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República, II

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 09/06/2011

(Hist. Contemp.) Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, con el triunfo de las candidaturas de la Conjunción Republicano-socialista Buscar voz..., iban a suponer el desmoronamiento pacífico del régimen monárquico. La abdicación de Alfonso XIII Buscar voz... era el último acto —tras siete años de lapsus constitucional a cargo del general Primo de Rivera Buscar voz...— en la crisis profunda de un sistema político, el de la Restauración Buscar voz..., que fue definido acertadamente por nuestro estudioso Joaquín Costa Buscar voz... como «oligarquía y caciquismo», y era reflejo del subdesarrollo característico de la sociedad española de aquellos años. El país, con el triunfo de la alternativa republicana, intentaba el tránsito hacia la modernización política.

Esta experiencia renovadora venía a coincidir con una coyuntura crítica del mundo capitalista, la fuerte recesión originada por el crack financiero de 1929, que en cierta medida iba a afectar a la economía española (aumento del paro, fuerte conflictividad sociolaboral...). En 1931, la República constituía un nuevo sistema político democrático en el que los ciudadanos, mediante su participación política podían pasar a ser protagonistas del quehacer colectivo. El nuevo sistema, sin embargo, presentaba —en palabras del profesor Ramírez Jiménez— una característica, consecuencia de su origen: «la endeblez y falta de organización de la estructura de partidos políticos, al advenir la República y hasta bien asentada ésta». Situación que va a condicionar una cierta inestabilidad republicana, tanto en el terreno parlamentario (por ejemplo, no siempre se respetó la disciplina de voto) como en el gubernamental.

Los espacios políticos durante la II República: Cuatro pueden ser los espacios políticos que podemos distinguir como representativos del nuevo espectro político-social. Comenzando de derecha a izquierda, tenemos que señalar en primer lugar el importante papel que desempeñó en la reconstrucción de las derechas españolas y la defensa de sus intereses —desmantelados tras la ruptura republicana— la construcción en marzo de 1933 de la influyente Confederación Española de Derechas Autónomas Buscar voz... (C.E.D.A.), dirigida por el colectivo, provenientes del catolicismo social Buscar voz..., Acción Popular Buscar voz..., en la persona de José M.ª Gil Robles. Su lema político mezclaba conceptos de tan variada significación como «religión, patria, propiedad, orden, familia», y hacía especial hincapié en declararse «accidentalista» en cuanto al régimen (no se definía como monárquica o republicana: para C.E.D.A. esta cuestión no era esencial). Esta organización supo aglutinar en un mismo nivel los distintos intereses materiales —uniéndolos a otros de orden ideológico— que la República intentó reformar parlamentariamente. Otras opciones de derecha, dentro del régimen, no llegaron a consolidarse, en gran medida, debido a desavenencias internas: es el caso de la Derecha Liberal Republicana Buscar voz... de Alcalá Zamora y M. Maura.

El republicanismo supone el ascenso de las clases medias, especialmente la pequeña burguesía urbana, al gobierno del país. El republicanismo fue consolidando posiciones desde la caída del dictador mediante la Alianza Republicana, controlada por Lerroux Buscar voz..., principal promotora, en agosto de 1930, del Pacto de San Sebastián. El colectivo más importante de este sector es, por una parte, el Partido Radical Buscar voz... de A. Lerroux, que va evolucionando rápidamente hacia posiciones de centro-derecha, al actuar como oposición de los sucesivos gobiernos de la coalición republicanosocialista, y entrando a finales de 1935 en una aguda crisis y desmantelamiento debido a los diversos fraudes económicos en los que se vio involucrada una gran parte de su dirección. En contraposición a Lerroux, el republicanismo progresista, partidario de alianzas con los socialistas, que tras la derrota electoral de 1933 se unificarán en Izquierda Republicana, aglutinante de las principales organizaciones republicano-progresistas, primitivas (partido Radical-Socialista Buscar voz..., Acción Republicana Buscar voz......), del que será portavoz Manuel Azaña; así como en el grupo Unión Republicana Buscar voz....

