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Roda de Isábena

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 26/04/2011

Villa de Isábena Buscar voz... (H.), a 5 km.; alt., 904 m. 116 habitantes (rotenses) en 1980; 40 hab. en 1991; 55 hab. en 2008.

Encicl.: Con el Morrón de Güell al fondo sobre la cumbre de una colina, el caserío de Roda de Isábena se apiña en torno a la catedral, que fue sede de un obispado del que ya hablan los documentos del siglo X. Los olivares constituyeron la principal riqueza del lugar, que los árabes convirtieron en reunión de tributos, con un molino de aceite. Todavía se conserva la gran rueda para la prensa, a espaldas de la catedral. Algunos historiadores basan en ello el origen del nombre dado al pueblo; otros se refieren a la Rota romana.

En 1006 invadió el lugar Abd el Malik Buscar voz..., hijo de Almanzor Buscar voz..., que se llevó prisionero al obispo Aimerico. La hermandad entre Roda y Zaragoza data del 1-II- 1171, por haber recibido la iglesia cesaraugustana la cabeza y un brazo de San Valero Buscar voz.... Aunque el mayor interés de Roda de Isábena se centra en su catedral, el conjunto urbano es todo él sumamente interesante por su pintoresquismo y especial distribución de las calles sobre el monte.

Hist. Med.: El condado independiente de Ribagorza Buscar voz..., dentro del proceso de concreción de su personalidad histórica, cuenta con obispos propios incluso antes de la instauración canónica de su sede episcopal en Roda (la actual Roda de Isábena). Los afanes independentistas del conde Ramón I y un movimiento de insubordinación a la metropolitana narbonesa, de la que dependían estos territorios como vinculados a la diócesis de Urgel Buscar voz..., culminarán en el año 888 con la presencia del obispo Arnulfo, con jurisdicción sobre los estados del conde Ramón I. Tras la muerte del siguiente prelado, Atón, perteneciente a la familia condal ribagorzana, la mitra urgelesa recupera su jurisdicción sobre Ribagorza, aunque por poco tiempo. Ramón II de Ribagorza solicita y obtiene del metropolitano de Narbona la independencia religiosa con respecto a Urgel y la erección canónica de un obispado en sus territorios. Para sede episcopal se elige el núcleo de Roda, en tierras recién conquistadas y que, por tanto, nunca habían pertenecido a la diócesis urgelense.

La consagración del templo que acogerá a la nueva sede, bajo la advocación de San Vicente, se celebra el 1-XII-956, ante los condes Ramón y Garsenda y el abad Quinto de Labaix Buscar voz.... El nuevo obispo, Odesindo, hijo de los condes ribagorzanos, lleva una activa política de consagración de iglesias, que continuará su sucesor Aimerico. Tal vez pariente del arzobispo de Narbona, el antiguo arcediano Aimerico, decorado ya con la dignidad episcopal, sufrirá en su persona y en su sede la razzia de Abd al-Malik en agosto de 1006; canjeado por su sobrino, que queda en rehenes, en poder de los musulmanes que han ocupado Roda, marcha a Francia en busca de dinero para pagar el rescate exigido, llevando consigo el archivo episcopal y los objetos litúrgicos.

El matrimonio de los condes Toda de Ribagorza y Suñer de Pallars tendría consecuencias fatales para el obispado ribagorzano, que se ve dividido en dos partes y amenazado por las presiones del obispo de Urgel. Permaneciendo la silla rotense en poder de los musulmanes, Aimerico fijó durante algunos años su sede provisional en Llesp, a orillas del Noguera de Tor, y no podría volver nunca a Roda, ni siquiera tras su reconquista por el conde Guillermo Isárnez en 1009 ó 1010, porque un nuevo personaje, Borrel, compartía ilegítimamente la titularidad episcopal. Muerto Aimerico, que vio amargados así los últimos años de su vida, el intruso fue consagrado obispo en Seo de Urgel y reorganizó la diócesis de Roda, dispuso la vida reglar de los canónigos, introdujo la liturgia de inspiración urgelesa e inició las obras de la nueva catedral, pues la primitiva había sido destruida por los musulmanes.

