La Edad Moderna en Aragón. El siglo XVI
Sombra

Tema 2. La cultura del siglo XVI: el Renacimiento (I)

Portada-retablo renacentista de Santa Engracia, donde fueron representados los Reyes Católicos como donantes
Portada-retablo de Santa Engracia

El Renacimiento es la corriente cultural iniciada en las cortes italianas en el siglo XIV caracterizada por convertir al hombre en el centro de sus miras y preocupaciones (antropocentrismo), en contraste con la sociedad teocrática anterior, y porque revitaliza la cultura de la Antigüedad Clásica grecolatina. A esta corriente que se replantea todo el conocimiento hasta el momento se la denominará humanismo.

En Aragón surgirá a finales del siglo XV con el reinado de los Reyes Católicos gracias a los contactos políticos y comerciales de la Corona con los estados italianos. No olvidemos que Fernando II antes de ser rey de Aragón, lo era de Sicilia. Incluso se podría decir que Italia influyó más en Aragón por su cultura que Aragón en Italia, pese a la ocupación política durante tantos siglos. Según Mateo Alemán, en su novela Guzmán de Alfarache "Zaragoza olía a Italia".

Erasmo de Rotterdam
Erasmo de Rotterdam
No solo llegarán influencias italianas, ya que producto del humanismo, desde el Norte de Europa llegan a Aragón nuevas corrientes de pensamiento religiosas que se replantean algunas de las doctrinas del catolicismo más ortodoxo. Esta nueva filosofía fue iniciada en el círculo de Erasmo de Rotterdam (1469-1536) quien promueve una religiosidad anticeremonial, personal, basada en la sencillez primitiva y en la fidelidad a las fuentes escritas antiguas. Erasmo inspirará al alemán Martín Lutero para realizar la Reforma protestante de la Iglesia.

Oficina de comerciantes representados en un grabado
Oficina de comerciantes
El hecho es que la capital aragonesa vivió en este tiempo un periodo de esplendor mercantil por la multitud de contratos que se registran en el Archivo de Protocolos y por la cantidad y espectacularidad de palacios y obra civil construida en esta época. Un buen número de comerciantes extranjeros visitaban continuamente la ciudad, y con estos, llegaron también impresores, artistas y constructores de toda Europa, otorgándole a la ciudad un aire cosmopolita. Aragón era un importante cruce de caminos entre el Mediterráneo y la Meseta castellana, y las relaciones entre ambos lados de los Pirineos eran mucho más fluidas de lo que son en la actualidad.

Para encontrar los precedentes al Renacimiento aragonés debemos remontarnos a la Corte de Alfonso V en Nápoles a mitad de siglo XV, en donde se rodeó de artistas y poetas. Pese a que esta corte no tuvo continuidad tras la muerte del rey, dejó una profunda huella que daría sus frutos varias décadas más tarde. Ese momento surgió en torno a la figura del arzobispo zaragozano Don Alonso de Aragón (1470-1520), hijo ilegítimo de Fernando el católico y el verdadero gobernante en las largas ausencias del monarca.

Crónicas de Lucio Marineo Sículo
Crónicas de Lucio Marineo Sículo

Este arzobispo se rodeó de humanistas italianos como Lucio Marineo Sículo o Antonio Geraldini que crearon una escuela literaria con figuras como Gaspar Barrachina, Alonso de Segura, el médico y poeta latino alcañizano Juan de Sobrarias; Gonzalo García de Santamaría, traductor de obras latinas y autor de obras históricas de ascendencia judía; o Pedro Manuel de Urrea, perteneciente a la Casa de Aranda, cuyo Cancionero es la obra aragonesa más personal y de mayor valor literario del siglo.

En otras artes y estudios humanísticos de esta primera generación destacan personajes como el zaragozano Andrés de Li, autor del Repertorio de los tiempos. Un poco posterior es el científico y filósofo Gaspar Lax de Sariñena, autor de obras que en su tiempo fueron destacadas y que llega a ostentar una cátedra en la Sorbona. Además, en un lugar preeminente hemos de colocar a la figura del matemático Pedro Sánchez Ciruelo, natural de Daroca que vive entre 1470 y 1550.

Una figura universal...    Miguel Servet

Casa natal de Miguel Servet en Villanueva de Sijena
Casa natal de Miguel Servet en Villanueva de Sijena

Un espacio aparte merece Miguel Servet (1511-1553) por la universalidad de su figura en el campo de la ciencia y lo personal de su pensamiento religioso, que lo llevó a su condena a morir en la hoguera.

Miguel Servet nació en la localidad oscense de Villanueva de Sijena en 1511. Puede considerarse el sabio aragonés por excelencia de la época, ya que dominaba diversos campos del saber, escribiendo sobre lenguas clásicas, filología bíblica, astronomía, geografía, matemáticas, medicina, psicología, filosofía, historia y teología.

Miguel Servet
Miguel Servet

De sus primeros momentos es de reseñar la influencia de Juan de Quintana, confesor del emperador, con quien viajaría a la Corte y le enseñaría los ideales humanistas. Asistió a la coronación imperial en Bolonia y fue testigo en la Dieta de Augsburgo, donde se produjo la ruptura definitiva entre el catolicismo y protestantismo.

En ese ambiente se impregna de todas las corrientes reformistas de la iglesia y por sus primeras publicaciones será perseguido por la Inquisición y los propios reformadores. En los años treinta inició un itinerario por Francia. En 1541 llegará a Vienne del Delfinado, donde desarrollará su obra teológica más importante y pasará el final de su vida hasta que es delatado a Calvino, quien en Ginebra lo condenará en 1553 a morir en la hoguera.

Portada de la Apología contra Fuchs
Portada de la Apología contra Fuchs

Su obra más famosa es la Restitución del Cristianismo, donde expresa su opinión sobre la Trinidad y la necesidad de retornar a los orígenes del cristianismo, sin unos estamentos eclesiales, especialmente el papal, solo preocupados por la riqueza mundana. Fue acusado de panteísta, por considerar simplificadamente que Dios está en todas las cosas, y también se advirtió conducta herética al opinar que el hombre no pecaba hasta la edad adulta y por eso no podía bautizarse hasta la madurez y en plena consciencia, igual que Cristo. Por todo este pensamiento fue juzgado por el también reformador Calvino a la hoguera en Ginebra.

En cuanto a la faceta científico-médica escribió la Apología contra Fuchs y el Tratado de los jarabes, en donde se revela su tendencia al vegetarianismo, a la cura por medios naturales como el sueño y los masajes, y unos grandes conocimientos farmacológicos. También encontramos más teoría médica en su libro Defensa de la astrología, pero el gran mérito científico de Servet estriba en su descubrimiento de la circulación menor o pulmonar de la sangre descrito en su Restitución del Cristianismo, entre sus teorías teológicas. Hoy está fuera de duda que Ibn an-Nafis ya la había consignado en 1245 en El Cairo, pero no tuvo repercusión en la comunidad científica occidental, al contrario que la obra del aragonés, de allí su mérito y el lugar que ocupa en la historia.

 

 

Arte | Biografías | Ciencias | Geografía | Heráldica | Historia | Humanidades | Ocio

Índice Alfabético | Galería Multimedia | GEA Educa! | Efemérides

Home | Quiénes somos | Información Legal | Contacto | La GEA en tu Web | RSS


© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

NTT Corporación Publicitaria de Medios