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Teruel, provincia de

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 03/03/2010

Es la prov. meridional de Aragón, con una extensión de 14.804 km.2; limita al norte con la prov. de Zaragoza, al este con las de Tarragona y Castellón, al sur con Valencia y Cuenca y al oeste con Guadalajara.

Geomorfología: Está formada por dos unidades de relieve de desigual extensión, correspondientes al valle del Ebro y al Sistema Ibérico Buscar voz.... La primera, en el extremo nororiental, constituye el Bajo Aragón Buscar voz... y sus tierras llanas, desarrolladas entre los 200 y los 600 m. de alt., suponen una sexta parte del territorio provincial; el resto corresponde a las parameras, sierras, macizos y valles de la Cordillera Ibérica. El Bajo Aragón o Tierra Baja turolense es una porción de la depresión del Ebro donde los materiales sedimentarios oligomiocenos han sido individualizados por los ríos Aguas Vivas Buscar voz..., Martín Buscar voz..., Guadalope Buscar voz... y Matarraña Buscar voz...; los interfluvios registran claros fenómenos de endorreísmo Buscar voz... con lagunas y «estancas».

El Sistema Ibérico turolense, a diferencia del zaragozano, no presenta unas alineaciones nítidas; se trata de tierras elevadas (de 1.000 a 2.000 m. por lo general), pero aplanadas y macizas sin dar una sensación de montaña al viajero; más bien parece, cuando se vienen del sur, que se continúa en la Meseta. La causa de la sucesión de parameras y macizos que se contemplan en la «Sierra» turolense estriba en la activa erosión desarrollada sobre la cordillera tras su formación, que acabó formando una gran superficie de erosión. Otra sensible diferencia entre este sector ibérico y el zaragozano se da en los afloramientos litológicos serranos, que en Teruel son predominantemente calcáreos y de edad mesozoica. El mapa geológico nos puede ayudar a esquematizar el relieve serrano turolense a partir de las depresiones terciarias: la más notoria es la de Calamocha-Teruel, prolongación de la depresión tectónica Calatayud-Daroca, drenada por el Jiloca Buscar voz... al noreste y por el Turia Buscar voz... hacia el sur de Teruel; al norte la depresión recorrida por el Alfambra Buscar voz... completa la Y que permite esquematizar la homogénea topografía turolense. Al suroeste de la depresión por amplios escalones se alcanzan las cumbres de las sierras de Albarracín Buscar voz... por encima de los 1.800 m., al sureste se superan los 2.000 m. en la serranía de Javalambre Buscar voz... y pasado el Mijares Buscar voz..., al este de Teruel, se llega a la sierra de Gúdar Buscar voz... (2.204 m.) de transición al Maestrazgo Buscar voz....

Clima y vegetación: De las tres provincias aragonesas es la turolense la de clima Buscar voz... más adverso, tanto para la vida humana como para la actividad económica: los inviernos son fríos, largos y rigurosos, los veranos secos y calurosos. Evidentemente hay matices: en el Bajo Aragón el problema fundamental es la aridez, en la sierra las bajas temperaturas.

Las precipitaciones medias anuales dan valores por debajo de los 300 mm. en el Bajo Aragón, alrededor de los 360 mm. en Teruel y de 400 mm. en el Alto Jiloca Buscar voz...; al ascender a los macizos y parameras aumentan las precipitaciones, pero además de la altitud influye la exposición a los vientos húmedos del Mediterráneo: en las cumbres bien expuestas de Albarracín, Gúdar y Javalambre se superan los 1.000 mm. Las lluvias en las tierras bajas y valles —que son las zonas útiles desde el punto de vista agrícola— además de escasas son irregulares, mal repartidas a lo largo del año, muchas veces de origen tormentoso y sometidas a una intensa evaporación en el estío, lo que acentúa la aridez Buscar voz.... Las temperaturas están afectadas por la continentalidad en todo Teruel, de modo que las diferencias entre el invierno y el verano son acusadas; pero también en este aspecto hay matices, mientras que la temperatura media en el Bajo Aragón llega a los 15 °, en la capital Buscar voz... no llega a los 12 °, en Calamocha Buscar voz... es de 10,5 ° y en Aliaga Buscar voz... de 8,7 °; en enero la temperatura media de las altas sierras es de 0 °, en las depresiones intramontanas inferior a los 2 ° y en el Bajo Aragón de 5 °; en julio la temperatura de las altas sierras asciende a los 17 °, en las depresiones a los 20 ° y en el Bajo Aragón a los 23 °.