La agregación dentro de la República de los intereses de los trabajadores, es el papel que cumple el partido Socialista Obrero Español Buscar voz... (P.S.O.E.), la organización política mejor consolidada en 1931. El P.S.O.E., junto con el sindicato socialista U.G.T. Buscar voz..., supone el apoyo de un amplio sector obrero a la naciente República. El reducido en 1931 Partido Comunista de España Buscar voz... sólo comenzará a jugar un influyente papel a partir del Frente Popular Buscar voz.... Si por la derecha se sitúan fuera del sistema distintos grupos monárquicos, por la izquierda la República va a enfrentarse desde el primer momento con una potente organización sindical Confederación Nacional del Trabajo Buscar voz... (C.N.T.), dirigida estos años por el sector radical-faísta, que protagonizará diversas insurrecciones armadas contra el régimen.

Etapas políticas del período: 1931 supone, tras la celebración de las primeras elecciones generales (en junio, de carácter constituyente), la formación de un gobierno de centro-izquierda: la coalición republicano-socialista, que deja fuera al Partido Radical, es dirigida por Manuel Azaña. En el Parlamento (463 diputados) la minoría más numerosa es la socialista (113) y la formada por los distintos grupos republicanos de izquierda. Esta coalición va a protagonizar durante 1932-1933 el llamado bienio reformador o transformador, mediante el desarrollo progresista de la Constitución (reforma agraria, legislación laboral, Estatuto de Autonomía de Cataluña...) realizados en los años de mayor agudización de la crisis económica. Con todo, resume Tamames la labor de este bienio, «los problemas de la sociedad española se abordaron con intensidad desigual, forzando excesivamente los problemas ideológicos (Estado-Iglesia), en tanto que se descuidaron los realmente de fondo (Reforma agraria) que, sin ninguna clase de dudas, podrían haber sido atacados de manera radical al instaurarse la República pero no así pasados los meses, una vez recompuestas las fuerzas de las derechas».

La intensificación en 1933 de la crisis económica y de la conflictividad social y política posibilitó la crisis gubernamental y la disolución de las Cortes por el presidente de la República Alcalá Zamora. Las inmediatas elecciones de noviembre, en las que la influyente C.N.T. llamó a la abstención, iban a corroborar la reorganización y ascenso de C.E.D.A., que pasaba a ser la primera fuerza parlamentaria (115 diputados) junto con los radicales (89 en 1931, 102 en 1933).

Se iniciaba un bienio de rectificación de la anterior política reformista, también llamado «bienio negro» (1934-1935): gobiernos de coalición de centro-derecha encabezados por A. Lerroux como jefe de gabinete. En octubre de 1934 Buscar voz..., ante el anuncio de la entrada de C.E.D.A. en el gobierno, tiene lugar el levantamiento socialista, que fue seguido de una fuerte represión. En estos dos años se paraliza la política reformista del anterior bienio. El gobierno entra en crisis a finales de 1935 debido a una serie de escándalos financieros. La nueva disolución de Cortes y el anuncio de elecciones generales enfrentó las dos posiciones principales: la C.E.D.A. frente a las fuerzas del centro izquierda unidas en el Frente Popular Buscar voz..., que obtienen el triunfo (263 diputados contra 133 de C.E.D.A.). El nuevo período de afirmación de la política reformista del primer bienio, quedó finalmente colapsado por el levantamiento militar de julio de 1936 Buscar voz....

Estructura económica aragonesa durante los años 30: Aragón, las tres provincias aragonesas, mantienen durante los años 30 su tradicional predominio de economía y sociedad rural, presentando además una estructura interna diversa y desequilibrada, reflejo de su diversidad morfológica. Más de la mitad de su población activa, el 52%, está dedicada al trabajo campesino, agrupándose la mayor parte de su población en pequeños municipios menores de 2.000 hab. De ahí la capitalidad de la única gran ciudad de la zona, Zaragoza (200.000 hab. en 1935), centro mercantil y de servicios.

