánea. Tras las elecciones municipales de 1979, el Ayuntamiento de Calatayud fue el primero en constituirse oficialmente en España para recibir corporativamente al rey don Juan Carlos Buscar voz... en la mañana del 19 de abril. Entre los proyectos de futuro es necesario resaltar el papel del A.V.E. Buscar voz... que, junto a Zaragoza, tiene en Calatayud las dos únicas paradas a su paso por el territorio aragonés. Ello ha supuesto impulsar en esta ciudad un nuevo factor de centralidad con el correspondiente impulso de nuevas actividades relacionadas fundamentalmente con los servicios.

Arte: Aun sin tener en cuenta la riqueza arqueológica del término municipal -con el importantísimo yacimiento ibero-romano de Bilbilis Buscar voz..., que, emplazado a 4,5 km. de la ciudad, aguas abajo del Jalón y frente al anejo rural de Huérmeda, ha sido excavado y estudiado por Manuel Martín-Bueno, y considerando únicamente el patrimonio artístico de la ciudad, Calatayud destaca primerísimamente dentro del arte aragonés. Ya por R.O. de 14-VI-1884 fue declarada monumento nacional la colegiata de Santa María, a la que sigue San Pedro de los Francos, en 1875, y San Andrés en 1966; pero sólo la declaración de conjunto histórico y monumental de 2-II-1967, hacía justicia al interés artístico de la ciudad.

A pesar de lo mucho conservado hasta nuestros días, Calatayud puede ponerse como hiriente ejemplo de la barbarie destructora, característica de Aragón en los dos últimos siglos, y tal vez solamente haya sido superada en este sentido por Zaragoza. Ante la imposibilidad material de ofrecer una nómina exhaustiva de todos los monumentos desaparecidos Buscar voz..., recuérdese, a título de ejemplo, el caso del convento de dominicos de San Pedro Mártir, derribado en 1856, que Gaya Nuño calificara acertadamente de "alcaldada brutal que nos privó de uno de los más fascinantes monumentos mudéjares de nuestro medievo". Los desatinos demoledores han llegado hasta nuestros días, constituyendo el último jalón la desaparición del convento e iglesia de dominicas, obra protobarroca realizada entre 1616 y 1625 por los maestros Gaspar de Villaverde Buscar voz... y Francisco de Aguirre -como ha documentado Agustín Rubio Semper, especializado en arte bilbilitano de la época barroca-. Por otra parte, los monumentos conservados, así como gran parte de las edificaciones del casco histórico, se encontraban en las últimas décadas en un lamentable estado de abandono que parecía abocarlos a una ruina irremediable si en los años noventa no se hubiera emprendido una serie de acciones encaminadas a la conservación de este rico Patrimonio. Con todo, la ciudad conserva su personalísimo ambiente mudéjar con monumentos de primer orden, dándose cuenta aquí sólo de lo más destacado.

-Castillo de Ayyub y conjunto defensivo. Los descubrimientos arqueológicos de los años noventa supondrán, probablemente, una revisión de la teoría comúnmente aceptada de que la ciudad fue fundada de nueva planta por el emir interino Ayyub Buscar voz... (716), constituyendo su primer núcleo musulmán un castillo que lleva su nombre, al tiempo que lo ha dado también a la ciudad (qalat Ayyub); en el siglo IX (862-863) Muhammad I Buscar voz... establece como gobernadores de la ciudad a los tuyibíes, reconstruyéndose el recinto fortificado, y durando la dominación musulmana hasta la reconquista de la ciudad por Alfonso I en 1120. El conjunto defensivo bilbilitano está falto de un estudio arqueológico que determine con propiedad sus etapas constructivas (tanto en el período musulmán como en el cristiano posterior). Está integrado el recinto por cinco castillos, unidos por lienzos de muralla, conservándose más de 2.250 m. de lienzo y 26 cubos, especialmente bien conservados en el lado norte. El más interesante de los castillos es el ya mencionado de Ayyub, conocido también con los nombres de Mayor o Plaza de Armas, cuya parte más antigua, de época musulmana, está formada por dos torres octogonales, el adarve que las une y un cubo de planta cuadrada destacado hacia el norte. En el lienzo norte de la muralla, desde el castillo de Ayyub y antes de salvar el barranco de Soria, existe en mal estado, con peligro de perderse, un arco de herradura de proporciones califales, de interés similar a los de Ágreda. Los materiales del castillo y muralla son bastante deleznables, de tapial y piedra de yeso, habiendo sufrido muchas reparaciones; de algunas queda constancia documental.

