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Urbanismo romano

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 02/09/2010

La cultura romana Buscar voz... no fue la primera en la antigüedad en desarrollar formas urbanas complejas. De cualquier manera, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que el desarrollo de las ciudades romanas fue crucial para la evolución urbanística de los centros del Occidente mediterráneo. La civilización romana fue principalmente urbana, y esto no podía ser de otro modo, puesto que los orígenes de su dominio están fuertemente enraizados en el desarrollo de la ciudad por antonomasia: Roma. Así, la concepción de lo urbano en Roma nace como una reproducción de esquemas que subyacían latentes desde sus propios orígenes —lo etrusco, por ejemplo— o que se fueron tomando y adaptando de aquellos lugares que la civilización romana pasaba a dominar, como Grecia o las ciudades helenísticas de Anatolia. Puede que la originalidad romana estribe en la feliz unión conseguida entre dos nociones: la de ciudad, por un lado, la de Estado, por otro, y su reproducción celular en los territorios dominados, como elemento de cohesión. El urbanismo romano no hace tabla rasa de lo anterior. De tal forma, podemos distinguir dos tipos de ciudades: aquéllas que aprovechan el emplazamiento de otras anteriores y las de nueva planta. En el primer caso, la impronta de lo romano se deja sentir de forma localizada en la inclusión de nuevas formas en las viviendas, en la incorporación de elementos de servicios como distribución de aguas, cloacas, o algunos edificios públicos y, dependiendo de la importancia de la ciudad, en el desarrollo de planes parciales o proyectos arquitectónicos más complejos como la construcción de foros, edificios de espectáculos o reordenaciones más o menos profundas de los trazados de las calles.

En el caso de las ciudades ex novo los planteamientos urbanísticos son diferentes. En primer lugar, el solar elegido para el emplazamiento de la nueva ciudad debe reunir una serie de características, entre las que prevalecen, ante todo, los criterios estratégicos, ya sean éstos militares o políticos; tras ellos, tanto en el tiempo como en el orden de importancia, siguen las razones económicas, ya que la ciudad será cabeza de un territorium que dependerá de ella jurídica, política y económicamente.

El planeamiento urbanístico será fruto de unos esquemas previos que se aplicarán hasta los límites de lo razonable, siempre dependiendo de las condiciones topográficas que no resultan en todos los casos homogéneas al actuar en primera instancia otros factores que los geográficos a la hora de elegir la localización de la ciudad.

Las costumbres romanas de fundación de una ciudad (inauguratio) exigían que ésta se localizara dentro de un espacio (pomerium) delimitado por un sacerdote con un arado tirado por dos novillos (sulcus primigenius). Dentro de este espacio, las ciudades se ordenan con dos ejes sensiblemente orientados norte-sur (cardo maximus) y este-oeste (decumanus maximus). La disposición de calles paralelas a estos ejes (cardines y decumani) darán origen a las manzanas de las casas (insulae), en donde se construirá a veces reuniendo varias de estas insulae con el propósito de habilitar espacios mayores para la instalación de los edificios públicos como teatros, termas o foros.

El impacto del urbanismo romano en Aragón fue muy notorio. Por un lado, la presencia de Roma se dejó sentir en algunos poblados indígenas Buscar voz... que fueron desalojados de los cerros que ocupaban reinstalándose en llanos de peor defensa, como, por ejemplo, ocurrió con el poblado de la Corona Buscar voz... de Fuentes de Ebro. En otros casos los cambios fueron menos traumáticos y progresivos.

Realmente es bastante poco lo que conocemos del urbanismo romano aragonés, aunque los nuevos datos no dejan de aparecer haciendo, en este sentido, que el futuro sea esperanzador. Siguiendo la tónica general, podemos distinguir dos tipos de ciudades: las de nueva planta, como Caesaraugusta Buscar voz... y la Colonia Victrix Iulia Lepida (Celsa Buscar voz...), y las indígenas que perviven, como Azaila Buscar voz..., Los Bañales Buscar voz..., Bilbilis Buscar voz..., Osca Buscar voz..., Turiaso Buscar voz..., etc.

