Sombra
Tema 7

El final del siglo XX

En 1987 se produjo un cambio político en Aragón. El PSOE fue el partido más votado pero sin alcanzar la mayoría absoluta. Esto fue aprovechado por el PAR de Hipólito Gómez de las Roces que, apoyado por AP y con la abstención del CDS, consiguió la investidura de la presidencia del Gobierno de Aragón.

Éste fue un gobierno en minoría parlamentaria sometido a una constante tensión provocada incluso por el partido que le apoyaba, el PP de Santiago Lanzuela y Ángel Cristóbal Montes, hasta que en 1989, a raíz de una crisis de la conjunción parlamentaria y la subsiguiente presentación de una cuestión de confianza por el Presidente de la DGA, se formó un Gobierno de coalición PAR-PP.

Como hechos relevantes de su legislatura destacaremos la elección de Emilio Gastón como primer Justicia de Aragón y la adquisición de distintas competencias autonómicas constituyéndose el Servicio Aragonés de la Salud, el Consejo Económico y Social, y el Instituto Aragonés del Medio Ambiente.

Esta crisis en el estamento político aragonés también podía vivirse a nivel social, provocada en primer lugar por la escalada del terrorismo, en especial de ETA, que por primera vez asesinaba vilmente en territorio aragonés en 1987 con dos atentados.

El primero se produjo el 30 de enero de 1987, frente a la iglesia de San Juan de los Panetes de Zaragoza, cuando una furgoneta cargada con 50 kilos de goma-2 y otros tantos kilos de tornillos y tuercas hacía explosión al paso de un autobús militar que se dirigía a la Academia General Militar. El resultado, dos muertes y 51 personas heridas.

Todavía más cruel iba a ser el atentado que tuvo lugar a final de año, el 11 de diciembre de 1987. Entonces, los integrantes del comando itinerante de la banda terrorista colocaron un coche bomba cargado con 250 kg. de amonal a las puertas de una casa-cuartel de la Guardia Civil en la Avenida de Cataluña de Zaragoza. Tras la explosión, un total de ochenta personas tuvieron que ser atendidas por heridas de diversa consideración en los hospitales zaragozanos, tras ser rescatadas de los escombros. Once personas fallecieron, de las cuales cinco eran niños.

En el lugar donde se erigía la casa-cuartel se encuentra en la actualidad el Parque de la Esperanza, donde hay un monumento en recuerdo de las víctimas del atentado. Sin embargo, los atentados no iban a quedar solo aquí. La locura terrorista iba a continuar con el asesinato en 1990 por parte del GRAPO del doctor José Ramón Muñoz por atender a presos terroristas en huelga de hambre.

Otro de los síntomas de crisis social fue la convocatoria de una huelga general el 14 de diciembre de 1988 por el distanciamiento de los sindicatos con el gobierno de Felipe González y la dureza de la reconversión industrial. La participación fue altísima quedando el país paralizado. Por la tarde se celebraron manifestaciones en las principales ciudades aragonesas: en la de Zaragoza participaron unas 75.000 personas, en Huesca casi se alcanzaron las 5.000 personas, y en Teruel unas 6.000.

La crisis alcanzaba de lleno a la clase política y las instituciones aragonesas. En 1991, Emilio Eiroa, ante la negativa de Gómez de las Roces a pactar con el PP, era investido presidente con la misma situación en minoría parlamentaria en las Cortes y con su partido dividido. La situación iba a cambiar tan solo dos años y tres meses más tarde. En septiembre de 1993 Emilio Eiroa tenía que abandonar el Pignatelli tras el triunfo de la moción de censura que le interpuso el PSOE, contando con el voto del tránsfuga Emilio Gomáriz.

En cuanto a los acontecimientos que se produjeron en su etapa de gobierno hay que destacar el fallecimiento de decenas de pacientes del Clínico por un fallo en el acelerador de electrones, causando un gran revuelo social. Un revuelo similar causó la aprobación de la construcción de la Macrocárcel de Zuera, que contó con fuertes resistencias en el Bajo Gállego y una contestación parecida iba a suponer el Pacto del Agua, aprobado en 1992 por las Cortes para la realización de obras para el aprovechamiento hidráulico, pero con un defecto de origen, ya que no tenía el suficiente consenso de las zonas afectadas por las obras de regulación (Jánovas, Santaliestra, recrecimiento de Yesa…). Más tranquilo fue el abandono del ejército norteamericano de la Base aérea de Zaragoza y, por último, el acto que más gente llegó a convocar, la manifestación del 23 de abril con más de cien mil aragoneses demandando la Autonomía plena.