Los otros cuatro castillos que completan el recinto son el de Consolación, también conocido como Torre Mocha o Cocción de los Moros; el de la Peña; el de Doña Martina o de don Álvaro; y, por último, el Real, y también del Reloj, Lo Pidado o Lo Picado. Casi todos están arruinados.

Recientemente se ha llegado a un acuerdo para la restauración del conjunto fortificado, para la que Fomento contribuirá con 232 millones de pesetas y el Ayuntamiento aportará 192 millones.

-Colegiata de Santa María. Se ignora la fecha y circunstancias de su primera fundación, así como cuándo se elevó al rango de colegiata. Tradicionalmente se cree levantada sobre el solar de la mezquita en la aljama musulmana, a partir de la reconquista en 1120, siguiendo la costumbre de instalar el templo principal de la ciudad en la antigua mezquita.

Conocida con la advocación de Santa María la Mayor, anteriormente de Mediavilla, en la limitación de parroquias del obispo García Frontín realizada en 1253 está considerada como parroquia mayor de la ciudad e iglesia de la nobleza.

La fábrica más antigua de que existe noticia documental sería la consagrada en 1249 por el arzobispo de Tarragona, Pedro Albalate. Nada queda de ella en la actual fábrica. Lo más antiguo de la colegiata es el claustro mudéjar, de planta rectangular con nueve tramos en las galerías mayores y cinco en las menores, todo de gran sobriedad, en ladrillo, con contrafuertes prismáticos y bóvedas de crucería sencilla; al mismo estilo corresponde la sala capitular vieja, de planta cuadrada, con una monumental portada en arco apuntado flanqueada por dos ventanales de arcos gemelos túmidos, elemento formal poco frecuente. Sabemos que el papa Benedicto XIII Buscar voz... fundó en el año 1412 un estudio de teología en el claustro de Santa María, que ya estaba construido. A partir del año 1967 este claustro sufrió una restauración poco adecuada, que lo ha desvirtuado en buena medida, especialmente al cerrar sus arcos con modernas celosías con lazos de seis.

Aparte del claustro, la fábrica mudéjar de Santa María se advierte únicamente en el ábside poligonal, con arcos apuntados en su parte inferior y de medio punto en galería corrida en la parte alta, y en la monumental torre octogonal, adosada a la izquierda del ábside. Esta torre mudéjar de Santa María presenta la misma estructura que la de San Andrés, alojándose una capilla en la parte inferior, y sobre ella una torre interior, de pared liviana y planta octogonal, permite el desarrollo de las escaleras entre ella y la torre exterior. Aunque La Fuente dató la parte baja de esta torre en el siglo XIII, puede que toda la fábrica corresponda a fines del siglo XV y siglo XVI. Los contrafuertes le confieren un aspecto más robusto que el de la de San Andrés, más sutil, ligera e íntima. Desaparecida la famosa Torre Nueva de Zaragoza, estas torres-campanario de Calatayud son los mejores ejemplos del mudéjar aragonés del protorrenacimento.

Después de las huellas mudéjares destacan en Santa María las renacentistas. Lo fundamental está constituido por su magnífica portada retablo y las puertas, contratadas en el año 1525 por los escultores Juan de Talavera y el francés Esteban de Obray Buscar voz... o Veray, y terminadas en 1528. Obra en alabastro de Fuentes de Jiloca, sólo comparable a la portada de Santa Engracia de Zaragoza, está concebida a modo de retablo, con cuerpo principal y ático, flanqueados por las características columnas abalaustradas; la puerta, abierta en arco de medio punto, presenta la rosca adornada con cabezas de querubines. La imaginería principal de la portada dispone en las jambas las efigies de San Prudencio, San Roque y Santa Lucía a la derecha, y las de Santa Catalina, Santiago y San Íñigo a la izquierda; sobre el arco, la Virgen con niño en mandorla de querubines y flanqueada por dos ángeles, y a los lados, en grandes hornacinas aveneradas, las magníficas esculturas de San Pedro y San Pablo, con otras más pequeñas de los Santos Juanes; por último, en el ático, el relieve de Pentecostés. Una decoración excepcional de grutescos flanquea el cuerpo principal a modo de polsera. Las puertas, de madera de roble y nogal, con decoración de grutescos en candeliere y un relieve de la Anunciación, son obra personal de Esteban de Obray. La portada se restauró en 1886, bajo la dirección del arquitecto Ricardo Magdalena y ejecución del escultor Dionisio Lasuén Buscar voz..., afectando especialmente a las imágenes de las jambas y a la de San Juan Evangelista; las puertas se restauraron en 1917 en el taller de los Albareda de Zaragoza, y se reinstalaron en 1927.

