Estás en: Página de voz
  • Aumentar tamaño letra
  • Reducir tamaño letra
  • Imprimir página
  • Guardar voz
  • Añade a tu blog
  • Buscar noticias
  • Buscar en RedAragon

Renacimiento

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 10/07/2009

(Hist. Mod.) El concepto de Renacimiento puede contemplarse desde dos aspectos temporales. Ampliamente, el Renacimiento incluye una parte de la baja Edad Media, toda la Edad Moderna llegando casi hasta nuestros días. Se caracteriza fundamentalmente por una gradual consideración del hombre y del mundo en la sociedad occidental cristiana, que pasa de un cerrado teocentrismo a un veleidoso antropocentrismo.

De una manera más concisa —a la que nos atendremos—, Renacimiento es un período complejo que comprende los siglos XV y XVI aunque con profundas raíces anteriores y con importantes influencias en tiempos posteriores, que partiendo de un afán de reconstruir filológica y formalmente la antigüedad grecolatina, amplía, a través de una implacable crítica del desintegrado mundo medieval, sus finalidades, haciendo nacer una fermentación de ideas e ideales nuevos, que transformaron el Occidente europeo, precisamente en el momento que éste se extendía por toda la faz de la Tierra, hasta hacer imperar en la cultura y en la sociedad un mundo distinto, siempre cambiante, a través de procesos rápidos y contundentes, que denominamos revoluciones, de muy diversa índole. En todo caso predominará siempre la personalidad subjetivizada al máximo, sobre la norma permanente de origen divino. El fruto del Renacimiento es el mundo moderno, que podrá tener sus esperanzas y caridad pero que carecerá de fe.

Nuestro propósito ahora es exponer las líneas maestras de lo que podemos denominar el Renacimiento aragonés. En efecto, Aragón, aunque sin fronteras marítimas, sentirá profundamente la influencia que le llega de fuera aunque fundida con lo propio original. Son hechos históricos que enmarcan el origen de nuestro Renacimiento: el cambio de dinastía que permitirá la mayor valoración de los aragoneses en la Corte de los monarcas de la Corona, el declinar catalán, signo de su historia a partir de la Peste Negra y de la llegada de los Trastámaras a la monarquía polinacional, lo que supondrá, sobre todo desde un punto de vista económico, una sobrevaloración de los reinos valenciano y aragonés; la situación privilegiada de Aragón desde el punto de vista geográfico y que convierte, singularmente a Zaragoza Buscar voz..., en un cruce de caminos entre el Mediterráneo y la meseta, es decir, el reino castellano, mientras mantiene una comunicación con Europa a través de los pasos pirenaicos, cuya densidad, relativamente, la consideramos superior a la de otros tiempos más cercanos a nosotros, también, mantiene una relación permanente con el Levante hispánico al que une no sólo una frontera común, sino tradiciones propias y un fluir humano que no podemos desconocer. Lo cierto es que la interioridad de Aragón no le impedía vivir intensamente la problemática intelectual de la Europa de su tiempo, lo mismo si la entendemos enfocada desde Italia Buscar voz... como si la vemos originaria de los círculos germánicos. Acaso la influencia italiana se vea más reflejada en los aspectos literarios, mientras la germánica o de los Países Bajos, si queremos mejor, lo sea desde un punto de vista ideológico, sobre todo a través de la influencia considerable que sobre nuestros pensadores ejerció Erasmo de Rotterdam Buscar voz....

La conquista de Nápoles y la instalación de la Casa de Aragón en su dominio: primero, con Alfonso V Buscar voz...; después con la dinastía por él creada, finalmente, absorbida por Fernando el Católico Buscar voz... tiene consecuencias considerables desde el punto de vista cultural, para la historia de Aragón. Podemos asegurar que fue la Corte napolitana del Magnánimo donde se gestó el Renacimiento español y de forma singular el aragonés, aunque su desarrollo fue lento, ya que encontró a nuestro reino en un momento de singular crecimiento bajo el signo del mudéjar aragonés.

