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Traje

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 04/08/2009

(Folk.). El traje popular aragonés es de imitación señorial y dieciochesco, tiene elementos comunes a todos los españoles y simplifica los elementos del vestido de las clases pudientes, que cambian de moda más fácilmente, por razones económicas y por afán de innovación. De hecho se produce la paradoja de que el calzón ajustado a la rodilla, de la aristocracia, arrinconado por los revolucionarios franceses (los «sans culottes») es el que imitará el pueblo, mientras que la aristocracia y la burguesía adoptarán el pantalón.

Existen muy pocos elementos antiguos en el vestido aragonés; uno de ellos es el bancal o mantilla de iglesia, de forma tendente al semicírculo, con una borlilla colgante en la parte central del diámetro, con destino a la fácil colocación de la prenda dejando que la borla cuelgue enmedio de la frente, que lo encontramos en una pintura sobre cerámica «celtibérica» de Numancia Buscar voz..., anterior al 133 a.C.; también es de antigua tradición la capa, derivada del sagum celtibérico, sin esclavina; de origen indudablemente musulmán es el cachirulo o pañuelo coronario, que fue conservado por los moriscos Buscar voz... hasta el siglo XVII, pero no los calzones o zaragüelles que Ricardo del Arco Buscar voz... quería entroncar incluso con los que llevan algunos arqueros de las pinturas rupestres levantinas, como el del El Secáns Buscar voz... de Mazaleón. Un conjunto que puede remontar hasta el siglo XV es el de Echo, Ansó y el Roncal en lo que se refiere al sayo y gorgueras femeninos.

Las semejanzas con otros trajes españoles derivan de la unificación en la imitación funcional del traje de los señores: chaqueta, chaleco, calzón, faja o ceñidor y ropa interior en los hombres y corpiño, falda, delantal y ropa interior en las mujeres. Se diferencian claramente las ropas de diario y trabajo de las festivas Buscar voz... y éstas pueden tener diferenciaciones para diversas ocasiones, luto Buscar voz..., bodas Buscar voz..., bautizo Buscar voz..., y actos concretos. Los trajes de fiesta, costosos y escasamente usados, se heredan de padres a hijos y ésta es una razón más para su escaso cambio y evolución.

La unificación del traje en el siglo XIX se acentúa cuando deja de llevarse habitualmente y se convierte en «disfraz» falseado, como el «de jotero». Las diferencias eran acusadas según las posibilidades de cada uno y los límites de la imitación de la ropa señorial llegaban hasta donde permitían las conveniencias sociales. Hay elementos comunes para todo Aragón que se extienden a comarcas vecinas, especialmente Ágreda y Molina, pero también de Tortosa y Castellón, en tanto que se reciben acusadas influencias exteriores en Fraga.

Las diferencias comarcales se definen bien en los detalles y adornos, aunque no en el esquema general y podrían determinarse zonas, de las que son evidentes el valle medio del Ebro, el somontano del Moncayo, Caspe, Fraga, el Bajo Aragón, la sierra de Albarracín, Echo y Ansó, Sallent y Ribagorza. Las razones de las diferencias, aparte de las económicas que son fundamentales, son también las de productos de cada comarca, clima y facilidades de comercio con otras próximas; así las cintas y adornos franceses en el Pirineo, las alpargatas de esparto o cáñamo en las zonas secas y las abarcas pastoriles en las más húmedas, las telas adamascadas de origen valenciano en Fraga, etc.

También se introducen modas temporales, sobre todo en el traje femenino, como los pañuelos de Manila o los mantoncillos de distinto tipo. No se llevará nunca sombrero por las mujeres y los niños no tendrán ropas especiales una vez se les quiten los pañales, sino que serán vestidos como los mayores.

Los apuntes históricos de algunos autores como Ricardo del Arco, carecen de valor en cuanto al origen remoto: según él, Echo sería el centro originario desde donde pasaría el traje a Ansó, la Canal, comarca de Jaca y Fraga, donde se transformaría «accidentalmente» originando el traje popular del Bajo Aragón, del Maestrazgo y de Valencia; las supervivencias ibéricas y célticas en el vestuario, así como del mavorte visigótico y las influencias cortesanas en gorgueras, cintas y lazos, son más que discutibles, salvando la imitación general de los señores, ya establecida y el corte medieval de los trajes pirenaicos y la tradición morisca que es muy acusada en el Bajo Aragón tal como los turbantes o pañuelos, calzones abiertos, manta oscura y alpargatas y hasta los colores morado, gris y las rayas negras de las fajas y mantas de esta región. Muy interesantes son las diferencias por el sexo, edad, condición, oficios y profesiones, cofradías, etc., de los usuarios.

