Los Romanos en Aragón
Sombra

Tema 2. La organización del territorio

Caesaraugusta se convirtió casi inmediatamente en la cabeza de un gran distrito (convento) jurídico que llegaba hasta Alcalá de Henares (Madrid) en el interior, Oyarzun (Guipúzcoa) y Pamplona por el norte, Tricio (La Rioja) por el oeste y Lérida por el este.

Convento jurídico designa una audiencia judicial. Para la administración romana era una división territorial, de rango menor a las provincias, algo así como partidos judiciales. Probablemente, como consecuencia de la definición de dichas áreas, se desarrollaría en ellas también un culto oficial imperial que, actuaba como impulsor de la romanización a través de las elites locales. De este modo, situados a medio camino entre la ciudad (municipio o colonia) y la provincia, los conventos servirían como trampolín para una carrera política local.

Es de suponer que los conventos desaparecerían con la reforma de época de Diocleciano cuando se segregaron las provincias Cartaginense y Gallaecia de la Tarraconense.

 
 

Colonias y Municipios

El caso de las colonias creadas por Roma en territorio aragonés corresponden al propósito de acoger a los soldados licenciados de las legiones.

Estas colonias de veteranos militares gozaban del derecho y la ciudadanía romana. La diferencia entre una colonia y un municipio en la época altoimperial es sólo de rango, ya que en la realidad ambos dependían del gobernador provincial, teniendo la colonia un prestigio superior, que le prestaba el hecho de ser reproducción de la misma Roma y resultado de un acto fundacional efectuado por Roma y con romanos.


Ases romanos de Caesaraugusta

La ceremonia usual de la fundación permanece invariable en todos los períodos: un sacerdote con una yunta de buey y novilla procede a la delimitación del perímetro de la ciudad, hecho del que han dado testimonio las monedas fundacionales de Lépida, que posteriormente se llamará Celsa, y Cesaraugusta. Dicho territorio pertenecía a Roma, y por lo tanto los colonos debían pagar un tributo del que sólo se libraban las colonias inmunes, como Caesaraugusta.

Según nos dice Plinio el Viejo, Vespasiano otorgó el derecho latino a todos los hispanos, lo que en la práctica vendría a suponer la transformación de ciudades indígenas, antes extranjeras (peregrinae), en municipios que se organizaban según el modelo romano. Así estas ciudades tendrían su curia (copia del Senado de Roma) que era la cámara que agrupaba a la élite de los ciudadanos que gobernaba la ciudad, su colegio de duunviros (dos magistrados que eran la máxima representantes ciudadanos) y sus ediles, subordinados a los anteriores, que eran responsables de diversas funciones como la policía de mercados y lugares públicos, el cuidado de las calles, la supervisión de los baños, los juegos, las edificaciones, el aprovisionamiento de cereales y la exactitud en pesos y medidas.

Labitolosa Curia
Curia de Labitolosa.

El siglo II d.C. fue para Hispania y en general para todo el Imperio romano el momento álgido del urbanismo, entendido ante todo como forma política de vida. Conclusión de este proceso fue el edicto de Caracalla a principios del siglo III d.C., por el cual quedó extendida la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio. Sin embargo, la ruina del Imperio, que estaba próxima comenzando con la crisis de este siglo III, iría acompañada de la misma decadencia de las ciudades y de una progresiva ruralización del sistema de vida.

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