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Transición democrática

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 21/06/2011

La asunción de la Jefatura del Estado por parte del hasta entonces príncipe de España, Juan Carlos de Borbón Buscar voz..., tras la muerte del general Franco Buscar voz..., no crea de inmediato en Aragón —como no lo crea en el resto del Estado español—un rotundo punto de inflexión o de ruptura en la dinámica política y social del momento. Por el contrario, el inicio de su reinado hay que situarlo dentro del largo proceso de cambio que arranca de la última etapa franquista y entra, aún inconcluso, en la década de los 80; proceso conocido como «transición democrática».

Así pues, en el momento del relevo en la Jefatura del Estado, Aragón está inmerso en una dinámica políticosocial que, sigue la línea de lo que ocurre en el resto del Estado. En el momento de la muerte del general Franco, las fuerzas políticas y sindicales democráticas aragonesas se encuentran más o menos alineadas en dos grandes organismos unitarios perfilados a lo largo de 1975: la Junta Democrática Buscar voz... y la Plataforma de Convergencia Democrática Buscar voz..., más tarde unificadas en Coordinación Democrática de Aragón Buscar voz.... El manifiesto conjunto hecho público por ambos organismos con presencia en Aragón pocos días después de la muerte de Franco indica claramente la existencia de una fuerte tendencia a la liquidación del franquismo y la instauración de un sistema democrático de gobierno.

No todo gira, sin embargo, en torno a los partidos y centrales sindicales que, operan en Aragón en el momento mismo de la llegada de Juan Carlos a la Jefatura del Estado. Ya en 1972 diversos grupos o sectores sociales (vecinales, juveniles, religiosos, etc.), en unión de determinados partidos y sindicatos democráticos, habían constituido la Comisión Aragonesa Pro Alternativa Democrática Buscar voz... (CAPAD). Este organismo sería, prácticamente, precedente inmediato de otra plataforma de oposición a la continuación del Régimen que salta a la luz en los primeros meses del reinado de Juan Carlos I: se trata de la Asamblea de Profesionales Demócratas de Aragón, constituida en diciembre de 1976 (prólogo de una nonata Asamblea de Aragón) y que desempeñará un importante papel en la creación de cierto clima ciudadano a favor de la ruptura democrática. (Determinados integrantes de esta Asamblea volverán a tener un destacado protagonismo en momentos electorales, bien urgiendo la creación de candidaturas unitarias —caso de la Candidatura Aragonesa de Unidad Democrática Buscar voz...—, bien delineando candidaturas independientes, bien, en último extremo, incorporándose a las listas electorales de determinados partidos.)

1. El año 1976: En el contexto de fuertes y frecuentes movilizaciones populares de muy distintas motivaciones —más adelante analizadas—, las campañas pro amnistía proliferan a lo largo de todo el año. Es también el año clave para el único partido de izquierda de estricta obediencia regional, el Partido Socialista Aragonés Buscar voz... (PSA) que en el mes de noviembre se consolida y amplía a través de las Jornadas de Unificación. Pero 1976 es, sobre todo, el año de la lucha por la Autonomía de Aragón Buscar voz....

Por ser el año que, a nuestro entender, marca con alguna precisión la frontera entre la situación política de 1975 y la que se crea a raíz de las elecciones generales de 1977 Buscar voz..., juzgamos oportuno relacionar los hitos fundamentales que la dinámica políticosocial de este período señala:

En el terreno sindical: Comisiones Obreras Buscar voz... experimenta un notable paso adelante a raíz de la unificación de los distintos grupos así denominados en un solo colectivo, «Intercomisiones», y protagoniza un hecho histórico: su «salida a la luz», su presentación ante la opinión pública a través del llamado «Manifiesto de los Cien». Por su parte, la Unión General de Trabajadores Buscar voz... (UGT) inicia un tímido pero vertiginoso proceso de reconstrucción después de los duros golpes sufridos en los años 40, proceso que vendrá a fortalecerse con la ventajosa situación política que para el Partido Socialista Obrero Español Buscar voz... se abre tras las elecciones generales de 1977. Será, sin embargo, en el sindicalismo campesino en el que se produzcan las más decisivas novedades. La llamada «guerra del maíz» —prólogo, a su vez, de otra extendida a todo el ámbito nacional, la «guerra de los tractores»— sentó las bases de un incipiente sindicalismo agrario Buscar voz... al margen de la vertical estructura de las Hermandades de Labradores y Ganaderos Buscar voz.... Es precisamente en este momento cuando las Comisiones Campesinas de los distintos partidos que tienen presencia en el campo aragonés, deciden abrir un proceso de unificación que cristalizará, un año después, en la creación de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón Buscar voz....

