El siglo XVIII en Aragón
Sombra

Tema 1. El autoritarismo de los Austrias

Documento de reivindicación del derecho de coronación por Felipe de Anjou en 1704
Documento de reivindicación del derecho de coronación por Felipe de Anjou en 1704

La muerte en 1700 de Carlos II sin descendencia supuso un inesperado giro en la historia para todos los reinos hispánicos, ya que se verían inmersos en un conflicto sucesorio por el trono que desembocó en una guerra civil conocida como la guerra de Sucesión.

Inicialmente el testamento de Carlos II nombrando como único heredero a Felipe, duque de Anjou, fue aceptado por los estados de la Corona. Felipe V (IV en Aragón) iba a inaugurar una nueva dinastía, la borbónica. En 1701 juró los fueros en la Seo zaragozana y en 1702 se celebraron Cortes presididas por la reina María Luisa de Saboya. Las relaciones con el reino estaban siendo cordiales intentando atraerse el favor de los aragoneses a su causa pese al odio del pueblo hacia lo francés y el recelo por la etiqueta castellana con que se presentó la candidatura de Felipe V.

Sin embargo, el testamento no fue igualmente aceptado en Europa, con una guerra europea provocada por el recelo de Inglaterra y Holanda a una confederación borbónica entre España y Francia, y avivada por las pretensiones sucesorias del archiduque Carlos de Habsburgo. De forma simplificada, en la península se tradujo en una guerra civil que enfrentó a los castellanos que apoyaron a Felipe V y los reinos de la Corona de Aragón, que apoyó al archiduque Carlos.

La participación del reino de Aragón en la guerra de Sucesión no es asimilable a la catalana o a la valenciana. Los bandos en Aragón estuvieron mucho más divididos y no siempre fueron fieles a uno u otro pretendiente. Por ejemplo, en Zaragoza se apoya por vez primera al archiduque Carlos cuando ya habían sido tomadas Barcelona, Valencia y Madrid, y cuando había fracasado la ofensiva de Felipe V contra Cataluña en la primavera de 1706. La nobleza estaba dividida en sus apoyos y lo mismo ocurría con las ciudades: Teruel, Daroca y Calatayud eran partidarias del Habsburgo, mientras que Tarazona, Borja y Jaca lo eran del Borbón. Por su parte, el campesinado y el bajo clero iban a apoyar mayoritariamente a Carlos de Austria provocando disturbios como el Motín de Zaragoza de diciembre de 1705, impidiendo la entrada del ejército francés en la ciudad, que iba de paso hacia el frente de Cataluña.

Cuando es aceptado Carlos de Austria se radicaliza el conflicto expulsando del reino de Aragón a todos los franceses (medida de deplorables consecuencias económicas) e iniciando la persecución de toda la nobleza hostil. El periodo de gobierno del Habsburgo durará once meses, pero la fidelidad aragonesa se tornará borbónica tras la batalla de Almansa en abril de 1707. Esta derrota del archiduque significó la pérdida del reino de Valencia y el abandono del reino de Aragón.

La primera consecuencia del apoyo de los aragoneses al archiduque Carlos de Austria fue la nefasta promulgación del Decreto de abolición de los fueros del 29 de junio de 1707, por los que Aragón dejaba de existir como reino con sus órganos administrativos independientes, uniformándose en todo con las leyes y gobierno de Castilla.

En 1710 se produjo una nueva incursión de las tropas del archiduque reinstaurando los fueros y las instituciones del reino tras la batalla de Zaragoza, librada en el mes de agosto en las inmediaciones de la ciudad. Pero el gobierno del Habsburgo fue aún más efímero, ya que a final de año el reino quedó definitivamente en poder de Felipe V de Borbón.

A partir de este momento la guerra abandonará el territorio aragonés que quedará definitivamente bajo el dominio del contendiente Borbón.

Consecuencias en Europa de la Guerra de Sucesión…    El Tratado de Utrecht

La guerra de Sucesión no solo tuvo como escenario el espacio peninsular, supuso en realidad una gran guerra que enfrentó a todos los países europeos: por un lado la llamada Gran Alianza encabezada por Austria, Inglaterra y Holanda; por otro Francia y España, unidas por la misma dinastía reinante.
La consecuencia principal fue la ruina social y económica de los reinos peninsulares producida por la larga guerra, pero además, la aceptación del Tratado de Utrecht en 1713 supuso la pérdida de todas las posesiones de la monarquía hispana en Europa y la ocupación de las colonias de Menorca y Gibraltar por los ingleses.

 

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