Los doscientos mil campesinos aragoneses son en su inmensa mayoría pequeños y aun ínfimos propietarios, lo que consolida una permanente ola emigratoria muy centrada hacia Cataluña. Por un lado, el porcentaje de jornaleros no es muy significativo (donde más peso alcanza, en la prov. de Zaragoza, suponen menos de la cuarta parte del total campesino). En el otro extremo, es muy pequeño el monto porcentual que representa en Aragón la gran propiedad, si bien una gran parte de los más fuertes terratenientes aragoneses son miembros de la nobleza Buscar voz..., en algunos casos de la grandeza, y, como tales, son propietarios absentistas.

Alrededor de cien mil aragoneses están dedicados a las actividades secundarias, en una región que presenta globalmente una débil industrialización Buscar voz... muy ligada al desarrollo azucarero Buscar voz... de principio de siglo, muy centrada en la ciudad de Zaragoza (a la que se añaden los distintos centros azucareros rurales), sin industrias de cabecera, y con un gran predominio de la pequeña y mediana empresa, donde escasamente sobresalen contados empresarios, que pueden jugar algún papel extrarregional (el banquero Baselga Buscar voz..., el «ferroviario» Escoriaza Buscar voz..., los «azucareros»...) y que todavía permanece muy poco articulada con el capitalismo español.

Algo menos de setenta y cinco mil activos, por último, están encuadrados en el sector servicios, «cajón de sastre» —donde encontramos ejemplos notorios de una sociedad tradicional— en el que priman los comerciantes y el servicio doméstico.

Coyuntura económica: recesión económica, paro laboral y auge de la conflictividad laboral: ¿Qué significan los años de la II República para este millón largo de aragoneses que pueblan los casi cincuenta mil km.2 de montañas y valles de las tres provincias (y que suponen una densidad menguada, poco homogénea, de 22 hab. frente a los 47 de España)?

Los años 30 son años de recesión económica internacional a la que, en menor medida, no escapa nuestro país. La crisis va a afectar en Aragón a sus dos sectores agrarios más importantes, el triguero-cerealístico y el remolachero. El primero, crisis típica de una economía agraria extensiva sometida a los vaivenes del clima y del mercado. Para el segundo, la crisis de superproducción azucarera perjudica esencialmente a los cultivadores de remolacha. Ello provocará sucesivas movilizaciones de los labradores aragoneses en defensa de sus intereses.

Crisis y recesión en el sector industrial. Así, junto a la crisis azucarera, otros sectores están afectados por el bajo nivel de actividad, reflejo de un descenso en la inversión privada. Esto se perfila muy claramente en el urbano y principal sector de la construcción, disminuyendo por ejemplo en la ciudad de Zaragoza el número de licencias de edificación de 1699 en 1930 a 658 en 1934, lo que provoca casi la paralización del sector. Otros sectores industriales, como transformados metálicos, textil, etc., se ven igualmente afectados. La recesión económica supone para los trabajadores el paro. Así en 1935, los 7.625 parados de la capital suponían algo más del 10 % de su población activa, situándose dicho porcentaje a nivel provincial alrededor del 8 %, cifras éstas que siguieron aumentando al año siguiente. El paro generalizado afecta al consumo de artículos del pequeño comercio, otro de los afectados de la coyuntura: muchos pequeños comercios y talleres se ven obligados a cerrar. Quizá, sólo ve aumentar sus beneficio en estos años un único sector, la banca zaragozana, lo cual no deja de ser otra constante de toda crisis económica.

Pero en esta coyuntura de crisis que afecta especialmente a los trabajadores la política republicana va a suponer para éstos notables ventajas de orden laboral. Además del reconocimiento constitucional de sus derechos, el salario real de los trabajadores aumenta. Por un lado, analizando la evolución de los precios en Zaragoza, tras el alza de éstos producida entre 1927 y 1929 se dio paso a unos años de estancamiento con tendencia a la baja de los precios. Ello contrasta con el aumento general de los jornales mínimos que aprueban los jurados mixtos laborales.

