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Aranaz y Vides, Pedro Felipe

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 02/05/2008

(Tudela, Navarra, 2-V-1740-Cuenca, 24-IX-1820). Compositor y maestro de capilla. Se formó como niño de coro Buscar voz... en el Pilar, primero con Luis Serra Buscar voz..., y tras la muerte de éste en 1758 pasó a estudiar con su sustituto en el mismo cargo, Bernardo Miralles Buscar voz.... Una vez ordenado de prima en 1761, comienza a buscar un puesto como maestro de capilla catedralicio. Su primer intento, desafortunado, se produce en 1763 en Santo Domingo de la Calzada. En los años que siguieron a esa oposicion parece que realizó varios viajes a Madrid en donde compuso varias tonadillas escénicas para los teatros públicos de la ciudad, aunque mantenía su residencia en Zaragoza. Para esta ciudad compone en 1765 un oratorio con motivo de solemnizar el deseado y feliz descubrimiento de la Santa, Angélica, Apostólica Capilla de la Suprema Emperatriz María Santísima del Pilar del que nos ha quedado tan sólo el libreto con los textos de Valero Gualberto en la Biblioteca Universitaria de Zaragoza. En la portada del libreto además de indicarse que Aranaz era alumno de Miralles, se refiere que para la ejecución de dicho oratorio actuaron juntas las capillas de La Seo y el Pilar. En años posteriores compagina su actividad como compositor de tonadillas para los teatros madrileños con varias oposiciones. En 1766 oposita a la sustitución de su maestro en el Pilar, siendo nombrado para el puesto Cayetano Echeverría. Lo intenta de nuevo en 1768 en Zamora sin fortuna, y finalmente en 1769 en reñida oposición consigue el magisterio de la catedral de Cuenca. Para esta oposición recibió las recomendaciones de Joaquín Nebra Buscar voz... y del duque de Híjar, y se midió con algunos importantes maestros del momento como Antonio Ugeda quien nueve años después sustituyó a Corselli al frente de la Capilla Real. Se han conservado además unos ejercicios de oposición para la catedral de Toledo de Aranaz en la Biblioteca Nacional de Madrid, que con toda probabilidad fueron para las que en 1763 se celebraron en la catedral primada a la muerte de Jaime Casellas. Ocupó el magisterio de Cuenca hasta su jubilación y posterior muerte en esa ciudad en 1820.

Desde Cuenca se erigió a lo largo de su vida en uno de los maestros más importantes del momento, por ello sería propuesto para juzgar desde esa ciudad numerosas oposiciones a puestos catedralicios como en 1770 en León, en 1782 en Ávila, 1796 en Granada y en 1814 en Murcia. En 1786 se le ofrece sin oposición la plaza del magisterio en Oviedo pero Aranaz la rechaza.

En 1773 se ordena sacerdote y abandona la composición de tonadillas para centrarse en la música sacra. Sus contactos personales en esa época fueron muchos y variados por ejemplo con Francisco Javier García Buscar voz..., el Españoleto, con quien mantenía ya amistad desde sus años de mozo de coro en el Pilar y con el que parece que intercambió conocimientos musicales. Otra relación documentada fue la que mantuvo con Fr. Pablo Ramoneda, monje en El Escorial, que le valió un encargo para componer un set de motetes a 4 en polifonía clásica para cantar al facistol, que hoy se conserva en el archivo del citado monasterio. Asimismo también recibió importantes encargos para componer oratorios para importantes festividades en Granada y otras ciudades.

En 1797 se jubila del magisterio conquense, siendo nombrado para sustituirle Santiago Pradas, aunque a veces Aranaz todavía hasta su muerte asistió la capilla o el colegio como maestro jubilado. Su actividad pedagógica en esta última institución, el colegio de San José produjo una generación de músicos que siguieron sus pasos y muchos de ellos ocuparon magisterios y plazas de organista en diferentes catedrales, entre ellos: Bruno de Molina, Francisco Ballesteros, Francisco J. Olivares, José Pradas, Julián Pajarón o Manuel Araíz. Precisamente con uno de ellos en 1807, Francisco Olivares, por entonces organista en Salamanca, escribirá un Tratado completo de composición fundamental para la instrucción de los niños que se dedican al estudio de la música, y principalmente en las catedrales españolas, del que se conocen dos copias manuscritas, una que perteneció a Barbieri y que hoy se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid, y otra que perteneció a Bonifacio Gil y que hoy se conserva en la Biblioteca privada del musicólogo José López Calo. Este tratado está lleno de interesantes reflexiones acerca del pensamiento musical de Aranaz, especialmente referidas a la relación música-texto. Se conoce además la noticia de dos curiosas obras teóricas de Aranaz, una para mantener conversaciones a cierta distancia con dos instrumentos por medio de un código de notas musicales, y otra, también relacionada con la comunicación, que consistía en un sistema de escritura cifrada para relaciones epistolares formada por signos musicales.

Su estilo musical combina la polifonía clásica, todavía en boga por aquellos años para solemnizar el culto divino, con un estilo moderno de obras musicales a 4 u 8 con orquesta. Hay que destacar su introducción en Cuenca a finales del siglo XVIII por influencia de su amigo el Españoleto, de la práctica de poner en música con orquesta a los textos de los responsorios de los maitines y completas de las fiestas principales del año litúrgico en detrimento del uso tradicional de los villancicos.

Su producción musical es amplísima. Desde el punto de vista religioso se han conservado 45 misas, 190 motetes, 95 salmos, 35 lamentaciones, 30 responsorios, 16 magnificat, 15 himnos, 20 salves, 5 antífonas marianas, 2 oficios de difuntos, un juego de completas y 35 villancicos. La mayor parte de ella se encuentra en el archivo de la catedral de Cuenca, aunque su música se difundió a diferentes centros musicales como El Escorial, Segorbe, Orihuela, Guadalupe, Barcelona, Monserrat Málaga, Zamora, Salamanca, etc. Por otro lado hay que destacar su producción como compositor para los teatros públicos madrileños, de la que se conservan 17 tonadillas y la música para la comedia Ipsipile en la Biblioteca Municipal de Madrid.

De toda su producción se han publicado varias obras. En los años 50 del siglo XIX, Eslava publicó en su Lyra Sacro Hispana un motete y un salmo, en 1930 Subirá en su Tonadilla Escénica y posteriormente en 1970 hizo lo propio con la tonadilla La maja molinera, y en 1974 Restituto Navarro publicó varias obras suyas en uno de los cuadernos de Polifonía de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Cuenca.

 

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