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Aragonés

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 30/08/2011

Lengua Buscar voz... autóctona de Aragón Buscar voz..., de filiación románica. Sinónimo de lengua aragonesa, que a veces también se denomina altoaragonés Buscar voz.... Con frecuencia los filólogos hablan de dialecto aragonés, denominación que convendría más a la modalidad del castellano Buscar voz... hablado en Aragón. Se aplica en lingüística el término dialecto a una lengua en cuanto proveniente de otra, de la que se ha diferenciado, en mayor o menor grado, y de la cual forma parte o depende genéticamente porque procede de ella. Así, puede llamarse dialecto del castellano el castellano hablado en Aragón, porque es una modalidad de él, con características propias distintas de las del castellano de Andalucía o del de América. Por el contrario, el aragonés procede, al igual que el resto de las lenguas románicas, del latín Buscar voz.... Puede decirse, entonces, que el aragonés es un dialecto del latín, como lo son cada una de las lenguas románicas. Sólo en este sentido genético puede aplicarse con propiedad el término dialecto al aragonés.

Actualmente se conserva, mermado y empobrecido, en el norte de Aragón, en el área aproximadamente delimitada por la línea Ansó Buscar voz...-Santa Eulalia de Gállego Buscar voz...-Fonz Buscar voz...-Benasque Buscar voz.... Sus fronteras lingüísticas por el sur y el oeste están muy difuminadas a causa de la castellanización; por el este, la transición gradual del aragonés al catalán Buscar voz... se hace a través del ribagorzano Buscar voz...; por el norte, la frontera administrativa conforma también los límites con el gascón Buscar voz.... Actualmente hablan el aragonés, de una manera más o menos cotidiana y en estado relativamente puro, unas 10 ó 12.000 personas. Si a éstas se añaden las que lo conocen, lo emplean ocasionalmente o lo hablan muy castellanizado, resultaría una cifra de 40 a 60.000 personas. No existen estadísticas exactas y sería difícil lograrlas, dado el estado de descomposición en que actualmente se encuentra el aragonés en la mayoría de las zonas. A pesar de los graves problemas sociolingüísticos Buscar voz... que ha soportado y soporta, el aragonés posee una modesta literatura Buscar voz... y su propia gramática Buscar voz....

Desde 1986 hasta 1997 ha habido un progreso evidente, aunque no suficiente, tanto en lo que respecta al estudio y conocimiento del aragonés, como en lo relativo a su cultivo literario, enseñanza, difusión y consideración social. Como aportaciones en el campo de los estudios dialectales pueden citarse los de Mott (chistabín Buscar voz...), Nagore Buscar voz... (tensino Buscar voz...), Ouint (ansotano Buscar voz...), Arnal Buscar voz... (ribagorzano Buscar voz...), Plaza (altorribagorzano Buscar voz...), aparte de otros publicados en revistas Buscar voz... (AFA Buscar voz..., Alazet Buscar voz..., Fuellas Buscar voz..., Luenga & fablas Buscar voz...). En cuanto a los trabajos gramaticales, cabe destacar los de Lera y Lagraba (cheso Buscar voz...) y Mascaray Buscar voz... (ribagorzano Buscar voz...). En los estudios léxicos, los de Lagüens, Castañer y Aliaga. Se conocen más textos en aragonés medieval. Se cultiva mucho más literariamente, en especial la narración (narrativa Buscar voz...), aunque sigue publicándose también bastante poesía Buscar voz..., de gran calidad. La edición en aragonés se ha diversificado: hay más editoriales que publican en aragonés, se crean nuevas colecciones de libros, se publican traducciones Buscar voz..., surgen nuevas revistas Buscar voz... en aragonés. Un fenómeno importante es el de la música en aragonés, que se ha incrementado notablemente en los últimos años. La enseñanza de aragonés Buscar voz..., que venía realizándose mediante cursos para adultos desde los años 70, recibe ayuda económica de la D.G.A. desde 1989, además, actualmente, la Escuela de Lengua Aragonesa «Nabato» de Monzón, recibe ayuda financiera de la U.E. y del Ayuntamiento de Monzón. Sin embargo la enseñanza de aragonés no se introduce en la educación primaria y secundaria en el Alto Aragón, tal como exige el Estatuto de Autonomía de 1996. Tampoco se ha regulado todavía, por parte del Gobierno de Aragón, el uso en los medios de comunicación y en la Administración, el fomento y promoción de la lengua aragonesa. Se ha avanzado sustancialmente en la codificación y normativización del idioma, al acordarse unas normas gráficas (Congreso ta ra normalizazión de l´aragonés Buscar voz...) y se profundiza en su estudio (Trobada d´Estudios y rechiras Buscar voz......) y su reivindicación, incluso con apoyo internacional (Informe del Justicia de Aragón de 1993, Plataforma para la defensa de las lenguas minoritarias de Aragón, Congreso de la A.I.D.L.C.M. Buscar voz... en 1997, mapa del Bureau pour les langues moins repandues, Libro rojo sobra las lenguas amenazadas en Europa, de la U.N.E.S.C.O., Informe Kililea, etc.), todo lo cual se traduce en la acción política (Comisión Especial de Política Lingüística de las Cortes de Aragón), en la concienciación popular y en el tratamiento de los medios de comunicación, gracias sobre todo a asociaciones y colectivos, mientras la acción institucional sigue siendo muy pobre (podemos contrastar la existencia de ayudas de la U.E. y Ayuntamientos con la falta de ayudas por parte de la D.G.A.).

