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Sádaba

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 23/12/2008

Villa de la prov. de Zaragoza a 100 km. de la capital. Situada en la Depresión del Ebro Buscar voz..., en la comarca de las Cinco Villas Buscar voz..., junto al río Riguel Buscar voz... (afluente del Arba de Luesia Buscar voz...), a 454 m. de alt. Temperatura media anual, 12,7°. Precipitación anual, 525 mm. Población: en 1998, 1.683 hab.; en 1978, 2.133 hab.; en 1950, 2.563 hab.; en 1900, 1.800 hab. Comprende la entidad de población de Alera Buscar voz....

• Encicl.: Una de las Cinco Villas, en el cruce de caminos entre Sos del Rey Católico Buscar voz... y Uncastillo Buscar voz.... El casco urbano está partido en dos por el cauce del río Riguel. Fue villa amurallada, que perteneció a Navarra hasta 1261. Queda en pie el hermoso castillo, cuyo origen se remonta al siglo XII. La iglesia parroquial de Santa María es de estilo gótico, con alguna muestra también del románico tardío.

Sádaba celebra sus fiestas pequeñas en honor de la Cruz de Mayo. Las mayores tienen lugar en agosto, del 19 al 24. Finalmente están las dedicadas al Cristo Marinero, en septiembre. Esta advocación data del siglo XVI. Quedan en pie testimonios artísticos importantes, como el llamado Altar de los Moros, correspondiente a la antigua ciudad romana, el panteón de los Atilios Buscar voz... y las termas existentes en las afueras de la población.

• Arqueol.: Importante emplazamiento cincovillés que conserva uno de los más espectaculares conjuntos arquitectónicos de época romana en Aragón. En el centro de una importante zona agrícola, ya en la antigüedad posiblemente en manos de grandes propietarios, algunas de cuyas familias conocemos por la epigrafía, como los Atilii (Atilios Buscar voz...). Los restos más sobresalientes son el mausoleo de los Atilios Buscar voz..., también conocido como Altar de los moros, fechado en el siglo II d.C y el también mausoleo de «la Sinagoga», de época tardía de hacia el siglo IV d.C. En las proximidades de este último se encuentra un villa de la que quedan algunos restos de sus termas, con varias de sus salas, una de las cuales termina en exedra poligonal con decoración musiva.

• Hist. Med.: Conquistada a fines del siglo XI, cuando se ocuparon las Cinco Villas, probablemente en torno al año 1091, tras la ocupación de la cercana Biota. En 1099 encontramos ya citados sus primeros tenentes Buscar voz..., García, Garcés y su esposa Blasquita. Según Zurita Buscar voz... sus primeros pobladores recibieron un fuero de infanzones. A principios del siglo XIII la villa pertenecía a Arnaldo de Alascún, quien acosaba desde aquí las tierras navarras, por lo que Sancho VII de Navarra determinó su castigo. En 1215 la villa de Sádaba, ante el inminente ataque, se entregó a Sancho VII. En 1244, Teobaldo I restituyó la villa y el castillo a Fortanet de Alascún, quien prometió fidelidad y vasallaje al vecino reino. Con todo, en 1261 fue incorporada a la Corona aragonesa, siendo declarada villa de realengo dos años más tarde. Sin embargo, sabemos que en distintas ocasiones fue vendida a diversos señores: así a principios del siglo XIV la poseían Ramiro Sánchez y su esposa; y en 1384, Francisco de Villanueva la compró por siete mil florines. Quince años después sus habitantes lograron comprar la villa a la familia Villanueva, y en 1402 Martín I Buscar voz... les concedía el privilegio de no ser separada de la Corona.

• Arte: A causa de la importancia de los estudios y excavaciones arqueológicas en los yacimientos romanos, ha sido la protección de este patrimonio artístico de Sádaba la que ha quedado configurada primeramente, con declaración de Monumento Nacional (así el yacimiento de Los Bañales y el sepulcro denominado «Altar de los Moros», el 3-VI-1931, y el monumento conocido como «La Sinagoga», el 17-I-1963).

