Manuela Sancho y Bonafonte
(Plenas, Z., 1783 - Zaragoza, 1863). Durante el primer sitio de Zaragoza prestó sus servicios como proveedora y en el segundo tomó parte como combatiente, destacando su intervención en la defensa del convento de San José llevada a cabo por el coronel vizcaíno Mariano Renovales, quien la calificó ante el general Palafox como "el mejor artillero". Iba por las calles armada de fusil, peleando junto a los grupos que contenían el avance del enemigo y defendiendo el terreno palmo a palmo. Apenas repuesta de una herida sufrida en plena batalla, Manuela Sancho continuó alentando a todos con el ejemplo de su entereza y sangre fría. Palafox premió los servicios prestados concediendo a esta heroína el escudo de distinción y una modesta pensión de 2 reales diarios.