Pero por encima de estos valores medios está la realidad diaria: las temperaturas bajo cero son excesivamente frecuentes y temidas por los fruticultores en las vegas intramontanas, las carreteras heladas aíslan repetidamente muchos pueblos de la prov. de Teruel. Sólo el fresco verano de las serranías constituye un factor positivo de cara al turismo levantino.

La gradación climática se aprecia en la vegetación arbórea, muy castigada por las talas Buscar voz..., especialmente abusivas en el siglo XIX: aclareo del bosque por parte de los pastores, madera para las ferrerías, leña para el carboneo, etc. En las cumbres domina el pino Buscar voz... silvestre, más abajo el pinaster y el quejigo; en las tierras más bajas predomina la encina Buscar voz..., que alterna con la sabina Buscar voz... en las áreas más continentalizadas.

Economía: Está situada en el interior y parte oriental de la Península, ocupando la zona meridional de Aragón; con una extensión de 14.803 km.2, equivale al 2,94 % del territorio nacional; se halla formada fundamentalmente por terrenos ásperos y montañosos. Está limitada por el contorno que forman la laguna de Gallocanta Buscar voz..., sierra de San Martín, Campo Romanos, sierra de Arcos Buscar voz..., río Algás Buscar voz..., loma de Fontanella, Peñagolosa, Cabeza de los Perros, sierras Cumbres y Sabinas, contrafuertes de Javalambre, pico Ocejón, río Tajo, cerro de San Felipe, Muela de San Juan, sierra del Tremedal y sierra Menera Buscar voz...; este contorno la separa de las provincias de Zaragoza, Tarragona, Castellón, Valencia, Cuenca y Guadalajara.

En esta prov. se presentan con más intensidad los rasgos de subdesarrollo socioeconómico que caracterizan a la periferia aragonesa. A su infraestructura poco favorable —suelo por lo general de baja calidad, lluvias escasas, temperaturas frías, grandes superficies improductivas, etc.— se añade una utilización típica de colonialismo interior Buscar voz... de sus recursos mineros Buscar voz..., su ahorro o su agricultura Buscar voz..., que sumergen a la prov. en una preocupante situación a la que no es fácil encontrar salida dentro de las actuales coordenadas socioeconómicas.

Referencias obligadas en una primera caracterización económica de la prov. son las siguientes: en primer lugar, de sus 236 municipios existentes en 1970, sólo 21 tenían sus cascos urbanos emplazados por debajo de los 500 metros y 152 sobrepasan los 1.000 m. de alt., lo cual nos da una idea de las dificultades que en cuanto a comunicaciones y condiciones agrarias presenta su territorio. En segundo lugar, en Teruel se produce con fuerte intensidad un proceso migratorio por el que abandonaron la prov. 185.564 personas desde 1900 a 1970, y durante la década de los setenta se alcanza un saldo migratorio negativo de 16.827 hab. En 1980, la población provincial era de 153.181 hab., lo cual representaba una densidad de 10,3 hab./km.2 y apenas 9’24 hab/km.2 en 1998.

En tercer lugar existe tradicionalmente un predominio de las actividades agrarias mineras y comerciales (esta última en Teruel capital), que determinan la producción provincial la cual se sitúa en uno de los lugares más bajos del país.

