Los mudéjares en Aragón
Sombra

Tema 8. La arquitectura mudéjar en Aragón

Ábside de Santo Domingo en Daroca. Transición del Románico al Mudéjar
Transición del Románico al Mudéjar en Santo Domingo de Daroca
Archivo Santiago Cabello

Las obras mudéjares más tempranas son las realizadas por los maestros de obras moros en Daroca y en Teruel a mediados del siglo XIII. En la primera ciudad se ve la transición del románico al mudéjar en la torre de Santo Domingo y el ábside de la iglesia de San Juan, monumentos ambos comenzados en piedra sillar y continuados en ladrillo en donde se usan arcos polilobulados.

En la ciudad de Teruel, la iglesia de Santa María de Mediavilla (actual catedral) y la torre de San Pedro constituyen los monumentos mudéjares más antiguos. Poco después que los de Daroca, la torre de la capital se comenzaba en 1257 y tanto la torre de la catedral como la de San Pedro presentan estructuras y sistemas decorativos similares; son torres-puerta, de planta cuadrada, que permiten el paso bajo una bóveda de cañón apuntado. La característica más trascendental de estas torres es el uso decorativo de la cerámica, que distinguirán al mudéjar aragonés de otros focos mudéjares regionales.

Torre de Belmonte de Gracián
Torre de Belmonte de Gracián
Archivo Santiago Cabello

En el interior de la catedral también destaca la techumbre de madera realizada por los maestros mudéjares siguiendo la tradición almohade, con decoración pintada siguiendo temas religiosos y profanos, y datada también en la segunda mitad del siglo XIII.

La época de esplendor del mudéjar aragonés se iniciará en el siglo XIV y XV, mientras en el Occidente cristiano predomina el gótico, en Aragón las obras se realizarán mayoritariamente con un lenguaje artístico mudéjar. El tipo de iglesia predominante es el de nave única, con ábside poligonal de cinco o siete lados y con bóvedas de crucería sencilla, muy similar al gótico levantino. Corresponden a esta tipología las iglesias zaragozanas de la Magdalena, San Gil y San Miguel de los Navarros; también los dominicos de Magallón o las iglesias de Maluenda, de Alagón, Ricla o de Ateca.

Iglesia-fortaleza de Cervera de la Cañada
Iglesia-fortaleza de
Cervera de la Cañada

Una tipología arquitectónica novedosa del mudéjar es la de la iglesia-fortaleza, dotada de tribunas encima de las capillas laterales, que son auténticos pasajes transitables abiertos hacia el exterior. El mecenazgo artístico de estas iglesias está estrechamente relacionado con algunas órdenes militares como la de Santiago en la iglesia de Montalbán o la del Santo Sepulcro en Calatayud y con las posiciones defensivas con Castilla como en Santa Tecla de Cervera de la Cañada, San Félix en Torralba de Ribota, San Martín en Morata de Jiloca o la de la Virgen de Tobed.

También la estructura de las torres es singular en la arquitectura mudéjar aragonesa, ya que es igual que la de los alminares de las mezquitas musulmanas, con dos torres, una envolviendo a la otra, y entre éstas, el cuerpo de escaleras. Los ejemplos más sobresalientes son los de las torres de San Martín y El Salvador de Teruel o la Magdalena de Zaragoza de planta cuadrada y las de Tauste y San Pablo en Zaragoza para las de planta octogonal.

La leyenda...    las torres de Teruel

Torre de San Martín
Torre de San Martín

A fines del siglo XIII dos alarifes turolenses se enamoraron de la misma mujer y para saber quien era merecedor de su amor un juez arbitró como solución que cada uno de ellos construyese la torre de una iglesia y quien la lograse más bella desposaría a la pretendida. El arquitecto de la del Salvador compró a uno de los moros trabajadores de la de San Martín, quien le facilitó los planos para copiarlos, así que a la postre las dos torres resultaron tan parecidas que fue imposible para los jueces determinar cuál de ellas era la más perfecta. Mientras tanto el maestro de San Martín se encerró en la torre con la mujer disputada, que al parecer, le amaba aunque no hubiera podido manifestarlo antes. Cuando los jueces, tras largas deliberaciones y comprobaciones, concedieron el triunfo al arquitecto de la torre del Salvador, los dos enamorados se arrojaron al vacío desde lo alto de su torre.

También hay que hablar de los claustros como una manifestación del mudéjar destacando el de canonesas del Santo Sepulcro de Zaragoza, el de Santa María de Calatayud o el ya renacentista de la catedral de Tarazona.

En el siglo XVI los maestros de obras dejan ya de ser moros mayoritariamente, sin embargo se continúa con la tradición arquitectónica mudéjar, sobre todo en los cimborrios como en la catedral de Teruel, Tarazona o la de San Salvador de Zaragoza, y las torres, como la desaparecida Torre Nueva de Zaragoza, las de Santa María y San Andrés en Calatayud, Mainar y la realizada en Utebo en 1544 por Alonso de Lesnes.

Saber más...    El mudéjar de la Seo de Zaragoza

Paño cerámico de la parroquieta de San Miguel en la Seo de Zaragoza
Paño cerámico de la parroquieta de San Miguel en la Seo de Zaragoza

Desde 1318, Zaragoza se convertía en arzobispado y se decide actuar sobre la catedral para ampliarla y embellecerla, adecuándola al gusto mudéjar. La catedral era el edificio más importante de la cristiandad aragonesa y tenía una carga simbólica muy importante porque era el lugar donde se coronaban a los reyes.

Durante todo este siglo XIV se hará la ampliación de esta iglesia, respetando los ábsides románicos y las tres naves, aunque se le dio una mayor altura y una mejor iluminación con la apertura de ventanas. También se realizó un cimborrio mudéjar para dar luz a la cabecera, pero éste se cayó y fue sustituido por otro.

Techumbre de mocárabes en la Parroquieta de la Seo
Techumbre de mocárabes en la Parroquieta de la Seo

Los materiales usados en este momento son el ladrillo y el yeso, propios del mudéjar y más abundantes en la ribera del Ebro.

La parte que conservamos en la actualidad de este momento constructivo es la de la parroquieta de San Miguel. Una capilla anexa a la catedral, que el arzobispo Lope Fernández de Luna proyectó como su propia capilla funeraria. Hacia el exterior, la decoración cerámica ocupa el muro completamente formando motivos geométricos entre los que se dispone el escudo con la media luna invertida de la familia del arzobispo y mecenas de la obra.

Al interior se debe destacar la cúpula de madera tallada por maestros mudéjares sevillanos. Las formas también son geométricas, pasando del cuadrado al octógono y destacan los mocárabes, motivos ornamentales que se asemejan a estalactitas.

Ábsides recrecidos en estilo mudéjar
Ábsides recrecidos en estilo mudéjar

En el siglo XV continuarán las ampliaciones, patrocinadas inicialmente por D. Pedro de Luna (Papa Benedicto XIII), que también ostentaba el cargo de arzobispo de Zaragoza.

Se acometieron estas obras porque el antiguo cimborrio amenazaba ruina. Se recrecieron los ábsides respetando la parte románica, pasando de la planta semicircular a otra poligonal más propia del mudéjar. La decoración en estos ábsides es de tracerías y allí se abren grandes ventanales góticos.

También se cambió el cimborrio decorado por el maestro Mahoma Rami, con una forma muy curiosa que representa a una triple corona, que era la forma de la tiara papal. Así reivindicaba simbólicamente en Zaragoza su condición de Papa D. Pedro de Luna.

 

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