Los mudéjares en Aragón
Sombra

Tema 6. La expulsión y sus consecuencias

Felipe III (II de Aragón) deretó la expulsión de los moriscos
Felipe III (II de Aragón) deretó la expulsión de los moriscos

Con la Inquisición acosando a la población morisca se acabó por convertirlos en enemigos del estado y de la religión. Se les llegó a acusar en ocasiones de colaborar con los turcos, el peor enemigo de la monarquía cristiana española.

La tradicional tolerancia pacífica entre religiones pareció olvidarse y la convivencia se hizo cada vez más difícil. Desde el estado, creador del problema, la única solución que se proponía era la expulsión. Después de varias tentativas, la decisión se toma durante el reinado de Felipe III. En el otoño de 1609 salieron de España los valencianos y castellanos.

El decreto de expulsión para los moriscos aragoneses se firma el 29 de mayo de 1610. Su organizador será el virrey en Aragón, Francisco Gastón de Moncada, segundo marqués de Aytona, dirigiendo a los moriscos hacia el exterior a través de tres itinerarios. El principal fue el marítimo por el puerto de Los Alfaques (Tortosa), otras vías fueron las transpirenaicas a través del Puerto de Somport y atravesando Navarra.

Saber más...    Las cifras

Expulsión de los moriscos por el puerto de Los Alfaques
Expulsión de los moriscos por el puerto de Los Alfaques

Durante el siglo XVI la población morisca experimentó un notable incremento. Según el censo de 1495 los fuegos moriscos en Aragón eran 5.674 y en 1610, según el censo del marqués de Aytona, se habían convertido en 14.190, con un incremento del 150 %.

Según H. Lapeyre salieron entre junio y septiembre de 1610 por el puerto de Los Alfaques 38.286 moriscos; en agosto de 1610 por Navarra, 9.962; entre agosto y septiembre de 1610 por el puerto de Somport, 12.470 moriscos. Esto proporciona unas cifras de más de 60.000 expulsados contabilizados, más o menos, entre un 15% y un 20% de la población aragonesa.

La expulsión tuvo funestas consecuencias para Valencia y Aragón, mientras que Cataluña y Castilla (salvo algunas zonas muy concretas de este último reino) apenas se vieron afectadas.

Expulsión de los moriscos de Aragón
Expulsión de los moriscos

Económicamente, todos los sectores se vieron afectados por la medida. Las tierras trabajadas por los moriscos quedaron yermas y durante los primeros años de la salida se podían contemplar pueblos y términos enteramente abandonados. En un documento caspolino de 1620 se dice que "Las heredades se han hecho hiermas, y los árboles se han secado y el açud se ha derruido y las çequias se han enrronado".

La industria artesanal aragonesa sufrió un importante retroceso y determinadas especializaciones controladas por los expulsados estuvieron a punto de desaparecer, y sólo después de un largo tiempo fueron recuperadas. La expulsión, por tanto, representó un fuerte empobrecimiento para el reino aragonés.

 

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