Entre estas asociaciones y colectivos destacan «Consello d´a Fabla Aragonesa Buscar voz...», «Ligallo de Fablans de l´Aragonés Buscar voz...», «Colla de Fablans d´o Sur d´Aragón Buscar voz...» y «Nogará Buscar voz...», además de numerosas asociaciones locales que, bien de modo exclusivo, bien como uno de sus objetivos, trabajan para la recuperación de la lengua aragonesa.

Es de reseñar que el interés por la recuperación del aragonés ha tenido también incidencia en los territorios castellanizados al sur de la actual línea que delimita el área de lengua aragonesa. Jóvenes, adultos y mayores de diversa extracción social y nivel de estudios se muestran interesados por recuperar y cultivar su lengua; este fenómeno destaca en la ciudad de Zaragoza Buscar voz..., sin olvidar numerosas cabeceras de comarca y pueblos de todo Aragón.

Historia lingüística: El aragonés se formó primitivamente en el territorio comprendido entre los valles de Ansó Buscar voz... y Benasque Buscar voz..., por el norte, estableciendo el límite por el sur las sierras de Agüero Buscar voz..., Loarre Buscar voz..., Gratal Buscar voz..., Guara Buscar voz..., Olsón Buscar voz.... También podemos incluir en este territorio primitivo la Alta Ribagorza Buscar voz... y la cuenca del Isábena Buscar voz..., ya que en toponimia es frecuente la diptongación de las vocales tónicas, fenómeno que contrasta con el habla actual, donde se eliminó al catalanizarse en los siglos XII-XIII.

En esta zona primitiva el aragonés estaría ya claramente diferenciado del latín Buscar voz... en torno a los siglos VIII-IX, pero aún quedarían valles difícilmente accesibles, en los que se mantendría la lengua prelatina de tipo vasco Buscar voz..., dándose una situación de bilingüismo que duraría hasta bien entrada la Edad Media. A pesar de estar diferenciado el aragonés del latín, aquél no tiene cabida de una manera consciente en los textos escritos; sin embargo, los notarios y eclesiásticos, cuando escriben, insertan por descuido voces romances ya evolucionadas tomadas de la lengua usual entre el pueblo. Ejemplos de esto los encontramos en documentos del siglo XI escritos en latín, pero con abundantes palabras romances.

Esta tendencia a escribir formas romances desapareció en el siglo XII. Parece que se originó una reacción purista que intentó imponer el latín como lengua culta en los escritos oficiales Buscar voz..., haciéndose cada vez más escasos los textos en que aparecen formas aragonesas. Las primeras obras literarias en las que aparece mayoritariamente formas romances son de finales del siglo XII y comienzos del XIII. Al permanecer el latín en Aragón como lengua escrita durante mucho tiempo, el aragonés no cuajó como lengua literaria culta, aunque tuvo que existir una literatura popular en aragonés que no alcanzó aceptación en los niveles sociales altos.

La Reconquista Buscar voz... jugó un papel primordial y determinante en la historia del aragonés y de los otros romances. Las conquistas cristianas, conforme van ampliando el territorio aragonés hacia el sur, suponen un avance de la lengua. En 1244 quedó establecido el límite de la Reconquista aragonesa y con éste el de la extensión del aragonés.

Sabemos que las repoblaciones de los territorios conquistados se hicieron con gentes venidas del norte que hablaban aragonés; éstas fueron imponiendo su lengua a los habitantes de los territorios reconquistados, entre los que se encontraban los mozárabes, que no tendrían demasiadas dificultades en adoptar la lengua de los aragoneses, dado el parecido fonético y léxico que tenía el mozárabe Buscar voz... con el aragonés. Pero a pesar de que el aragonés sería hablado por casi toda la población, la literatura no lo reflejó nunca conscientemente. Este hecho no deja de ser paradójico y profundamente anormal desde el punto de vista aragonés.

