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Arcobriga

Contenido disponible: Texto GEA 2000

Citada por Plinio, Ptolomeo, el Itinerario de Antonino, el Anónimo de Rávena y otras fuentes (tésera de Monreal de Ariza), está en un yacimiento de ese término. Es voz céltica. En época imperial romana era etapa oficial en la vía de Zaragoza a Complutum (Alcalá de Henares), a medio camino entre Aquae Bilbilitanorum y Segontia (Sigüenza).

• Arqueol.: En la margen derecha del río Jalón, a unos dos kilómetros al oeste de Monreal de Ariza, en el Cerro Villar, se encuentran las ruinas de esta ciudad celtíbero-romana. Actualmente queda fuera de toda duda que estas ruinas corresponden a la antigua ciudad celtibérica, cuyo nombre atestigua un antiguo culto al oso entre las poblaciones celtas.

El yacimiento fue excavado, a principios del siglo xx, por el marqués de Cerralbo, cuyos trabajos han sido posteriormente revisados.

Se conserva una poderosa muralla que en algunos puntos alcanza hasta 3 m. de espesor, circundando todo el irregular perímetro del cerro Villar sobre todo por el norte y oeste. El yacimiento se asienta en tres terrazas, realizándose el acceso a la ciudad por la primera meseta, siguiendo una calle norte-sur. Cerca de la misma se adivina una torre de observación y enseguida una calle transversal que, por la izquierda conduce a otra entrada, llamada de carros por el marqués, debido a las huellas dejadas en la calzada; dicha entrada estuvo flanqueada por sendas torres.

En esta terraza se han identificado tres manzanas de casas alargadas y no excesivamente grandes. Un pequeño templo contuvo un ara dedicada a Mercurio. Las calles estuvieron empedradas con aceras y pasaderas varias de ellas. El barrio superior estaba separado del resto por una muralla y su área se surcaba por tres calles de norte a sur, y otras tantas transversales en las que se identifica una sumaria plaza. Al noroeste se alzan las termas, de magnífica conservación. Se trata de unas grandes termas, comparables a las de Los Bañales de Uncastillo, y a las de Bilbilis Buscar voz..., en Calatayud. El espacio destinado a las instalaciones termales ocupa una superficie de 700 m.2, la mitad de los cuales están ocupados por el edificio propiamente dicho, quedando el resto al aire libre. Dentro de la construcción se pueden identificar varias de sus dependencias: en primer lugar se encuentra el vestuario (apodytherium), en cuyas paredes todavía se aprecian los restos de las taquillas; desde aquí se puede pasar a una sala con agua caliente (caldarium), o a una pequeña piscina de agua fría (frigidarium), con sus correspondientes escaleras de ingreso; desde la sala con agua caliente se accede a otra gran habitación (tepidarium), en la que se mantiene una temperatura superior a la ambiental; debajo de estas dos últimas dependencias se dispone el sistema de calefacción (hypocaustum).

En el foro, en la parte alta, distinguió Cerralbo una fontana y en su lado Este un macellum, con once basas en el porche y los accesos a las tabernas correspondientes. En la misma manzana restos de una domus con pavimentos de opus signinum y atrio tetrástilo; más al Sur la basílica, alargada y de dos naves (40x14 m.), con posible tribunal al fondo. En el mismo lado de la meseta se conserva el posible teatro, totalmente destruido, con la cávea abierta al Este, muy erosionada, faltando el edificio escénico y la orchestra. Junto a la fachada Sur se alza un templo próstilo.

Sobre esta terraza y cerrándola de Este a Oeste hay una elevación separada por una fuerte muralla, con escalera de acceso por la misma hacia la acrópolis. Se puso al descubierto una calle y entre sus manzanas diversas instalaciones comerciales (tabernas, textil, posible fullonica, etc.), además de casas de esquema sencillo. La más notable se sitúa en la manzana central con atrio corintio, paredes pintadas y estucadas con imitaciones del segundo estilo pompeyano, oecus con triple columna o exedra. Todo el lado oeste de esta meseta tuvo un ancho muro de 1 m. de espesor, con doble puerta en el centro, protegido por torres.

Entre los numerosos hallazgos materiales, se reproducen por Cerralbo y se conservan en el Museo Arqueológico nacional, lucernas de disco, antefijas repitiendo un modelo barbado, cerámica pintada de variadísimo repertorio altoimperial, terra sigillata itálica, gálica e hispánica, grafitos ibéricos sobre fusayolas, además de abundantes fíbulas de la primera época altoimperial (siglos I-III d.C.), elementos de calderos, anillos, instrumentos de cirugía, objetos de hueso, y numerosas monedas ibéricas e imperiales, las más tardías de las cuales pertenecen al emperador Honorio.

Es impreciso el momento final del yacimiento, así como su inicio. Para la primera circunstancia, ciertos sectores de la muralla destruida por balas de catapultas evidencian un asedio violento, a cuyo fenómeno hay que unir gruesos niveles de cenizas que localizó Cerralbo en diversos puntos de la ciudad. En lo alusivo a la fundación de la misma, falta el análisis de los niveles inferiores, si los hubo, y parece, por el momento, remontarse a la primera mitad del siglo I d.C., aunque es aspecto que habrá de ser comprobado en el futuro.

• Bibliog.: Beltrán Lloris, M., y otros: Las excavaciones del marqués de Cerralbo en Arcobriga (Monreal de Ariza, Zaragoza); Fundación Institución «Fernando el Católico», Zaragoza.

 

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