Tras la moción de censura iba a llegar la etapa de mayor crispación vivida en la democracia de Aragón. José Marco era proclamado nuevo presidente aragonés y pronto saltaron los escándalos. Primero por la manera que ascendió al gobierno, pero sobre todo por la trama de espionaje y escuchas ilegales que organizó con dinero público; y por el sillón que se apropió indebidamente de la DPZ. Por todo ello acumuló varios procesos judiciales en 1994 teniendo que dimitir por fin a principios de 1995. Ramón Tejedor tuvo que hacerse cargo de la presidencia en funciones hasta las elecciones de mayo.

La audiencia de Zaragoza condenó al ex presidente de Aragón por el caso del sillón y su propio partido lo expedientó y suspendió de militancia a resultas del proceso incoado, con motivo de las escuchas telefónicas.

El aragonés no era el único gobierno que había entrado en crisis estos años ya que a nivel nacional, la etapa de expansión económica trajo consigo la contrapartida de los casos de corrupción, especulación y fraude. Incluso el director general de la Guardia Civil, el zaragozano Luis Roldán, huyó de España acusado de enriquecimiento ilícito y cobro de comisiones. Otro aragonés iba a ser el responsable de su detención, Juan Alberto Belloch, entonces Ministro de Justicia e Interior.

A ello había que sumar que en este momento se destapó la trama de los GAL y la "guerra sucia" contra ETA, en la etapa anterior de José Barrionuevo como Ministro del Interior. Y lo que afectaba más directamente a los ciudadanos, el paro que en 1994 superaba el 18% de la tasa de población activa aragonesa y una nueva recesión económica internacional que iba a saltar en 1992 tras el ciclo expansivo del final de los ochenta.

En Aragón, la ciudad que más sufrió esta situación de crisis económica fue Huesca, más concretamente en el sector del Metal. Este sector no supo adaptarse a las exigencias del mercado por circunstancias diversas entre las que se encuentran la reducción en el consumo de maquinaria agrícola, además de la crisis generalizada de la industria, que se encontraba en su segunda reconversión.

Entre 1992 y 1994 el número de trabajadores ocupados en este sector pasó de 1.200 a unos 500 por el cierre de empresas y regulaciones de empleo para reducir plantillas.

Otro sector que estaba pasando por una grave crisis era el del carbón, cuya extracción se destina mayoritariamente a centrales térmicas. El mayor número de yacimientos se concentra en torno a la comarca Cuencas Mineras, Andorra y Mequinenza. La variedad que se extrae en Aragón es el lignito pero con el problema de su alto contenido en azufre y los graves problemas medioambientales. Además también tenía en su contra el bajo precio del carbón importado.

La única salida para el sector era la reconversión, la subvención del carbón turolense, el cierre de los yacimientos menos rentables y la reducción de las plantillas mediante prejubilaciones y despidos. A cambio, los planes de desarrollo económico alternativos en la zona.

En los años ochenta se empleaban en este sector más de 4.000 personas para pasar en 1999 a 1.250 trabajadores en 16 explotaciones, sin que descendiera la producción, que representaba el 20% del total nacional. En 2011 sólo quedaban unas 600 personas empleadas en las 7 explotaciones que permanecían abiertas de carbón en Aragón.

Ante la crisis en todos los estamentos y los escándalos diarios, el cambio en las instituciones políticas tanto en Aragón como en España se vislumbraba necesario. Los conductos poco éticos de algunos de los cargos institucionales del PSOE degradaron la imagen de su partido y afectaron gravemente a las instituciones. A partir de ese momento iba a cobrar protagonismo el Partido Popular, la opción conservadora refundada en 1989 desde la anterior Alianza Popular, que con el liderazgo de José María Aznar consiguió despegarse de la imagen que le aferraba al pasado.

En Aragón habían participado en los gobiernos con el Partido Aragonés hasta 1993, pero el giro definitivo se producirá con la celebración de las elecciones autonómicas de 1995, aunque no llegan a obtener la mayoría absoluta. Santiago Lanzuela Marina es investido nuevo presidente del gobierno gracias al apoyo del PAR. El otro nombre propio popular es el de Luisa Fernanda Rudi, elegida alcaldesa de Zaragoza tras la crispación producida en la última etapa de González Triviño, una época en la que se realizaron grandes obras como la reforma de la Plaza del Pilar, el Auditorio o la Depuradora de La Cartuja, envueltas en gran polémica por los controvertidos procesos de contratación, los elevados costes y sus desfases millonarios.

En las elecciones autonómicas, descontando al PP, todos los partidos descienden en el número de escaños con respecto a las anteriores elecciones. Esa pérdida de votos de los partidos beneficia al nacionalismo de izquierda representado por Chunta Aragonesista, que consigue por primera vez dos diputados.

En España el cambio se produjo un año más tarde. Tras la celebración de las elecciones anticipadas de 1996 José María Aznar llegaba a la Moncloa tras tres lustros con Felipe González en la presidencia.