De las primeras podría ser modelo Caesaraugusta, cuyo antiguo trazado se conserva, en parte, en el casco viejo de la ciudad, sobre todo en lo que respecta a su perímetro ya que las calles se han venido modificando con el paso de los siglos. No obstante, es posible señalar que la ciudad se ordenaba, como era usual, con dos ejes principales, uno norte-sur (el cardo máximo, cuya localización varía según los autores, para unos desde el Ayuntamiento hasta la calle de los Santos Mártires, para otros desde el puente de Piedra, respetando en parte el trazado de la calle Don Jaime) y otro este-oeste (el decumanu máximo, que sigue la orientación y el trazado de, entre otras, la calle Mayor).

Por lo demás, los datos sobre viviendas o sobre edificios públicos son bastante escasos, excepción hecha del teatro que fue descubierto y comenzado a excavar en fechas recientes. Quizás el estudio de la red de cloacas de la ciudad sea uno de los datos más relevantes con los que contamos para la restitución de la red de las calles.

No hay duda de que la Zaragoza romana se ordenó desde el principio como si de una ciudad de nueva planta se tratase, al margen de si el poblado ibérico precedente, del que nos habla Estrabón Buscar voz..., Salduie Buscar voz..., se encontraba comprendido dentro de la ciudad antigua o, eventualmente, cerca de ella.

Las ciudades que siendo indígenas perviven dentro de la época romana son mucho más numerosas, como es lógico y ya hemos visto, aunque no por ello estén mejor conocidas. Algunas como Azaila o Botorrita Buscar voz... tuvieron una vida bastante breve dentro del mundo romano y no llegaron a época imperial más que, en el mejor de los casos, como reductos marginales de habitación a los que ya no podemos denominar ciudades. En Azaila es posible observar cómo el urbanismo prerromano no ortogonal se mantiene durante la República junto con algunos añadidos típicamente romanos, como las termas, que deben pertenecer ya al siglo I a.C.

Otros tuvieron una duración mayor, como Arcobriga Buscar voz..., llegando incluso hasta nuestros días, como, por ejemplo, Osca. Este tipo de ciudades debió de cambiar radicalmente de aspecto bajo el dominio romano, aunque son pocos los datos arqueológicos que tenemos al respecto.

Algunos casos son mejor conocidos y en ellos la impronta de lo romano es importantísima. En Bilbilis y aunque los determinismos topográficos hacían muy difícil la aplicación de unos esquemas previos ortogonales, las remodelaciones urbanas fueron fortísimas. La aplicación en este núcleo de población de planes urbanísticos sectoriales y, hasta cierto punto, unitarios, debió de cambiar radicalmente el aspecto de la ciudad. Templo Buscar voz..., foro Buscar voz... y teatro Buscar voz... se articularon en una zona privilegiada de la ciudad constituyendo un centro urbano alrededor del cual giraría toda la actividad. Edificios públicos y privados de calidad, red de almacenamiento y distribución de aguas, complejos de baños Buscar voz... e inevitables remodelaciones de terrazas debieron contribuir de forma decisiva no sólo a cambiar el paisaje urbano sino también la forma de vida de los bilbilitanos. Lo romano no pudo reproducir aquí un modelo regular clásico, sino que adaptó unos esquemas de urbanismo en terraza que, por otra parte, no son extraños a concepciones no menos clásicas del mundo mediterráneo.

La localización de núcleos modernos de población sobre los antiguos hace que los estudios sobre las cuestiones urbanísticas sean lentas, laboriosas y sujetas a múltiples determinismos que dificultan su progreso de forma pareja en todos los campos.

• Bibliog.:
Beltrán Lloris, M.: Arqueología e Historia de las ciudades antiguas del Cabezo de Alcalá de Azaila; Zaragoza, 1976.
Id., et alii: Colonia Victrix Iulia Lepida Celsa (Velilla de Ebro, Zaragoza). La arquitectura de la «Casa de los Delfines»; Zaragoza, 1984.
Beltrán Martínez, A.: Aragón y los principios de su historia; Zaragoza, 1974.
Lostal Pros, J.: Arqueología del Aragón romano; Zaragoza, 1980.
Martín-Bueno, M.: Bilbilis. Estudio histórico-arqueológico; Zaragoza, 1975.
Id.: Aragón arqueológico. Sus rutas; Zaragoza, 1977.
Varios: Atlas de Prehistoria y Arqueología aragonesa; Zaragoza, 1980.

 

Monográficos

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Aragón perteneció al Imperio Romano. Conoce como lo vivieron los aragoneses.

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Plano de Caesaraugusta...Plano de Caesaraugusta

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