Los celtíberos se caracterizan por su concentración en ciudades o aldeas. Sus núcleos de población se sitúan en cabezos redondos de mediana altura rodeados de murallas. La ordenación de sus casas sigue el trazado de las calles, sin plazas ni lugares abiertos.
Existe, además, una especie de castillos, con una finalidad militar, que se hallan en lugares estratégicos.


La historia de la ciudad se remonta al siglo III a.c., en que la zona se configura tras las últimas aportaciones célticas, y la penetración ibérica desde las tierras bajas del valle del Ebro. En aquellos inicios, la ciudad debía de reducirse a un pequeño núcleo habitado situado en el centro de lo que hoy ocupa el yacimiento. Los datos arqueológicos permiten afirmar que en el siglo II a.c. existía allí ese núcleo, como lo prueba la acuñación de monedas indígenas a fines de ese siglo.

Ciudad indígena citada en las fuentes antiguas como Secaisa. También aparece con idéntico nombre en la abundante moneda indígena que acuñó. Su situación en la Celtiberia es imprecisa, pese a que se ha querido reducir a un lugar entre Mara y Belmonte de Gracián, en el Jalón o sus cercanías. Esta ciudad desencadena la segunda guerra celtibérica suponiendo una gran sangría para los pueblos celtibéricos, y tras una durísima lucha finalizará con la caída de Numancia, en el 133 a.c. Segeda sufre en el 154 a.c. la presencia de un ejército romano a las órdenes de Quinto Fulvio Nobilior que obligará con su presencia a evacuar la ciudad, que será arrasada. Tras este momento desaparece de la historia escrita.


En el Cabezo de las Minas de Botorrita se hayan las ruinas de la antigua Contebacom Bel y Contrebia Belaisca latina.
Las investigaciones realizadas sobre los restos de la ciudad celtibérica y romana han permitido delimitar su existencia entre el siglo V a.c. y finales del siglo II d.c.
La destrucción del poblado, completamente incendiado, tuvo lugar el año 49 a.c., después de la victoria de César sobre los pompeyanos en Ilerda (Lérida), sin que fuera después reconstruida, como ocurrió con Azaila o con otros lugares de donde fueron expulsados los habitantes y destruidos los poblados. Bolas de piedra, de catapulta, indican la resistencia de los pobladores. Éstos contaban para la defensa de la ciudad con un foso y dos murallas.
Las continuas campañas de excavaciones han puesto de manifiesto un importante conjunto arquitectónico en la parte alta del cabezo con función político-religiosa.
En 1979 se halló un bronce latino escrito del año 87 a.c., que garantiza el nombre de Contrebia Balaisca o Belaisca. En esta ciudad hubo probablemente un archivo de documentos escritos sobre bronce, pues las excavaciones de 1992 sacaron a la luz el Gran Bronce de Botorrita, y en 1994 se halló otro más, con lo que son ya tres los documentos celtibéricos de la ciudad, contando la tabula Contrebiensis, hallada en 1979.
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