Está claro que ni los documentos aragoneses ni las obras literarias reprodujeron exactamente el habla popular, por lo que podemos suponer tres estratos de lengua: 1) lengua popular hablada, que usaría los rasgos fonéticos, morfológicos, sintácticos y léxicos típicamente aragoneses, ya que si no sería imposible explicar cómo se han conservado hasta hoy; 2) lengua escrita por notarios y escribanos, que está algo alejada de la lengua popular, aunque guarda muchos rasgos aragoneses, especialmente en la fonética y en el léxico; 3) lengua escrita en las obras literarias, más alejada que las anteriores de la lengua hablada, aun cuando conserva algunas características aragonesas, que nos sirven para determinar su procedencia.

El retroceso del aragonés comienza en el siglo XV, como consecuencia de la instauración de la dinastía castellana de los Trastámara Buscar voz.... Este retroceso y la penetración consiguiente del castellano no se hizo de forma brusca y actuó más tempranamente y con mayor intensidad en la lengua escrita y en los medios urbanos. En los textos la castellanización está más o menos terminada hacia 1500; a partir del siglo XVI no se puede reconocer un texto oficial aragonés más que por algunas palabras con escasos restos fonéticos aragoneses.

Pero esto no quiere decir que el pueblo cambiara tan radicalmente su lengua; tuvo que existir un amplio período bilingüe castellano-aragonés. Es imposible pensar que hubiera una sustitución radical de la lengua. En este caso la lengua no poseyó una frontera geográfica, sino social: la nobleza, los clérigos y la clase superior habla y escribe castellano muy pronto, mientras que los labradores, pastores y siervos permanecen fieles al aragonés durante generaciones. Por todo esto, precisamente, es muy arriesgado establecer el retroceso geográfico del aragonés a partir de los siglos XVI-XVII. Lo más probable es pensar que los primeros núcleos castellanizados fueron las grandes urbes: Zaragoza y algunos otros centros con funciones administrativas, guarniciones militares, sedes eclesiásticas, etc. Paralelamente pudo comenzar la castellanización geográfica, que avanzaría desde el oeste y sur hacia el interior; pero de esto no tenemos datos concretos y es muy difícil la comprobación. Este proceso fue arrinconando al aragonés hasta el norte de Aragón (valles pirenaicos, Prepirineo y Somontanos), únicos lugares donde hoy se habla aragonés como lengua claramente diferenciada del castellano.

Fonética: Cada una de las lenguas románicas se fue diferenciando progresivamente del latín vulgar siguiendo caminos distintos en la evolución de los sonidos. Esas pautas evolutivas, características de cada lengua, son las que componen su fonética histórica. También en la morfología y en la sintaxis se siguieron caminos propios, pero esto constituye parte de la gramática Buscar voz.... Los rasgos más importantes o conocidos de la fonética histórica del aragonés son los que se consignan a continuación.

—Vocalismo. La a tónica latina se conserva como a, igual que en los otros romances peninsulares; pero, a diferencia de éstos, se conserva aún ante yod procedente de x latina: fraxinu>fraxin (fresno), taxu>taxo (tejo); aunque se cierra en e ante yod procedente de -ct-: factu>feito (hecho). La a + u evolucionó en época temprana a o, como en castellano: ausare>gosar (atreverse a, soler, acostumbrar), auru>oro. La e× da nolmalmente -ie-: ferru>fierro, pero también ha producido el diptongo -iá-, usual sobre todo en el alto Ara y valle de Vio Buscar voz... (tiampo, yarba) y ocasionalmente en otras zonas: liastra (arista de los cereales), miarla (mirlo). Frente a la reducción del castellano se conserva el diptongo ante -ll- y ante s agrupada a otra consonante: aguatiello (albañal), dobiello (ovillo), biespa (avispa). La e× diptonga incluso ante yod, cosa que, salvo excepciones, no ocurre en castellano: venio>biengo (vengo), teneo>tiengo (tengo), vetulu>biello (viejo). La o breve tónica latina diptonga normalmente en -ue-: fonte>fuen (fuente), ponte>puen (puente). Se han documentado algunas palabras con -uó-: guordio (cebada), fuogo, luogo; diptongo que también puede verse en algunos textos medievales. Y en el alto Ara y valle de Vio existe diptongación en -uá-: buano, fuande (fuente), que también se da esporádicamente en otras muchas zonas, como norma general en palabras terminadas en -a: balluaca (avena loca), argualla (argolla), empreñatuara (levadura), bucharguala (planta pequeña parecida al boj), gualba (partículas menudas de paja). También a diferencia del castellano, la o× diptonga ante yod: folia>fuella (hoja), oculu>güello (ojo). Sobresale la diptongación de las vocales tónicas cerradas (largas del latín clásico y asimiladas: e¯, i×, i¯, o¯, u×, u¯), fenómeno no general filu>filo (hilo), cilla>zella (ceja), pulpa>polpa (parte blanda)—, pero sí profusamente documentado: nidu>niedo (nido), fimus>fiemo (estiércol), umeru>güembro (hombro), umbra>guambra, güembra (sombra, penumbra). Igualmente, ae y oe diptongan: taeda, lat. vulgar teda>tieda (tea), foedus, lat. vulgar fedus>fiero (feo). Las vocales átonas iniciales suelen perderse: asciata<xada (azada), opacu>paco (umbría), umbilicu>melico (ombligo). También frecuentemente las vocales en posición interior protónica o postónica: cannabula>cañabla (collar de madera del ganado), asperu>aspro (áspero), merendare>brendar (merendar), camara>cambra (habitación). La -e final tiende en general a perderse: debán (delante), mon (monte), calién (caliente), glan (bellota), mientras que la -o sólo desperece en ocasiones, especialmente tras -n, -l y -z: tabán (tábano), zimbal (campana), carnuz (carroña). Destaca una marcada tendencia a suprimir el hiato, cerrando la primera vocal —bandiar (tañer las campanas—, eliminando la vocal átona —almada (almohada)—, o por medio de epéntesis —atabul (ataúd), chodiga (judías), cayer (caer).