Crisis económica se relaciona con conflictividad sociolaboral. La patronal aragonesa, durante el bienio azañista (1932-1933), lleva a cabo en Zaragoza una unidad de acción de sus organizaciones, la cual va a consolidarse mediante el proyecto de creación de una Unión o Federación Económica Aragonesa al modo del Fomento del Trabajo catalán. Es el momento de la I Conferencia Económica Aragonesa Buscar voz... (octubre 1933), sin que, con el cambio de bienio, se lleve a la práctica casi ninguna de las conclusiones aprobadas. Por otro lado, la patronal se opone terminantemente a la política laboral de los jurados mixtos, dada la hegemonía obrera durante el primer bienio. En la oposición a los jurados mixtos coincidía con la C.N.T., partidaria de la negociación obrera directa con la patronal. La implantación de C.N.T. (mayoritaria en la ciudad de Zaragoza y en la provincia de Huesca) se complementa territorialmente en las tres provincias con la del sindicato socialista U.G.T., muy implantado entre los trabajadores de la tierra zaragozanos y los mineros turolenses. Entre ambos sindicatos, con similar implantación global, suponen alrededor de unos 60.000 trabajadores afiliados en Aragón.

Durante el período, decíamos, se va a generar una dura conflictividad sociolaboral, un fuerte auge huelguístico que produce, además de numerosas huelgas generales (en Zaragoza, durante el quinquenio, nueve, siendo especialmente dramática la que duró 36 días en 1934), diversos intentos insurreccionales anarquistas, de inspiración faísta, que reseñarnos más adelante. Ausencia, pues, de acuerdos mínimos entre los dos protagonistas del mundo laboral con los que encarar los efectos de la crisis económica, lo que dificultará finalmente la consolidación democrática.

Participación política en el Aragón republicano: Sistema de partidos y comportamiento electoral: El nuevo régimen republicano, que supone para la vida ciudadana española un intento de modernización política, posibilita, tanto a los aragoneses como al resto de españoles, la participación. Asistimos, pues, a la creación de un nuevo sistema de partidos políticos democráticos, que en las provincias aragonesas sigue pautas similares a las estatales, aunque en cada provincia presente asimismo características específicas.

El espacio de las derechas se aglutina rápidamente en Aragón alrededor del núcleo católico-social zaragozano, que tiene como portavoz al diario El Noticiero Buscar voz.... La organización aragonesa de C.E.D.A. Buscar voz..., Acción Popular Agraria Buscar voz... cuenta con una notable presencia e influencia en el medio rural, especialmente en las provincias de Zaragoza y Teruel a través del sindicalismo confesional agrario, y aprovecha en su favor el descontento campesino que se origina durante estos años en el medio rural.

El espacio de los partidos estrictamente republicanos, catalizado en sus dos líderes más representativos: Alejandro Lerroux (centroderecha, Partido Radical Buscar voz...) y Manuel Azaña (centro-izquierda, Izquierda Republicana Buscar voz...), encuentra en Aragón una personalidad sobresaliente, Manuel Marraco Buscar voz..., ministro durante el bienio 1934-1935 y hombre de confianza de Lerroux.

En la izquierda, como partido obrero, un P.S.O.E. Buscar voz... no muy numeroso (en 1933 se constituye la Federación Aragonesa de Agrupaciones Socialistas Buscar voz...), apoyándose sindicalmente en una implantada U.G.T. Buscar voz....

A pesar de la existencia de una ley electoral mayoritaria, y por tanto distorsionadora de la representación, se puede afirmar que las circunscripciones aragonesas más progresistas son Zaragoza capital y la provincia de Huesca (en ambas triunfa el Frente Popular Buscar voz... en febrero de 1936); mientras Teruel refleja una orientación claramente hacia la derecha. Globalmente, del total de diputados electos durante las tres elecciones Buscar voz... en las tres provincias aragonesas, 27 fueron de derechas, 17 de centro-derecha, 14 de centro-izquierda y 5 de izquierdas.

En este mismo sentido, podemos afirmar cómo, además de Zaragoza capital, la casi totalidad de los escasos municipios con un claro nivel de industrialización —municipios con azucareras, mineros, con industrias grandes, como es el caso de Sabiñánigo...—, el comportamiento del voto se orienta hacia la izquierda. Esta misma orientación progresista se presenta en el nivel de los mayores municipios aragoneses (mayores de 3.000 hab.), mientras que es en los menores de 500 (que suponen casi la mitad del total de los municipios aragoneses) donde se produce una mayor orientación del voto a la derecha.