Podemos distinguir diversas generaciones de humanistas aragoneses que la enlazan con sus contemporáneos italianos. La figura central se agruparía en torno del arzobispo don Alonso de Aragón Buscar voz..., el hijo de Fernando II, amigo de Marineo Sículo Buscar voz... y de Antonio Geraldini, y en ella alinearemos a un grupo de humanistas aragoneses, de clara filiación itálica, como Gaspar Barrachina, Alonso de Segura y el gran poeta latino alcañizano Juan de Sobrarías Buscar voz..., que supo hacer compatible su oficio de médico con diversos trabajos literarios sobre Virgilio, en elogio de Fernando el Católico y de Adriano VII; Gonzalo García de Santamaría Buscar voz..., de ascendencia judía Buscar voz..., quien historiaría la figura de Juan II Buscar voz..., latinista notable, muy inclinado a la imitación de Tito Livio y férreamente fiel a los módulos de la historiografía latina. Dentro de la línea del ascetismo cristiano, pero, literariamente con influencias humanísticas puede citarse al zaragozano Andrés de Li Buscar voz.... Un poco posterior a estos tiempos puede señalarse la figura del filósofo Gaspar Lax Buscar voz..., natural de Sariñena, autor de obras que en su tiempo fueron destacadas y que llega a profesar en la Sorbona. Dentro del campo especulativo podemos citar igualmente a los olvidados Bernardo Basín Buscar voz..., destacado por sus conocimientos de las artes mágicas y fray Jaime Januarios, estudioso de la Metafísica. En un lugar preeminente hemos de colocar a la figura de Pedro Sánchez Ciruelo Buscar voz..., que vive entre 1470 y 1550 natural de Daroca, estudiante en Salamanca y París y profesor de Alcalá. Dentro de un variado conocimiento, la figura del ilustre darocense destaca sus saberes en materia matemática. En cambio la primera figura literaria de su generación y aun en el siglo XVI aragonés, Pedro Manuel de Urrea Buscar voz..., segundogénito del primer conde de Aranda y señor de Trasmoz, cuyo Cancionero tiene una indudable valía, aun dentro del conjunto de las literaturas españolas, no se deja arrastrar por las corrientes imperantes, y si bien sus versos, a excepción de escasos villancicos populares, son cultos, sabe conservar su personalidad propia, con sinceridad de pensamiento, con más huella de la lírica trovadoresca que de resabios renacentistas.

La segunda generación renacentista la queremos sintetizar en tres figuras de singular relieve en la historia de la Cultura: Jerónimo Zurita Buscar voz..., Antonio Agustín Albanell Buscar voz... y Miguel Servet Buscar voz..., que cubren la segunda mitad del siglo XVI. Jerónimo Zurita Buscar voz... (1512-1580), primer cronista Buscar voz... de Aragón y autor de sus inmortales Anales de la Corona de Aragón, que lo colocan en la cabeza dentro de la historiografía hispana, residió en Italia, de cuyos archivos fue conocedor. Supera a las personalidades de Flavius Blondus, creador de la escuela erudita y de su principal discípulo el milanés Tristán Clachi. El empleo crítico de fuentes literarias y de documentos, a los que Zurita añadió el empleo de correspondencias diplomáticas, hace que se le pueda considerar como uno de los padres de la historiografía moderna, ofreciendo una seguridad de datos y una objetividad que le convierte en fuente segura de la historia aragonesa desde sus orígenes hasta la muerte de Fernando el Católico y en maestro de una espléndida escuela de historiadores aragoneses, cuyo último eco aun no se ha perdido. Por supuesto lo convierte en la primera figura intelectual seleccionable del XVI aragonés y debe ser incluido dentro del sentido renacentista, es más, su principal defecto, la rudeza de su castellano, debe de ser el efecto del pensamiento del autor, que pensando en latín, va traduciendo al idioma privativo, con sus consecuencias en lenguaje hipérbaton.

Antonio Agustín Albanell Buscar voz... (1517-1586), como el anterior, permaneció en Italia, durante algún tiempo, y por razón de sus cargos viajó por distintos países europeos, para acabar su vida ocupando el arzobispado de Tarragona. También como Zurita gozó de la confianza de Felipe II (I en Aragón) Buscar voz... y su copiosa obra da a sus trabajos el perfil de verdadero polígrafo, especialmente ducho en Derecho canónico y en Numismática Buscar voz..., de los que se puede considerar gran maestro. Si su obra está más olvidada —sobre todo si la consideramos en relación con Zurita, siempre actual—, su figura es de lo más representativa del Renacimiento español.

