El siglo XIX en Aragón: La disolución del Antiguo Régimen
Sombra

Tema 7. Aragón a mediados de siglo XIX

La década de los cuarenta se inicia con una persona sobre la que gira todo el poder en España, el general Espartero que debía su fama a la guerra carlista. Zaragoza, de tradición liberal, se vuelca con el duque de la Victoria (título concedido a Espartero en 1839), que en su visita le dedica un arco de triunfo en la plaza de San Miguel. Es la derruida Puerta de la Victoria, de la cual conservamos imágenes y su recuerdo en la fachada de un edificio.

Sin embargo, el progresismo de Espartero pronto dejará de ser bien visto por amplios sectores de la población y todavía se producirán intentos de pronunciamientos conservadores por parte de militares como Emilio Borso di Carminati, que descubierta su conspiración fue fusilado en Zaragoza en 1841. Por su parte, O'Donnell, otro de los cabecillas de la conspiración, fue obligado al exilio.

Esta Zaragoza esparterista verá a partir de 1840 la realización de un viejo proyecto ya impulsado por Martín de Garay en 1815, la apertura del Salón de Santa Engracia, actual paseo de la Independencia, iniciado a semejanza de la calle Rivoli de París. La obra con la exigencia inicial de porches o soportales, se iría desarrollando a lo largo del siglo y sería el espacio a ocupar por una burguesía zaragozana que condicionaría ineludiblemente el desarrollo urbanístico de la ciudad hacia el sur.

Los apoyos en Aragón al liberalismo progresista son importantes, surgiendo una prensa favorable encabezada por Braulio Foz en Zaragoza y cabeceras como la del Eco de Aragón o el Diario Constitucional de Zaragoza retomada su publicación en 1836 hasta 1844, momento en el que pasa a denominarse Diario de Avisos de Zaragoza tras el acceso al poder de los moderados. Pero no solo existe esta eclosión de la prensa en Zaragoza, ya que surgirán en Barbastro periódicos como La Atalaya o El Centinela de Aragón en Teruel, fundado por Víctor Pruneda en 1841.

Este periodo de esplendor de la prensa liberal aragonesa se acabará pronto cuando todas estas cabeceras se vieron obligadas al cierre con el inicio de la década moderada en 1844.

Un político turolense controvertido...    Víctor Pruneda

(El Ferrol, 1809 - Teruel, 1882). Fue maestro y secretario municipal de El Poyo del Cid. Se trasladó a Teruel en 1835, después de haberse hecho notar por sus ideas liberales, y de que el cabecilla Carnicer, en Lidón, estuviera a punto de fusilarlo.

Halló colocación en una factoría del ejército y permaneció en Zaragoza hasta 1840, año en que regresó de nuevo a Teruel. Allí se entregó cor ardor a la vida política, siendo al poco tiempo el jefe del partido más avanzado de la capital y provincia, así como el iniciador de Pronunciamiento contra la regencia de maría Cristina en dicha capital.

Descontento con la marcha del gobierno del regente Espartero, funda a sus expensas El Centinela de Aragón, primer periódico republicano en Teruel y Aragón, que se publicó hasta 1843. Vivió varios destierros en la década moderada, aunque éste fue un mal menor ya que estuvo a punto de ser fusilado en Cedrillas por órdenes del moderado Narváez. A su vuelta lideró en Teruel los apoyos al Bienio Progresista, siendo nombrado alcalde de la ciudad esos dos años. Nuevos destierros darían paso a una nueva etapa de brillo político con "La Gloriosa".

La cárcel, el destierro, los confinamientos, consejos de guerra y hasta la condena a la pena capital, le acompañaron en su dilatada y agitada vida; pero la vida política de Teruel en los años centrales del siglo XIX sería incomprensible sin la figura de Víctor Pruneda, uno de los primeros republicanos aragoneses.

En el verano de 1843, un pronunciamiento conservador obliga a Espartero a dirigirse a su exilio inglés y ascenderá al trono Isabel II con tan solo catorce años. Ya con los moderados en el poder, se sublevan algunas ciudades catalanas y Zaragoza, donde la Milicia Nacional nombra una Junta Salvadora de la Patria que se dirige al conjunto de la nación. Durante más de un mes las tropas del general Concha sitian la capital aragonesa manteniéndose la resistencia hasta el día 28 de octubre.

Con la llamada Década Moderada se inicia un largo reinado en los que se producirán importantes transformaciones en la economía, en la sociedad y en las estructuras políticas aragonesas. Durante este tiempo Aragón recuperará los niveles de población anteriores a la guerra de la Independencia y se iniciará un lento e ininterrumpido crecimiento económico apoyado en modificaciones del sector agrario y en débiles intentos industrializadores.

El aragonés más influyente en la Década Moderada fue Alejandro Oliván y Borruel, quien alcanzó puestos destacados en el ámbito de la alta administración y de la política. Fue una figura polifacética, viajero y estudioso, observador aplicado y culto. Amante de las ciencias y de las letras, llegaría a ser académico de la Real Academia Española y de la de Ciencias Morales y Políticas, de ésta como académico fundador. En relación a su carrera política destaca la publicación en 1843 de De la administración pública con relación a España.

Viajero en Cuba, le vemos interesado por el perfeccionamiento del cultivo de la caña de azúcar. Y apunta ahí otra de sus vetas, pues en 1849 resulta premiado un Manual de Agricultura del que es autor y que pasaría a ser texto obligatorio en todas las escuelas públicas del reino. Es autor también, de un Manual de Economía Política, de un Manual completo de Lectura y de una Aritmética.

Este periodo de estabilidad solo se verá alterado con la segunda guerra carlista (1848-49), más conocida como la de los Matiners. Tuvo como líder dinástico a Carlos VI, conde de Montemolín, hijo de Carlos María Isidro.

Los escenarios principales de esta segunda guerra carlista fueron Cataluña y Valencia, fracasando en otras regiones españolas. No obstante, en Aragón se levantaron partidas que tuvieron escasa indidencia y en todas las ocasiones fracasaron. A destacar el levantamiento en armas en Fuentes de Ebro del coronel Pascual Aznar, conocido por "el cojo de Cariñena". También se levanta otra partida en Alhama de Aragón al mando del comandante Herrero más conocido como "el organista de Teruel". El nombre propio de los carlistas aragoneses es Pascual Gamundi, nombrado por Cabrera comandante general de Aragón. Su acción más importante se produjo en Calamocha donde desarmó a 40 miembros de la Guardia Civil, institución militar recién creada en 1844.

 

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