En el interior, la colegiata actual ofrece un amplio y desahogado espacio, formado por tres naves de la misma altura, del tipo de planta de salón, separadas por pilares cruciformes de orden toscano. Son cuatro tramos en total, con la nave central cubierta con cúpula con linterna sobre tambor en el tramo de crucero, ante el ábside, y con casquetes elípticos sobre pechinas en los otros tres, mientras que las naves laterales se cierran con bóveda de aristas. Esta disposición responde a las importantes obras de remodelación, realizadas hacia 1611 (crucero y presbiterio), por la misma época y con el mismo estilo de sobriedad protobarroca de raíz escurialense que la colegiata del Santo Sepulcro. A esta misma época corresponde la sala capitular nueva, alojada en el lado norte del patio del claustro mudéjar, antes mencionado. En el siglo XVII se abrieron importantes capillas laterales, entre las que destaca la de San Joaquín, a los pies de la nave central. Conjuntos barrocos de gran interés son el coro, con el ambicioso trascoro, y la sacristía.

Ante la imposibilidad de mencionar todo el tesoro artístico de la colegiata, nos limitamos a lo de mayor nota. El retablo mayor, obra en madera dorada y policromada, es un buen ejemplo de la escultura romanista del taller de Calatayud; su mazonería se ensamblaba en 1614, y quedaba inaugurado en 1617. El estudioso Agustín Rubio Semper lo atribuye al mazonero Jaime de Viñola Buscar voz..., al escultor Pedro de Jáuregui y al pintor Francisco Florén. La arquitectura del retablo, de Jaime de Viñola, presenta estrecho parentesco con la del retablo mayor de la catedral de Tarazona, del mismo autor. Obra de grandes proporciones, consta de sotabanco, banco y cuerpo de tres calles, separadas por dos entrecalles, y organizado en tres pisos, dedicado a temas marianos. Se advierte que el grupo central, dedicado a la Asunción de la Virgen, es obra posterior, barroca y muy movida, que se debe al escultor bilbilitano Gabriel Navarro, y ejecutada hacia 1770 a expensas del canónigo José Mateo.

De gran interés son asimismo algunos retablos de las capillas laterales. Entre ellos destaca el de la Virgen Blanca, cuya titular es una talla gótica policromada, del siglo XV, y que centra un retablito plateresco del primer tercio del siglo XVI, de pintura sobre tabla, que a su vez está enmarcado por otro retablo manierista, del primer tercio del siglo XVII. La capilla de San Juan Bautista, costeada por doña María Ángela de Sessé (+ 1691) alberga buena pintura sobre lienzo, tanto en el retablo como en los muros laterales (Degollación del Bautista, Predicación y Banquete de Herodes). El Bautismo de Cristo del ático se considera una copia que el pintor Bartolomé Vicente hiciera del mismo tema de Juan Carreño para la iglesia de Santiago de Madrid. Pero la mejor pintura barroca de la colegiata se encuentra en la mencionada capilla de San Joaquín; el lienzo central del retablo, dedicado a San Joaquín, Santa Ana y la Virgen, es obra del pintor madrileño Bartolomé Romián y va firmada y fechada en 1645. Por otra parte, los dos grandes lienzos, de formato apaisado, de los muros laterales de esta capilla, con los temas de la Adoración de los Reyes y la Adoración de los Pastores, son obra firmada y fechada del pintor Pedro Aibar Ximénez en el año 1684.

