El siglo XIX en Aragón: La disolución del Antiguo Régimen
Sombra

Tema 1. Absolutismo tras la Guerra de la Independencia

La Guerra de la Independencia tuvo consecuencias muy traumáticas para Aragón y para toda España. Tras la ocupación francesa, ni José Bonaparte ni la constitución de Bayona habían sido aceptados y los españoles se habían organizado internamente desde las Cortes de Cádiz. En esas cortes estuvieron presentes diputados aragoneses entre los que destacaron las personalidades de Luis de Palafox y Melzi, marqués de Lazán, Pedro María Ric, regente de la Real Audiencia de Aragón, o Isidoro de Antillón, geógrafo, naturalista y político muy influyente.

La mayor conquista de las Cortes de Cádiz fue la realización de la Constitución de 1812, proclamada en la festividad de San José y denominada por esa razón 'la Pepa'. Esta primera constitución española establecía los principios liberales y pretendía acabar con el Antiguo Régimen.

El liberalismo es el movimiento político partidario de un gobierno representativo, con un Parlamento renovado periódicamente, un rey constitucional y un texto fundamental, la Constitución, en el que se recojan los derechos y deberes básicos de los ciudadanos. En lo concerniente a Aragón no fue reconocido políticamente como reino ni a sus antiguas instituciones y peculiaridades jurídicas, sin embargo sí que se reconoció como 'territorio de las Españas'.

Obra del liberalismo es la creación de los ayuntamientos formados uniformemente en toda España por alcaldes y concejales o la nueva división en provincias. En las Cortes de Cádiz se planteó por primera vez la abolición de los señoríos (laicos y eclesiásticos), como tema clave de la revolución burguesa antifeudal.

Un liberal aragonés…    Isidoro de Antillón y Marzo

El prototipo del político liberal fue encarnado por Isidoro de Antillón. Nacido en Santa Eulalia del Campo, fue continuador de los enciclopedistas por los distintos campos del saber que abarcó (geógrafo y naturalista) y por sus inquietudes políticas como defensor de los Sitios de Zaragoza, miembro de la Junta de Defensa y diputado en las Cortes de Cádiz.

A los dieciséis años obtenía un premio por su Descripción orográfica, política y física de Albarracín, y poco después iniciaba la formación del primer Atlas Español completo. Como geógrafo su obra más conocida es la Geografía astronómica, natural y política de España y Portugal (Madrid, 1824), impresa diez años después de su muerte. Fue catedrático del Seminario de Nobles de Madrid hasta la invasión francesa, momento en el que marcha a Zaragoza y posteriormente a Teruel, donde fue el alma de la Junta de Gobierno contra Napoleón.

Destacó en otros campos como el del periodismo, la traducción de libros de astronomía, y además realizó un inventario y crítica de las obras hidráulicas realizadas en España hasta principios del XIX.

El punto culminante en su carrera política se produjo en las Cortes de Cádiz con la aprobación de la Constitución. Reconocido e impetuoso liberal, fue objeto de un atentado en 1813 al salir de las Cortes, que poco después le produjo la muerte. Todavía en 1823, tras el apoyo de los Cien Mil Hijos de San Luis a la monarquía absoluta, su cadáver es desenterrado y ultrajado por los realistas.

El 11 de diciembre de 1813 se firma el Tratado de Valençay por el cual Napoleón reconoce a Fernando VII como rey de España. La entrada se produce en marzo del año siguiente, cuando están a punto de salir todas las tropas francesas de la Península. En Aragón, el último contingente es expulsado de Benasque el 23 de abril de 1814.

El pueblo había recibido con esperanza a Fernando VII, entonces con el sobrenombre de 'el deseado', pero ese sentimiento cambió con la vuelta al absolutismo del Antiguo Régimen tras la abolición en mayo de la Constitución de Cádiz, que solo estuvo en vigor durante dos años, y el inicio de la represión a los liberales. Para la historia posterior pasó de tener el reconocimiento de 'deseado' al de 'rey felón'.

El absolutismo es la forma de gobierno en la que todos los poderes se hallan reunidos en una sola persona, sin ninguna limitación, en este caso el rey Fernando VII. Para gobernar de esta manera se apoyará en el Consejo de Castilla y las capitanías generales, aboliendo los recién creados ayuntamientos y la Milicia Nacional, tropas de voluntarios surgidas a raíz de la Guerra de la Independencia.

Comienza una caza de brujas contra todos los que se tiene sospecha de afrancesados y liberales. La Inquisición se convierte en una importante herramienta para procesar a toda persona que cuestione la política del rey, y en este ambiente de represión muchos de los opositores se verán abocados al exilio.

Del lado monárquico es destacable la presencia de Luis Rebolledo de Palafox, marqués de Lazán, favorable al régimen feudal y uno de los consultados por el rey para desencadenar la represión; y del ministro de hacienda Martín de Garay, de descendencia aragonesa y protector del Canal Imperial, quien al fracasar en su intento de realizar una reforma fiscal es apartado inmediatamente del gobierno.

 

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