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Ramiro II, «el Monje»

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 13/11/2009

(Jaca Buscar voz... ?, h. 1084 - Huesca Buscar voz..., 16-VIII-1157). Rey de Aragón Buscar voz.... Último de los hijos de Sancho Ramírez Buscar voz... y la champañesa Felicia de Roucy Buscar voz.... Nadie podía prever cuando nació que un día llegaría a ser rey. La monarquía aragonesa era dual y paccionada, con un núcleo occidental, que hablaba el euskera y las comarcas orientales, dominio de las fablas romances. Caballeros francos y monasterios del otro lado de los Pirineos estaban interesados en las empresas reconquistadoras aragonesas y el influjo ultrapirenaico se dejaba sentir en la Corte del incipiente reino. Un abad del Midi, Frotardo de Saint Pons de Thomières, ejercía gran influencia sobre el monarca aragonés, que le había encargado la cura regiminis ecclesiarum del reino; no es de extrañar, pues, que destinado Ramiro a las dignidades eclesiásticas, su padre lo ofreciese, en 1093, al monasterio tomeriense para que fuese monje, «quatenus sit monachus secundum regulam Sancti Benedicti», con una extensa donación de bienes. Se trata de uno de los típicos y frecuentes casos de oblación.

Tenemos pocas noticias de la estancia de Ramiro en el monasterio Buscar voz.... Sabemos que vivió allí sus años infantiles «sub beatissimi Benedicti sanctissimo ordine» y que, como infante, fue educado «según la costumbre de los nobles varones seculares». En 1105 parece que se hallaba todavía en el monasterio, pero la muerte de su hermano Pedro Buscar voz... y la proclamación de Alfonso como rey, colocaban a Ramiro muy cerca del trono, aumentando sus responsabilidades. En 1110, se hallaba ya en España y poco después, su hermano Alfonso el Batallador Buscar voz... le encargaba el gobierno de la abadía de Sahagún, en donde Ramiro se captó el afecto de los burgueses de la villa y la animosidad de los monjes. Debió de permanecer en la abadía alrededor de dos años; al final, Alfonso evacuó la villa y con él marchó el infante. A finales de 1114, fue nombrado obispo de Burgos y algo después de Pamplona, sin que, por diversas causas, llegasen a tener efectividad canónica estos nombramientos.

Mientras tanto, las grandes conquistas de Alfonso el Batallador y la incorporación del Regnum Cesaraugustanum habían modificado profundamente las estructuras del reino, al mismo tiempo que se producía una crisis económica y surgían tensiones sociales, con enfrentamientos entre la burguesía y las clases privilegiadas. La derrota de Fraga Buscar voz..., en julio de 1134, puso de manifiesto la debilidad militar del ejército aragonés. Ramiro fue elegido entonces obispo de Roda, en sustitución de Pedro, que había perecido en la batalla. Poco después, el 7 de septiembre, Alfonso fallecía en Poleñino Buscar voz....

Un testamento de Alfonso, hecho en el asedio de Bayona en 1131, renovado en Sariñena, poco antes de morir, instituía tres coherederos, las Órdenes Buscar voz... del Temple, el Santo Sepulcro y el Hospital de San Juan. Tal como ha llegado hasta nosotros, el testamento presenta anomalías diplomáticas y notorios defectos jurídicos. No es extraño, pues, que la curia regia lo ignorase. Las ciudades aragonesas, la primera Jaca, proclamaron a Ramiro como rey, mientras que los pamploneses elegían a García Ramírez, descendiente de los antiguos monarcas pamploneses. El 29 de septiembre, Ramiro entraba en Zaragoza Buscar voz... y concedía a la Iglesia privilegios y amplia libertad. Sin embargo, la situación se complicaba, Alfonso VII Buscar voz... se había apoderado de la Extremadura soriana y de La Rioja y contando con fuerzas militares muy superiores a las de Ramiro, reivindicaba el dominio del reino zaragozano, entrando en la ciudad, en diciembre y llegando quizá a un pacto con el monarca aragonés, que conservaba los territorios del norte del Ebro, mientras Alfonso VII se encargaba de la defensa del territorio zaragozano.

Según las fuentes árabes, Ramiro firmó unas treguas con los musulmanes, asegurando, al menos, transitoriamente, la Extremadura suroriental de su reino. Durante algún tiempo, la plaza de Mequinenza, al sur de Fraga, estuvo en poder de los aragoneses, ocupando la tenencia Fortún Galíndez, señor de Huesca.