Conocemos bien los trajes de Ansó y de Echo, estrechamente relacionados con el del Roncal, análogo, pero con diferentes colores en la mujer y pequeñas variantes entre los tres en el hombre, mientras que los valles orientales, Bielsa, Gistaín y Plan se diferencian mucho y tienen afinidades con los catalanes. En Ansó se conservan peculiaridades en los trajes de bautizo y confirmación, de diario y de faena, de iglesia, de cofradía, de boda, de entierro y de mortaja, de concejo, de pastor; las diferentes prendas son las siguientes: el pastor, calzón, abarcas, abrigo y zurrón de piel de oveja. La mujer de Echo Buscar voz..., dos basquiñas sin pliegues, camisa con mangas abombadas y rizadas y alta gorguera o cuello rizado también; pañuelo no ceñido, a la cabeza, relicarios y cruces al pecho, pendientes de cadenas y peinado con moño en lazo; el hombre, camisa, «elástico» chaleco, faja, calzón, zaragüelles, medias, peal, pealeta y abarcas, con «anguarina» para abrigo o para la iglesia y sombrero de Sástago Buscar voz..., todo parecido, pero más sencillo que en Ansó. Las basquiñas, bancales y otras prendas se tejían con lana, en las casas y con lino y algodón las prendas interiores; los terciopelos, rasos y panas se compraban en Francia o en Zaragoza; el teñido se hacía en Jaca y el batanado en Santa Cilia. El traje de fiesta no difería del de diario y al de iglesia se añadía el bancal o mantellina; la basquiña superior se llevaba recogida por detrás. Para amortajar se usaba el «linzuelo» o «sábana de Cristo». Las basquiñas eran de color verde y el faldar o vuelta con una banda roja; el corpiño alto, con el canesú negro y el pañuelo de diversos colores, amarillo o azul celeste y cenefa de colorines, además de vivos encarnados en el corpiño. La camisa llevaba mangas abullonadas, rizadas y gorguera muy alta y era de hilo o de lino hasta la cintura y de estopa el resto, siendo también de estopa la enagua; el borde de la gorguera era la «espiguilla» de encaje de bolillos. Un «capotillo» o manteleta servía para protegerse del frío. Medias blancas de lana abarcas de piel y cuero, pendientes en forma de bellota, «sofocante» o gargantilla ajustada al cuello con una cinta de terciopelo negro, completaban la indumentaria femenina en la que era pieza curiosa un par de mangas de paño negro que cubrían hasta el codo, por encima de la camisa, a la que sujetaban. Para la iglesia un bancal de paño negro ribeteado con terciopelo. Los hombres llevaban el calzón ancho de terciopelo de algodón, el jubón de bayeta y la faja de estambre, siendo calzón y chaleco de color azul oscuro, el jubón encarnado y la faja azul celeste; como detalles coderas y solapas, trenzas para atar el calzón con flecos de seda de color granate o café; la anguarina de color pardo, larga hasta las rodillas, con mangas. El calzado, abarcas con abarqueras de cuero y «pedazos» atados a las piernas de sayal; la ropa interior camisa de hilo y calzoncillo de «cotón» blanco. El traje de fiesta era de materiales más finos, calzón de color café, chaleco de terciopelo de seda y el «chibón» o jubón de bayeta blanca con adornos de mirallete negro y botones de fleco, como los del calzón, faja de lana morada, madroños de seda al lado derecho del sombrero de Sástago; medias de estambre azul celeste con muchos adornos, calcetines de estambre negros sobre ellas y pealetas de paño negro ribeteadas con trencilla de lana morada y alpargatas miñoneras. Para ir a la iglesia, chaqueta y como prenda de respeto capa con esclavina de paño pardo.