La situación política cambia con la imposición en Roda, en mayo de 1018, de la autoridad de Sancho Garcés III Buscar voz... el Mayor, rey de Pamplona. A la muerte del obispo Borrel, el monarca pamplonés imprime un giro a la pastoral ribagorzana, acabando con la influencia oriental, urgelesa, y marcando una impronta occidental, que se manifiesta ya con la consagración en Burdeos del nuevo obispo, Arnulfo, que episcopó de 1027 a 1064; en su tiempo se celebró una nueva consagración de la catedral de Roda, el 15 de febrero de hacia 1030.

El obispo Salomón Buscar voz... (¿1064?-1075) favoreció en un principio los planes reformistas de Hugo Cándido, cardenal legado pontificio, en su primer viaje a tierras hispánicas, aunque posteriormente sería destituido —al igual que el abad Banzo de San Andrés de Fanlo y el obispo Sancho de Jaca— por oponerse al cambio de rito tras el segundo viaje del legado. De 1076 a 1094 ocupa la sede el enérgico Raimundo Dalmacio, que neutralizó las pretensiones de la mitra urgelitana en su visita al Papa Gregorio VII en Canosa (1077), con la obtención del Privilegio de Roda, en el que acogía al obispado bajo su especial protección. Hábil político, supo aprovechar las diferencias existentes entre Sancho Ramírez Buscar voz... y el obispo-infante García de Jaca para ganarse las simpatías del monarca. Con él se inicia el gran contencioso por la posesión de Alquézar Buscar voz..., que obligará al obispado rotense a mantenerse en constante pugna jurídica. Obtuvo de Sancho Ramírez, en 1084, la libre elección de los obispos por parte del capítulo de canónigos e introdujo en éste la observancia de la regla agustiniana.

Tras el breve episcopado de Lupo (1095-1096), ocupa la sede Poncio (1097-1104), monje de Santa Fe de Conques, que se intitulará ya obispo de Barbastro Buscar voz... antes de la reconquista de la ciudad del Vero, y en 1101 consagrará su mezquita, convertida ya en catedral; el Martirologio galicano lo considera santo, con el nombre de San Eboncio.

A fines del siglo XI, el monasterio de San Victorián Buscar voz..., en Sobrarbe, se había definido y perfilado ya como un enclave dentro del territorio jurisdiccional rotense.

San Ramón (1104-1126), llamado en vida Ramón Guillermo, era natural de Durban, en tierras narbonenses; partidario de solventar los litigios diocesanos por la vía del Derecho, será sin embargo objeto de violencia y brutalmente expulsado de la catedral de Barbastro, manu militari, por el obispo Esteban de Huesca. Bellas leyendas —arraigadas en la devoción popular— jalonan las huellas de su paso hacia el destierro; el santo obispo, que mantuvo su jurisdicción en Roda, destacó como mecenas del arte y consagró numerosas iglesias románicas, como las de Alaón y Tahull, y altares en Alquézar y Roda. Hubo a su muerte un interregno, ya que el obispo electo, Esteban, no fue consagrado, por propia renuncia, ante la crítica situación.

Tras el pontificado de Pedro Guillermo (1130-1134), figura como obispo electo de Roda el infante don Ramiro Buscar voz..., quien, al acceder al trono aragonés, a la muerte del Batallador, no llegaría a ser consagrado ni a tomar posesión. Gaufrido (1135-1143), ante la general devoción y culto que suscitaba ya la figura de San Ramón, cuya tumba era visitada por multitud de fieles y por su intercesión se obraban numerosos milagros, encargó a un coetáneo del santo, el canónigo Elías, la redacción de la Vita Sancti Raimundi, y en 1143 dispuso la traslación de los restos a una urna de mármol; también reformó el estatuto de la canónica rotense.

Finalmente, Guillermo Pérez (1143- 1149) sería el último obispo titular de Roda, ya que trasladó la sede a Lérida, seis días después de ser reconquistada, en octubre de 1149. A partir de ese momento, Roda aporta generosamente sus mejores hombres al capítulo ilerdense y declina progresivamente en su importancia, aunque conserva la titularidad catedralicia —compartida con Lérida— y el capítulo de canónigos regulares, cuyos privilegios todavía confirmó Inocencio IV en 1247.