Buena parte del arte mueble de la colegiata, particularmente la platería y retablos de pintura gótica sobre tabla, se exhiben actualmente en el nuevo Museo de Arte Sacro, inaugurado en 1971, en las dependencias del palacio episcopal. Interesan sobremanera la magnífica colección de primitivos aragoneses, con tres importantes retablos del siglo XV, que no están documentados, y sobre los que damos la autorizada opinión del especialista en pintura gótica de la escuela de Calatayud, Fabián Mañas Ballestín. Según Mañas, el retablo de la Adoración de los Reyes está en contacto con la influencia de la pintura valenciana, rechazando su atribución al pintor Tomás Giner, y relacionándolo con la obra que Jaime de Valencia hiciera en 1462 para la iglesia de San Pedro de los Francos de Calatayud. El retablo de San Isidoro, San Ambrosio y San Nicolás lo atribuye Mañas a la producción inicial del pintor Domingo Ram, realizado poco después de 1470. Por último, del retablo de San Vicente piensa Fabián Mañas que el titular es de mano diferente a las tablas laterales de San Juan Bautista y María Magdalena que corresponderían al retablo que Domingo Ram y Bartolomé Verdeseca realizaron en 1507. La Colegiata de Santa María se encuentra en proceso de restauración desde hace varios años. En 1998 se finalizó la rehabilitación del cuerpo superior de la torre, devolviéndole su aspecto original; se recuperó el chapitel bulboso cubierto con pizarra, se sustituyeron las armaduras interiores de madera y se quitó un balconcillo metálico de principios del siglo XX. Sin embargo no se pudo concluir la restauración de la torre ya que la subvención concedida resultó insuficiente. En enero del mismo año, se emprendieron obras de consolidación del claustro, que incluían la restauración del segundo piso y la renovación de las cubiertas; queda pendiente el acondicionamiento del interior para poder abrirlo al público. Además se está elaborando un plan director para restaurar la colegiata, cuya cubierta se derrumbó, en parte, en agosto de 1998.

-San Andrés. Es una de las primeras parroquias creadas tras la reconquista. La fábrica de la iglesia se ha salvado gracias a la esbeltísima torre octogonal mudéjar; en efecto, en 1870 se autorizaba el derribo de esta iglesia, con la obligación de conservar la torre. Esta carga fue suficiente para detener la demolición. La fábrica actual permite distinguir las diversas ampliaciones; lo más antiguo corresponde al siglo XVII, con tres naves, de mayor altura la central, cubiertas con bóveda de crucería sencilla, y cuatro tramos hacia los pies. En el siglo XVI se amplió en un tramo más, hacia la cabecera y un nuevo presbiterio con ábside poligonal, todo cubierto con crucería estrellada. De esta segunda época es la torre mudéjar, de planta octogonal, que se autorizaba a levantar en el año 1508; de estructura similar a la de Santa María, es, sin embargo, más leve y delicada y concentra el aroma musulmán de la ciudad: sin duda una de las más bellas torres mudéjares aragonesas y la joya artística de la iglesia.

El retablo mayor data de 1665 y es obra del ensamblador Pedro Virto Buscar voz... y el escultor Bernardo Ibáñez; el lienzo del ático, con la Inmaculada Concepción, es obra del pintor Juan Florén Buscar voz.... Del resto de las capillas, con retablos en su mayoría barrocos, destaca la bellísima talla del Santo Cristo del Consuelo, del siglo XVI. Está dotada de abundante platería, en su mayor parte del siglo XVII.