El traje de Ansó Buscar voz... tiene algunas diferencias respecto del de Echo; la mujer llevaba basquiña, de dos partes, cuerpo y sayo, con mangas complementarias que se llevan preferentemente en invierno, de paño azul marino, adornadas con trencilla, pasamanería y abalorios y ribetes de bayeta encarnada, botones de filigrana de plata y forro de seda, unidas ambas por la «cuerda», verde y encarnada, terminada en ambos lados por «pilares» forrados de tela amarilla de las que pende un borlón o «tufa» también amarillo. Los colores de «vivo» cambian a rojo y negro en las de «luto» y a negro en las de «viuda». La basquiña es verde con el cuerpo negro y ribetes de bayeta amarilla en los hombros y de lana encarnada en el cuello. La prenda interior esencial es la camisa o «gorguera», cuyo cuerpo lo forman la «rayeta, colcha y gorguera», ésta con adorno de puntilla o «randa», pliegues centrales de separación o «portillo» y bordado entre la manga y la rayeta o «guides» de color cárdeno o «naranchado» en bordado a cruceta, en los sobacos un cuadro o «cuadrillo»; la falda de la camisa es de «estopazo». A la cabeza pañuelos de lana o de hilo, con diversas colocaciones y bancal para la iglesia; el peinado con raya en medio y dos trenzas cubiertas con hiladillo para formar una corona, añadiendo un postizo o «churro», cubriéndolo todo con un pañuelo o «tocado». El calzado, abarcas sobre medias blancas o negras y en invierno «peazos» de lana, sujetos con abarqueras o cordones de lana. Como adornos, escapulario con lentejuelas. El traje de fiesta de materiales más finos; el de iglesia distingue según las ceremonias, pero el saigüelo o basquiña negra se coloca sobre la corriente y la saya sobre el saigüelo; éste es de bayeta del país con ribetes de pañete blanco y la saya del mismo tejido negro con faldar de bayeta encarnada; para el luto el color es azul marino y para «vivo» verde claro. La vestidura de viuda tiene el borde de color blanco. Las mangas tienen diversos adornos y unos agujeros o «aguyedes» de los que cuelgan cintas, moradas o marrones para el luto, más alegres para el medio luto y rojas o amarillas para el vivo; por detrás de la espalda cuelgan cintas de dos metros de largo y doce centímetros de ancho de los colores adecuados. Los delantales de brocatel de seda son de color castaño para el luto, morado o castaño rameado para medio luto y negro para viuda, encarnado o blanco con borlas y flecos de galón de oro o plata para vivo, cintas de distintos colores. El bancal de lana blanca. El calzado de fiesta o iglesia es zapato o bota. Para determinadas ceremonias se añaden sofocantes, crucifijos y Vírgenes del Pilar de filigrana, especialmente para el traje llamado «de cofradía». El de novia, añade escarapelas de seda sobre el pecho, cintas según la situación, joyas y «a pelo» con cinta encarnada. La mortaja es el linzuelo o «sábana de Cristo» y para los asistentes al entierro de adultos o «mortillón» de niños, la saya y «saigüelo» sobre la basquiña.

El traje de varón consta de calzón, chaleco y faja morada, más elástico de bayeta en invierno, de lana blanca primero y luego de color rojo con adornos negros en puños y codos; después de bayeta fina de lana blanca con adornos de cinta negra. El calzón primero de paño del país y luego de pana negra o verde; pañuelo a la cabeza y sombrero de Sástago con barboquejo de seda con larga borla. Como calzado abarcas, «peazos» y abarqueras de correa y «peladizos» o pellejos como polainas. Como ropa interior camisa con botones de hilo, a la que se añadieron calzoncillos o zaragüelles. Para ir a la iglesia se llevaba «hongarina» de color negro con forro morado, rojo o negro. Los novios colocaban entre la camisa y el chaleco una banda de seda de colores y un pañuelo de la misma tela sobre la faja; también medias de «peladillas», ligas de seda, alpargatas o borceguíes, con colores más serios cuando se trata de luto. Un traje especial llevaba el alcalde, «ropilla» de mangas abiertas y capuchón y «chubón» de lana rojo con trencilla verde, zapatos y montera. El traje de cofradía constaba de zaragüelles blancos de lino, banda cruzada al pecho con escapulario. Las niñas llevaban saigüelos rojos o cárdenos en caso de luto y el peinado en trenza. Los niños se fajaban con «baldeños» o pañales y mantillas a «fachaderos» una blanca debajo y otra encarnada; camisa o chibón fino, corbata o babero y faja de seda roja; para el bautizo «gorretón» de tela y toquilla más un pañuelo o «zaleza» de seda que hacía de faldón, peinado con un mechón sujeto con una cinta roja o «periquillo».