—Consonantismo: Rasgo típico y general es la conservación de la f- inicial latina (que en castellano se pierde): ferrero (herrero), fumo (humo), faba (haya), fer (hacer), filo (hilo). Frente a la multiplicidad de soluciones del castellano, g- y j- (i-) latinas se conservan palatalizadas y con pronunciación actual ch-: chelar (helar), choben (joven), chugar (jugar). La s- tiene como solución normal s-: siero (suero), simién (simiente); pero puede ofrecer otras soluciones: en algunos casos ch- —suilla>chulla (tajada de tocino)—, en otros casos z- —suile>zolle (pocilga)—o x- —xordo (sordo)—. Las iniciales latinas l- y n- se conservan igual. En ribagorzano Buscar voz..., sin embargo, l- se palataliza: llugá (pueblo), llop (lobo), lluna (luna). Algunas veces la m- inicial puede evolucionar a n-: metru>nietro (medida de líquidos), meta>niata (montón de hierba seca). Los grupos de consonantes iniciales agrupadas pl-, cl-, fl-, se conservan (frente al castellano, en donde evolucionan generalmente a ll-): plorar (llorar), pleber (llover), clamar (llamar), cleta (cancilla), flama (llama). En ribagorzano Buscar voz... se palataliza la -l-: pllorá (llorar), flló (flor). El grupo inicial cr- también se conserva: cremare>cremar (quemar), crepare>crebar (romper, quebrar). En cuanto a las consonantes interiores simples, sobresale la conservación de las oclusivas sordas intervocálicas: polecón (pulgón) foricar (hurgar), melico (ombligo), napo (nabo), ripa (montón de tierra), forato (agujero), paco (umbría), capolar (hacer picadillo); fenómeno del que se pueden encontrar ejemplos muy generales, si bien el área actual de conservación más intensa es la del aragonés central. También es típica la conservación de las oclusivas sonoras intervocálicas: rader (raer), remugar (rumiar), robín (herrumbre). Respecto a las consonantes interiores dobles merecen destacarse los varios resultados de -ll-: -ll- es el más general —betiello (becerro), callizo (callejón), dobiello (ovillo)—, pero en algunas zonas aparece -ch- —gricha (langosta de monte), cuacha (collera del yugo), betiecho (becerro, en Bielsa Buscar voz...)—, y en otras zonas, -t- —betieto (becerro), zingleto (aro de madera), catella (callejón)—; estas diferentes evoluciones de -ll- se manifiestan de un modo más claro en la toponimia Buscar voz.... Se encuentran también algunos ejemplos de -ll-> -l-: alí (allí), aquela (aquella, valle de Chistau Buscar voz...). La consonante doble -rr- puede dar -rd-: bardo (barro), mardano (macho ovino), bimardo (ternero de dos años). En cuanto a las consonantes interiores agrupadas destaca la sonorización de las oclusivas sordas tras nasal o líquida: cambo (campo), punda (punta), bango (banco), aldo (alto), chordica (ortiga), chungo (junco). Este fenómeno se da con mayor intensidad en el área del aragonés central, pero la toponimia y ejemplos aislados atestiguan una extensión mayor. El grupo interior -mb- se asimiló muy tempranamente a -m-: camba>camilega (liga para las piernas), umbilicus>melico (ombligo). Los grupos de consonantes seguidas de líquida se conservan: cuatrón (pequeño campo), emplir (llenar), replegar (recoger). Los grupos -sc- y -ps- y la -x- latina han evolucionado a un sonido prepalatal fricativo sordo (s×), ortográficamente representado por x: buxu>buxo (boj), coxu>coxo (cojo), asciata>xata, xada (azada), fascia>faxa (haza), capsa>caxa (caja). Los grupos -ult- y -ct- evolucionan a -uit- e -it-, respectivamente: multu>muito (mucho); factu>feito (hecho), pectu>peito (pecho). Los grupos -li-, -c’l-, -t’l-, -g’l- evolucionan a -ll- (frente al castellano -j-): filiu>fillo (hijo), folia>fuella (hoja), bac(u)lu>batallo (badajo), teg(u)la>tella (teja), vet(u)lus>biello (viejo). Los grupos -vi-, -bi-, -di- evolucionan a -y-: rubeu>royo (rojo, rubio), podiare>puyar (subir). El grupo -nd’l- evoluciona a -ll- —scand(u)la>escalla (astilla)—, mientras que los grupos -ng’l- y cons. + c’l- se conservan —cazinglo (pieza de madera, en forma de aro doble, con dos orificios, para tensar las sogas), ungla (uña), masclo (macho).