—Castillo: Cristóbal Guitart supone que sería construido en época de Sancho VII de Navarra, hacia 1223. Es de planta rectangular, con su recinto amurallado interrumpido por siete torres, cuatro en los ángulos, otras dos en el centro de los lados norte y este, y la séptima en el lado sur, pero más próxima al ángulo suroccidental, para flanquear el acceso en recodo al patio interior. A lo largo de los lados norte y oeste se adosan dos grandes salas, de dos plantas, y en el ángulo suroriental la capilla. Tanto por el material utilizado, piedra sillar bien labrada y aparejada, como por la regularidad de la planta y proporciones, constituye un notable ejemplar. El recinto amurallado está recorrido por el adarve que pone en comunicación las siete torres. Los elementos artísticos, tales como bóvedas de cañón apuntado reforzado por perpiaños y crucería de arcos diagonales de medio punto lo adscriben al purismo arquitectónico de la corriente cisterciense. Guitart ha destacado con acierto el interés tipológico de este castillo en la zona aragonesa, ya que con él se abandona la tipología románica de donjón y recinto y se acepta la nueva tipología mediterránea, de carácter residencial, introducida en Francia por Felipe Augusto. Se trata, así, de la introducción innovadora en Aragón de estas nuevas formas más regularizadas, coetáneas de la expansión cisterciense. Merece un estudio monográfico, ya que restan aspectos por descifrar sobre su función, así como su declaración monumental.

—Iglesia parroquial de Santa María: Ya la definió el profesor Abbad como «uno de los edificios más bellos y característicos del gótico aragonés». Hoy se puede explicar mejor, gracias a las precisiones eruditas de que disponemos: así Ángel San Vicente ha documentado que las obras fueron dirigidas por el maestro Juan de Segura, al menos desde el año 1531, pudiendo constatarse su presencia en Sádaba hasta el año 1542; Antolín López aportó el dato de que fue consagrada el 2-I-1542, lo que en realidad coincide con la marcha del maestro Segura.

La planta responde al tipo gótico tardío de nave única, con ábside poligonal de cinco lados y profundos contrafuertes; la nave, amplia y elevada, consta de cuatro tramos, abovedados con crucería estrellada de diferente traza. Las capillas entre los contrafuertes son más profundas en el tramo junto al ábside y en el último, donde a la derecha se aloja la torre, que en los dos intermedios. Posee coro alto a los pies, volteado sobre arco carpanel. Los nervios apean en medios pilares adosados al muro, de sección semicircular, con basas de penetraciones, rematados en anillos con decoración renaciente. Es el arquetipo correspondiente al llamado estilo «Reyes Católicos» en Castilla, y que en Aragón se difundirá a partir de Santa María de Sádaba. La capilla de la derecha, más próxima al ábside, es el resultado de una reciente restauración, que ha eliminado una barroca, y copiado la simétrica del lado opuesto.

Destacan al exterior la portada y la torre. La portada abre en el hastial occidental y es un bello ejemplo en el que conviven las formas decorativas del estilo «Reyes Católicos», junto con el nuevo modo «al romano» del protorrenacimiento; al gótico corresponden el arco deprimido rectilíneo, las arquivoltas apuntadas, las pilastras que flanquean rematando en pináculos y el festoneado curvilíneo con cardinas; al protorrenacimiento, las cabezas de querubines de la arquivolta interior, los medallones superiores con los bustos de San Pedro y San Pablo, y la cornisa clásica, con ovas y dardos, y los dentículos. Es un bello exponente del ambiente artístico del momento en Aragón.

La torre es el canto del cisne de las torres góticas aragonesas, tan poco valoradas, y digno epígono de la torre gótica de la colegiata de Alcañiz; de planta cuadrada, con contrafuertes de ángulo, pasa a octogonal en altura y remata en esbeltísimo chapitel calado con profusión de pináculos; interiormente va dividida en estancias superpuestas. Desafía por su belleza y rigor estructural a las más delicadas torres mudéjares aragonesas del momento.

• Bibliog.: Abbad Ríos, Francisco: Catálogo monumental de España. Zaragoza; Madrid, Inst. «Diego Velázquez», 1957. Id.: «Seis retablos aragoneses en la época del renacimiento»; en A.E.A., XXIII, 89, 1950. López Peláez, Antolín: Sádaba y su Cristo; Pamplona, 1920, 2.ª ed. Guitart Aparicio, Cristóbal: Castillos de Aragón, I; Zaragoza, Lib. General, 1976. Id.: «El protogótico en la arquitectura civil y militar aragonesa»; en Primer Coloquio de Arte Aragonés, Teruel, 20 y 21 de marzo 1978. San Vicente Pino, Ángel: «Acotaciones documentales para la historia del arte en Cinco Villas durante el siglo XVI»; en Estudios en Homenaje al Dr. Eugenio Frutos Cortés, Universidad de Zaragoza, 1977.

 

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