En Jasa Buscar voz..., según una estampa de mediados del siglo pasado, el traje femenino era con gorguera y manguitos como en Echo, pero con corpiño y falda ajustada a la cintura. En la zona de la Canal de Berdún Buscar voz..., el traje se simplifica; corpiño con mangas postizas, pañuelo sobre él, falda corta de bayeta roja o parda con franjas y adornos negros y pañuelo anudado atrás, en la cabeza. Este traje femenino, con algunas variantes, alcanza a las comarcas de Jaca Buscar voz..., Gistaín Buscar voz..., Broto Buscar voz... y Bielsa Buscar voz.... Los varones llevan un traje como el cheso, con sombrero de Sástago. Los romeros Buscar voz... de Santa Orosia llevan capa de paño pardo, con esclavina y sombrero de ala ancha, colgando a la espalda. Los danzantes de la comarca, hasta Huesca y Almudébar, calzón blanco y banda de color al pecho. En Gistaín la mujer llevaba camisa, jubón o chipón, pañuelo o mantón, refajo («sayalejo»), saya y delantal, medias de lana y abarcas o abarqueras o alpargatas. Pañuelo a la cabeza y «encordadura» para sujetar el chipón por delante; el varón, calzón, chaleco o ajustador, faja, calcillas y «piales» y cachirulo, con escaso uso del sombrero; la faja azul; abarcas. Para la iglesia chaqueta de lana negra, capote, sombrero y zapatos para la boda y pañuelo de cabeza negro y sombrero con el ala hacia abajo en los entierros. Los niños bata o «sayo». En San Juan de Plan Buscar voz..., los trajes femeninos tienen una cierta influencia francesa y se conservan auténticos con diferencias en verano e invierno (toquilla y chipón de estameña), de iglesia y Semana Santa (mantilla y bancal), añadidos al chipón, saya, pañuelo de merino y delantal, más adornos de gargantillas, pendientes y azabaches; el hombre llevaba capa, sombrero, cachirulo, chaleco, calzón, calcillas, marinetas, peazos y abarcas, el traje de «madama» era peculiar de Carnavales Buscar voz..., como en Bielsa. En el valle de Puértolas Buscar voz..., chaleco de seda, rameado, para el traje solemne, por imitación señorial.

En el Somontano Buscar voz... de Huesca la mujer llevaba falda de percal de colores sobre fondo azul, jubón de lana y medio mantón de merino de algodón o de lana; media de algodón azul oscuro y zapato llano; las clases menos acomodadas, falda de percal azul o pardo con motas, jubón de merino y medio pañuelo de «chacona», medias azules y alpargata abierta. Los trajes de fiesta más adornados y los de iglesia y luto negros con mantilla. El varón, calzón de mahón, chaleco, faja morada o azul oscuro, manta de estambre, cachirulo de algodón de colores, sombrero de «aguas» o de Tronchón, de lana, abarcas. En el traje de fiesta adornos, borlas de seda de Caspe, alpargatas y en el de iglesia, faja morada de Tarrasa y sombrero de ala ancha. Medias con labor de «columnas» para la boda, juntamente con capa de paño negro, pañuelo de seda y sombrero fino de ala ancha que se lleva en la mano.

En Agüero Buscar voz... el traje varonil es como el cheso, sin cordón colgante en el sombrero.

El traje femenino de Fraga Buscar voz..., con influencias levantinas, quizá de tradición medieval musulmana, se compone de camisa de hilo, sayal de bayeta azul o rojo, jubón negro ajustado, pañuelo cruzado de algodón o estambre al cuello, corsé o «cotilla» de dril y brazos al descubierto en verano con manga atada en la parte alta. Medias blancas de estambre, zapato escotado bajo o alpargata con cintas negras. Pendientes de forma almendrada con piedras, de dos piezas las solteras y de tres las casadas. Peinado con moño «de picaporte», de muchas trenzas entrelazadas sobre el occipucio, haciéndolas descender hasta el cuello para volverlas hacia arriba, llegando hasta la frente y doblarlas de nuevo para anudar todos los cabos en uno. También hay otro peinado con dos rodetes laterales como el de Torrente de Cinca Buscar voz.... Arracadas largas para las fiestas llamándose las piezas «botón, medio y almendra». La ropa de origen catalán o valenciano comportaba camisa de hilo en los brazos y lino en el cuerpo, enagua de lino, sayas de bayeta amarilla o roja, generalmente dos, y otras cuatro de cretona; para la iglesia una capucha de paño negro; en la boda saya negra para la ceremonia y otra acasullada o adamascada de colores vivos tras ella, que llamaban «de pimientos y tomates», mantón de manila. Es curiosa la relación de las faldas con las ceremonias nupciales; la novia no sale de casa hasta después de la comida de boda y las fiestas duran cuatro días; el primero lleva falda «de jardinera» de damasco y mantón de manila; el segundo falda encarnada y pañuelo amarillo; el tercero falda oscura. En este momento las celebraciones pasan de casa de la novia a la del novio y en el último se celebra una fiesta campestre y la novia lleva el vestido ordinario. La ropa se lleva en «arguiños» o «cartróns» o serones al nuevo domicilio. La ropa interior del novio la regala la novia. El traje de entierro es el solemne de color negro y a él no asisten las mujeres solteras, la mortaja es una sábana, la mejor de la casa.