La dinámica republicana en Aragón: El 12-IV-1931 las candidaturas de la Conjunción Republicano-socialista Buscar voz... obtuvieron el triunfo en la gran mayoría de las ciudades españolas. De igual modo sucedió en Aragón, tanto en las tres capitales (en Zaragoza, 26 concejales republicanos y 6 socialistas frente a 15 monárquicos; en Huesca 13 republicanos y 1 socialista contra 6 de la oposición; en Teruel, 10 republicanos y 4 socialistas frente a 5 monárquicos) como en la mayor parte de los municipios mayores de 3.000 hab. de un total de 50 localidades aragonesas, en 27 triunfa la Conjunción. Alrededor de un 60 % de los concejales elegidos en Aragón el 12 de abril respondían a la adscripción republicana en sentido estricto. En Zaragoza de 25 a 30.000 personas participaron la mañana del 14 de abril, jornada de paro general, en la gigantesca manifestación republicana que, desde distintos barrios de la ciudad confluían en la Plaza de la Constitución, centro de la vida zaragozana. En aquel momento de vacío político, el rey a punto de abdicar, apenas hizo acto de presencia la fuerza pública. Este esquema de fiesta ciudadana se repitió en Huesca y en Teruel. Las manifestaciones se dirigieron hacia los Ayuntamientos. Allí los concejales electos iban a elegir a los nuevos alcaldes. En Zaragoza un bando del nuevo alcalde, Sebastián Banzo Buscar voz..., anunciaba la implantación de la República, su primer acto de gobierno fue pedir la libertad de los presos políticos. La amplia manifestación ciudadana se repitió con motivo de la fiesta del Primero de Mayo. Eran las semanas previas a las elecciones a Cortes Constituyentes, a celebrar a finales de junio. Es la hora del republicanismo. A los comicios electorales de junio concurrieron los republicanos zaragozanos en conjunción, mientras en Huesca y Teruel, las dos caras del movimiento republicano (conservador y progresista) se presentaron por separado. Las derechas sólo presentaron candidatura por la minoría en la capital aragonesa, en tanto que los socialistas proclamaron listas propias.

En resumen, en junio de 1931, victoria del Partido Radical en las cuatro circunscripciones aragonesas. Entre los 21 diputados aragoneses sólo hay 1 diputado de derechas frente a 11 radicales, 1 del grupo Al Servicio de la República, 5 radicalsocialistas, 1 de Acción Republicana y 2 del P.S.O.E.

Ese verano, la actualidad aragonesa va a caracterizarse por dos criticadas noticias: por un lado, el cierre de la Academia General Militar, dentro del plan de reformas militares, hasta ese momento dirigida por el general Franco; por otra parte, la reestructuración y pérdida de autonomía de la Confederación Hidrográfica del Ebro Buscar voz..., que pasa a denominarse Mancomunidad del Ebro, cesado su director el ingeniero Lorenzo Pardo Buscar voz... y procesados varios de sus colaboradores.

La conflictividad social comienza a manifestarse con dureza. Ahí está el largo conflicto de la Telefónica. Zaragoza conoce el 1 de septiembre la primera huelga Buscar voz... general del período, convocada por la Federación Local de Sindicatos (C.N.T.); se inicia una dinámica de agitación que no va a cesar durante el período. En diciembre, el día 9, nueva huelga general en Zaragoza de 24 horas; en Huesca el 14, tras los agitados sucesos conmemorativos de la sublevación de Jaca Buscar voz..., la C.N.T. declara la huelga general por 48 horas, siendo clausurados los locales sindicales. El levantamiento insurreccional cenetista del Alto Llobregat en enero de 1932 coincide con idénticos movimientos en diversas poblaciones aragonesas, especialmente del Bajo Aragón. Pocos días más tarde, en Zaragoza y en Huesca se declara una huelga general en protesta por la deportación de 105 cenetistas. En octubre tiene lugar en Zaragoza una larga huelga en el sector de la construcción de 38 días, en pro de la consecución de la semana laboral de 44 horas.