El problema del reino pamplonés se intentó resolver también, mediante negociaciones, en las que tomaron parte Ladrón, Guillermo Aznárez y Ximeno Aznárez, por el rey García I Ramírez, y Cajal, Ferriz y Pedro Talesa, por Ramiro II. El pacto debió de firmarse a principios de 1135, acordándose que García Ramírez quedaría como rey de Pamplona, pero reconociendo la soberanía de Ramiro. El primero tendría a su cuidado los asuntos militares y el mando del ejército, mientras que el rey aragonés gobernaría sobre todo el pueblo, siendo considerado como pater y García Ramírez como filius, lo que implicaba el derecho del monarca pamplonés a heredar la totalidad del reino. Se ajustaron también los límites entre Pamplona y Aragón, pasando a poder de García Ramírez varias tenencias fronterizas. Susceptibilidades e intrigas hicieron ineficaz el pacto y muy pronto quedó roto, seguramente en el mes de mayo, cuando Alfonso VII llegaba a un acuerdo con García Ramírez, que se hizo vasallo del emperador. De esta forma, se rompía la unidad del reino y el viejo Aragón se alejaba de sus raíces euskeras.

—La crisis de 1135-1136: Los asuntos se complicaban para Ramiro. En un diploma de Inocencio II, dirigido al emperador leonés y a los grandes de España, fechado el 10 de junio, según Kher de 1135 y según Ubieto, de 1136, se urgía el cumplimiento del testamento del rey Batallador colocando así al monarca aragonés en difícil situación. Parece ser que en el interior de Aragón hubo movimientos de oposición a Ramiro y que éste se encontraba a principios de otoño en el sur de Francia. Una donación, sin fecha, pero que parece de 1135, sitúa a Ramiro en Perpiñán y al parecer en circunstancias difíciles. Otro documento del 18 de octubre, dado a conocer por Ubieto, que lo fecha en 1135, muestra a Ramiro en situación apurada, concediendo una copiosa donación a García de Sesa y a Pedro Monzón por los servicios que le prestaban, «si Deus recuperabit me in meo regismo». Ubieto piensa que Ramiro había sido expulsado del reino.

Al mismo tiempo, debió de agravarse la crisis económica, que se advierte ya en los últimos días de Alfonso el Batallador. Para realizar sus emisiones monetarias, Ramiro tuvo que recurrir al tesoro de las iglesias y monasterios y el 13-XI-1135 mudó el valor de la moneda jaquesa Buscar voz..., tal vez devaluándola. Frente a tantas dificultades, Ramiro se decidió por una solución inesperada: el matrimonio con Inés de Poitiers Buscar voz..., hermana del duque de Aquitania y vizcondesa viuda de Tours. Aunque por esta época pueden señalarse casos semejantes al de Ramiro, su matrimonio produjo indignación, sobre todo, en Castilla.

El enlace debió de celebrarse a finales de 1135 y llevó consigo una reversión de alianzas; los duques de Aquitania mantenían estrechos contactos con los condes de Barcelona; en cambio, parece ser que sus relaciones con la vizcondesa de Bearn, doña Talesa Buscar voz..., no eran muy cordiales. Parece que también en el interior del reino hubo una cierta oposición, sobre todo, entre los nobles. Por otra parte, la frontera suroriental con los musulmanes se vio amenazada. Según un relato del Bayan-al-mugrib, caballeros aragoneses habían roto las treguas con los musulmanes, lo que motivó la intervención de Ramiro, que ordenó la decapitación de siete señores culpables de la ruptura. Este hecho, posible origen de la narración de «La Campana Buscar voz... de Huesca», fue causa de que los musulmanes tomaran Mequinenza Buscar voz..., tenencia de Fortún Galíndez y otras plazas, con el consiguiente peligro para las comarcas del Somontano, agravado por el hecho de que el monarca navarro era dueño de Monzón y de varias plazas en el Cinca medio, careciendo por tanto de protección la zona de Barbastro.

A la inestabilidad de la situación política, vino a unirse el descontento de los que se consideraban perjudicados por la nueva situación, entre ellos, el grupo de nobles desposeídos de sus tenencias Buscar voz.... La revuelta estalló en 1136 y aunque desconocemos la extensión que alcanzó, contamos con las noticias que nos suministra un privilegio de Ramiro II a Uncastillo Buscar voz..., fortaleza de la que era señora la vizcondesa del Bearn, doña Talesa Buscar voz.... El bearnés Arnaldo de Lascún, que tenía a su cuidado el castillo, obedeciendo, sin duda, órdenes de doña Talesa, se sublevó, pero los burgueses de la villa lograron recuperar el castillo a costa de gran efusión de sangre.