Los varones llevaban camisa de cáñamo con mangas de hilo de cuello abierto, calzón interior semejante de materiales y exterior de dril, de colores claros en verano y negro y de pana en invierno, chaleco de pana de color canela, pañuelo de cabeza de colores llamativos, alpargatas miñoneras, calcillas de estambre con trabillas y pie desnudo, manta como prenda de abrigo y zaragüelles anchos, blancos para los ancianos. Piezas negras con chaqueta, sombrero de ala ancha y capa para las fiestas con añadidura de chaleco de raso amarillo y sombrero de copa con cintas blancas para la boda. La manta de lana tenía «cogujón» plegada y cosida por uno de sus lados estrechos para formar una especie de capuchón.

En la provincia de Zaragoza existen una serie de constantes con variantes locales, a veces muy señaladas; el femenino con camisa, enaguas blancas y toscas, en número variable, falda larga hasta el pie, de percal u otras telas, colores severos, con rameados y florecillas, sin excluir la seda y los adamascados de imitación señorial para las fiestas, ligeramente acampanadas, sin vuelo, fruncidas por detrás y ligeramente armadas en los bajos; jubón o chambra ajustada, sin descote, con manga larga y con pocos adornos; mantón, mantoncillo o toquilla según la estación y la edad, pañuelo de merino o de manila, así siempre grande, colocado con dos picos por delante y uno por detrás; en la cabeza mantilla, bancal para la iglesia, en terciopelo o merino negro o en telas ricas, bordeado con un galón poco llamativo; medias blancas en los Monegros o el Bajo Aragón o negras, abarcas o alpargatas como los hombres y zapato de medio tacón o tacón bajo y cerrado para fiesta; en Caspe o Monegros de tela o terciopelo; peinado con raya central y pelo tirante y moño sobre la nuca, trenzas; pendientes de varias piezas de plata, aljófar y pedrería falsa; excepcionalmente de oro; delantal grande y de tela basta para diario o faena y corto para las fiestas. El traje de «jotera» llamado, a veces, de Zaragoza, es falso, inventado; nunca ha existido la falda corta, enseñando los calzones con puntillas o lazos que se han introducido recientemente y que solamente usaban las clases señoriales en el siglo XIX, ni el jubón sin mangas, con descote y puntillas, ni los adornos de lentejuelas.

El traje de hombre tiene como ropa interior calzoncillo de tela blanca atado bajo la rodilla, camisa blanca, sin cuello, con tirilla de cierre, abierta hasta la mitad y abotonada, de lino o más fina en pechera y mangas; calzón de pana o de paño, en las Cinco Villas abierto y amplio, cerrándose con cintas y adornado, por debajo deja ver una estrecha faja del calzoncillo, sin cirolos o marinetas demasiado visibles. En Zaragoza, Caspe y el Bajo Aragón el calzón va ceñido a la pierna y abotonado en los laterales, junto a la rodilla, aunque solía llevarse abierto; de color oscuro, negro o azul; chaleco de paño negro o a veces de fantasía con rameados, cuello de alzapón, botones de metal; chaqueta amplia de pana o paño negros, corta, muy ajustada en Caspe, con bolsillos; faja o ceñidor de estambre o lana, color morado o negro, raras veces roja o azul y jamás con una parte con flecos colgando lateralmente; servía de bolsillo o faltriquera; pañuelo coronario o «cachirulo» negro o de colores oscuros para hombres de edad y de cuadros o colores vivos para los jóvenes, anudado, indiferentemente a uno u otro lado de la cabeza; sombrero de fieltro o tela, negro, con ala ancha en Cinco Villas, de Sástago en otros sitios; medias de lana negra en las Cinco Villas, azul claro en Caspe, en ocasiones blancas y para fiesta con «peladillas» y en todas partes peales. No hay adornos ni joyas ni bordados, salvo excepciones; el traje de «jotero» es una simplificación falsa y degenerada, exagerando los cirolos, añadiendo lentejuelas, utilizando el terciopelo, que es excepcional en lo auténtico, simplificando el pañuelo y acortando mucho el calzón. La chaqueta es una prenda de respeto y de abrigo, con la manta, y en la segunda mitad del siglo pasado se introdujo la blusa corta, azul o rayada o negra en ciertas ocasiones, que se llevó con calzón, por ejemplo en la zona de los Monegros.

