Los judíos en Aragón
Sombra

Tema 6. Cómo vivían los judíos aragoneses

Se ha dicho anteriormente que con la conquista cristiana los judíos permanecieron en sus antiguas viviendas intramuros que estaban agrupadas en torno a un barrio: la judería.

Originariamente, las juderías surgieron por la propia voluntad de los judíos de tener un lugar donde vivir en comunidad y poder así más fácilmente guardar sus leyes y costumbres. Las juderías estaban abiertas a las gentes de las demás religiones e igualmente los judíos podían vivir en cualquier parte de la ciudad, pero eso fue cambiando y con el tiempo se les acabó confinando en sus barrios y cerrándolos con murallas. Zaragoza fue delimitada por Alfonso III, por medio de un decreto en 1288. Esto produjo una cierta endogamia con matrimonios entre miembros de la comunidad.

Casas voladas de la judería de Tarazona
Casas de la judería de Tarazona

Dentro de la sociedad existían varios estamentos sociales. El más alto estaba ocupado por las familias adineradas y muy cultas, con grandes posesiones inmobiliarias, dedicados al comercio y el crédito financiero. Tanto los judíos como las Órdenes Militares serán los principales prestamistas del reino, aplicando unos intereses de un 20% anual e incluso más altos a veces. La Iglesia condenó duramente y prohibió constantemente esta práctica identificándola con la usura. Ésta es una de las razones de la mala consideración de los judíos.

Miniatura del Vidal Mayor donde se representa a un mercader judío
Miniatura del Vidal Mayor donde se representa a un mercader judío

Otro de los oficios típicos de los hebreos fue el de médico y los hubo muy famosos como Yoná ibn Yanah que trabajó en la corte taifal tuyibí; Moshé Sefardí (Pedro Alfonso después de su bautismo) fue médico en la corte aragonesa y la inglesa; y en el siglo XIV fue famoso Sem Tob (Sem Tob Isaac Saprut), que aunque nació en Tudela ejerció la mayor parte de su vida profesional en Tarazona. Sirva como ejemplo una contabilidad realizada entre 1350 y 1391 en donde se documentan más de doscientos médicos hebreos en la Corona.

La mayoría de los judíos se dedicó a la artesanía y el comercio, especialmente el que tenía que ver con los tejidos. Muy pocos hebreos se dedicaron a labores agrícolas y ganaderas, en manos de los cristianos principalmente.

Púlpito o bimah de Híjar. Exposición Hebraica Aragonalia (2002)
Púlpito o bimah de Híjar
Archivo El Periódico de Aragón

La vida de un judío medieval, igual que la de un cristiano, estaba impregnada en todas las facetas por la religión. Sus celebraciones litúrgicas las realizan en las sinagogas, pero estos edificios también sirven como centro de estudio y de reunión. Las sinagogas no tienen una tipología fija y siguen unas reglas funcionales. En cuanto a la decoración es muy escasa y sin ornamentos figurados, ya que no se puede representar a Dios. Los espacios fundamentales en una sinagoga son el arca donde se custodian los rollos sagrados de la comunidad y el bimah o púlpito donde se lee la Torah.

Desde sus festividades hasta lo que se comía dependían de la religión. Los judíos tienen unos alimentos permitidos, son los llamados kosher. Existen animales que no pueden ser consumidos, como el cerdo, pero además poseían sus propias carnicerías porque existe una determinada matanza ritual de los animales, desangrándolos con un corte en la garganta, ya que la Torah prohíbe el consumo de sangre.

En cuanto a sus festividades, la ordinaria es el shabat, celebrada el sábado y destinada al descanso, tiene la misma significación que el domingo para los cristianos o el viernes para los musulmanes. El día más solemne del año es el del Yom Kipur en donde se guarda ayuno y se conmemora el perdón y el arrepentimiento.

Saber más...    Las juderías aragonesas

Baños judíos de Zaragoza
Baños judíos de Zaragoza

Las poblaciones más dinámicas aragonesas tuvieron sus juderías. La más importante fue la zaragozana que contó con casi 1.500 habitantes divididos en dos barrios, el de la judería vieja, dentro de la muralla romana, situado entre la calle Mayor, la de San Gil y el Coso; y el de la judería Nueva o de los Callizos, extramuros en torno a San Miguel. Tenía una muralla con varias puertas y postigos que la separaban de la ciudad cristiana. Contó con cuatro sinagogas y la mayor se encontraba en el actual Seminario de San Carlos. En la judería de los Callizos se conserva todavía una sala de los baños públicos que data de fines del siglo XIII.

La segunda judería en importancia aragonesa por su número de habitantes (cerca de mil) fue la de Calatayud. Se situaba en torno al castillo de 'la judería' desde la Cuesta de Santa Ana. Su sinagoga mayor está en la actual ermita de la Consolación.

Doble portada de la sinagoga de Calatayud
Doble portada de
la sinagoga de Calatayud
Archivo Santiago Cabello

La judería de Huesca se extendía al suroeste de la ciudad, desde la puerta de Ramián hasta las "fuentes de la judería". Tuvo tres sinagogas a las que acudían unos quinientos habitantes. Tras las persecuciones y saqueos del siglo XIV se hizo necesaria la intervención del rey para impedir su disolución. En Jaca, el asentamiento hebreo estuvo en el barrio del Castellar y contó con dos sinagogas para unos 350 habitantes.

En Tarazona se desarrolló una de las comunidades más activas asentadas en dos juderías: la Judería Vieja, a los pies de la antigua zuda musulmana (actual palacio episcopal) y la Nueva que surge a partir del siglo XV. Una de las estampas típicas de Tarazona, las casas colgadas, forma parte del legado hebreo. Además tuvo dos sinagogas a las que acudían más de las doscientas personas que formaban parte de esta aljama.

Interior de la sinagoga de Híjar
Interior de la sinagoga de Híjar
Archivo El Periódico de Aragón

En la provincia de Zaragoza, también existieron importantes juderías en localidades como La Almunia de Doña Godina, Épila o Almonacid de la Sierra, en donde conservamos su arco de entrada a la judería; Daroca, cuya comunidad compuesta por unas cuarenta familias se extinguió en 1415 por la bula de Benedicto XIII, pero volvió a recuperarse a mitad de siglo en torno al llamado Barrio Nuevo. La iglesia de Santiago de Aguarón se sabe que fue la antigua sinagoga de la población. En Cinco Villas, en ocasiones llegaron a alcanzar el 25% de la población total, destacando las poblaciones de Ejea, Biel, Uncastillo, Sos del Rey Católico, Luesia, El Frago o Tauste.

En el Bajo Aragón destaca la judería de Caspe ubicada en la calle Barrio Verde, la de Alcañiz en el Barrio Santiago, que tuvo un periodo de esplendor porque fue en el siglo XIV un importante centro de estudios rabínicos, pero tras la conversión de Jerónimo de Santa Fe vio cómo quedaron apenas quince casas. En la judería de Híjar se ha mantenido casi intacta su sinagoga, el mejor ejemplo aragonés. En la capital turolense, donde se conserva el topónimo de la Subida de la Judería, destaca esta comunidad por su número de población (400 personas).

 

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