En enero de 1933, nueva huelga general en Huesca en abril de 1933, y un mes más tarde en Zaragoza y Calatayud. Es una escalada terrible de la conflictividad social que va a propiciar un fuerte reagrupamiento de las derechas amenazadas.

Por otra parte, 1932 va a suponer en Aragón con motivo del debate parlamentario del Estatuto de Cataluña, una fuerte polémica de claro tono «antiestatutario». En el mes de mayo tiene lugar en Aragón toda una serie de pronunciamientos contra el Estatuto de Cataluña. La Federación Patronal Buscar voz... emite un duro comunicado, así como el Centro Mercantil e Industrial zaragozano Buscar voz.... En la Universidad se producen algunas acciones estudiantiles contra el Estatuto que culminan en un enfrentamiento con la fuerza pública. En otro ámbito, ayuntamientos importantes como Zaragoza o Calatayud se pronuncian en contra. Surge un colectivo zaragozano, Unión Aragonesa Buscar voz... que va a declararse «antiestatutista» partidario de una ley de descentralización administrativa, en el curso de varias asambleas que realizan en los sucesivos meses. Como es lógico, estas actuaciones políticas frente a la acción gubernamental de Azaña son especialmente apoyadas por el Partido Radical y los sectores de derechas. El anticatalanismo, unido a la agudización de la crisis económica social, va a producir un movimiento de acercamiento de las denominadas «fuerzas vivas» económicas (Cámaras de Comercio e Industria, Cámara de la Propiedad Urbana, Cámara Agrícola, Federación Patronal, Asociación de Labradores, Sindicato Central de Aragón, Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón, diversas asociaciones gremiales, Unión Aragonesa) en pro del fortalecimiento de la entidades económicas aragonesas en el ya citado proyecto de Unión Económica Aragonesa. Se establecen contactos con las entidades oscenses y turolenses, acordándose que el instrumento de esta actuación habría de ser la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País Buscar voz... mediante reorganización de sus estatutos. La junta zaragozana estuvo compuesta por los señores Lasierra Buscar voz... y Sinués Buscar voz... (de la Caja de Ahorros de Zaragoza Buscar voz...), Blesa Buscar voz... (de la Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza Buscar voz...), Baselga Buscar voz... (del banco de Crédito de Zaragoza Buscar voz...), Pueyo (consejero del Banco Urquijo y de Energía e Industrias Aragonesas Buscar voz...) y Cativiela (del S.I.P.A. Buscar voz...). Organizaron en octubre de 1933 la I Conferencia Económica Aragonesa Buscar voz..., desigual en sus aportaciones técnicas, pero sin duda, el primer examen de conciencia económica aragonesa (una economía con evidentes rasgos de colonialismo interior), en una coyuntura claramente en crisis. En las conclusiones, se volvía a insistir en la necesidad de crear ese organismo «taumatúrgico» asesor y que sirva de «lazo de unión ente las organizaciones productoras» frente al Estado —aunque no se exprese, se entiende— frente a las organizaciones sindicales. Pero al final todo queda sobre el papel, sin que se ponga en funcionamiento organismo alguno. Y es que, un mes más tarde, la convocatoria de nuevas elecciones generales (a las que por primera vez acude a votar la mujer, y en las que se abstiene el importante sector de trabajadores influidos por el sindicalismo cenetista) va a expresar la formidable reconstrucción política de las derechas. En Aragón, las cotas de abstención en la ciudad de Zaragoza y Huesca son las más altas del país.

El triunfo de las derechas en las cuatro circunscripciones aragonesas supone que, debido al sistema electoral mayoritario, en esta ocasión, de los 21 escaños aragoneses las derechas ocupen 16 puestos, 4 los radicales y 1 republicano independiente. En definitiva en el país se consolida una nueva coalición gubernamental de centro-derecha, que va a rectificar, en sentido contrario, la política reformista seguida hasta la fecha.