En el terreno político: El panorama político, evidentemente vigorizado por la ya aludida eclosión y fortalecimiento del PSA, se amplía con la implantación en Aragón de la Organización Revolucionaria de Trabajadores Buscar voz... (ORT) y la incipiente presencia del Partido del Trabajo de España Buscar voz... (PTE), constituido como tal el año anterior y al año siguiente fortalecido tras la entrada en él del Partido Comunista de Unificación. Otra organización socialista, el Partido Socialista Popular Buscar voz... (PSP) —nacido a la política nacional a mediados de los 60 a partir del Partido Socialista del Interior— va a dar señales de relativa vitalidad comenzando negociaciones con el PSA que culminan, un año después, en la candidatura conjunta de Unidad Socialista al Congreso por Zaragoza. Los militantes del Partido Carlista Aragonés Buscar voz... —que, desde la expulsión de su presidente, Carlos Hugo, de España en 1968, se apartaron del carlismo tradicional para entrar en una línea de socialismo autonomista y autogestionario—, dieron, a lo largo del año, repetidas muestras de vitalidad política, sobre todo en el terreno autonómico (en el que, un año más tarde, intentarán jugar su baza negociando una coalición electoral —luego fracasada— con el Movimiento Comunista de Aragón Buscar voz..., MCA, en la candidatura Frente Autonomista Aragonés). Año también de búsqueda de espacio política para el MCA, partido que, bajo las siglas MCE, había hecho su aparición en Zaragoza en 1972, año en que culmina el proceso de unificación de la Organización Comunista de Zaragoza (OCZ) con el Frente de Liberación Popular (FLP) y diversos grupos obreros autónomos. El MCE había entrado en 1975 en CC.OO. y, con notable presencia en el mundo universitario, estuvo en la génesis de los Comités de Estudiantes Revolucionarios de Zaragoza (CERZ).

En cuanto a los sectores de centro y derecha tardaron más en reaccionar ante la nueva situación y sólo en los meses inmediatamente anteriores a las elecciones generales de 1977 dieron muestras de cierta vitalidad. Los sectores democristianos, por ejemplo, aparecieron muy tímidamente a lo largo de 1976, a través de un confuso conglomerado formado por la Alianza Democrática Aragonesa (ADA) y la Unión Demócrata Cristiana Aragonesa (UDCA). Otro grupo democristiano, el surgido en torno a Izquierda Democrática dio muestras de mayor progresismo, aunque obtuvo un rotundo fracaso en las elecciones generales del siguiente año. También los autodenominados sectores liberales dieron alguna que otra muestra de su presencia a lo largo de 1976; pero, tanto por su escasa implantación como por su confusa morfología —en vísperas de las elecciones, cinco tendencias se aglutinaron en torno a un único colectivo, Alianza Liberal—, desaparecieron rápidamente del panorama político aragonés tras una holgada derrota electoral. Por su parte, los por entonces considerados sectores socialdemócratas reaccionaron tardíamente y sin una clara visión de conjunto, toda vez que las dos formaciones que se fueron perfilando a lo largo de este año —el Partido Social Demócrata Aragonés (PSDA) de José Ramón Lasuén y el Partido Social Democrático Español (PSDE) de Julián Muro Navarro— naufragaron rápidamente. 1976 fue también el año de la efímera aparición del PSOE-Histórico, así como del Partido Popular Aragonés (PPA), rápidamente desmantelado tras la incorporación de su hombre más significado, León Buil Giral, a las listas electorales de Unión de Centro Democrático en los primeros meses de 1977.