• Bibliog.:
Pach y Vistuer, Pedro: Reseña histórica de la antigua e ilustre ciudad ribagorzana hoy villa de Roda; Barcelona, Berdós y Felíu, 1899.
Iglesias Costa, Manuel: Roda de Isábena; Instituto de Estudios Pirenaicos, Jaca, 1980.
Galtier Martí, Fernando: Ribagorza, condado independiente. Desde los orígenes hasta 1025; Libros Pórtico, Zaragoza, 1981.

Hist. Mod. y Contemp.: El Renacimiento Buscar voz... llega a Roda, en cierto modo, de la mano de dos miembros de una ilustre familia aragonesa y universal que por aquel entonces se hallaba encaramada a la cúspide del Pontificado: Juan de Borja y su sobrino Gil de Borja, que ocuparon sucesivamente el cargo de prior claustral, llenan con su personalidad casi medio siglo de historia rotense, al menos entre 1497 y 1545; y de la mano también de otro no menos ilustre aragonés, Pedro Agustín, quien, como prior mayor, lleva a Roda al escultor Gabriel Yolí Buscar voz..., autor del retablo mayor, y por otra parte, revitaliza el canto coral.

Entrado el siglo XVI, Roda participa en las alteraciones Buscar voz... de Ribagorza y sufre numerosos expolios. Gran revuelo causó en Roda, en 1594, la orden de traslado de reliquias de San Ramón a Barbastro: se produjo un motín, que hubo de apaciguar Ramón Cerdán, gobernador de Aragón, al frente de tropa armada.

En 1597 el dominico zaragozano fray Jerónimo Xavierre Buscar voz..., luego cardenal, visita Roda comisionado por la Nunciatura Apostólica, con objeto de hacer cumplir las disposiciones emanadas del Concilio tridentino, obligándoles a prescindir de las caseras que poseyeran, sea cual fuere su edad; sin embargo, nada de lo ordenado por Xavierre se cumplió ni observó, antes al contrario, a causa de ello se suscitó viva polémica entre los prebendados rotenses y el prior mayor.

Roda sufrió los efectos devastadores de la guerra de Secesión de Cataluña Buscar voz..., contribuyendo con diversas cargas; su prior, Tomás de Bielsa, fue agredido durante el saqueo de la catedral. En la guerra de Sucesión, Roda, convertida ya en villa al no ser cabeza de sede episcopal, se pronuncia por el Archiduque Buscar voz... y, con la ayuda de Miguel Marge, que manda una columna de «migueletes» alemanes, hace frente con adversa fortuna al ejército borbónico del duque de Orleáns; los austracistas son derrotados y los franceses ocupan la villa, desalojados por los del Archiduque, vuelven de nuevo los borbónicos practicando en represalia un brutal saqueo, que quedaría reflejado en un curioso y angustiado Tratado de las Lágrimas que derramó la villa de Roda en semejante ocasión. El general francés conde de Staing esquilmó a la población y derribó sus murallas, aunque no pudo hacerse con las alhajas de la iglesia, que habían sido trasladadas a Barbastro.

En 1787, el obispo de Lérida, don Jerónimo María de Torres, declaró la secularización del cabildo de Roda, que quedaba reducido a simple colegiata, aunque reconoció a la iglesia rotense la concatedralidad, junto con Lérida. En la guerra de la Independencia Buscar voz... se libra la batalla de Roda, del 3 al 5 de mayo de 1812; en ella, el general francés barón de Bourke, con tres mil infantes y doscientos caballos, atacó al general español barón de Eroles, quien, con la ayuda de los rotenses, pudo derrotar a los franceses. En 1835, en el transcurso de la primera guerra carlista, al pasar por Roda la expedición mandada por el brigadier carlista Guergué Buscar voz..., que desde Navarra se dirigía a Cataluña, puso en fuga a un grupo de voluntarios nacionales, capitaneado por Pedro Carpi. La soldadesca liberal, al no poder penetrar en el antiguo templo catedralicio, pinchó con sus bayonetas las esculturas pétreas del pórtico.

La colegiata de Roda sufrió los embates de la Desamortización Buscar voz... el 14-V-1843, y sus bienes fueron puestos a pública subasta. Finalmente, a tenor de los acuerdos concordatarios de 1851, se suprimía la colegiata y pasaba a ser parroquia arciprestal, con escasa y recortada jurisdicción.