La respuesta utópica libertaria no se hace esperar: nueva insurrección. En esta ocasión, en la ciudad de Zaragoza, sede del Comité Nacional de C.N.T., se va a instalar un Comité Revolucionario que dirigió el movimiento armado iniciado el 8 de diciembre en Barbastro (formado por Durruti Buscar voz..., Puente, Mera, García Chacón, Casado Ojeda, y los zaragozanos Alcrudo, Ejarque, Orquín, Andrés...) que se acompañará de una semana de huelga general en la capital aragonesa, con unos 500 detenidos, así como distintos conatos insurreccionales en Calatayud, Daroca, Zuera y Puendeluna. El movimiento en el Alto Aragón se centró en Huesca, Barbastro, en la comarca del Cinca y en el eje Tardienta-Almudévar-Alcalá de Gurrea, proclamándose el comunismo Buscar voz... libertario en Alcalá de Gurrea, Alcampel, Albalate de Cinca y Villanueva de Sijena. En Teruel, lógicamente, se centra en el Bajo Aragón, con diversos pueblos ensayando el comunismo libertario (Más de las Matas, Valderrobres, Beceite) así como fuertes conflictos armados en otros.

Durante el bienio de centroderecha (1934-1935) continúan las líneas generales de la crisis social. Por una parte, la fuerte conflictividad social se agudiza especialmente en la ciudad de Zaragoza durante 1934. El 5 de abril estalla una huelga general patrocinada conjuntamente por C.N.T.- U.G.T. como respuesta a la retirada gubernamental de varios carnets profesionales a unos conductores del transporte público que habían hecho un paro la semana anterior. Al día siguiente el gobernador declaró la huelga ilegal y radió una nota diciendo que los patronos de tranvías y autobuses quedaban en libertad para contratar nuevo personal, considerando anulados sus contratos de trabajo. Asimismo la Patronal del Comercio, aprovechando la situación, cursó instrucciones a sus afiliados (en los dos años anteriores hubo duros conflictos laborales de la patronal con la dependencia afiliada a U.G.T.) dejándoles en libertad para contratar nuevo personal. La U.G.T. había recomendado este día la vuelta al trabajo. Ante las nuevas medidas que dejaban en la calle alrededor de cuatrocientos dependientes se reanudará la huelga, convirtiéndose en un largo y duro conflicto social en el que se suceden numerosos atentados y que se prolongará hasta el 9 de mayo, terminado con la readmisión de los tranviarios y autobusistas y la promesa de los patronos comerciantes de no ejercer represalias, al tiempo que son puestos en libertad los numerosos presos gubernativos. Este largo conflicto, reflejo de las durísimas tensiones en la vida social zaragozana, supuso el endeudamiento y en muchos casos el cierre de numerosos pequeños talleres y comercios.

No queda aquí la conflictividad. 1934 es el año de la ofensiva socialista. En junio el sindicato de los trabajadores de la tierra, la F.N.T.T. Buscar voz... largocaballerista, es protagonista de una huelga general en todo el país que se extiende a más de 1.500 municipios y supondrá un fracaso y casi el total desmantelamiento de la primera organización campesina. En Aragón (la F.N.T.T. que contaba con más de 10.000 afiliados, más de la mitad en la provincia de Zaragoza), la máxima incidencia se va a localizar en la zona de mayor implantación ugetista, las Cinco Villas, en donde se realizan paros y movilizaciones durante una semana. Es el preludio discordante de la principal movilización que los socialistas van a propiciar y dirigir en octubre Buscar voz... de este año, 1934, ante el anuncio del ascenso de la C.E.D.A. al gobierno, apoyándose en las recién creadas Alianzas Obreras y que en Aragón —como en el resto del país a excepción de Asturias— va a encontrar la oposición de C.N.T., calificándolo de «movimiento político». Así, el paro en la ciudad de Zaragoza es minoritario, produciéndose en los sectores controlados por la U.G.T. (tranviarios, espectáculos, artes gráficas —sólo se editara El Noticiero—). Los sucesos más graves tienen lugar en la prov. de Zaragoza, especialmente en la comarca de Cinco Villas, donde numerosos alcaldes son socialistas. En varias localidades —Uncastillo, Tauste y Ejea, a los que hay que añadir Mallén— es ocupado el Ayuntamiento y colocada la bandera roja en el balcón, pregonado en bando el nuevo poder. En otras poblaciones (Gallur, Magallón, Caspe...) se declara un paro general. Igual sucede en Teruel, y especialmente en la cuenca minera. Los concejales socialistas son destituidos y numerosos de ellos detenidos: entre ellos se encontraba Bernardo Aladrén Buscar voz.... Es clausurado asimismo el centro de Izquierda Republicana y detenidos alguno dirigentes, como es el caso de Venancio Sarría Buscar voz....