El abanico político de esta etapa preelectoral se cierra, por la derecha, con los sectores más directamente colaboradores con la última etapa del franquismo, de un lado, y con los distintos grupos de tendencia falangista y ultraconservadora, de otro. Los primeros se iban a aglutinar en el otoño, en torno al heterogéneo frente electoral Alianza Popular Buscar voz.... Los segundos iban a evidenciar su multifragmentación poco después, al comparecer ante el electorado agrupados en distintas candidaturas: los Círculos José Antonio Buscar voz..., la Falange Española y de las J.O.N.S. (Auténtica) y, más a su derecha, la Alianza Nacional 18 de Julio. En una línea más progresista, antiguos militantes y simpatizantes del extinto Frente de Juventudes se aglutinaron en torno a la primera asociación política legalizada en España, Reforma Social Española Buscar voz..., cuyo hombre más significado en Zaragoza, Jesús Muro Navarro, se retiraría del escenario político en los días próximos a las elecciones de 1977.

El reto más audaz a las autoridades gubernativas lo iban a protagonizar, por otro lado, los partidos mejor organizados y estructurados en aquellas fechas: el PCE y el PSOE. El primero, iba a convocar clandestinamente a la Prensa en el mes de agosto para hacer públicas las conclusiones del Pleno del Comité Central del partido, celebrado días atrás en Roma. Los segundos, por su parte, iban a convocar también a la Prensa por esos días para, en presencia de su secretario general, Felipe González, dar a conocer públicamente la apertura de su sede en Zaragoza.

Movilizaciones populares: Es quizá en este terreno en el que 1976 pase a la historia como el más efervescente y significativo del período que nos ocupa. A las ya aludidas y reiteradas manifestaciones por la amnistía y la legalización de los partidos políticos, hay que sumar la multitudinaria y accidentada contra el trasvase del Ebro Buscar voz... (13 de marzo) y las numerosas respuestas de los ciudadanos contra la política económica del Gobierno (carestía de la vida y congelación salarial) o la falta de seguridad en determinadas empresas. También los ciudadanos de Zaragoza se manifiestan reiteradamente contra la política urbanística de su Ayuntamiento (terrenos vallados en Delicias) o la subida unilateral de las tasas académicas.

Sin embargo, las respuestas populares a la política general del Gobierno más singulares se producen fuera del ámbito de la capital de la región; nos referimos a la creación de asociaciones civiles para la defensa de los intereses de habitantes de zonas rurales seriamente amenazadas por la política energética de la Administración: es el caso de la Asociación para la Defensa de los Intereses del Bajo Aragón ( Deiba Buscar voz...) —creada en Caspe, con una delegación paralela en Alcañiz (Deibate)—, o de la Comunidad de Afectados por la Central Nuclear del Cinca (Coacinca Buscar voz...) —constituida ese mismo año en Fraga—, ambas responden a la reacción de amplios sectores de la población ante el intento del Gobierno de instalar centrales nucleares en suelo aragonés. Ciudades escasamente conflictivas hasta ese momento se convierten ese año en escenario de numerosas y multitudinarias manifestaciones. El proyecto de inundar la población altoaragonesa de Campo (H.) provoca una espectacular manifestación en Huesca, al tiempo que proyectos parecidos como el del embalse de Berdún (H.) provoca la reacción de distintas entidades sociales culturales, políticas, sindicales, etc.

El movimiento estudiantil y el feminista: 1976 es también un año de apreciable efervescencia en sectores concretos como el universitario o el que combate los problemas de la mujer. La Universidad fue escenario ese año de la presentación pública de los ya aludidos Comités de Estudiantes Revolucionarios de Zaragoza (CERZ) que, junto a las otras fuerzas políticas con presencia en la Universidad van a protagonizar diversos actos y manifestaciones en respuesta a la política educativa del gobierno y, más que otra cosa, a la situación general del país. En este sentido y, paralelamente a lo que ocurre en otras instancias, en este mismo año se crea Coordinación Democrática de la Universidad (en la que se incorporan PCA, PCE, MC, PT, PSOE y PSA).

El movimiento feminista (feminismo Buscar voz...) va a experimentar, por su parte, un notable avance en este año, perfilándose ya las distintas asociaciones que cristalizarán, con desigual suerte e ideario, en los años posteriores.