Si incluimos a Miguel Servet Buscar voz... en esta generación de aragoneses renacentistas no es tanto por su obra, ni menos por cualquier clase de influencia italianizante, ya que ni por sus libros teológicos —singularmente la Christianismi restitutio—, ni por los escenarios principales de su agitada vida, merece su inclusión. Pero por la universalidad de su figura, la cronología de su vida (1511-1553), su dinámica vital, sí merece un lugar dentro del nuevo espíritu que conmocionaba la Europa de su tiempo y que alcanzaba de lleno lo mismo sus saberes médicos como el espíritu religioso, dislocado por el de la Reforma heterodoxa, de la que el villanovense de Sijena es, quizá, la figura más representativa y trágicamente famosa en nuestra Historia. El espíritu del humanismo renacentista, sea cualquiera su origen, sopló fuerte sobre Servet, que merece ampliamente incluirlo entre los frutos más sazonados del nuevo y rebelde espíritu Buscar voz....

Hemos dicho que el Renacimiento aragonés no sólo recibe su impulso de la Península itálica, singularmente de Nápoles y Roma, sino que le alcanza de lleno el espíritu renovador procedente de los círculos borgoñones y germánicos. La correa de transmisión de estos nuevos sentimientos no sigue tanto razones políticas o de admiración hacia la cultura clásica, cuanto a razones más bien económicas, ya que está probada la relación existente entre Centro Europa y el reino aragonés durante la baja Edad Media y el siglo XVI, singularmente los primeros decenios. Su testimonio lo dan los viajeros que visitan nuestra tierra y sus descripciones en las que por cierto observamos un mayor grado de simpatía que en la de los viajeros italianos, contemporáneos a los germánicos. Artistas y artesanos dejarán una huella permanente y admirable de su paso o permanencia en las tierras aragonesas que incluye desde el retablo mayor de la catedral de La Seo Buscar voz..., obra, en gran parte, del poco conocido Hans de Suabia Buscar voz... hasta la introducción de la imprenta en Zaragoza Buscar voz..., obra de una generación de impresores alemanes como Enrique Botel, Jorge von Holtz, Juan Planck, Mateo Flandro Buscar voz..., Leonardo Huntz Buscar voz..., Luppo Appentegger y Pablo Hurus Buscar voz.... Zaragoza se convirtió en un centro de industria del libro, quizá, el primero en importancia de la España de su tiempo. Ésta es la principal aportación de la tierra aragonesa al triunfante Renacimiento.

Y ya que escribimos sobre las influencias germánicas en nuestro antiguo reino, conviene mencionar la profunda huella que en ella dejó Desiderio Erasmo de Rotterdam, que representa más que cualquier otro personaje el arquetipo del humanismo renacentista. En efecto, como dice Vicéns Vives, Erasmo «potencia con su genio incomparable, las fuerzas íntimas del Renacimiento: profundo conocimiento del mundo y de las culturas clásicas, sagaz crítica de textos, espíritu tolerante y polifacético, doctrina filosófica relativista, verbo cáustico y mordaz contra las instituciones del pasado, ideal de renovación que presenta a través de las fórmulas de vida de la antigüedad clásica». No permaneció Aragón ajeno a su poderosa influencia. (Erasmismo Buscar voz....)

El momento epilogar del Renacimiento literario y aun conceptual en Aragón lo constituyen las importantísimas figuras de los hermanos Argensola Buscar voz... y de Baltasar Gracián Buscar voz..., aun cuando de forma bien distinta. De los primeros, ambos y especialmente Lupercio Leonardo Buscar voz... tuvieron una relación directa con la Italia de fines del XVI y comienzos del XVII, y no hay inconveniente en incluirlos, siempre en un concepto muy amplio, como poetas del Renacimiento; pero la perfección de su obra, la calidad de su pensamiento y la búsqueda en el lenguaje, les hace que se muestren independientes de cualquier aspecto formal y con una personalidad propia dentro del Siglo de Oro español, convirtiéndose en maestros más que en discípulos de cualquier tendencia o influencia.