1935 es un año en que sigue agudizada en Zaragoza la crisis económica. Ya hemos visto cómo el paro llega a alcanzar en la capital en este año un 11% de la población activa con un prioritario sector de la construcción en plena bancarrota, y con graves problemas en la comercialización de los principales productos agrarios aragoneses. Por otro lado, asistimos a un doble fenómeno, un reflujo en la actividad de las organizaciones sindicales de clase frente a la creciente consolidación de las organizaciones empresariales. Así, la Federación Patronal Buscar voz... de Zaragoza aumenta sus efectivos (1931, 869 afiliados; 1933, 1.209 afiliados; 1935, 2.000 afiliados en 19 sociedades). En este último aumento destaca la movilización empresarial de los dos sectores de mayor conflictividad: por un lado, es la masiva incorporación a la Federación de los patronos del ramo de la construcción (1934, 135 afiliados; 1935, 360) que se convierten en la sociedad más numerosa; el otro nuevo sector es la Agrupación Mercantil, que incorpora 215 afiliados. Este año se constituye independientemente la Federación Mercantil integrada por nueve asociaciones y 407 afiliados. Al mismo tiempo, las fuerzas políticas denominadas «contrarrevolucionarias» intentan incidir en el sindicalismo impulsando a finales de este año la Confederación Española de Sindicatos Obreros. La Confederación Riojano- Aragonesa, con todo, tendrá un carácter minoritario (unos 5.000 afiliados frente a los más de 60.000 de U.G.T. y C.N.T.). En esta coyuntura surge la crisis gubernamental y la nueva convocatoria de elecciones. El pacto Azaña-Prieto propiciador del Frente Popular Buscar voz... va a enfrentarse a la contrarrevolucionaria C.E.D.A. En esta ocasión, C.N.T. se manifiesta neutral en la contienda, dejando a sus afiliados en libertad de votar. Ello posibilitará el triunfo de las candidaturas frentepopulistas en la ciudad de Zaragoza y en Huesca, triunfando las de C.E.D.A. en las circunscripciones provinciales de Zaragoza y Teruel. En total, 1 tradicionalista y 9 de C.E.D.A. frente a 1 de Unión Republicana; 7 de Izquierda Republicana; 2 del P.S.O.E. y 1 sindicalista independiente. El espacio central ocupado por el Partido Radical ha desaparecido.

Se abre un período hasta el estallido de la sublevación militar —según la Cámara de Comercio de Zaragoza— en el que el paro «aumentó notablemente en los primeros meses de 1936» al tiempo que se produce un fuerte auge huelguístico, declarándose en la provincia, hasta julio, dos huelgas generales y setenta parciales, gran número de las cuales a cargo de campesinos. En este período son asentados en esta provincia, por vez primera, 546 campesinos que ocupan 5.455 hectáreas.

Son meses de gran actividad política, especialmente mayo, que se inicia con un importante mitin en el Teatro Principal de Zaragoza, el día primero, en el que se llama a la unidad de acción de todos los trabajadores. Se iniciaba asimismo en esa fecha en esta ciudad el importante Congreso de la C.N.T. en el Iris Park, que se clausuró el 10 en la plaza de toros mediante un impresionante mitin. En Caspe, se celebró en esos días el Congreso pro Estatuto de Autonomía de Aragón Buscar voz..., propiciado fundamentalmente por los republicanos de izquierda y organizado por el colectivo aragonés, emigrante en Cataluña, Estado Aragonés Buscar voz..., dirigido por Gaspar Torrente Buscar voz.... En las divididas filas socialistas, mitin de Prieto en Ejea y de Largo Caballero Buscar voz... (P.S.O.E.), S. Carrillo (J.S.U.) y J. Díaz (P.C.E.) en la rebosante plaza de toros de Zaragoza.

 

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