Antes de abandonar este epígrafe, parece oportuno señalar la fuerte campaña desplegada durante la segunda mitad del año por distintas organizaciones juveniles (ramas juveniles de partidos y colectivos independientes) en reivindicación de la mayoría de edad electoral a los 18 años, especialmente ante el referéndum de diciembre y, hasta la claudicación de la oposición en este sentido, las elecciones de junio de 1977.

El campo cultural: Ensamblando una etapa de manifiesta indigencia con otra que se atisbaba rica y prometedora, las personas, grupos y entidades relacionadas con el mundo de la cultura van a jugar durante este período un decisivo papel como agitadores de una incipiente conciencia regional y desveladores de los problemas de nuestra cultura. En este terreno, la labor desplegada por los cantautores Buscar voz... (Labordeta Buscar voz..., La Bullonera, Boira, Carbonell Buscar voz..., Bosque Buscar voz..., etc.) y grupos de recuperación de nuestro folklore autóctono (Chicotén, etc.) debe ser considerada como de singular importancia. Es el año de lo que ha dado en llamarse «recital-mitín», por la carga política y «sentimental-regionalista» que sus intervenciones entrañaban. Es año también en que grupos teatrales como el Teatro Estable de Zaragoza o el de La Ribera ponen en escena textos y montajes en los que subyace la preocupación por los problemas de Aragón.

Al coincidir el año con el VII centenario de la muerte de Jaime I y el bimilenario de la ciudad, las instancias académicas zaragozanas organizaron el X Congreso de Historia de la Corona de Aragón Buscar voz.... No obstante, los sectores universitarios más dinámicos dieron ya una notable prueba de imaginación y de interés por romper esquemas academicistas organizando y celebrando el I Congreso de Estudios Aragoneses que, pese a ligeras anomalías surgidas en su desarrollo por razones de tipo ideológico ente los congresistas, debe ser considerado como un importante paso en el progresivo conocimiento de nuestra propia cultura.

Es de destacar, asimismo, la labor desarrollada en este año por el Centro Pignatelli Buscar voz..., como organizador de numerosos ciclos de conferencias, coloquios, etc., y como sede del Seminario de Estudios Aragoneses (SEA), entidad que, junto a sus casi homónimas de Huesca y Teruel («Oscenses» o «Altoaragoneses» y «Turolenses», respectivamente) catalizaron de forma singular toda una corriente cultural que no encontraba en las estructuras académicas y oficiales de la época su más idónea línea de acción. (No debe minimizarse sin embargo, el papel que por esos años juegan instituciones de otro origen como el Centro de Estudios Bilbilitanos Buscar voz..., el Centro de Estudios Borjanos Buscar voz..., la Institución «Fernando el Católico Buscar voz...», el Ateneo de Zaragoza Buscar voz..., etc.)

1976 también señala el arranque de un importantísimo boom bibliográfico (editorial Buscar voz...) circunscrito a la región, con importantes y decisivas aportaciones al conocimiento de todo lo nuestro. Un año, en suma, que marca las pautas que seguir en la organización y planificación de nuestra cultura.

En el terreno de la autonomía Buscar voz...: Ya queda apuntado cómo a lo largo de todo el año 1976 se repiten actos, movilizaciones y toda suerte de recursos destinados a reivindicar un Estatuto de Autonomía para Aragón Buscar voz.... A ello contribuyen poderosamente las Semanas Aragonesas organizadas por el citado S.E.A., y el clima surgido durante el verano del pasado año con motivo de la multitudinaria expedición a Canfranc (H.) en reivindicación de la reapertura del paso internacional. Desde una perspectiva «continuista», el por entonces presidente de la DPZ, Hipólito Gómez de las Roces —quien, en vísperas de las elecciones dimitirá del cargo para encabezar la lista al Congreso de la Candidatura Aragonesa Independiente (CAIC), prólogo inmediato de la creación del Partido Aragonés Regionalista Buscar voz... (PAR)—, intenta por esas fechas llevar adelante una Mancomunidad de Diputaciones que habría de desembocar en la Comunidad General de Aragón Buscar voz.... Pero tanto los planteamientos regionalistas de este último ente (Sos del Rey Católico, noviembre del 76) cuanto la irrupción de otras alternativas más progresistas (la más significada sería el Anteproyecto de Estatuto de Autonomía redactado por el Colegio de Abogados de Zaragoza), discernieron rápidamente las propuestas autonomistas de las regionalistas de corte conservador.