Variedades dialectales: Aunque normalmente sólo suelen distinguirse hablas o dialectos locales, cabe considerar, de una forma flexible, cuatro amplias zonas o grandes modalidades de aragonés, que más que dialectos habría que denominar «complejos dialectales»: —El aragonés de la zona occidental, en toda la cuenca del río Aragón, donde sobresalen como más caracterizados el ansotano Buscar voz... y el cheso Buscar voz... y donde se incluyen también el aragonés del valle de Aragüés Buscar voz..., del campo de Jaca o jaqués Buscar voz... y los restos más castellanizados del valle de Canfranc Buscar voz..., la Canal de Berdún Buscar voz..., Bailo Buscar voz..., etc. En esta zona el participio es en -áu, -íu: amáu, queríu, cayíu, muyíu (ordeñado). Se usa el artículo lo en algunos puntos (Echo, Aragüés), y esporádicamente en algunas localidades del campo de Jaca: Ulle Buscar voz..., Martillué Buscar voz..., Badaguás Buscar voz..., Banaguás Buscar voz...), pero predomina el artículo o, a, os, as (Ansó Buscar voz..., Sinués Buscar voz... y Esposa Buscar voz..., Bailo y Larués Buscar voz..., Campo de Jaca, etc.). Los rasgos sintácticos y morfológicos se conservan bien, sobre todo en Ansó y Echo; en la fonética, especialmente en las zonas más bajas, es profunda la influencia castellanizadora ejercida por la ciudad de Jaca Buscar voz....

—El aragonés pirenaico central, desde el río Gállego Buscar voz... hasta el río Cinca Buscar voz..., y por el sur hasta el Basa Buscar voz... y el Guarga Buscar voz..., aunque también la sierra de Guara Buscar voz... podría considerarse quizá dentro de esta área. Sobresalen aquí el tensino Buscar voz...—y su variedad mejor conservada, el panticuto Buscar voz...—, el bergotés Buscar voz..., el belsetán Buscar voz..., el aragonés del valle de Vio Buscar voz..., los restos más castellanizados de la Tierra de Biescas Buscar voz..., del valle del Basa y de la ribera de Fiscal, y los restos casi perdidos de zonas prácticamente despobladas (La Solana, Serrablo Buscar voz..., el suroeste de Sobrarbe Buscar voz..., etc.). Son rasgos típicos los participios en -ato, -ito: puyato (subido), querito (querido), muyito (ordeñado); la conservación muy fuerte de las consonantes sordas intervocálicas p, t, k —xata (azada), caxico (roble), capeza (cabeza)— y su sonorización tras nasal —cambo (campo), candal (piedra grande), barrango (barranco)—; la diptongación -iá-, con mayor vitalidad en el Alto Ara y valle de Vio —biallo (viejo), tiango (tengo)—, y -uá- —buano, balluaca, guambra—: el uso de los artículos o, a, os, as, con las variantes ro, ra, ros, ras tras vocal (excepto en Bielsa).