-San Pedro de los Francos. Iglesia declarada monumento histórico-artístico por R.O. de 4-VIII-1875, y de nuevo por decreto de 3-VI-1931. En ella se celebraron cortes aragonesas en 1411, por la cuestión sucesoria planteada a la muerte de Martín el Humano, que se resolvería en el compromiso de Caspe Buscar voz..., y de nuevo en 1461, en las que se juró como príncipe heredero de la Corona de Aragón a Fernando. Construida en el siglo XIV, es un prototipo mudéjar de enorme interés, ya que tiene planta de tres naves, casi de la misma altura, con crucero alineado, y tres ábsides poligonales; consta de tres tramos, las naves se cubren con bóvedas de crucería sencilla, y los soportes, que las separan, son pilares fasciculados. La decoración mudéjar se concentra en el ábside central, enmascarado por edificios civiles. La portada, a los pies del templo, es de piedra sillar, relacionable con la de Santa María de Maluenda, y en estilo gótico levantino, de la segunda mitad del siglo XIV, con puerta en seis arquivoltas apuntadas, y las esculturas de San Pedro y San Pablo en las jambas, mientras que en el tímpano aparece la Majestad entre la Virgen y San Juan. A la derecha de la portada se alza la torre mudéjar, de planta cuadrada, desmochada en 1840, con el pretexto de que debido a su inclinación peligraría la vida de la familia real que se hospedó en tal fecha en el frontero palacio del barón de Warsage. El retablo mayor, dedicado a San Pedro, recibía el dorado en el año 1654 por los pintores Lobera de Calatayud; Rubio Semper lo atribuye al taller de Pedro Virto Buscar voz... y Bernardo Ibáñez Buscar voz.... Excepcional interés ofrece el mueble del órgano, obra de carpintería mudéjar de fines del siglo XV y relacionable con los trabajos del organero Miguel de Monreal, que en 1498-99 realizaba otro para la colegiata de Santa María. Ángel San Vicente ha documentado el trabajo de platería que en 1548 realizó el orfebre bilbilitano Jerónimo de la Mata Buscar voz..., hoy día todo conservado en el Museo de Arte Sacro; se trata de una cruz procesional con su bordón, dos centros de plata y dos candeleros. La iglesia de San Pedro fue cerrada al culto en 1978, tras albergar la sede del recién constituido Gobierno preautonómico de Aragón. En 1998, el edificio, que se encontraba próximo a la ruina, fue cedido en usufructo durante treinta años al consistorio bilbilitano, lo que daba vía libre a su restauración. Más tarde fue incluido entre las obras financiadas por los Ministerios de Fomento y Cultura, con cargo a las partidas del 1% de las obras públicas. Durante las inspecciones del templo previas a la restauración, se descubrieron unas pinturas murales que podrían datar del siglo XVI y tener influencia de Miguel Ángel, ya que se aprencian en ellas semejanzas con las de la iglesia de Ibdes, realizadas por Pietro Morone Buscar voz..., discípulo de Miguel Ángel.

-Nuestra Señora de la Peña. Fue colegiata hasta 1632, en que se fundió su capítulo con el de Santa María. Está levantada en el solar del castillo de la Peña, habiendo sufrido por tal razón acuartelamientos de tropas en la guerra de la Independencia. La fábrica actual consta de partes mudéjares, obras iniciadas en 1343, y de ampliaciones barrocas. La primitiva iglesia mudéjar, obra del siglo XIV, como se ha dicho, correspondía al prototipo llamado iglesia fortaleza, de nave única, con cabecera recta y tres capillas en la misma, más ancha y profunda la central, y capillas laterales entre las torres contrafuerte, con tribunas sobre las capillas. Es lo conservado en la parte de la cabecera, que sufrió bastante en 1362, con motivo de la guerra de los dos Pedros, rehaciéndose posteriormente. Lo más importante son las yeserías mudéjares del siglo XV que revisten los muros de la capilla de San Francisco Caracciolo. Lo tres últimos tramos de la nave y las bóvedas de los dos primeros se rehicieron en época barroca.

