(Bacaicoa, Navarra, 1732 - Zaragoza, 1806). De condición burguesa, poco a poco fue incrementando su patrimonio hasta convertirse en la figura más relevante del comercio y las finanzas de Zaragoza entre 1770 y la fecha de su fallecimiento. Sus actividades abarcaron prácticamente la totalidad de las ramas económicas. En agricultura, impulsó el cultivo del olivar, indagó sobre el viñedo y su tratamiento adecuado, a la vez que experimentó abundantes nuevos cultivos. En el terreno industrial, se le consideraba un gran experto en tejidos de lana y seda; también en fundición, tanto de hierro como de otros minerales, así como en elaboración de aceites y vinos. En el campo comercial y almacenista, controlaba buena parte de los suministros de trigo, aceite y vino a la ciudad, y exportaba excedentes y productos manufacturados.
Fundó en 1784 y mantuvo a su costa hasta 1791 una Academia de dibujo, bajo los auspicios de la Real Sociedad Aragonesa de Amigos del País, que posteriormente se transformó en la Real Academia de San Luis.