—El aragonés de la zona oriental, del Cinca a la cuenca del Ésera Buscar voz..., con el chistabino Buscar voz..., el fobano Buscar voz..., el benasqués Buscar voz..., y el grausino Buscar voz... y el estadillano Buscar voz..., modalidades estas últimas que se pueden englobar en el ribagorzano Buscar voz..., y en general todas las hablas aragonesas de transición al catalán Buscar voz.... Son característicos el pretérito indefinido perifrástico, rasgo morfológico que indica ya la transición al catalán—ba fé (hizo), ba queré (quiso), ba puyá (subió)—, excepto en La Comuna, zona de Salinas Buscar voz...-L’Aínsa Buscar voz... y mitad occidental de La Fueba Buscar voz..., en donde se utilizan indefinidos de tipo aragonés; el artículo el, la, es, las (excepto en la zona Salinas-L´Ainsa y mitad occidental de La Fueba, en donde se emplea o, a, y algunos puntos de Ribagorza, en donde se documenta esporádicamente lo; la no pronunciación de -r final (mullé, puyá); la palatalización de l- y de los grupos pl-, fl-, cl- (lluna pllaza, flló clláu). En la divisoria de cuencas del Ésera y el Isábena se puede situar la transición más estricta al catalán, que se manifiesta por la mayor abundancia de e y o sin diptongar y de tipos léxicos catalanes, y por el comienzo participios en -t (pllorat, encherbellit) frente a los en -áu, -íu (plloráu, encherbellíu). Con todo, es muy difícil de precisar: para algunas localidades, no se puede concretar si hablan aragonés o catalán; sólo cabe decir que hablan ribagorzano Buscar voz.... Los últimos pueblos que podrían considerarse de habla aragonesa (aunque en plena zona de transición) son Benasque Buscar voz..., Bisaurri Buscar voz..., Torruella Buscar voz..., Capella Buscar voz..., Torres del Obispo Buscar voz..., Juseu Buscar voz..., Alins del Monte Buscar voz... y Fonz Buscar voz... o Azanuy Buscar voz.... Sin embargo, el tema es muy complejo y ha dado lugar a abundantes disquisiciones sobre la frontera lingüística catalano-aragonesa Buscar voz.... Por otra parte, es notable la personalidad del chistabino y del benasqués Buscar voz...; especialmente el último mantiene una posición intermedia entre en el aragonés, el catalán y el gascón, y suele considerarse aragonés, ya que el 57% de sus formas son aragonesas frente al 28%, catalanas, aunque algunos lingüistas catalanes lo incluyen entre las hablas catalanas de transición al aragonés.

—El aragonés somontanés Buscar voz..., en la comarca de Ayerbe Buscar voz... y somontanos Buscar voz... de Huesca Buscar voz... y Barbastro Buscar voz..., es quizá el aragonés más castellanizado (sobre todo en las zonas más meridionales), pero también el más homogéneo a lo largo de grandes extensiones. Comprendería desde el ayerbense Buscar voz... y su habla local mejor conservada, el agüerano Buscar voz..., hasta el navalés Buscar voz..., pasando por el aragonés de La Sotonera Buscar voz..., comarca de Huesca Buscar voz... y el Abadiado Buscar voz..., el aragonés de Alquézar Buscar voz... y somontano de Barbastro Buscar voz... (Bierge Buscar voz..., Abiego Buscar voz..., Salas Buscar voz..., Costeán Buscar voz..., Castillazuelo Buscar voz..., etc.) y algunos pueblos como Almudévar Buscar voz..., Albero Buscar voz..., Berbegal Buscar voz..., e incluso algunos monegrinos, que marcan ya el límite meridional de conocimiento de ciertos rasgos morfológicos (ta / enta, o, a, en / ne, formas verbales, etc.), aparte del abundante vocabulario, especialmente rural que se conserva. En muchos de estos pueblos, más conforme nos acercamos a Huesca o hacia el sur, el aragonés apenas se usa, aunque, en general, la mayor parte de la gente lo conoce (existe gran variedad de grados: en Agüero lo hablan casi todos; en Ayerbe lo conocen incluso los niños, pero se usa poco y familiarmente; en Siétamo Buscar voz... sólo lo conocen las personas maduras). Se emplea de forma general el artículo o, a, os, as (aunque puede documentarse esporádicamente ro, ra como en Siétamo y Bierge, o de forma casi constante, como en Castillazuelo; y el artículo lo, usual en El Grado Buscar voz... y, ocasionalmente en otros puntos). El complemento pronominalo-adverbial Buscar voz... bi/i se ha perdido en casi todas las zonas y la castellanización ha actuado fuertemente en la fonética y en la morfología, que muestra a veces formas empobrecidas o híbridas de castellano y aragonés.

Historiografía: Especialmente hasta el s. XVIII las fuentes que poseemos son escasas y en la mayoría de los casos entresacadas de materiales referentes a términos no totalmente relacionados con la lingüística aragonesa. Ahora bien, se puede decir que el aragonés ha sido estudiado siempre en función del castellano y que en su tratamiento se pueden advertir dos fases: en la primera, que abarcaría hasta la fundación de la Real Academia de la Lengua Española, los autores se preocuparán por diferenciar ambas lenguas, aunque muestren su gran parecido; y en la segunda fase, coincidente con dicha fundación o (lo que es lo mismo) con la oficialización del castellano como norma lingüística, los autores harán todo lo posible por identificar ambas lenguas. No obstante, en uno y otro caso, siempre se negará la categoría de provincialismo, en el sentido de ser el aragonés un castellano burdo y zafio.