Arte: En la cima de una escarpada colina, a cuyos pies discurre el río Isábena, se halla el pueblo de Roda, que antaño fue el centro religioso del condado de Ribagorza. Actualmente, no poseemos sobre este lugar ninguna noticia segura que remonte el año 956. Pero a partir de esta fecha es posible trazar una historia rotense que, con breves intervalos, llega hasta nuestros días.

Aunque el 1-XII-956 el obispo Odesindo consagró en Roda una incipiente catedral, construida cabe un castillo que formaba parte de una nueva frontera levantada por los ribagorzanos muy cerca de la Marca Superior de Al-Andalus, los primeros vestigios artísticos del lugar no son anteriores al año 1010. La razzia con la que el hijo de Almanzor, Abd al-Malik, castigó al condado de Ribagorza en 1006 es, sin duda, la causa de la desaparición de la primera catedral rotense.

Tras la recuperación de la comarca de Roda por las armas cristianas hacia 1010, se inició la construcción de una nueva catedral y un intenso proceso de creación artística. La complejidad de este proceso obliga a hacer del patrimonio monumental de Roda tres grandes apartados: la catedral propiamente dicha, el claustro y sus dependencias adyacentes, y el museo, de los cuales pasamos a ocuparnos.

—La catedral Buscar voz...: Actualmente, la catedral de Roda presenta planta basilical de tres naves dividida cada una de ellas en tres tramos, y queda completada por un presbiterio —elevado sobre criptas y zonas colmatadas— y por tres ábsides, de los que el septentrional no conserva más que los fundamentos. Sin embargo, esta catedral no es sino el resultado de un largo proceso de trabajos, iniciados a partir del año 1010.

Tras la destrucción de la primitiva catedral los ribagorzanos decidieron construir una nueva, encomendando las obras a un equipo de maestros lombardos. El proyecto arquitectónico iniciado por éstos era sumamente ambicioso, pues comportaba la creación de una basílica de dimensiones seguramente mayores que las de Santa María de Obarra Buscar voz....

Cuando apenas la obra lombarda comenzaba a hacerse sensible, sus constructores se vieron reemplazados por un equipo de maestros navarros que continuaron los trabajos según armas distintas. El día 15 de febrero de un año próximo a 1030, el obispo Arnulfo de Roda consagró una catedral artísticamente híbrida que, a juzgar por los restos que de ella poseemos, apenas tenía utilizable la parte inferior de su cabecera.

Tuvieron que pasar más de treinta años hasta que un nuevo obispo, Salomón, decidiera la culminación de las obras de la actual cabecera del presbiterio que la antecede. Sobre el basamento de la obra primitiva, los nuevos constructores alzaron los ábsides, que se caracterizan por presentar al exterior decoración de tipo lombardo, compuesta de lesenas, arquillos ciegos y friso de dientes de sierra. Los ábsides fueron cubiertos con bóvedas de cuarto de esfera, mientras que el presbiterio recibió bóvedas de medio cañón. En el flanco meridional de la cabecera, los nuevos constructores prosiguieron las obras de un campanario lombardo, apenas iniciado por los maestros que en Roda comenzaron a trabajar en torno a 1010.

Debió de ser el prelado San Ramón (1104-1126) el que se ocupó de que la catedral rotense adquiriera su aspecto actual. Las tres naves que a este obispo se atribuyen, se caracterizan por presentar pilares de tipo cruciforme y bóvedas de arista colaterales, mientras que la nave central, más ancha y elevada que sus adyacentes, debió de recibir una techumbre de madera que permitía la iluminación directa de la misma. La bóveda que actualmente cubre la nave central es mucho más tardía. Bajo el presbiterio y ábside correspondientes a la nave central, San Ramón se preocupó de que allí se realizara una cripta más acorde con las nuevas tendencias artísticas y que vino a sustituir a la que los maestros navarros ejecutaran. La nueva cripta aparece dividida en tres naves por dos series de columnas que sostienen toda una teoría de diminutas bóvedas de arista. El primitivo acceso a esta cripta fue reemplazado en 1650 por el actual, que presenta tres arcos de medio punto rebajado. Y fue en la cripta que el santo obispo Ramón mandara realizar en donde sus restos mortales recibieron definitivamente cristiana sepultura, depositados en un hermoso sarcófago que estaba presto en diciembre de 1170. Sobre cuatro pedestales de estilo tolosano que representan a los Evangelistas se alza el sarcófago, en el que figuran el propio San Ramón oficiando de pontifical, además de una serie de temas que evocan la infancia de Jesús y que destacan por su composición realista y relieve sutil. Unos siglos más tarde, el obispo de Lérida, fray Pedro de Santiago, se preocupó de que los restos de San Ramón, junto con los del insigne obispo zaragozano San Valero Buscar voz..., que también reposaban en Roda, fueran guardados en sendos relicarios, realizados en madera sobredorada, los cuales fueron ejecutados entre los años 1650 y 1651.

