Aragón en los inicios del siglo XX: Del Desastre del 98 a la II República
Sombra

Tema 7. De la sublevación de Jaca a la II República

Tras la dimisión de Primo de Rivera se abre otra grave crisis de gobierno. Alfonso XIII intentará hacerse con las riendas pretendiendo instaurar el modelo político constitucional de la Restauración, pero ya es demasiado tarde para eso. Nombra al general Dámaso Berenguer presidente del gobierno y continuador de la política primorriverista. Pero a estas alturas la opinión pública no aceptará dar un paso atrás en la transición hacia la democracia y la única salida aceptable es la soberanía popular.

El rey no es consciente de ello y su impopularidad irá en aumento. Tras la decadencia del movimiento republicano en la dictadura volverá a resurgir con fuerza tras la alianza de los principales partidos firmantes del Pacto de San Sebastián en agosto de 1930.

Entre ellos están la Alianza Republicana, surgida de la unión del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux (con Manuel Marraco y Gil Gil y Gil en Aragón) y la Acción Republicana de Manuel Azaña (con José Ignacio Mantecón en Aragón). El sector más izquierdista está representado por el Partido Republicano Radical Socialista, que en Aragón tiene como representantes más destacados a Venancio Sarría, Mariano Joven y Mariano Menor. También firman el pacto otros partidos republicanos autonomistas catalanes y gallegos. Pero no solo firman partidos de izquierda, también participan en el Pacto el grupo Derecha Liberal Republicana, fundado por Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura, y cuyos representantes más significativos en Aragón fueron Agustín Pérez-Lizano y Genaro Poza.

Por su parte, durante la dictadura, el socialismo apenas había experimentado un escaso auge pese a haber permanecido legal. Todavía persistía la tradicional mayoría anarquista en Aragón, incluso en la etapa de ilegalidad; sin embargo la UGT conseguirá durante estos años un apreciable trasvase de afiliaciones hacia su sindicato. En buena medida se debe a la labor de personajes como Bernardo Aladrén e Isidoro Achón y los viajes propagandísticos de Largo Caballero por diversos pueblos de Aragón, que sembrarán la semilla para la posterior fundación de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, primer sindicato socialista en el medio rural español.

En Aragón, la Federación Regional de la FNTT se constituyó en Ejea, siendo nombrado delegado regional Juan Sancho García, en esos momentos presidente de la Agrupación Socialista de Ejea, que había sufrido un atentado días antes por elementos caciquiles de dicha localidad.

Aún hay que destacar el nacimiento en 1930 de los periódicos semanales Adelante y Vida Nueva, órganos de expresión de la UGT y del PSOE de Teruel y Zaragoza respectivamente, como indicadores de este renovado impulso del socialismo en Aragón.

Todas las fuerzas políticas aquí presentadas, contrarias al régimen Alfonso XIII, acordarán en octubre unirse en un pacto electoral para ejercer una presión más eficaz. Es la llamada Conjunción Republicano Socialista, un gran partido de procedencia ideológica diversa para hacer frente al gobierno de Berenguer y la crisis monárquica.

La situación económica ya no es comparable a la de la década anterior y comienzan a llegar los efectos de la grave crisis económica capitalista originada por el crack financiero de 1929, repercutiendo en el aumento del paro, fuerte conflictividad sociolaboral...

Ante la presión popular se reclaman elecciones generales pero éstas no llegan. Por eso, para acabar con el sistema, se buscarán otras medidas más contundentes. De la Conjunción Republicano-Socialista surgirá el Comité Revolucionario Nacional para derrocar a Alfonso XIII. El pronunciamiento debía de partir del ejército; los trabajadores organizados en la UGT irían a la huelga general, secundando a los militares allí donde se sublevasen. Además habían existido contactos con la CNT para que apoyasen la sublevación.

Pospuesta repetidas veces la fecha del pronunciamiento republicano, Fermín Galán, capitán de infantería del Cuartel de Jaca, comunicó al Comité que ésta quedaba fijada para el día doce de diciembre. La respuesta que recibió de Madrid fue positiva. A media mañana se proclamaba la República en Jaca desde los balcones del Ayuntamiento. Pío Díaz se puso al frente de la alcaldía republicana, como símbolo de que el nuevo poder tendría un carácter estrictamente civil.

Otro civil, Antonio Beltrán Casaña ("el Esquinazao") tendrá un papel fundamental en el pronunciamiento republicano, en la organización del convoy que iba a partir hacia Huesca. Se organizaron dos columnas, dirigidas por Galán y Sediles, que por carretera y tren respectivamente partirían hacia la capital altoaragonesa.

Tras una breve escaramuza en Anzánigo, la columna de Galán continúa la marcha hacia Ayerbe, donde es proclamada la República. Continúan hacia Huesca, pero en las coronas de Cillas se toparán con las fuerzas gubernamentales. Ángel García Hernández fue uno de los encargados de parlamentar con los oficiales artilleros para invitarles a que se sumaran al pronunciamiento, como se había convenido, pero fue en vano. Después de un breve tiroteo, se produjo la desbandada entre los sublevados.

Al día siguiente se declaró la huelga en Zaragoza y en las Cinco Villas, y el día 15 se extendió a toda España, excepto en Madrid. La movilización llegaba tarde, porque en el consejo de guerra sumarísimo se halló culpables a Fermín Galán y Ángel García Hernández, siendo fusilados el 14 de diciembre de 1930.

La sublevación fue sofocada pero no sus efectos. El gobierno se verá obligado a convocar elecciones municipales (aunque no generales, porque pensaban que en las municipales tenían más opciones al tener más controlado al electorado). La fecha clave es el 12 de abril de 1931. La Conjunción Republicano Socialista se presentará unida, triunfando en la gran mayoría de las capitales del país.

Los resultados en Aragón son inapelables, tanto en las tres capitales (en Zaragoza: 26 concejales republicanos y 6 socialistas contra 15 monárquicos; en Huesca: 13 republicanos y 1 socialista contra 3 monárquicos; en Teruel: 10 republicanos y 4 socialistas contra 5 monárquicos) como en la mayor parte de las cabeceras de comarca. Alrededor del 60 % de los concejales elegidos el 12 de abril respondían a la adscripción republicana.

La consecuencia inmediata: la proclamación de la República el 14 de abril de 1931.

 

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