El siglo XVIII en Aragón
Sombra

Tema 7. Pignatelli y el Canal Imperial de Aragón

La obra más emblemática de la Ilustración es el Canal Imperial de Aragón debido a su proyección económica.

Aprovechando la estancia en Zaragoza de Carlos III, el conde de Aranda visitó al rey y le propuso la continuación de las obras de la Acequia Imperial, que luego se convertiría en Canal Imperial, obra importantísima para las tierras de Aragón no solo por el abastecimiento de agua de boca a la ciudad de Zaragoza o por los nuevos regadíos, sino también por ofrecer una salida al mar que le permitiera exportar directamente sus productos, principalmente los agrícolas.

Inicialmente fue proyectado hasta Sástago con el fin de regar una amplia zona entre Zaragoza y esta localidad y, sobre todo, para poder disponer de un canal que permitiera navegar el Ebro en toda su longitud, evitando el difícil curso medio. Este utópico plan nunca llegó a ser realidad.

Las obras para hacer navegable el río eran muy complicadas, por el gran número de azudes, las fuertes corrientes, islotes y zonas pantanosas, así que deciden hacerlas en la antigua Acequia Imperial, obra iniciada en 1529 por iniciativa de Carlos I (el emperador Carlos V) bajo un proyecto concebido y realizado por Gil Morlanes.

En 1768, la compañía de Badín se hace cargo de estas obras y de su explotación, pero la compañía se disuelve en 1772 debido a una pésima gestión. Es en este momento cuando surge la figura del canónigo zaragozano y primer protector del canal (1772-1793) Ramón de Pignatelli y Moncayo.

En los años que Pignatelli estuvo al frente del proyecto se acabó el gran acueducto del Jalón (1780), el cauce hasta Zaragoza (1784), el puerto de Miraflores y la Fuente de los Incrédulos (1786), también se construyeron las principales dependencias de la empresa (oficinas, viviendas, talleres, astilleros, cuartel, almacenes), el monumental azud de El Bocal (1790) y multitud de puentes y almenaras, las esclusas y molino de Casablanca, y siete esclusas más aguas abajo, para la navegación.

Tras este glorioso periodo le sucede en la dirección de las obras entre 1793 y 1799 Vicente Fernández de Córdoba y Alagón, conde de Sástago, que levantó la actual iglesia de San Fernando de Torrero, pero debido a la falta de financiación por parte de la monarquía se verá obligado a abandonar la solución final, que era continuar el canal como vía navegable hasta Sástago. Así, el Canal Imperial volvía a unirse con el Ebro dos kilómetros más allá de Zaragoza. De haberse finalizado las obras proyectadas quizás hubiera sido posible la navegación del Ebro y una comunicación entre una red de canales como en otros países de Europa (Holanda, Inglaterra o Francia). En relación a sus trabajos escribió la obra Descripción de los canales Imperial de Aragón, i Real de Tauste (1796).

Pese al abandono definitivo que sufrieron los trabajos después de la Ilustración y la Guerra de la Independencia, se consiguieron dos de los tres objetivos con la construcción de este canal, la construcción de un canal para el riego de la huerta zaragozana y el de abastecimiento de agua de boca a los centros urbanos, el único que quedó sin conseguir fue el de la navegabilidad hasta el mar.

 

El personaje...    Ramón Pignatelli de Aragón y Moncayo (1734-1793)

Perteneciente a la Casa de los condes de Fuentes, ingresó en el estamento eclesiástico por ser el segundo varón y por tanto no poder heredar el patrimonio de la casa. Eso no le privó de ser uno de los más influyentes políticos e ilustrados aragoneses, contribuyendo a crear la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y llevando a cabo la construcción y puesta en marcha del Canal Imperial de Aragón.

Entre sus cargos eclesiásticos destacan el de canónigo del cabildo catedralicio de Zaragoza hasta su muerte (1753-1793), miembro de su Junta de Hacienda (1764-1770) y regidor (entre 1764-1788) de la Sitiada, junta encargada del gobierno y administración de la Real Casa de la Misericordia. En la Real Sociedad Económica fue censor primero (1776-1778), socio, colaborador y finalmente director en 1782. También fue rector durante varios años de la Universidad de Zaragoza, y el cargo en el que más influyó: protector del Canal Imperial de Aragón y el Canal Real de Tauste (1772-1793).

Gracias a su labor en el Canal Imperial fue autor de una reforma agraria que benefició en buena medida a las clases populares. Hasta ese momento, la propiedad de la tierra estaba principalmente en manos de una oligarquía compuesta por la nobleza terrateniente y la Iglesia en la zona rural, y por la burguesía y la Iglesia en el regadío de Zaragoza. Con esta reforma surgen pequeños propietarios y arrendatarios de la zona rural, y jornaleros de Zaragoza. Con el Canal se roturaron nuevas tierras a las que se extendió el riego, asegurando las cosechas y evitando las crisis de subsistencias o de alimentos. Se estima que en los alrededores de Zaragoza aumentó la zona regable entre un 30 y un 250%.

 

Arte | Biografías | Ciencias | Geografía | Heráldica | Historia | Humanidades | Ocio

Índice Alfabético | Galería Multimedia | GEA Educa! | Efemérides

Home | Quiénes somos | Información Legal | Contacto | La GEA en tu Web | RSS


© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

NTT Corporación Publicitaria de Medios