A comienzos del siglo XIII, y aprovechando los vestigios de la catedral lombarda, se construyó en el presbiterio y ábside correspondientes a la nave septentrional una angosta cripta cubierta con bóveda de cañón apuntado. Sobre los nuevos muros de esta cripta, que fue consagrada —como atestiguan las cruces que en ella son visibles— y dedicada a San Valero, se desarrolló una interesante decoración pictórica realizada al temple. En el lado sur de la nave se representó a San Miguel pesando las almas junto a su oponente (un diablo de dos cabezas) y en el lado norte el Bautismo de Cristo. El ábside aparece dividido en tres registros, de los que el inferior presenta varios animales fantásticos, el central un menologio y el superior, o parte alta de la bóveda, el Pantocrátor rodeado del Tetramorfos. Si las pinturas de la nave representan una síntesis de la vida del cristiano (desde el nacimiento a la vida de la gracia, simbolizada en el Bautismo de Cristo, hasta el paso a la vida eterna tras ser juzgado), el ábside evoca una unitaria concepción del cosmos (que arrancando de unos animales teratológicos fruto de las fuerzas infernales, pasa por el hombre sumido en sus trabajos cotidianos y acaba en el espacio celeste). En el siglo XVI, esta cripta fue dividida en dos estancias, en la primera de las cuales se instalaron las tinajas del diezmo y en la segunda el archivo y tesoro rotenses. Sobre esta cripta se hallaba el ábside correspondiente a la nave septentrional, el cual fue deshecho a comienzos del siglo XVII para levantar en su sitio la actual sacristía.

Entre las obras artísticas hasta ahora descritas, debió de ser en su tiempo especialmente bien acogido el sarcófago de San Ramón, pues cuando en el segundo cuarto del siglo XIII se decidió realizar la actual portada de acceso a la catedral, sita en su lado sur, sus escultores no pasaron de copiar las escenas que decoran el sepulcro del santo obispo. Esta portada se halla actualmente precedida de un pórtico, provisto de cinco grandes arcos rebajados, de los que el central es mayor. Este pórtico, cuya construcción abarcó los años de 1724 a 1728, fue diseñado por Silvestre Colás. Al poco de haber sido terminado, se le añadió la actual torre, que en parte enmascara los restos de la románica. A la construcción del pórtico y de la torre siguió la del coro, que prolonga accidentalmente la nave central. Su sillería, realizada en nogal bien modelado, terminó de instalarse en 1786 y a ella se le sobrepuso un órgano, cuya caja es obra de Juan Busin, que data de 1653.

Entre el mobiliario litúrgico de la catedral cabe destacar el retablo mayor, obra de Gabriel Yoli Buscar voz..., y dedicado especialmente a enaltecer la memoria de los santos patronos rotenses. La ejecución de este retablo, obra relevante del renacimiento aragonés, fue llevada a cabo entre los años de 1533 a 1536; cuando se cumplía el cuarto centenario de su terminación, fueron quemadas todas sus esculturas. Para velar este retablo durante la Semana Santa, entre los años 1555 y 1556 se realizaron sus famosas sargas, que representan una serie de escenas propias del ciclo litúrgico. También son de destacar los retablos de San Miguel, de San Sebastián y del Rosario, así como la casulla llamada de San Ramón, correspondientes todos ellos a los siglos XVI y XVII.

—El claustro Buscar voz...: Adosado al muro norte de la catedral se desarrolla un amplio claustro románico de planta rectangular abierto a un patio central mediante arquerías. Los capiteles de sus columnas fueron sumariamente esculpidos: no presentan más que una sencilla decoración de tipo floral, animalístico y geométrico. En los últimos años del siglo XII, y fundamentalmente a lo largo del XIII, en las piedras del claustro se fue esculpiendo un largo necrologio, destinado a evocar la memoria de los bienhechores de la catedral.