La provincia de Teruel tiene trajes populares que, como en el resto de Aragón, son imitación de los señoriales del siglo XVIII, mantón cruzado sobre el pecho y sujeto a la cintura y faldas ahuecadas en las mujeres y calzones ceñidos, chaleco cruzado de cuello alto, chaqueta corta, en los hombres. En la sierra de Albarracín las mujeres usaban zapatos de tela o de cabra, abiertos, medias, caladas o no, de estambre azul o de algodón blanco, saya corta, delantal pequeño, jubón de manga estrecha, pañuelo al cuello y mantellina, de telas ricas o de franela, según las ocasiones; el hombre, alpargata abierta, «piuques» blancos, calcillas azules, calzón de cordellate, chaleco de pana negra, capa de cordellate o manta y pañuelo a la cabeza con sombrero o sin él, de fieltro, copa baja y ala ancha. La capa, el sombrero y la chaqueta son ropas de ceremonia y normalmente se va en mangas de camisa «a horro». La faja de estambre o de seda, normalmente azul o morada. Las medias azules y «de puente», sin pie («calcillas»). La chaqueta se sustituye a veces por blusas, en ocasiones con muchos adornos. Las mujeres llevan mantones de merino de Andorra o de Manila.

En Villarluengo y Valderrobres las mujeres llevaban jubón y falda en el mismo tejido y color, con corpiño en el segundo de los pueblos y ramillete de flores en el pelo, las mujeres, y en el sombrero los hombres, para el baile del «reina». En Calanda mantones «amatizaos» llevados en forma de capucha; en Calaceite falda de color mostaza y mantones ajardinados: en algunos lugares al mantón de colorines se le llama «de fritada». En Albalate el novio lleva chaquetilla, traje negro y faja de color vino. Las blusas de Alcañiz y otros lugares admiten telas nobles y adornos, como puede verse en ejemplos del Museo de Teruel.

En general, el llamado «traje de dama» no es tradicional ni popular, sino el de las clases acomodadas, según corresponde a la moda, imitado con más o menos riqueza por las clases menos pudientes.

En síntesis, las variantes del traje, a partir de fines del siglo XVIII, dependen no solamente de las comarcas, sino de la condición económica y social de quien lo lleva, de su gusto personal, de los productos textiles de la zona y de las vías comerciales. Aparte de los de Ansó-Echo y Fraga, existen constantes generales que se repiten en todo Aragón, pero con diferencias acusadas. Ha desaparecido totalmente como de uso normal desde hace pocos años, pero se conservan trajes originales en algunos museos y en bastante documentación fotográfica; así en los museos etnológicos de Teruel y Zaragoza, en la colección del Ayuntamiento de Ansó y en el Museo del Pueblo Español de Madrid.

• Bibliog.:
Arco, Ricardo del: Notas de folklore altoaragonés; Madrid, 1943, pp. 71-107.
Beltrán, Antonio: «El traje popular de la provincia de Zaragoza»; II Jornadas de Estudios Folklóricos, Zaragoza, 1966, pp. 5055.
Lisón, C.: «El traje aragonés»; Caesaraugusta, IX-X, 1957, pp. 158-161.
Arco, Ricardo del: El traje popular aragonés, Zaragoza, 1924.
Beltrán, A: «Sobre el traje popular aragones», Andalán, 38, junio 1982.
Beltrán, A.: «Indumentaria aragonesa (traje, vestido, calzado y adorno)», Enciclopedia Temática de Aragón, Z., Prensa Diaria Aragonesa, 1996.