-Colegiata del Santo Sepulcro. En 1156, y tras lentas negociaciones para resolver el testamento de Alfonso I en favor de las órdenes militares, se funda en Calatayud la casa y encomienda del Santo Sepulcro. Si se exceptúan las caballerizas y los restos del claustro mudéjar del siglo XIV, nada se ha conservado de épocas medievales. Los imponentes volúmenes del edificio actual corresponden a las obras realizadas entre 1605 y 1613, y se deben al arquitecto Gaspar de Villaverde Buscar voz.... Se trata de una iglesia de ladrillo, con tres naves, la central más ancha y alta que las laterales, crucero alineado y presbiterio profundo para alojar el coro, con ábside semicircular. La fachada monumental de los pies, con tres puertas, remata en frontón y va flanqueada por dos torres, adosadas a los dos lados. Al interior, las naves van separadas por pilares cruciformes de orden toscano, y se abovedan con cúpula con linterna sobre tambor en el crucero, lunetos en presbiterio, brazos del crucero y nave mayor, y aristas en las naves laterales. Constituye uno de los primeros ejemplos de la arquitectura protobarroca en Aragón, derivada de lo viñolesco, y es obra arquitectónica de gran trascendencia. En el altar mayor hay un excelente baldaquino, formado por seis columnas de orden compuesto, en mármoles, para albergar una talla de Cristo yacente; es obra dieciochesca, de hacia 1772, de la que se conservan en el Museo de Arte Sacro un alzado y una sección, y que se suele atribuir al escultor de Calatayud, Félix Malo Buscar voz.... Los ocho retablos de las naves laterales, aunque de idéntica tipología corresponden a dos épocas diferentes, todos dedicados en un programa común a la Pasión y muerte de Cristo. Seis de ellos fueron costeados por el prior Juan de Palafox (+ 1620), cuyas armas llevan, y dedicados a la Oración en el Huerto, Coronación de espinas, Piedad, Descendimiento, Camino del Calvario y Flagelación; según Rubio Semper serían contratados hacia 1615 por el taller de los escultores Francisco del Condado y Juan de Velasco, y fueron dorados por el pintor Francisco Florén en 1626. Los otros dos retablos, sufragados por el prior Francisco Yago de Soria, y dedicados a la Entrada en Jerusalén y Cristo ante Caifás, fueron contratados en 1658 por el escultor Bernabé de Jáuregui Buscar voz... y el ensamblador José de Campo, y dorados en 1664-66 por Miguel Colás. Los edificios y murallas que aparecen en las tallas nos muestran la Calatayud del siglo XVII, en la que se inspiraron los artistas para representar la Jerusalén de la pasión y muerte de Jesucristo. La sillería del coro, dispuesta tras el altar mayor, es obra de 1640, de los escultores Pedro Virto y Bernardo Vililla, aunque enriquecida con detalles ornamentales dieciochescos. Del resto del tesoro artístico merecen citarse las cuatro tallas que representan la Asunción, San Jorge, San Miguel y San José, en la capilla de la izquierda, antigua sacristía; son obra fina dieciochesca, traídas de Roma, y procedentes de la iglesia de Santiago.

-San Juan el Real y Fundaciones de la Compañía de Jesús. La presencia de la Compañía de Jesús en Calatayud desde 1584, en que se inaugura el primer colegio, hasta la expulsión en 1767, ha dejado en la ciudad, además de la iglesia de San Juan el Real, el antiguo Seminario de Nobles (hoy Hospital Municipal) y el colegio de la Compañía (hoy Sede de los Juzgados). La iglesia, que bajo los jesuitas estuvo dedicada a la Virgen del Pilar, recibió la advocación de San Juan Bautista en 1770, cuando se trasladó a ella el culto de la antigua parroquia de San Juan de Vallupié, que se encontraba en estado ruinoso y hoy ya desaparecida. La iglesia responde al prototipo jesuítico de planta de cruz latina, con capillas entre los contrafuertes, comunicadas entre sí y con tribuna sobre las mismas. Se aboveda con lunetos y cúpula sobre pechinas para el crucero, destacando la gran concha o venera que cubre el presbiterio. Por su ornamentación y decoración de yeserías abultadas constituye uno de los interiores barrocos más fastuosos de Aragón. Es difícil determinar las etapas constructivas, que cobrarían auge a partir del importante legado realizado en 1665 por Pedro Pujadas, según ha documentado Rubio Semper. Tras la expulsión de los jesuitas, todavía se edificó la torre, entre 1774 y 1777, con cargo a otro legado de mosén José Jimeno, beneficiado de Ateca. La torre presenta en alzado tres cuerpos, de planta cuadrada, ochavada y octogonal, respectivamente, rematada en chapitel bulboso; pone un contrapunto de gallardía a las torres de Santa María y San Andrés.

Del tesoro artístico merecen destacarse dos piezas procedentes de la parroquial de San Juan de Vallupié. Una es la sillería mudéjar para presbítero, diácono y subdiácono, realizada en 1456 por los maestros moros, los hermanos Farax el Rubio y Brahem el Rubio. Otra es la talla de San Juan Bautista, en el retablo mayor, que procede del de la antigua parroquial de San Juan de Vallupié, actualmente en el pueblecito de Sediles. Ángel San Vicente ha documentado este retablo, al que corresponde esta escultura, como obra importantísima de los escultores renacentistas Damián Forment y Juan de Moreto, realizada entre 1534 y 1536. Aún merecen destacarse una Inmaculada, óleo sobre lienzo del siglo XVIII, la carpintería de puertas y calajes de la sacristía, y una notable colección de platería barroca.

