Los Romanos en Aragón
Sombra

Tema 4. Los restos romanos

El arte romano es eminentemente práctico y eleva a las obras de ingeniería a esa categoría de arte. Utiliza básicamente las formas de los griegos reinterpretándolas, a las que añade las innovaciones del arco de medio punto y las estructuras abovedadas y el uso de materiales con los que no se había trabajado hasta entonces como el cemento (opus cementicium), con el que gracias a su versatilidad se pueden conseguir formas no conocidas hasta entonces.

A continuación se detallan los tipos de obras arquitectónicas del arte romano en Aragón:

    Acueducto de Bañales
    Acueducto de los Bañales

    Acueductos


    Son conducciones de agua para el abastecimiento desde terrenos de mayor altura. En Aragón no quedan restos de la espectacularidad del de Segovia, pero los hay reseñables como el de los Bañales, del cual se conservan 32 pilares de piedra, o como el de Cella (Urbiaca), con parte de su recorrido tallado en la roca.

     

    Foros


    Foro de Bañales
    Foro de Bañales
    El foro era la plaza principal de una población, en la que se celebraba el mercado, las reuniones ciudadanas y donde se emplazaban los edificios públicos más importantes de la ciudad. Los foros podían adoptar forma rectangular o cuadrangular y solían estar rodeados en alguno o en todos sus lados por pórticos. Con frecuencia, un templo ocupaba un lugar de privilegio dentro del foro. Frente a este edificio religioso o en uno de los lados largos de la plaza se establecía la basílica, construcción dedicada a la administración de la justicia. Otro edificio importante del foro era la curia, equivalente a los ayuntamientos actuales. En virtud de su condición de colonia y capital de conventus iuridicus, el foro caesaraugustano sería el más importante de todos los que debieron proliferar por el antiguo solar aragonés.

    El foro de Bilbilis es uno de los mejor conocidos de Aragón. El esquema arquitectónico se compone de tres elementos fundamentales: un templo hexástilo (de seis columnas) presidiendo todo el conjunto, una escalinata monumental que comunica con una plaza pavimentada con grandes lastras y rodeada de pórticos y una basílica. También es conocido el de los Bañales y el de Labitolosa.

     

    Mausoleos


    Mausoleo de Atilios. Sádaba
    Mausoleo de los Atilios. Sádaba
    Nombre que reciben los monumentos funerarios de gran talla que comienzan a extenderse por todo el Imperio a partir del siglo I d.C., respondiendo a un sentimiento de transformación de la tumba en santuario destinado al culto de la memoria del difunto. Es característica la forma de templo para dignificarlo y elevarlo a un nivel superior de culto.

    En Aragón aparecen en número importante, y se centran en dos zonas muy determinadas y con personalidad propia. Por un lado el núcleo bajoaragonés, con los ejemplares Fabara, Miralpeix (Caspe) o Chiprana. El segundo núcleo es el cincovillés, con los ejemplos de la 'Sinagoga' y el mausoleo de los Atilios en Sádaba, el de Sofuentes, muy próximo a los anteriores y posiblemente perteneciente a la misma familia de los Atilios, y los restos de Farasdués.

     

    Murallas


    Muralla Gabarda. Usón
    Muralla de la Gabarda. Usón
    El objetivo primordial de las murallas es funcional y no propiamente estético (muchas no pasaban de ser un vulgar muro de piedras, tapial o de ladrillo). Solamente en Aragón, y concretamente en Zaragoza y Huesca, se aplica la voz 'Coso' a la calle que circunda la muralla, derivación del latino cursus.

    De la época romana subsisten fragmentos de entidad, formados por grandes bloques de piedra e incluso con torreones. Entre las ciudades que han continuado habitadas se han reconocido sillares romanos en los recintos de Huesca y Borja, y los mucho más importantes de Zaragoza, donde subsisten dos lienzos con torreones cilíndricos. También encontramos en Bilbilis, Arcobriga y una fortaleza en el yacimiento de Gabarda en Usón (Huesca).

     

    Puentes


    Puente Luco
    Puente de Luco de Jiloca
    Ya hemos visto la tupida red viaria que recorría todo el convento jurídico cesaraugustano y además de los miliarios, los puentes eran fundamentales en todas las calzadas para poder vadear los ríos, con mayor caudal que los actuales (piensa que el Ebro era navegable). El material usado en los conservados era la piedra, lo cual no quiere decir que no existieran también de madera o de ladrillo como en otras partes del Imperio.

    Hay gran cantidad de puentes romanos en Aragón y muchos más que han sido reconstruidos en otras épocas perdiendo su forma original. Son destacables por su buen estado el de Calamocha y el de Luco de Jiloca y, por su grandiosidad aunque con escasos restos, el de Castejón del Puente sobre el río Cinca que contaría con más de veinte arcos.

     

    Templos


    Por norma general, en el mundo romano la arquitectura religiosa constituye uno de los indicadores más válidos de la importancia y prestigio alcanzado por una ciudad. Generalmente, el templo o los templos principales se ubicaban en el foro de la ciudad.