Compartido por la generalidad de los autores (excepto por un manuscrito anónimo conservado en la Biblioteca Nacional) el origen latino del español, las tesis sobre la diferenciación idiomática entre el castellano y el aragonés, cuando no se niegan, tienen un punto de vista u otro según los autores. En el s. XVI tanto Juan de Valdés (Diálogo de la Lengua) como Nebrija o Martín de Viciana apoyan la tesis de la castellanofonía de Aragón, aunque para Nebrija estuviese motivada por la expansión en Aragón del castellano. En este mismo siglo, Miedes afirmará su gran parentesco, pero negará su identificación. Las noticias del s. XVII las aporta Blasco de Lanuza Buscar voz... en 1622 (Historias Eclesiásticas y Seculares de Aragón), apoyando la plena identificación de ambas lenguas. El siglo XVIII conocerá los momentos más controvertidos sobre el tema. Por un lado, el referido manuscrito anónimo niega el origen latino de las lenguas peninsulares y habla de un idioma común prerromano Buscar voz..., vasco Buscar voz... por más señas, el cual, en convivencia con el latín, produciría una corrupción de ambas lenguas dando así, según el grado de corrupción del antiguo «idioma patrio», las diferentes variedades lingüísticas de la península, de las cuales una de ellas sería el aragonés. Si bien este manuscrito iba a producir polémicas, el autor más atacado será Mayans (Orígenes de la Lengua Española), el cual da al aragonés el carácter de lemosín en sus primeros momentos. Contra este autor y esta tesis se lanzarán todas las teorías posteriores; el primero, José Sanz de Larrea Buscar voz... (Discurso sobre el Origen, uso y cultura de la lengua española en Aragón) basándose en factores históricos aceptará el carácter lemosín del catalán, pero no del aragonés, ya que nuestro reino no tuvo suficientes contactos con Francia como Cataluña, y tampoco ésta produjo un efecto de correa de transmisión de su lengua, pues era evidente la total independencia entre sí de los estados de la Corona aragonesa. Para más abundar en su tesis, Sanz de Larrea aportará una serie de documentos medievales aragoneses, en todos los cuales señala el carácter castellano.

A partir de este autor todos los demás, de una u otra forma, compartirán dicha tesis. Así, Manuel Lasala Buscar voz..., en pleno s. XIX, en su obra Del uso y antigüedad del lenguaje románico español aportará de nuevo más documentos, que por ser más antiguos que los castellanos conocidos, catalogan a Aragón, según él, como la cuna del romance español. En el siglo anterior el XVIII, el lexicógrafo Siesso de Bolea Buscar voz..., además de confeccionar un diccionario de voces aragonesas, con su traducción castellana y su supuesta etimología, formará parte del cuadro académico que crea el Diccionario de Autoridades de la Lengua Española aportando las voces del reino de Aragón, lo que indica, por ser el único territorio de la nación tratado así, que los aragonesismos Buscar voz... eran concebidos por los académicos como provincialismos pero nunca como incorrecciones; implícita estaba, pues, la identidad de ambas lenguas.

En el Siglo de las Luces iba a ser, pues, el léxico, junto a la fonética, el elemento lingüístico que se aceptaba como diferenciador. En atención a la fonética, ya en el s. XVI Miedes hablaba de la mayor gracia del castellano, así como de la mejor predisposición del hablante aragonés para el latín; en este aserto subyace una idea bastante común en estos autores: la mayor fidelidad del aragonés al modelo latino, su pureza frente a la corrupción del castellano. Volviendo al siglo XVIII, Latassa Buscar voz..., en su Biblioteca de escritores aragoneses, hablará del término «lengua aragonesa», aunque sin precisarlo, y en pleno s. XIX, Mariano Peralta Buscar voz... (Ensayo de un diccionario aragonés-castellano), a pesar de identificar ambas lenguas, habla de un posible dialecto en el Somontano oscense. Verterá éste también opiniones interesantes, tales como que las palabras aragonesas son un material importantísimo para enriquecer la lengua nacional, tesis compartida después de un siglo por Pardo Asso Buscar voz... (Diccionario de voces aragonesas); y que el hecho de llamar castellano al idioma oficial no era sino una cuestión accidental debida a situar la capitalidad en Castilla, pues en caso de haberse ubicado en Aragón el término bien hubiera podido ser aragonés. Era evidente, así, para Peralta, que la imposición como norma lingüística del castellano no era sino un mero accidente histórico. Situándonos en nuestro siglo, aparte de lo inferido por Pardo Asso, se puede decir que la generalidad de los autores comparten las ideas dieciochescas aunque, eso sí, dándoles un rigor científico desconocido hasta entonces y que los estudios no aportan juicios de conjunto sino que constituyen investigaciones lingüísticas de los diferentes valles pirenaicos, atomizando así conceptos y características comunes. Entre estos autores merece mención el benicarlando Manuel Alvar Buscar voz...; junto a él habría que citar una larga lista de nombres con similar punto de vista. En el polo opuesto de sus teorías se sitúa el Consello d´a Fabla Aragonesa Buscar voz..., situación en la que nos encontramos ahora.