• Ling.: La rica variedad de las diversas piezas que forman el traje típico aragonés, tanto masculino como femenino, y diverso también según las comarcas, conservado desde hace siglos y transmitido de generación en generación, se refleja también en un abundante y rico vocabulario en aragonés Buscar voz..., como correspondiente a piezas que en numerosas ocasiones se dan únicamente en nuestra región.

acojilador, acoplador cinturón

acotraziarse arreglarse, vestirse

achustador chaleco

aforrarse ponerse en mangas de camisa

aforro en mangas de camisa

aguyedes en Ansó, ojales pespunteados en los puños para colgar cintas en el traje típico

alda falda

aldar pieza en la falda del vestido, refuerzo que se pone en la parte inferior de la vestidura talar

aldeta faldereta, parte de la camisa y faldas que rompe en la cintura y no baja excesivamente

apargatas alpargatas

apargatóns alpargatas viejas

apiazar remendar, echar un pedazo

apretadera corsé

apretador corsé; gorrita de hilo que se pone a los recién nacidos

arguellada la ropa que no acaba de limpiarse por mucho que se lave

arrufia en Ribagorza, calzado con piel de cordero vuelta, que se usa en invierno

arrufies en Benasque, medias calzas de piel de cordero, que se usan con las abarcas

atacadera polea de metal o madera con que se sujetan o abrochan los calzones en la cintura

atacar abrocharse el calzón con atacadera

bacal cuero para abarcas y correas

bajeras prenda interior femenina, que se lleva debajo de las sayas; por dentro es de lana y por fuera de estameña

baldeño en Ansó, pañal

balones, balóns calzones

ballena tira de acero para reforzar el corsé

bancal en Ansó, pieza que cubre la cabeza en el traje femenino de ir a misa

bandal delantal

baratina en Campo, gorra, gorro

basquiña en Echo, falda

bestíu vestido

bolcada envoltura de los recién nacidos

bolchaca bolsillo

borzeguíns en Bielsa, botas o zapatos fuertes para andar por la nieve

bosolla bragueta

brodequín borceguí

buchizo desgarrón en el traje

bugada colada, montón de ropa para lavar

cacherulo, cachirulo pieza del traje masculino, a modo de pañuelo que se anuda en la cabeza

cachura prenda para cubrir la cabeza, que sienta mal o resulta ridícula

cadín calcetín hecho con fibras de lana o cáñamo

calza media del traje masculino

calzadera cuerda de alpargata

calzar quitar los pañales a los niños para vestirlos de corto

calzero calzado

calzeta labor de punto

calzilla especie de calcetín

calzón pieza del traje masculino, pantalón que llega hasta la rodilla

calzurraques pantalones de dormir de los niños pequeños

camuliga, camilega, camilera liga

camatones polainas

camisolín jubón

canillera parte de las medias que corresponde a la canilla

consola en Benasque, correa que sujeta el zueco

capucho en Bielsa, prenda de abrigo que llevaban las mujeres, hecha de lana o de paño fino

carraza en Echo (H.), collar, y también relicario del traje femenino

carrucha broche que une el cuello de tela a la camisa, en el traje masculino

casqueta gorra de visera

corpé en Caspe, chaleco del traje masculino

corpiño en Echo, canesú, pieza del traje femenino; en Benabarre, chaleco de los hombres

carrexa, correya correa, cinturón

cotilla corsé

cuadrillo en Ansó, cuadro de tela situado debajo del sobaco, en el vestido femenino