Como resultado de estas y otras características peculiares de la economía turolense, su precaria situación queda patente en el cuadro de macromagnitudes de la provincia.

Población Buscar voz...: Al analizar la variación de las estadísticas demográficas pertenecientes a la prov. de Teruel, un hecho importante se pone de relieve: la pérdida de población a lo largo de este siglo, lo que es debido fundamentalmente a la emigración de sus habitantes junto al acusado descenso de su crecimiento natural.

Mientras que en el período comprendido entre los años 1900-1980 España casi duplica la cifra de sus hab., la prov. de Teruel ha sufrido un descenso progresivo y más acusado en los años 60, pasando de los 246.001 hab. que la ocupaban en 1900 a los 136.840 en 1998, lo que supone una pérdida de población del 44% en dicho período. Las cifras han remontado pese a ser todavía bajas en los albores del siglo XXI con 146.324 hab. en 2008.

Su distribución espacial queda reflejada en las cifras de densidad, que distan mucho de la media nacional (79’8 hab./km.2 en 1998) y que sitúan a Teruel en el puesto 49 respecto a las 50 provincias españolas. A nivel comarcal, las densidades oscilan (censo de 1998) entre los 23'1 hab./km.2 del Bajo Aragón Buscar voz..., los 17'1 hab/km.2 de Andorra-Sierra de Arcos Buscar voz... y los apenas 3'1 hab/km.2 del Maestrazgo Buscar voz..., estas últimas cifras son semejantes al resto de comarcas montañosas Gúdar-Javalambre Buscar voz... (3'7 hab/km.2) o Albarracín Buscar voz... (3'5 hab/km.2).

En cuanto a la distribución de la población por sectores económicos, si analizamos la evolución temporal del porcentaje de población activa ocupada en cada una de ellos, se observa la progresiva pérdida de importancia del porcentaje ocupado en el sector primario en favor del sector industrial y, sobre todo, del sector servicios. A pesar de esta tendencia que refleja los datos a nivel provincial, la agricultura y ganadería es la única actividad en muchos municipios de la provincia.

Sector Primario: Las actividades del sector primario (agrícolas, ganaderas y forestales) tienen gran relevancia y peso fundamental en la economía turolense. Ello lo prueba el que en 1998, la producción agraria era de 43.637 millones de pesetas (10.049 millones en 1977).

Una primera visión de la distribución general de la tierra nos permite tener una idea de los posibles aprovechamientos económicos en este sector, determinados por las características propias de la prov. Así, en miles de Ha., la tierra se repartía del siguiente modo: a) tierras de cultivo, 433.283 ha b) prados y pastizales, 409.355 ha c) terreno forestal, 401.833 ha y d) otras superficies, 23.586 ha.

Las tierras más versátiles son aquellas en que ha sido posible transformar el secano en regadío; es decir la comarca del Bajo Aragón (Alcañiz) y los cursos bajos de los ríos Martín, Guadalope y Matarraña. En estas comarcas la agricultura alcanza altos niveles de rentabilidad, frutas y hotalizas en las zonas regadas y cereales y sobre todo olivo en el secano. Unas y otras se ven favorecidas por un clima más benigno que el resto de la provincia y por hallarse a una altitud inferior a los 800 metros. Si exceptuamos este espacio conocido como Bajo Aragón Turolense, el resto de la provincia se halla por encima de los 1.000 metros de altitud, tratándose de un altiplano de clima muy riguroso con grandes oscilaciones térmicas e inviernos muy largos y fríos. Todos estos son factores negativos para el desarrollo agrícola, donde sólo es posible el cultivo de cereal en secano. La vega del Jiloca (que vierte al Ebro) junto a las cuencas del Turia y Mijares (que vierten directamente al litoral mediterráneo) son los únicos enclaves con posibilidades de desarrollar una agricultura diversificada.