La personalidad del jesuita Baltasar Gracián señala, probablemente, el definitivo fin del Renacimiento aragonés, al menos en lo que se refiere a los aspectos ideológico-literarios. Su poderosa personalidad, que le hace el más universal de los aragoneses del siglo XVII, las circunstancias de su vida, su carácter independiente e intimista, le da una personalidad propia difícil de aceptar influencias o de producir discípulos. Es una gigantesca figura aislada. Es cierto que él, como en toda su generación católica, se mueve en la estética barroca, con su modélico conceptismo; cierto, también, que la formación básica suya, nunca olvidada, es profundamente clásica, pero pronto su propio genio le hará volar en una dirección peculiar, que supera cualquier intento definitorio entroncándolo directamente con el pensamiento, no ya nacional, sino europeo de su tiempo, aunque el declinar de la monarquía hispana, desvalorizase, en un futuro inmediato, su obra frente a las nuevas ideologías imperantes.

• Arte: El Renacimiento italiano llega a España en el siglo XVI; sin embargo en cualquier parte y así en Aragón, el resultado se presenta diverso, ya que las fórmulas renacentistas son matizadas y modificadas por la pervivencia de un espíritu conservador que en gran medida, y especialmente en lo religioso, mantiene los temas y modos anteriores como oposición a la corriente humanista. De esta forma, en el terreno de la arquitectura Buscar voz..., lo italiano adquiere a menudo un carácter externo, superficial, que va unido a lo arraigado de otras dos corrientes estilísticas: las del gótico Buscar voz... y mudéjar Buscar voz.... A su vez en el campo de la escultura Buscar voz... y la pintura Buscar voz..., ambas seguirán teniendo una temática fundamentalmente religiosa, con pervivencia de viejos formulismos como el uso de oros, que da a las obras un matiz arcaizante. Por todo lo cual, puede decirse que el proceso de «renovación europea» pocas veces se llevó a cabo totalmente, que su extensión tuvo un carácter desigual y que las más de las veces se logró un resultado híbrido entre lo italiano y lo local, que no participando absolutamente de una de las dos direcciones, sería más correcto denominar el arte del siglo XVI. Por otra parte, el Renacimiento que en Italia se desenvolvió a lo largo de dos siglos, el XV y el XVI, desarrollando una evolución en tres períodos: quattrocento, alto renacimiento y manierismo, llegó a lo español de vez, reuniendo a veces más de una de estas orientaciones. De este modo en ocasiones puede encontrarse una decoración superficial, básicamente quattrocentista o plateresca, unida a fórmulas más clásicas o cinquecentistas o asimismo anticlásicas o manieristas.

Finalmente es de resaltar que el siglo XVI para Aragón supone una época sobresaliente en el terreno artístico, debido a la abundancia de encargos y obras realizadas, no sólo en el campo de la arquitectura, escultura y pintura, sino también en lo referente a las artes decorativas: como la orfebrería (platería Buscar voz...), el esmalte Buscar voz..., la cerámica Buscar voz... o la carpintería Buscar voz....

 

Monográficos

La Edad Moderna en Aragón. El Siglo XVI

La Edad Moderna en Aragón. El Siglo XVI

El siglo más convulso provocará el final de los privilegios del reino.

Miguel Servet

Miguel Servet

El aragonés más internacional que mejor representa el espíritu humanista del Renacimiento.

Imágenes de la voz

Detalle de la escultura d...Detalle de la escultura del palaci...

Retablo de la capilla del...Retablo de la capilla del Sacramen...

Palacio de Armijo en Zara...Palacio de Armijo en Zaragoza. Sed...

Ermita del Calvario en el...Ermita del Calvario en el Santuari...

Interior de la iglesia pa...Interior de la iglesia parroquial ...

Profeta Ezequiel, atribui...Profeta Ezequiel, atribuido a Juan...

Palacio de Montemuzo, sed...Palacio de Montemuzo, sede del arc...

Fotografía antigua del Pa...Fotografía antigua del Patio de la...

Categorías relacionadas

Categorías y Subcategorías a las que pertenece la voz:

 

© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

Información Legal

NTT