Fue, sin embargo, la histórica concentración de Caspe (4-VII-1976) la que señaló inequívocamente la dirección de un anhelo autonomista popular, más tarde en proceso de regresión y desdibujamiento. En el marco de una correlación de fuerzas y espacios políticos aún no clarificado ( autonomismo Buscar voz...), en Caspe se dieron cita, cuarenta años después de la histórica redacción del Estatuto de Aragón, decenas de miles de personas: además de ver por vez primera en público a los líderes de todos los partidos políticos y centrales sindicales con presencia en Aragón, sentados junto a los decanos de los colegios oficiales de Abogados (Sainz de Varanda), Arquitectos (Lagunas) y Médicos (Lorén) —quienes, junto al SEA, tuvieron un destacado protagonismo en la consecución del preceptivo permiso gubernativo para la celebración del acto—, aquellos aragoneses pudieron expresar unánimemente sus deseos de libertad, justicia social y autonomía para Aragón. Es necesario resaltar que, junto a los miles allí congregados, hicieron oír su voz solidaria los emigrantes de nuestra tierra, especialmente los residentes en Barcelona que, ese mismo año, habían creado la Asamblea de Emigrantes Aragoneses en Cataluña Buscar voz....

Pese a todo el apoyo popular a la histórica jornada de Caspe —que al año siguiente volvería a ser convocada, pero roto ya todo planteamiento unitario—, la carencia de un instrumento institucional que canalizase y diese forma a la reivindicación autonomista, el rechazo e inoperancia del gobierno en este terreno y, en fin, la actitud de los partidos y sindicatos ante, primero, el referéndum de diciembre y, después, ante las elecciones a Cortes Constituyentes, propiciaron, empero, que el entusiasmo popular autonomista fuese perdiendo fuerza y coherencia, hasta llegar a la relativa apatía que rodeaba al tema a comienzo de la década de los 80.

El último referéndum franquista: En el marco de esta fuerte dinámica política, sindical y popular —en serio contraste con la práctica incomparecencia de la derecha—, el Gobierno iba a convocar al pueblo en lo que, por sus modos operativos podría denominarse «el último referéndum franquista»: el Referéndum de la Reforma. La postura de partidos y sindicatos frente al mismo había ido perfilándose a lo largo del otoño de ese mismo año de forma que, excepto los titubeos de los sectores entonces autodenominados social y cristiano demócratas y las propuestas de boicot activo por parte de la ORT y la LCR —al margen de la solicitud del voto negativo por parte de los sectores ultraconservadores—, todos los partidos de oposición democrática aragonesa optaron unánimemente por la abstención (y a esa postura apeló Andalán Buscar voz... creyendo recoger, desde su particular ideario, el sentir mayoritario de los demócratas aragoneses).

El 15 de diciembre, el pueblo aragonés acudió a las urnas pronunciándose al respecto del siguiente modo:
Huesca: 151.348 electores; votos afirmativos 120.509 (95,21%); negativos, 1.775 (1,40%), abstención, 25.193 (16,64%).
Teruel: 112.534 electores; afirmativos, 72.586 (95%); negativos, 2.059 (2,11%); abstención, 15.143 (17,04%).
Zaragoza capital: 348.265 electores; afirmativos, 272.373 (92,87%); negativos, 7.793 (2,65%); abstenciones, 54.986 (15,7%).
Zaragoza provincia: 546.605 electores; afirmativos, 428.691 (79,73%); negativos, 10.650 (1,98%); abstenciones, 81.061 (14,82%).

2. El período 1977-79: Este período marca las líneas fundamentales que llevan a la actual dinámica política y que pasan, evidentemente, por las elecciones generales de 1977 y las generales y municipales de 1979. Sin entrar a analizar los procesos y resultados electorales, parece oportuno, sin embargo, señalar los hitos, fundamentales.

