Los monasterios aragoneses
Sombra

Guía de los monasterios de Aragón

Santa María de Alquézar

El nombre de Alquézar proviene del árabe "la fortaleza", y a simple vista es evidente la razón de este topónimo. Según al-Razí, esta villa era una de las principales fortalezas que se levantaban en la Barbitaniya, protegiendo el acceso a Barbastro. La conquista de Alquézar por Sancho Ramírez debió producirse en 1067 y poco más tarde, en el año 1074, el rey creó una canónica de San Agustín.

En este conjunto no se conservan restos del castillo levantado a principios del siglo IX por Jalaf ibn Rasid, siendo los restos más antiguos de la segunda mitad del siglo XI, correspondientes a construcciones del rey Sancho Ramírez: las ruinas de un torreón, en el lugar más alto de la roca donde se emplazó la fortaleza; las torres del vigía; algunos lienzos de murallas; restos de la iglesia de Santa María Magdalena, del castillo; y parte de la iglesia románica consagrada en 1099. La muralla externa, con la puerta de ingreso al conjunto, debe ser del siglo XV.

Destaca el atrio de la iglesia románica, con cuatro arcos desiguales de medio punto que apean en capiteles rudamente esculpidos, que en un total de seis narran, sin guardar el orden bíblico, la historia de Abraham: visita de los tres peregrinos, preparación del banquete y sacrificio de Isaac; una, al parecer, visión de la iglesia militante, presidida por San Pedro; la creación del hombre, representando la divinidad con un cuerpo humano dotado de tres cabezas dogma de la Trinidad; el Diluvio, con una curiosa visión del arca de Noé; escenas alusivas a Adán, Eva, Caín y Abel; y el banquete dado por Herodes, con la bailarina Salomé.

Hacia 1313 se construyó el claustro, para el que se aprovechó el atrio románico; las tres restantes crujías tienen arcos de medio punto, sostenidos por pares de columnas. A fines del siglo XV las paredes de este claustro fueron decoradas con frescos, que recuerdan el gótico lineal y explican temas del Nuevo Testamento. Otros frescos en las mismas paredes, tremendistas, son de factura popular de los siglos XVII-XVIII.

Una comisión formada por cinco vecinos de la villa y aldeas contrató las obras de construcción de una nueva iglesia en 1525 con el arquitecto Juan de Segura, el cual comenzó la edificación en mayo del mismo año y la terminó en septiembre de 1532. Es de una sola nave, cubierta con bóveda radiada, ábside poligonal y coro de racioneros. Es de excelente factura la portada que comunica el claustro con la iglesia: doble arco conopial, truncado el inferior, ojival el superior, quedando entre ambos un tímpano que presenta la Virgen sedente con el Niño entre ángeles músicos.

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