La Edad Moderna en Aragón. El siglo XVI
Sombra

Tema 1. El autoritarismo de los Austrias

Forma de celebrar Cortes en Aragón, del cronista Jerónimo Martel
Forma de celebrar Cortes en Aragón, del cronista Martel

El cambio de siglo verá también el cambio de monarca, aunque se continúa con el mismo desinterés que reciben Aragón y sus instituciones. Los cambios introducidos en las estructuras políticas y la reforma foral otorgada en las Cortes de Tarazona de 1592 habían dejado al reino indefenso ante el autoritarismo monárquico de Felipe II y de su continuador Felipe III (1598-1621).

A raíz de estas Cortes se introdujeron las reformas en los Fueros favorables al rey sin la menor oposición. Se suprime el carácter vitalicio del Justicia y se le restan la mayoría de sus poderes pudiendo ser revocado su nombramiento por el rey, además, entre otros muchos recortes, se deroga el Privilegio de manifestación. Se ponen límites a la presentación de agravios contra la actuación del rey o de sus oficiales (greuges), la Guarda del Reino quedaba a disposición de la Audiencia Real (antes dependía de la Diputación). A los diputados se les prohibía convocar sin permiso regio a los municipios o particulares. El soberano podría designar a voluntad el virrey hasta las siguientes Cortes... Todos estos cambios los recoge Jerónimo Martel en su tratado de la Forma de celebrar Cortes en Aragón.

Felipe III (II de Aragón), obra de Pedro Antonio Vidal
Felipe III (II de Aragón), obra de Pedro Antonio Vidal

Una muestra inequívoca del total desprecio de la monarquía con respecto a Aragón es que en todo el reinado de Felipe III, no se produjo ni una sola reunión de Cortes. Sin embargo no iba a ser ésta la peor decisión que tomara el monarca con respecto a Aragón, ya que sin duda fue la expulsión de los moriscos del reino en 1610.

Esta expulsión culmina el proceso iniciado por Carlos I en 1526 con la conversión forzosa al cristianismo de los mudéjares, pasando a ser denominados moriscos desde entonces, y las persecuciones que éstos sufrieron sobre todo durante la segunda mitad del siglo XVI por la Inquisición, pese a ser una minoría social tradicionalmente pacífica.

El morisco se había visto obligado a aceptar una religión que no deseaba, sin obtener ningún beneficio a cambio, ya que seguían apartados socialmente, viviendo en barrios distintos y seguían pagando los mismos impuestos que cuando profesaban el Islamismo. Así que muchos siguieron practicando su religión y sus costumbres en privado. Ésta fue la excusa para que se iniciaran las persecuciones.

La expulsión suscitó el rechazo de todos los estamentos aragoneses especialmente el nobiliar, ya que en su mayor parte los moriscos trabajaban las tierras de aquéllos en el valle del Ebro, sus afluentes de la margen derecha y el Somontano del Moncayo.

El decreto de expulsión para los moriscos aragoneses se firma el 29 de mayo de 1610. Su organizador será el virrey en Aragón, Francisco Gastón de Moncada, segundo marqués de Aytona, dirigiendo a los moriscos hacia el exterior a través de tres itinerarios. El principal fue el marítimo por el puerto de Los Alfaques (Tortosa), otras vías fueron las transpirenaicas a través del Puerto de Somport y atravesando Navarra. Entre junio y septiembre de 1610 salieron de Aragón más de 60.000 moriscos, lo cual suponía entre un 15% y un 20% de la población aragonesa.

Mapa que representa a la población morisca aragonesa
Ubicación de la población morisca aragonesa. Pulsa para ampliar

Económicamente, todos los sectores se vieron afectados por la medida. Las tierras trabajadas por los moriscos quedaron yermas y durante los primeros años de la salida se podían contemplar pueblos enteramente abandonados. En un documento caspolino de 1620 se dice que "Las heredades se han hecho hiermas, y los árboles se han secado y el açud se ha derruido y las çequias se han enrronado".

La industria artesanal aragonesa sufrió un importante retroceso y determinadas especializaciones controladas por los expulsados como la cerámica estuvieron a punto de desaparecer y sólo después de un largo tiempo fueron recuperadas. La expulsión, por tanto, representó un fuerte empobrecimiento para el reino aragonés.

Podrás encontrar más información sobre los moriscos y su expulsión en el tema de la GEA Los mudéjares en Aragón.

El personaje…    Fray Luis de Aliaga (1565-1626)

El aragonés más influyente en la corte de Felipe III fue este fraile dominico nacido en Mosqueruela (Teruel). Tras varios ascensos dentro de la orden, en 1608, Felipe III le nombró su confesor. Se cree que por inspiración suya en 1609 se ideó la expulsión de los moriscos. Posteriormente Felipe III le otorgó el arzobispado de Toledo, que no aceptó, y entonces le nombró dignidad de archimandrita de Sicilia, consejero de Estado y, en 1618, el cargo más importante de inquisidor general del reino. Con la muerte del rey en 1621 perdió toda su influencia y se vio obligado a abandonar la corte.

 

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