—La solución de la crisis. Unión con el condado de Barcelona Buscar voz...: El nacimiento de una hija, Petronila Buscar voz..., facilitó una salida a la crisis, mediante la búsqueda de un baiulus, que desposándose con la infanta aragonesa gobernase el reino. El elegido fue el conde barcelonés Ramón Berenguer IV Buscar voz.... Tras una serie de negociaciones, se llegó al acuerdo de Barbastro Buscar voz..., de 11-VIII-1137, por el cual Ramiro encomendaba al conde su hija y el reino y, como en el pacto de Vadoluengo Buscar voz..., se señalaba que el rey Monje sería «rex, dominus et pater» en su reino y en los condados de Ramón Berenguer. Otros documentos fueron precisando este acuerdo. Por uno de ellos, el conde se comprometía a reivindicar el regnum cesaraugustanum, Tudela y otras plazas navarras. Por lo que respecta al primer punto, Ramón Berenguer consiguió que el emperador leonés le devolviese la potestas sobre las tierras de Zaragoza, si bien continuó ésta vinculada al imperio leonés; sin embargo, era un paso muy importante para conseguir su recuperación total. A partir de esta cesión, Ramón Berenguer tomó el título de princeps aragonensium.

También logró Ramón Berenguer resolver la cuestión de las reclamaciones de las Órdenes Militares, que exigían el cumplimiento del testamento de Alfonso el Batallador. En cambio, fracasó frente al problema de Navarra. Sus intentos de resolverlo mediante las armas no dieron el fruto apetecido; al contrario, García Ramírez logró tomar varias plazas aragonesas y en una incursión por la canal de Berdún llegó hasta Jaca, incendiando el Burgo Nuevo (1141); según un documento pinatense, la actitud de Ramiro en esta ocasión aparece poco clara. Ante el fracaso militar, el conde entabló negociaciones con García Ramírez, llegándose al pacto de 1149, por el que se acordaba el matrimonio de Ramón Berenguer con Blanca, hija del monarca pamplonés. Este pacto, que planteaba graves problemas, no llegó a cumplirse y dos años después, en 1151, el conde se desposaba con la aragonesa doña Petronila, quedando asegurada de esta forma la estabilidad del reino y la unión con los condados dominados por Ramón Berenguer.

Ramiro, retirado en el priorato de San Pedro el Viejo de Huesca, falleció en 1157. Aragón había remontado la crisis más peligrosa de su historia. El regnum cesaraugustanum quedaba integrado en Aragón y si, por un lado, se perdía el gran núcleo de parlantes en euskera y la salida al Cantábrico, por el otro, la apertura al Mediterráneo ofrecía amplias perspectivas.

Los restos del rey Ramiro II, enterrado en el panteón real de la iglesia de San Pedro el Viejo, de Huesca, fueron exhumados para su estudio el día 7 de junio de 1985, junto a los restos de Alfonso I, el infante Fernando Buscar voz..., tío de Jaime el Conquistador Buscar voz..., que fuera abad de Montearagón Buscar voz...; el prior Zapilo, del monasterio benedictino de San Pedro el Viejo, y una infanta sobre cuya identidad no existen datos.

• Bibliog.:
Ubieto Arteta, Antonio: «La fecha de la muerte de Ramiro II»; E.E.M.C.A., III, 1947-8.
Id.: «La Campana de Huesca»; Revista de Filología Española, Madrid, 1951.
Balaguer, F.: «Notas documentales sobre Ramiro II»; E.E.M.C.A., III, 1948, p. 29.
Id.: «El obispo de Huesca-Jaca y la elevación al trono de Ramiro II»; Argensola, I, 1950, p. 3.
Id.: «La ciudad de Barbastro y las negociaciones diplomáticas de Ramiro II»; Argensola, I, 1950, p. 133.
Id.: «Los Lizana y los Azlor durante el reinado de Ramiro II»; Argensola, II, 1951, p. 357.
Id.: «La vizcondesa del Bearn y la rebelión contra Ramiro II»; E.E.M.C.A., 1952, p. 83.
Id.: «La Chronica Adefonsi imperatoris y la elevación de Ramiro II al trono»; E.E.M.C.A., VI, 1956, p. 7.
Id.: «Ramiro II y la diócesis de Roda»; E.E.M.C.A., VII, 1962, p. 1.

 

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