cuera zamarra

cuerpo chaleco infantil de lana

curcusute cosido hecho mal y deprisa

currieta correa larga para atar los zapatos

currio correa de las abarcas

chambra especie de blusa que llevaban las mujeres debajo del chipón

chanchullos pantalones que se ponen sobre los usuales para trabajos más rudos

chapero sombrero

chapín zapato bajo de mujer

chilindrajo andrajo

chipón jubón

chiponet prenda que se ponía a los niños recién nacidos

chustillo chaleco

dabantal, debantal delantal, mandil

debilla hebilla

delantero pellejo de cabra que cubre el pecho y los muslos de los pastores

desfilorchar, esfilorchar deshilachar

desfatalagau desarreglado, mal vestido

encordadera en Chistau (H.), cordón para atar por delante el chipón

encordonadera cordón para atar el corsé

engorretarse calarse la gorra hasta las orejas

enguerar estrenar un traje

enguisar remendar la ropa

escorcha trozo de cuero verde necesario para hacer un par de abarcas

esgarranchada roto en la ropa

esgarrapau, esgarrau, esgarrupiau que lleva el traje roto

esgarro rotura en las ropas

esgarrufato mal vestido

esgorretarse quitarse el sombrero

esgorretau sin nada en la cabeza

eslesida ropa blanca alisada con la mano o suavizada por el desgaste

espaldero piel de cabra que protege a los pastores de la lluvia

espargatas alpargatas

esparteñas alpargatas de esparto

esperijoliau arreglado, que lleva excesivos adornos

espiguilla en Echo, puntilla del traje femenino

espullarse desnudarse

esterza retal de ropa que se guarda para algún remiendo

estribera peal, media sin pie que se sujeta por una trabilla

estruzio que lleva la ropa rota y sucia

fachaderos en Ansó, mantillas del niño recién nacido

feixa, faxa faja, ceñidor, pieza del traje masculino

fajadura, fajero envoltura para fajar a los niños

falandraixo harapo

faldada en Echo, vuelta del traje de las mujeres, hecha de distinto color que la basquiña, sujeta detrás por un fuelle

faldera, faldareta, faldereta, faldeta parte inferior de la camisa masculina

faldetón en Bielsa, pequeña falda que se pone encima de la normal

forrato en Bielsa, prenda de vestir sin mangas, que llevan los niños, hecha de lana casera

fraque frac

frontil en Bielsa, prenda de vestir infantil que cubría la cabeza

fultraque levita o chaqueta larga

galochas calzado propio de pastores

gambeto, gamboy gabán, abrigo

gargantiella collar

garretas en Ansó, terminación de las mangas en el traje femenino

garronera roto o sucio en la media o calcetín

garrotín sombrero de tela, que se usa para ir al campo

garrucha pasador del cuello de la camisa

gatera bragueta en los pantalones de los niños

gorguera en Echo, pieza del traje femenino a modo de esclavina plisada

gramalla vestidura que usaban antiguamente los jurados, miembros del Concejo

guides en Ansó, en el traje femenino, bordado que une la manga con la rayeta

inagua enagua

justillo sostén (en Agüero); chaleco

lastico jersey, prenda del traje masculino

lorsa pliegue hecho en los vestidos para acortarlos

lorza bolsa que hace el vestido cuando no sienta bien

marianos calzoncillos largos usados en invierno

marinetas calcetín a modo de polainas; prenda interior del traje masculino que sobresale por debajo de los calzons, hasta debajo de las rodillas

miñoneras alpargatas con hiladillos

moquero pañuelo

morrollo pelotita de adorno en la ropa

mudau el que va vestido de fiesta o con la ropa de los domingos

ongarinas en Ansó, prenda de vestir masculina

pastas en Ansó, adornos del traje

peal paño en forma de venda que proteje las piernas a los pastores

pealetas medias negras de lana en el traje masculino cheso

peazos en Ansó, trozos de lana para proteger las piernas en invierno

peducos, peduques especie de calcetines gruesos y toscos

peladilla en Ansó, media blanca con labor

periquillo en Ansó, cinta roja para sujetar el pelo

piales calzado masculino

portillo en Ansó, separación de los pliegues en la gorguera del vestido femenino

radido el que va vestido pobremente

randa en Ansó, adorno en la gorguera femenina

randero adorno de encaje de bolillo en el traje femenino ansotano

rayeta en Ansó, parte del vestido femenino

 

Monográficos

La música tradicional aragonesa

La música tradicional aragonesa

En Aragón existe gran diversidad de cantos, bailes y dances además del género más famoso: la jota.

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Trajes de Ansó...Trajes de Ansó

Vestidos con el traje en ...Vestidos con el traje en Ansó

Mujeres en Ansó...Mujeres en Ansó

Mullers fendo meya en a s...Mullers fendo meya en a solana

Grupo de hombres en Echo...Grupo de hombres en Echo

Traje con capa...Traje con capa

Ancianos vestidos con tra...Ancianos vestidos con traje antiguo

Traje de fiesta en Echo...Traje de fiesta en Echo

Traje de periquillo...Traje de periquillo

Pareja de novios en Fraga...Pareja de novios en Fraga

Sesión del ayuntamiento e...Sesión del ayuntamiento en Alquézar

Detalles del traje de Ans...Detalles del traje de Ansó

Detalles del traje de Ans...Detalles del traje de Ansó

Fotografía del concurso d...Fotografía del concurso del traje ...

Echo. Ronda...Echo. Ronda

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