En el terreno político, la primavera de 1977 supone la búsqueda de cada partido de su espacio a través de métodos no coincidentes. De un lado, los partidos más nutridos y mejor estructurados (PCE y PSOE) deciden prospectar sus respectivos espacios acudiendo a los comicios en listas propias para el Congreso —en las tres provincias aragonesas—y en coaliciones o candidaturas unitarias al Senado. El socialismo de obediencia regional juega su baza en coalición (Unidad Socialista) del PSA con el PSP tanto al Congreso como al Senado, excepción hecha de Zaragoza, donde apoya a la CAUD para la Cámara Alta. Por su parte, la izquierda aún no legalizada (PTE, MCA, ORT, etc.) recurre al obligado camuflaje de agrupaciones electorales (elecciones Buscar voz...). Los sectores democratacristianos y socialdemócratas no encuentran su espacio concreto y o bien se desintegran ante las elecciones o se fragmentan en perjuicio propio. Y los grupos más afines al régimen anterior —falangistas y ultraconservadores— se atomizan al tiempo que se refugian en posturas y programas meramente testimoniales.

La ocupación del impreciso campo de centro es, sin embargo, uno de los fenómenos más controvertidos de la primavera de 1977. El heterogéneo y precipitado conglomerado electoral —luego partido— Unión de Centro Democrático Buscar voz... (UCD), sorprenderá a la opinión pública aragonesa al confeccionar sus listas sin contar con los hombres que, presuntamente, habían dado recientes pasos para jugar la baza centrista; es decir, los hombres que luego se aglutinarían en torno a la Candidatura Aragonesa Independiente de Centro (CAIC), con Gómez de las Roces a la cabeza (prácticamente el mismo conglomerado que, en 1978, formarían el Partido Aragonés Regionalista Buscar voz..., PAR). Y salvo raras excepciones, UCD fue a las urnas bien con hombres instalados en el poder económico o de la Administración pero poco conocidos políticamente o bien incorporando a hombres que venían de otras formaciones políticas.

Antes de las elecciones, se habían evidenciado dos hechos importantes: Uno la inviabilidad de la unidad de todos los socialistas, y otro, aunque por otras razones, la imposible unión del espectro comunista. Señalamos ambos extremos porque a su luz puede ser entendido tanto el progresivo languidecer del PSA a lo largo del período interelectoral —que en 1979 no obtendrá escaño parlamentario, frente al éxito de 1977— como las dificultades progresivas del PCE por encontrar su exacto espacio político y su correspondiente reflejo en las urnas.

En cuanto al movimiento sindical, la preparación y desarrollo de la campaña electoral supuso un serio frenazo a las movilizaciones obreras. Importantes huelgas en la capital, que alcanzaron a los propios empleados municipales, cogieron a las centrales en un dilatado impass.

Un notable frenazo se observó también en la reivindicación de la Autonomía para Aragón. Una única coalición electoral —la formada por el MCA con algunos independientes— incorporó a sus siglas el apellido autonomista: Frente Autonomista Aragonés. La autonomía figuró, como punto esencial, en casi todos los programas electorales de izquierda, pero tanto la correlación de fuerzas surgidas de las urnas en 1977 como las reticencias de la Asamblea de Parlamentarios Buscar voz... a aceptar los postulados de los partidos con mínima representación parlamentaria (caso del PSA), de los parlamentarios independientes (caso de algunos senadores de la CAUD) y de los partidos que no habían conseguido escaño (el resto de la izquierda, aglutinada en una Mesa de Partidos sin ningún poder decisorio), acabaron por llevar los anhelos autonomistas a un callejón sin salida.

El período 1979-81: Soslayando el sistema de partidos que las últimas elecciones generales establecen en Aragón, señalaremos como elementos esenciales, para el análisis de este período, los siguientes:

Llegada y control de la mayoría municipal por parte de la izquierda en el Ayuntamiento de Zaragoza (la mitad de la población total regional) y en importantes cabeceras de comarca. Ello va a repercutir, en general, en una mayor preocupación por lo social pero, al mismo tiempo, va a crear frecuentes contenciosos entre estos ayuntamientos y sus respectivas diputaciones provinciales e, incluso, con la propia DGA (controladas ambas instituciones por el partido en el Gobierno, UCD).

