La exposición Hispano-Francesa de Zaragoza en 1908
Sombra

Tema 2. El Centenario de los Sitios

Desde el año 1901 algunos de los personajes más influyentes de Zaragoza: empresarios, políticos, catedráticos y artistas, empezaron a plantearse la posibilidad de conmemorar el centenario de los terribles sitios que las tropas francesas impusieron a la ciudad entre mayo de 1808 y febrero de 1809.

Se fueron aportando ideas muy diversas, que se irían desarrollando durante los años siguientes, y que culminarían en una gran celebración en 1908. Así se decidió restaurar construcciones dañadas en la guerra, como la Puerta del Carmen, levantar monumentos a los defensores de la ciudad, situar placas conmemorativas en lugares señalados, celebrar congresos históricos y una serie de exposiciones de carácter artístico, económico e industrial.

Florencio Jardiel Dovato
Florencio Jardiel Dovato

Para organizar con éxito un conjunto tan amplio de actividades, en mayo de 1902 se creó la Junta Magna del Centenario de los Sitios, de la que formaban parte todas las instituciones zaragozanas, desde el Ayuntamiento a la Universidad, pasando por la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País o la Real Academia de Bellas Artes de San Luis. El principal impulsor de la Junta Magna fue el deán del Cabildo de Zaragoza, Florencio Jardiel Dovato.

La mayor parte de las tareas planeadas por la Junta Magna se fueron desarrollando según lo previsto. Sin embargo, la más ambiciosa de ellas: la organización de una o varias exposiciones, no avanzaba con la misma facilidad. Las diferencias entre los promotores eran muy importantes. Para algunos tenían que ser varias muestras, y de carácter anual; para otros, sólo una gran exposición y centrada en el año 1908; unos consideraban que tenía que limitarse al ámbito aragonés, para otros había de ser nacional o, incluso, internacional. En lo que todos coincidían era en que el éxito del Centenario de los Sitios dependería, en gran manera, del triunfo de la exposición.

Basilio Paraíso Lasús
Basilio Paraíso Lasús

Por fin, en marzo de 1907, cuando los plazos comenzaban a ser mínimos, se tomó la decisión definitiva: se celebraría una única exposición, englobaría aspectos tan diferentes como lo artístico, lo industrial, lo histórico, lo comercial o lo pedagógico, y se nombraba responsable de su organización a uno de los empresarios más prestigiosos de la ciudad, Basilio Paraíso Lasús.

El reto que se le presentaba a Basilio Paraíso era muy complicado. Tenía que preparar los terrenos de la Exposición, construir un buen número de pabellones, organizar el certamen en secciones, contactar y convencer a los expositores, diseñar un programa de actividades de varios meses de duración y, todo ello, con muy pocos recursos económicos y muy poco tiempo: un año.

Nada más plantearse la iniciativa, entre muchos zaragozanos cundió el desánimo al entender que la muestra no estaría abierta en el plazo disponible o, en todo caso, apenas tendría presencia de expositores ni proyección en la vida futura de la ciudad. La experiencia negativa de las dos exposiciones aragonesas de 1868 y 1885, que por diferentes razones no habían logrado el éxito, no invitaba al optimismo.

Lejos de contagiarse de este espíritu pesimista, Basilio Paraíso, que empeñó su propio prestigio personal, hizo una propuesta de exposición muy ambiciosa, siguiendo el modelo de las grandes exposiciones internacionales que venían celebrándose desde 1851. Para ello, la estructuró en diez secciones que englobaban todos los aspectos de la economía y la cultura y, sobre todo, le concedió carácter internacional, al invitar a participar en ella al Gobierno Francés. Esto es importante porque iba a ser la segunda experiencia en organizar una exposición internacional en España.

La intención de Basilio Paraíso era que la Exposición Hispano-Francesa plasmara un sentimiento de reconciliación con Francia y tuviera la mirada puesta en el futuro y en el progreso económico y social. Esta voluntad no siempre fue bien entendida, ni tuvo el apoyo unánime de los zaragozanos; sin embargo, a la larga, habría de ser la clave del éxito del certamen.

Paraíso pertenecía a una generación de aragoneses, seguidores de las tesis regeneracionistas de Joaquín Costa, que veían en la relación económica con Europa a través de Francia, la mejor manera de modernizar y hacer avanzar a Aragón.

Arte | Biografías | Ciencias | Geografía | Heráldica | Historia | Humanidades | Ocio

Índice Alfabético | Galería Multimedia | GEA Educa! | Efemérides

Home | Quiénes somos | Información Legal | Contacto | La GEA en tu Web | RSS


© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

NTT Corporación Publicitaria de Medios