-Conventos. Derribado el convento e iglesia de dominicas, como se ha dicho, todavía se conserva en pie la iglesia de otro convento derruido en parte, el de San Benito. La iglesia del convento de San Benito centra el interés artístico en la decoración de yeserías barroco-mudéjares, que decoran la cúpula del presbiterio y la capilla de San Íñigo y las bovedas de la nave. Esta decoración es característica del barroco aragonés, constituyendo esta iglesia un ejemplo notable y de primer orden dentro del siglo XVII. La iglesia, de propiedad municipal, está siendo restaurada para convertirla en auditorio, mientras que los restos del convento se transformarán en hospedería. Entre la iglesia y el futuro hostal, se conservan los restos de una primitiva iglesa protogótica del siglo XIII. De la desaparecida iglesia de dominicas procede la escultura orante del obispo José de Palafox, hoy en el Museo de Arte Sacro, y recientemente documentada por Vicente González Hernández como obra del escultor zaragozano Francisco Franco, realizada en 1648-49. Lo más interesante de la iglesia del convento de capuchinas son tres retablos de pintura, al óleo sobre lienzo, que ocupan el presbiterio y los brazos del crucero, dedicados a la Asunción de la Virgen, el mayor, y a San José y a los Santos Francisco y Clara, los laterales, obra firmada por el pintor zaragozano Jerónimo Secano y fechada en 1683, de gran interés para la pintura aragonesa del último tercio del siglo XVII

Ante la abrumadora importancia de la arquitectura religiosa, que ni siquiera ha podido enumerarse por lo que respecta a otros edificios religiosos, ermitas, etc., palidece el interés de la arquitectura civil, que no alcanza la categoría de la anterior. Deben citarse, no obstante, la casa de los Sesé, en la calle Gotor, de la segunda mitad del siglo XVI, con característica galería aragonesa, alero notable y rejería artística en balcones; también la de los Pujadas de Vezlope, de la misma época, en la calle Amparados. A este momento de fines del XVI corresponde la monumental puerta de Terrer, con sus dos característicos torreones semicilíndricos, flanqueando el arco de entrada, rebajado; con ella forma conjunto ambiental la fuente, actualmente de ocho caños, labrada en 1598, y trasladada aquí desde las proximidades de la puerta de Alcántara, en la margen derecha del Jalón, donde estaba su emplazamiento original. Ya neoclásico, de comienzos del siglo XIX, es el palacio del barón de Warsage, en la calle Dato (vulgarmente, Rúa). Muy sobrio es el palacio episcopal, emplazado en el solar de la antigua zuda musulmana, y construido por el obispo Francisco Porro, y en la actualidad sede del Museo de Arte Sacro, donde se ha reunido desde 1971 una espléndida colección de arte religioso, integrada por el tesoro de las iglesias bilbilitanas y de la Comunidad, en parte ya mencionado. Otro Museo de gran interés, el Arqueológico, con los restos procedentes de las excavaciones de Bilbilis, realizadas por Manuel Martín-Bueno, está instalado en la Casa de la Cultura, antiguo palacio de la Comunidad, que fue totalmente reedificado a principios del siglo XIX. Algunos de estos edificios se encuentran actualmente en fase de restauración, como ocurre con la puerta de Terrer, que pasará a albergar el Centro de Estudios Bilbilitanos; con el Palacio de Pujades, donde había riesgo de desprendimiento de parte del alero; o con la histórica Casa Consistorial, que se convertirá en sede de la Oficina Delegada del Ejecutivo. Por otra parte, en 1997 el Consistorio puso en marcha un plan de reforma del casco antiguo, que comenzó con la rehabilitación de los barrios altos, el de la Consolación (antigua judería) y el de la Puerta de Soria, así como de la Rúa de Dato para continuar con el barrio de San Antonio.

• Bibliog.:
Borrás Gualis, Gonzalo M. y López Sampedro, Germán: Guía monumental y artística de Calatayud; Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1975 (con amplia bibliografía).
Rubio Semper, Agustín: Estudio documental de las artes en la Comunidad de Calatayud durante el siglo XVII; Zaragoza, Institución "Fernando el Católico", 1980.

Música: La documentación para su historia musical es muy escasa, si bien por indicios se entrevé su importancia. La colegial de Santa María guarda un valiosísimo Pontificales Ordinis Liber, de los siglos XIII-XIV, con numerosas melodías gregorianas, que resume el esplendor de su liturgia y música en aquellos siglos. En la tabla gótica de la Coronación, hoy en el Museo Diocesano, músicos tañendo laúd, doble flauta, arpa, y flauta con tambor hacen presente la música en la vida bilbilitana del siglo XV.