Notable caída del clima de movilizaciones populares; entrada en crisis de los movimientos vecinales; pérdida de influencia de los partidos políticos en la Universidad.

Crisis en el PCE aragonés tras las elecciones generales del 79, que se refleja en una apreciable pérdida de militancia y en la práctica ruptura de sus relaciones con los independientes que habían reforzado sus listas municipales. A su izquierda, los partidos extraparlamentarios intentan procesos de unificación (MCA y OIC, ORT y PTA, etc.) que no suelen cristalizar, aunque comparecen juntos en el intento de remontar la crisis autonomista (creación de la Asamblea Autonomista, denuncias a los partidos con presencia en la DGA, etc.). Al otro lado del espectro, el P.A.R. gana terreno en sus planteamientos regionalistas desde el avance que las elecciones municipales le conceden. El sentimiento nacionalista de izquierdas encuentra, su pública expresión con la creación del Movimiento Nacionalista Aragonés Buscar voz... (MNA).

En el terreno sindical, acortamiento de distancias entre la UGT y CC.OO. (que sigue siendo mayoritaria). El sindicalismo agrario pierde buena parte de la efervescencia que le había caracterizado en los años anteriores.

El mundo de la cultura no es capaz de sus traerse al clima general de repliegue y «desencanto» que caracteriza a este último período. Una interesante experiencia nacida a finales de 1977, la Asamblea de Cultura de Zaragoza Buscar voz..., pierde una buena parte de su impulso inicial y algunos cantautores, grupos folklóricos y grupos teatrales desaparecen, entran en una dinámica de profesionalización o bien se desconectan de líneas colectivas de actuación.

Remite notablemente el ya aludido boom bibliográfico, aunque mantiene un aceptable tono al inicio de la década de los 80 (una interesante novedad de este período es, precisamente, la puesta en pie de la Gran Enciclopedia Aragonesa).

Un hecho de notable importancia en este período es, por otro lado, el inicio y consolidación de las Jornadas de Estudios sobre Aragón Buscar voz..., cuyas ponencias, puntualmente publicadas, vienen a cubrir un importante vacío en el conocimiento riguroso de nuestra región. Por otro lado, otros organismos e instituciones (como el Centro Pignatelli, distintos centros de Estudios, la Institución «Fernando el Católico», etc.) prosiguen una labor cultural con una importante historia tras ellos.

La UCD es en 1981 la organización hegemónica en Aragón y supera en las tres provincias su media estatal. El segundo puesto lo ocupa el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Ambos partidos son los únicos que obtuvieron tanto en 1977 como en 1979 representación parlamentaria en las tres provincias aragonesas. Sin embargo el PSOE supera solamente en la de Huesca su media estatal. El tercer partido con representación parlamentaria es el Partido Aragonés Regionalista (PAR.), implantado casi exclusivamente en Zaragoza. Recordemos, finalmente, que tanto el PCE como AP (Coalición Democrática) no obtuvieron representación parlamentaria en ninguno de los dos comicios electorales.

UCD-Aragón mantiene una estructura orgánica con base en la provincia. Su comité regional está constituido por 33 miembros: el presidente y secretario general, el respectivo secretario de las Juventudes de cada provincia y 8 miembros electos en cada provincia. En su II Congreso nacional de Palma de Mallorca la organización aragonesa contabilizaba algo más de 2.500 afiliados en Aragón (de los que unas tres cuartas partes eran zaragozanos), que suponían algo menos del 2 % del total ucedista. UCD es el partido mayoritario en Aragón; dirige las tres diputaciones provinciales, merced a la estructura de minifundismo existente en Aragón y la ventaja que en este sentido le concede la Ley de Régimen Local (así, se da el caso que el total de votos ucedistas conseguidos en las elecciones municipales del 3-IV-1979 fue menor a los conseguidos por su opositor socialista —97.239 frente a 100.891 del PSOE). La hegemonía del aparato provincial se impuso dentro de la organización ucedista, siendo en 1981 los presidentes de dichas instituciones, especialmente Teruel y Zaragoza, quienes controlan la organización ucedista aragonesa, desplazado de este centro de poder el dimitido presidente de la Diputación General de Aragón Buscar voz..., J. A. Bolea.