La situación económica iba a mejorar ostensiblemente aprovechando la coyuntura internacional favorable. España tenía un crecimiento superior anual al 4%, por encima del resto de los países de la Unión Europea y el paro descendió en Aragón hasta el 8% en 1999. Gracias a la reducción de la inflación y la disminución del déficit público se conseguían alcanzar los criterios de convergencia requeridos en el Tratado de Maastricht para acceder a la unión monetaria del euro.

Las inversiones en Aragón se mantenían y por fin se iniciaban las obras del Túnel de Somport y se inauguraba en 1998 la autovía que unía Zaragoza con Huesca y se reabría la Seo de San Salvador en Zaragoza, tras 18 años de obras. Sin embargo estas inversiones no resultaban suficientes ya que en 1999 surgía una plataforma en Teruel que recogió el sentimiento de abandono que sufría la provincia por parte de las administraciones. Nos referimos a la coordinadora ciudadana ¡Teruel Existe! , que supuso un aldabonazo en las conciencias para recordar que la provincia meridional aragonesa no tenía entonces ni un solo kilómetro de autovía ni autopista, ni una UVI móvil, ni planes de empleo para mantener una población que era cada vez más escasa. Era una llamada de atención de una provincia que contaba con la menor densidad poblacional del Estado (en la actualidad solo la supera Soria) y la tasa de fecundidad más baja del mundo, además de ser la única capital de provincia peninsular española sin conexión ferroviaria directa con Madrid.

Las de Teruel no eran las únicas demandas, ya que coincidiendo con la festividad del día de Aragón se repetían anualmente las manifestaciones que exigían la autonomía plena y la reforma del estatuto. Especialmente remarcable es la manifestación que tuvo lugar en Madrid en 1995, a las puertas del Congreso.

Otro hecho destacado de la legislatura fue el inicio 1996 del proceso de comarcalización de Aragón, una nueva delimitación con tres finalidades distintas pero relacionadas: orientar la reorganización territorial de las administraciones públicas, ofrecer unidades espaciales aptas para un tratamiento económico unitario y permitir la elaboración de una política de ordenación del territorio más racional y humana. Tras varios años de estudios la primera comarca que se iba a crear fue la del Aranda el 30 de diciembre del 2000. Los años siguientes continuó el proceso hasta llegar a las 33 actuales con la salvedad de la Delimitación Comarcal de Zaragoza, por el caso singular de la capital aragonesa.

Además hay que destacar la constitución en 1995 de la diócesis de Barbastro-Monzón, atendiendo a la vieja petición de la reestructuración de los límites diocesanos en la frontera de Aragón con Cataluña. Sin pretenderlo se iniciaba entonces un conflicto entre las dos comunidades vecinas que todavía colea en 2011, ya que con la segregación de las 111 parroquias comenzaba un litigio eclesiástico para reclamar las 119 obras artísticas, pertenecientes a estas iglesias, que el Obispado de Lérida retiene bajo su custodia y que se encuentran expuestas en el Museo Diocesano y Comarcal de aquella ciudad. Todos los juicios celebrados por la vía eclesiástica hasta la fecha han dado la razón a la demanda aragonesa, pero la devolución de los bienes todavía no se ha llevado a cabo.

Los sucesos más trágicos tuvieron lugar en el camping Las Nieves de Biescas, cuando en agosto de 1996 una avalancha de agua irrumpió en el citado camping, tras la rotura de un muro de la canalización del barranco de Arás. En unos minutos caravanas, tiendas de campaña, árboles, rocas de varias toneladas de peso y multitud de campistas fueron arrastrados violentamente por el agua hasta la carretera y el cauce del río Gállego. El resultado, 87 muertos, cuyas familias tuvieron que ser indemnizadas por el Gobierno de Aragón, al permitir la ubicación del camping en aquel lugar.

Igualmente trágico fue el secuestro por los GRAPO de Publio Cordón en 1995, todavía sin esclarecer, ya que no se ha encontrado ningún resto del empresario zaragozano; y en el ámbito nacional, el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997, lo cual supuso un punto de inflexión en el rechazo al terrorismo: millones de personas se manifestaron en toda España (en Zaragoza asistieron 200.000 personas).

Simplificando mucho, la política económica del Partido Popular, de diálogo con las autonomías y de paz social le iba a llevar a alcanzar la mayoría absoluta en las elecciones generales del año 2000, el año que José Antonio Labordeta alcanzaba su escaño en el Congreso de los Diputados en representación de Chunta Aragonesista.

Sin embargo un año antes en Aragón, a pesar de obtener el Partido Popular la mayoría de los votos en las elecciones autonómicas, se producirá un retroceso de los partidos conservadores en favor del PSOE y de CHA. Tras el Debate de Investidura celebrado en las Cortes de Aragón, Marcelino Iglesias, con los votos de PAR e IU, tomó posesión de su cargo como presidente del Gobierno de Aragón. Se iniciaba entonces la primera legislatura de las tres que permaneció el presidente Iglesias al frente del gobierno autonómico.

 

 

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