    De cualquier modo, y salvo excepciones muy destacadas, el templo romano no era un lugar público destinado al culto, sino que en realidad se trataba de la morada que acogía a la imagen de la divinidad. Por este motivo, el uso de estas construcciones estaba reservado a los sacerdotes encargados del culto, mientras que los fieles debían contentarse con una participación muy reducida en la liturgia, limitada a la presencia en los sacrificios exteriores que ocasionalmente se celebraban en la puertas de los templos, en altares erigidos con la finalidad de ser contemplados por el público.

    Por tratarse de edificios de categoría, su construcción era muy cuidada con materiales de calidad, en buena lógica, reaprovechados en épocas posteriores. Este hecho puede explicar la escasez de ejemplares mínimamente bien conservados, además de la reutilización de los espacios de culto para las religiones posteriores, como es el caso del templo romano en el subsuelo de la Seo, que posteriormente fue basílica paleocristiana, la mezquita aljama de la Zaragoza musulmana y finalmente ha llegado a ser la catedral cristiana.

     

    Termas


    Terma en Bilbilis
    Terma en Bilbilis
    Roma toma la idea del mundo griego pero no la reproduce miméticamente, la desarrolla monumentalmente. El esquema básico de unas termas consiste en unas instalaciones que permitan la práctica de ejercicios gimnásticos y la toma de baños a diferentes temperaturas.

    Se incluyen dentro de las instalaciones estancias tan necesarias como las dedicadas a vestuarios o letrinas, u otras de necesidad menor como salas de masaje, saunas, piscinas, salas de ejercicios específicos, etc. Al ser consideradas las termas romanas como puntos de encuentro social o incluso de negocios, también tuvieron cabida dentro de ellas algunos tiendas (tabernae) que expendían toda clase de productos, establecimientos de comidas y bebidas, bibliotecas e incluso pequeñas instalaciones religiosas.

    El recorrido completo de un usuario de las termas debía comprender primero algunos ejercicios físicos, pasando inmediatamente a un baño a temperatura ambiente en una sala especialmente habilitada para ello (frigidarium). Luego, y tras la estancia en una sala templada (tepidarium) se pasaba a la habitación con temperatura más alta (caldarium), que contaba siempre con, al menos, una pequeña piscina de agua caliente, para finalizar con la entrada en la sauna (sudatio, laconicum), si es que ésta existía. El ciclo se completaba repitiendo estas operaciones en sentido inverso: caldarium, tepidarium, frigidarium, para pasar inmediatamente a los vestuarios (apodyteria).

    Terma en Bañales
    Terma en Bañales
    Los elementos más característicos de las termas son los dispositivos de calefacción. Éstos están constituidos por un horno (praefurnium) de carbón vegetal o leña, cuyos gases de combustión calientan un espacio (hypocaustum) comprendido entre el suelo verdadero y un falso suelo, que viene a tener una altura de unos 50 a 80 cm., sostenido por columnitas de ladrillos o por pequeños arquillos.

    El agua era calentada en calderas que se situaban sobre el praefurnium y luego era distribuida mediante tubos a las diversas estancias según el grado de calentamiento requerido.

    En principio, las termas estaban destinadas para hombres y mujeres indistintamente, siendo, no obstante, muy frecuente la división horaria del tiempo de utilización o bien la duplicación de las salas.

    Los baños en las villas romanas se llamaban balnea y cuando eran públicos thermae. En Aragón encontramos multitud de los dos tipos, destacando las termas de Caesaraugusta, Bilbilis, los Bañales, Arcobriga o Labitolosa.

     

    Villae / Casas urbanas


    Casas en Bilbilis
    Casas en Bilbilis
    Las villae son unos tipos de poblamiento en el medio rural y suburbano que van asociados a explotaciones agropecuarias. Estas construcciones adquieren gran importancia, primero, en el momento en que se produce la pacificación y reorganización administrativa durante el siglo I de la era, en que muchos ciudadanos abandonan las ciudades para instalarse en el campo, y posteriormente en el Bajo Imperio, cuando la inseguridad de los caminos principales y los núcleos de población pequeños aconseja apartarse a zonas aisladas; son estas últimas Villae el germen de grandes propiedades medievales posteriores.

    Según el tipo y su ubicación se distinguen habitualmente: villas suburbanas situadas cerca de las ciudades, que constituyen simples casas de campo o recreo; villas urbanas, constituidas por residencias, a menudo señoriales que pueden o no tener explotación agropecuaria; y villas rústicas, auténticas explotaciones agrícolas o ganaderas, donde residen los criados o esclavos dedicados a la explotación.

    En la actualidad se han encontrado más de doscientas y destacan entre éstas la Villa Fortunatus de Fraga o la de Chiprana.

    Villae en Chiprana
    Villa en Chiprana
    Muy distinta en su disposición es la casa urbana de menor tamaño y adaptándose al espacio de la ciudad. Destacan las excavadas en Bilbilis con paredes recubiertas de pinturas sobre estuco y con pavimentos de mosaico.

     

     

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