Como ya hemos indicado, el espacio de la derecha en Aragón Buscar voz... apenas es ocupado por la débil (orgánicamente) Alianza Popular Buscar voz... y sin casi representación pública. Es el Partido Aragonés Regionalista quien disputa realmente en Aragón este espacio de centro-derecha a UCD.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) es la segunda organización política aragonesa. Sus casi dos mil doscientos afiliados aragoneses representados en el XXIX Congreso Federal del PSOE (1979) suponen un 2 % de la afiliación socialista española. La organización aragonesa se caracterizaba hasta su Congreso de Huesca (noviembre de 1979; el oscense Santiago Marraco es elegido secretario general) por una fuerte crisis de consolidación, cuyas raíces arrancan casi desde la reconstrucción socialista en Aragón a mediados de los 70, las sucesivas campañas electorales, los procesos de unidad socialista (en agosto de 1978 se celebró el Congreso de Unidad Socialista de Aragón) y la crisis de identidad socialista en toda España que origina el Congreso Extraordinario del PSOE en septiembre de 1979. La implantación socialista en Aragón presenta una media de edad alta, y un predominio rural, constituyéndose este partido en la única organización política progresista (pues en el terreno sindical este papel lo ocupa en Aragón la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón) arraigada en el medio rural aragonés. La labor sindical de los socialistas la desarrollan dentro de la Unión General de Trabajadores, que en las segundas elecciones sindicales (1980) ganó en las provincias de Huesca y Teruel, situándose en el global aragonés a escasa diferencia de Comisiones Obreras (en Aragón, de un total de 5.747 delegados elegidos, son ugetistas 1.623 frente a los 1.723 de CC.OO.). El núcleo de poder más importante de los socialistas en Aragón lo constituye el Ayuntamiento zaragozano, en el que constituyen la fuerza política mayoritaria.

El Partido Comunista de España en Aragón, eje de la oposición democrática con anterioridad a la muerte del general Franco, presenta en los años posteriores un cierto reflujo orgánico, crisis motivada en gran parte por los escasos resultados electorales que ha obtenido en las dos elecciones legislativas, al no conseguir escaño alguno. Reflejo de esta situación fue la salida del cargo de su anterior secretario general Vicente Cazcarra, próximo a Santiago Carrillo, dimisión ésta en la que se mezcló asimismo la no culminación de la política de acercamiento al primitivo PSA (FPS) y posterior crisis de los acuerdos establecidos con un grupo de independientes, profesionales de la cultura, provenientes en su mayor parte del PSA, que no se integraron en el proceso de unidad socialista. Todo ello supuso que en la Conferencia regional de 1978 la dirección de la organización se consolidase dentro del sector comunista más vinculado al sindicalismo, y fue el secretario de Comisiones Obreras Luis Martínez, el nuevo secretario general del PCE en Aragón. En 1981, el P.C.E. cuenta en Aragón con alrededor de dos mil militantes, de los que dos terceras partes son zaragozanos. Es en el medio urbano, en la capital especialmente, donde el peso de la organización comunista es más intenso. Por otro lado, la quiebra del Partido de los Trabajadores de Aragón (tras las elecciones de 1979 en las que consiguió una importante presencia, y su fracasada unidad PTE-ORT.; partido éste que contaba con un nutrido número de cuadros arraigados en el tejido social zaragozano, además de un notable peso sindical en Zaragoza por medio de la CSUT) posibilita al PCE el previsible logro de un escaño por Zaragoza.

Por último, los restantes sectores extraparlamentarios aragoneses (PTA, MCE, LCR, PSA, MNA...) están muy concentrados en Zaragoza y presentan unos menores niveles de implantación, habiendo desarrollado en esos últimos años (1979-81) la creación de diversas plataformas de acción conjunta: Asamblea Autonomista de Aragón, Frente de Defensa del Ebro.

 

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