En el ala oriental de este claustro fue dispuesta una reducida sala capitular, que actualmente sirve de acceso a la capilla de San Agustín, consagrada en 1107 por San Ramón para que sirviera de oratorio a los canónigos enfermos. Al poco tiempo de ser terminada, esta capilla recibió una notable decoración pictórica que desarrolla un completo programa eclesiológico, perfectamente adaptado a las necesidades espirituales de los canónigos rotenses. Un Cristo en Majestad rodeado del Tetramorfos ocupaba el centro de una Iglesia guiada por el Espíritu Santo, el cual a su vez inspira a dos de sus máximos apologetas, San Ambrosio y San Agustín, y a seis santos más, testigos y ejecutores del mandato de Cristo. El altar románico que actualmente se halla en esa capilla procede de la catedral.

Hacia el año 1628 se habilitó en unas dependencias contiguas al ala norte del claustro la nueva sala capitular, en la que se instaló una sillería de época, atribuible al escultor Zabala. Las pinturas que en la estancia había, que datan del siglo XIV y que tratan temas relativos a la Pasión de Cristo, vinieron a subrayar la importancia de la nueva dependencia.

—El museo: Junto a la nueva sala capitular estaba instalado, hasta diciembre de 1979, el museo catedralicio. En ese mes y año, este museo fue víctima de un despiadado robo, del que no se salvaron más que algunas piezas. Años más tarde se recuperarán algunas piezas, en cuyo robo había participado el famoso ladrón de obras de arte Erik el Belga Buscar voz.... Haremos una breve mención de las mejores obras que allí se conservaban.

Correspondientes al siglo XII: silla de tijera, peine litúrgico, mitra, báculo, capa, mortaja y sudario llamados de San Ramón, mitra y cofre relicario llamados de San Valero; imágenes de la Virgen y de San Juan Evangelista, además de una cátedra y otro peine litúrgico. Obras realizadas en el siglo XIII: Virgen de Estet y grupo escultórico con la Santa Generación, además de un báculo llamado de San Valero. Una bolsa árabe datable en el siglo XIV y una Virgen sedente del siglo XV. El tapiz de San Vicente y una arqueta para el Monumento habían sido realizados en el siglo XVI. La silla del prior Bielsa pertenecía al siglo XVII. Las tablas que representaban a Santa Bárbara, San Agustín, San Sebastián, San Roque, Santiago y San Jorge habían sido pintadas entre los siglos XV y XVII.

Completan el conjunto monumental de Roda de Isábena algunos restos de sus murallas, con las consiguientes puertas, y el palacio del prior, mandado construir en 1525, y del que son destacables las ventanas de la mansión y el matacán de la torre.

En las investigaciones motivadas por el conflicto sobre los bienes del patrimonio eclesiástico de la Franja, se descubrió que la diócesis de Lérida enajenó algunos de los bienes procedentes de Roda. En 1922 vendió a un coleccionista barcelonés varios trajes litúrgicos del s. XIII, que después fueron revendidos al Museo Municipal de Barcelona. Actualmente se encuentran en el Museo Textil y de Indumentaria de Barcelona, o forman parte de diferentes colecciones de Europa y EE.UU. Esta ropa formaba parte del terno de San Valero, elaborado en la España musulmana de mediados del siglo XIII. Aparte, en Lérida están depositadas varias piezas de los siglos XV, XVI y XVII procedentes de Roda de Isábena, incluidas en el catálogo de piezas cuya devolución se ha solicitado a la diócesis de Lérida. En previsión de la devolución, el párroco de Roda ha solicitado permiso para comenzar las obras de adecuación de un nuevo museo que se ubicaría en la antigua sala de enfermería.

• Bibliog.:
Arco y Garay, Ricardo del: Catálogo monumental de España. Huesca; Madrid, 1942.
Borrás Gualis, Gonzalo, y García Guatas, Manuel: La pintura románica en Aragón; Zaragoza, 1978.
Galtier Martí, Fernando: «El núcleo primitivo del tesoro de Roda de Isábena: análisis documental»; Seminario de Arte Aragonés.
Iglesias Costa, Manuel: Roda de Isábena; Jaca, 1980.

 

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