La aplicación de un canonicato en favor de los cantores de la capilla de música Buscar voz... de Santa María en 1515, da fe de la existencia de la misma desde antiguo. Su primer maestro conocido es el celebérrimo Juan de Olorón, en 1545, que regirá la capilla de Huesca desde 1551 a 1566. En 1562 lo es Melchor Castrillo, que pasará al magisterio de la colegial de Daroca Buscar voz.... En 1581 el maestro es Juan Ximénez, en el cargo hasta 1588. Le sucede Luis de Arbeloa, que muere en el mismo año. Urbán de Vargas rige esta capilla en 1637 y 1638. En 1776 es maestro Miguel Palacín; José Almazán, en 1791; Juan C. Coley, en 1792; en el mismo año lo es Juan Iturralde; Florentino Rosellat, de 1818 a 1824; Nicolás Ledesma, en 1824; Ángel Sánchez, en 1825 y José Preciado en 1864.

Esta capilla contaba en el s. XVI con seis infantes y cuatro cantores. La documentación habla de sus ministriles Buscar voz..., bajón, trompeta, sacabuche, chirimías y otras flautas, y hasta de las medievales vihuelas de arco. Las representaciones sacras populares en Santa María, como Las historias que hizo la iglesia en la fiesta del Corpore Christi el año 1438, se mantienen en 1500, según la cuenta de lo que costaron, y perduran aún en 1545.

Capilla de música también tuvo, por lo menos en el siglo XVI, la entonces iglesia colegial de Nuestra Señora de la Peña, de cuyo bajón se nos habla, de sus infantes y cantores y de la adquisición de obras de Morales. La documentación de la iglesia de San Pedro de los Francos muestra sus numerosos libros litúrgicos Buscar voz... musicales. Códices polifónicos y variada música de los siglos XVIII y XIX guardan hoy el archivo de Santa María y el del Santo Sepulcro, cuya documentación se halla fuera de Calatayud. Está por estudiar la historia de la música en San Andrés y en San Juan, y en otras iglesias y conventos desaparecidos.

Es de tener muy en cuenta el tema de los órganos. En 1463, García Bailo construye un órgano Buscar voz... para Santa María, de la que ya era organista Mallén, probablemente padre de Pascual de Mallén, asimismo tañedor en dicha iglesia y reconocido organero, que en 1496 construye uno nuevo para la misma. Plantará allí otro nuevo el organero Silvestre Thomás Buscar voz..., en 1762; el que perfeccionará en 1864 Juan Lorenzano. San Andrés tendrá órgano ya en 1464, construido también por García Bailo. De 1498 es el primer órgano que conocemos en la ermita de la Peña. Gonzalvo de Córdoba construirá uno para la misma en 1523; y en 1536 se puso uno nuevo en la capilla de Nuestra Señora de la Blanca de dicha ermita. El de San Pedro de los Francos consta desde 1600, en que Guillaume de Lupe Buscar voz... lo arregla; Francisco Sesma lo perfeccionará en 1700 y lo mismo hará en 1774 Francisco Turull. De las iglesias desaparecidas, la de San Juan de Vallupié tuvo uno construido por Juan de Córdoba Buscar voz... en 1504. Y el monasterio del Carmen otro de Hernando de Córdoba de 1555.

Entre los importantes hitos musicales de Calatayud, cuya historia musical queda por hacer, figuran José Nebra Buscar voz..., organista en la ciudad en 1679, y sus cuatro hijos, importantes músicos, oriundos todos de Calatayud. Y Juan Gómez de Navas, reputado músico bilbilitano fallecido en Madrid en 1719. (Ver Calatayud, Archivos Musicales de Buscar voz...).

• Bibliog.:
Gállego Gállego, A.: "Datos sobre la Música en la Colegial de Calatayud (ss. XVIII-XIX)"; Tesoro sacro musical, 2, 1978.
Calahorra Martínez, P.: La música en Zaragoza en los siglos XVI y XVII. I. Organistas, organeros y órganos; Zaragoza, 1977.
Preciado, D.: "Joaquín Nebra (1709-1782) 52 años de organista en La Seo de Zaragoza"; Tesoro sacro musical, 1 y 2, 1977.

 

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