Respecto a la cabaña ganadera, ésta aporta el 45% de la producción final agraria, un porcentaje muy semejante al del subsector agrícola. El ovino es la especie ganadera más extendida, seguido del porcino que ha tenido un fuerte impulso a partir de la década de los ochenta. Ambas especies están por encima de la media aragonesa e incluso la estatal. El bovino mantiene la media aragonesa, pero no la nacional.

Otro aspecto a tener en cuenta es la gran cantidad de terreno susceptible de aprovechamiento forestal, siendo el 22 % de la superficie geográfica provincial bosque, y el 57 % terreno potencialmente forestal, situándose en lo relativo a este tema por encima de la media regional y nacional. La producción forestal en 1998 estaba valorada en 1.690 millones de pesetas que representan el 53% del conjunto de la Comunidad Autónoma.

La industria agroalimentaria no es muy relevante en esta prov., en contraste con el nivel de las otras dos provincias aragonesas. Sólo algunos centros instalados en Calamocha Buscar voz..., Alcañiz Buscar voz..., Teruel Buscar voz..., Santa Eulalia Buscar voz... y Monreal Buscar voz..., presentan alguna consideración en este sentido.

Industria: El sector industrial en la prov. de Teruel ocupaba en 1977 a 17.954 personas lo que suponía el 31,5 % sobre el empleo total. En 1998 se mantienen estas cifras 17.698 empleos (ver tabla adjunta) que representan el 34% del conjunto de población ocupada. Las zonas industriales son fundamentalmente las Cuencas Mineras Buscar voz... (Andorra Buscar voz..., Utrillas Buscar voz..., Montalbán Buscar voz..., Escucha Buscar voz...), la comarca del Bajo Aragón en torno a Alcañiz y la capital provincial. Desde Teruel capital la industria se ha ido extendiendo a lo largo del Jiloca hasta Calamocha, en municipios como Cella Buscar voz... o Monreal del Campo.

En términos generales puede afirmarse que la dinámica del sector industrial turolense ha sido pobre, aunque hay que tener en cuenta que el escaso incremento de población empleada en dicho sector se debe también al retroceso general del número total de empleos.

El Valor Añadido Bruto industrial ha crecido en el período de 1955 a 1977 pasando de 853 millones de pesetas a 10.681 millones en el último año considerado. Cifra que en 1998 se había incrementado hasta los 127.070 (industria más construcción), representando más del 43% del valor añadido provincial. La participación del VAB industrial (1977) en el VAB provincial resultaba ser de un 33 % frente al 31 % de participación del sector primario y del 36 % del sector servicios.

La división por ramas industriales, reflejada en el cuadro adjunto, nos muestra la importancia de los productos energéticos (minería), agricultura, alimentación y servicios en la participación del V.A.B. turolense. El subsector energético que ocupaba 3.584 personas ha tenido en la prov. de Teruel, hasta 1979, un desarrollo mantenido en contraste con la crisis de otros sectores. Causa de este desarrollo ha sido la construcción de la central térmica «Teruel» y la reconversión a carbón de industrias de alto consumo energético. No obstante, en estos momentos ha entrado en una profunda reestructuración (ver carbón Buscar voz..., cuencas mineras Buscar voz..., minería Buscar voz..., Plan Minería Buscar voz...) debido al bajo rendimiento de los recursos mineros.

Servicios: El sector servicios —o sector terciario—, que comprende los equipamientos en transportes, comercio, banca, vivienda administración, comunicaciones, enseñanza, sanidad, hostelería y otros, ocupaba en 1980 a 13.700 personas y en 1998 a 24.741 lo cual suponía el 29 % del empleo provincial en 1980 y un 48% en 1998. Con datos referidos a 1998, se tuvo una producción bruta del sector de 190.139 millones de ptas., lo cual significaba el 35 % de la producción total de Teruel. Esto nos muestra el importante peso que tiene dicho sector.

 

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