Fuentes medievales: En el decenio 1987-1997 se publicaron algunos textos de importancia para el conocimiento del aragonés medieval. Tras la ed. facsímil del Vidal Mayor Buscar voz..., de 1247 (H.I.E.A., 1989, con estudios introductorios de Antonio Ubieto, Jesús Delgado, Juan A. Frago y M.ª Carmen Lacarra) y agotada la ed. de Tilander Buscar voz... (1956), se publica una transcripción anotada del texto: Vidal Mayor, Edición, introducción y notas al manuscrito, de M.ª de los Desamparados Cabanes Pecour, Asunción Blasco Martínez y Pilar Pueyo Colomina (Z., Certeza, 1996). Otro texto jurídico de gran interés, y que supone un descubrimiento, es el de Los Fueros de Aragón Buscar voz... [según el ms. de Miravete de la Sierra, T.], de finales del s. XIII, editado por Antonio Gargallo Moya (Z., Anubar, 1992). Importante desde el punto de vista histórico es la Crónica de San Juan de la Peña Buscar voz..., de cuya versión aragonesa publicó una edición crítica (Z., 1986) Carmen Orcástegui Gros, la cual ha sido objeto de un estudio lingüístico realizado por F. Nagore (tesis doctoral defendida en enero de 1992 en la Fac. de Filología de la Univ. del País Vasco, inédita). Magnífica es la ed. facsímil del Ceremonial de la Consagración y Coronación de los Reyes de Aragón (Z., DGA, 1991), texto del s. XIV debido a Pedro IV Buscar voz..., que se complementa con un tomo de Transcripción y estudios (1992) [la trascripción la realiza Á. San Vicente; el estudio filológico, J. M.ª Enguita y V. Lagüens]. Además, pueden citarse algunas colecciones documentales que confieren documentos en aragonés de interés: Carlos Laliena Corbera, Documentos municipales de Huesca, 1100-1350 (H., 1988); M.ª Teresa Iranzo Muñío, La muralla de Huesca en la Edad Media (H., 1986); Ángel Canellas, Diplomatario medieval de la Casa de Ganaderos de Zaragoza (Z., 1988); M.ª Luisa Ledesma Rubio, Cartas de población del reino de Aragón en los siglos medievales (Z., 1991); Lidia Benítez Marún, Documentos para la historia de Molina en la Corona de Aragón (1369-1375) (Z., 1992), M.ª Isabel Yagüe Ferrer, Jaca: Documentos municipales (971-1324) (Z., 1995); etc. Entre los estudios pueden citarse: La lengua de Teruel a fines de la edad media (T., 1991), de Javier Terrado Pablo; Léxico jurídico en documentos notariales aragoneses de la edad media (siglos XIV y XV) (1992), de Vicente Lagüens Gracia; Aspectos de sintáxis coloquial en documentos aragoneses del siglo XV (1990), de María Nieves Vila Rubio; El català y l´aragonés en els inicis del Regne de Valencia segons el Llibre de Cort de Justicia de Cocentaina (1269-1295) (1996), de Joan J. Ponsoda Sanmartín.

• Bibliog.:
Umphrey, G.W.: «The aragonese dialect»; Revue Hispanique, XXIV, 1911, pp. 4-45.
Kuhn, Alwin: «Der hocharagonesische Dialekt»; Revue de Linguistique Romane, XI, 1935, pp. 1-312 (Leipzig, 1936).
Elcock, W.D.: De quelques affinités phonétiques entre l´aragonais et le béarnais; Paris, Droz, 1938.
Pardo, J.: Nuevo diccionario etimológico aragonés; Zaragoza, 1938.
Archivo de Filología Aragonesa (A.F.A.); Zaragoza, desde 1947.
Alvar, M.: El dialecto aragonés; Madrid, Gredos, 1953.
Rolhfs, G.: Le gascon. Études de philologie pyréneenne; Tübingen/Pau, 1972.
Conte, A. y otros: El aragonés: identidad y problemática de una lengua; Zaragoza, Librería General, 1977.
Andolz, R.: Diccionario aragonés; Zaragoza, Librería General, 1977.
Nagore, Francho: Gramática de la lengua aragonesa; Zaragoza, Librería General, 1977.
Alvar, M.; Buesa, T. y Llorente, A.: Atlas lingüístico y etnográfico de Aragón; 12 vols., Zaragoza, 1979 y ss.

 

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