Sombra
Tema 6

La entrada en Europa

Cuando entra en vigor el Estatuto de Autonomía en 1982, Gaspar Castellano es investido Presidente del Gobierno de Aragón. Pero en el mes siguiente estaban previstas las elecciones generales. La situación política nacional había dejado a la UCD con unas graves divisiones internas y los resultados en las urnas fueron claros, el PSOE de Felipe González obtiene la mayoría absoluta con 202 escaños mientras que la UCD obtendrá tan solo 7, desapareciendo a las pocas semanas del marco político español. Desde estas elecciones se inicia una etapa de predominio absoluto socialista en España que durará más de una década, hasta el vuelco electoral de 1995. También cambiará el principal partido de la oposición, que desde este momento pasa a ser la coalición Alianza Popular-PDP, que en Aragón también estaba integrado por el PAR.

La victoria socialista lleva a Gaspar Castellano a presentar la dimisión el 26 de noviembre. El 20 de diciembre es investido, por las Cortes provisionales, Juan Antonio de Andrés, también de UCD. Éste permanecerá al frente del Ejecutivo apenas seis meses, pues las primeras elecciones autonómicas, celebradas conjuntamente con las municipales el 8 de mayo de 1983, vuelven a dar la victoria al PSOE, que de los 66 escaños en juego, obtenía finalmente 33.

El predominio electoral socialista supuso para el PSOE tanto la presidencia de las Cortes aragonesas, cargo que recayó en la persona de Antonio Embid, como la del gobierno de la Diputación General de Aragón, presidido por Santiago Marraco Solana, además de las tres diputaciones provinciales y las principales alcaldías de las ciudades (excepto la de Teruel).

Con el proceso estatutario culminado, las reivindicaciones de los aragoneses durante la primera etapa socialista del gobierno se encaminarán hacia la adquisición creciente de competencias autonómicas y la mejora en el estado del bienestar.

A nivel nacional, los desafíos a los que se tenía que enfrentar el nuevo gobierno eran, principalmente, la salida de la crisis económica y la rebaja de las apabullantes cifras de paro. Era necesaria una reconversión industrial que hiciese más rentable el sector secundario y una progresiva terciarización de la economía. En Aragón, mientras en 1975, el sector agrario ocupaba todavía al 15% de la población y el terciario al 47%, las cifras se transformarán en 1990 con el 6'5% de población ocupada en el sector primario y el 55'5% en el terciario.

Además de las reconversiones y la terciarización, era necesaria la apertura del país hacia el exterior estrechando las alianzas de defensa y en especial las económicas. En cuanto a las primeras, en la etapa de gobierno de Calvo Sotelo se aprobó la entrada de España en la OTAN con la abierta oposición del PSOE, contrario al mantenimiento de los bloques militares.

En Zaragoza se organizaron del 22 al 28 de noviembre de 1982 una semana de conferencias y actividades bajo el lema Por la paz y el desarme, con gran apoyo social. El éxito de estas jornadas hizo que plantease a sus organizadores su perduración y constituyeron el Colectivo por la Paz y el Desarme de Zaragoza.

Sus actividades más multitudinarias se centraron en la petición del desmantelamiento de la base aérea norteamericana situada a pocos kilómetros de Zaragoza, destacando la cadena humana conformada por veinticinco mil personas uniendo, mano con mano, los 14 km. que separan la capital de las puertas de la base americana.

Este colectivo fue decisivo en la concienciación pacifista, antinuclear y en favor de la realización de un referéndum para la salida de España de la OTAN, ya que el PSOE, una vez en el poder, había cambiado sus planteamientos y proponía permanecer en la organización, para estrechar las relaciones con los Estados Unidos y en especial con la Comunidad Económica Europea.

Ese referéndum se celebró en 1986 con la victoria de la opción por el mantenimiento de España en la OTAN. A priori era un triunfo también del Partido Socialista sin embargo sufrió un importante desgaste tanto por los grupos parlamentarios de la derecha, como por un movimiento crítico surgido de la izquierda. En Aragón este movimiento crítico se iba a plasmar en la Asamblea de Veruela, un grupo de activistas políticos izquierdistas que mantuvieron cuatro reuniones en 1985 en aquel monasterio. De allí salieron diversos documentos de reflexión política e iniciativas, pero la más importante fue el embrión de un nuevo grupo político, Nueva Izquierda de Aragón, que iba a alinearse junto a Izquierda Unida, una coalición de partidos de izquierda surgida en torno al PCE.

Otros hechos importantes que acontecieron durante la legislatura de Santiago Marraco (1983-87) fueron la visita del Papa Juan Pablo II a la basílica del Pilar en 1984. Sin duda fue el que movilizó a más aragoneses, ya que al encuentro posterior con los fieles acudieron más de trescientas mil personas.

Anecdótica, pero sintomática de una situación que se vivía en el medio rural aragonés fue la Caravana de mujeres organizada a Plan, en el valle pirenaico de Chistau. Esta iniciativa mediática pretendía atraer una población femenina con la intención de asentarse y formar familias en una zona castigada por la emigración. Esto también nos habla de la dureza de la vida en el medio rural, en especial para la mujer.

Ese mismo año, en 1985, Felipe de Borbón iniciaba su formación castrense en la Academia General Militar de Zaragoza como anteriormente hizo su padre. Mantuvo importantes vínculos con las instituciones aragonesas durante su estancia, colocando la primera piedra de las obras de restauración y rehabilitación de la Aljafería, como futura sede de las Cortes de Aragón. Además fue nombrado hijo adoptivo de la ciudad de Zaragoza y recibió el bastón de mando, de manos de Antonio González Triviño, nuevo alcalde de la ciudad debido al prematuro fallecimiento de Sainz de Varanda.

Pero sin duda el hecho más trascendente para Aragón, al igual que para España, fue el ingreso en la Comunidad Económica Europea desde el 1 de enero de 1986. La entrada en el mercado común europeo puede considerarse el definitivo final de la transición y favoreció especialmente a la recuperación económica española, que en aquel momento se encontraba en plena reconversión industrial y con una altísima tasa de paro (el 17'60% de la población activa aragonesa en 1985). Los años siguientes a la entrada de España en la CEE el crecimiento anual del Producto Interior Bruto (PIB) iba a ser superior al 4% gracias a la entrada de capital extranjero.

La mayor parte de las inversiones en 1986 van destinadas a las deficiencias históricas en infraestructuras: carreteras y regadíos. Así pues, cuatro años más tarde se iba a inaugurar la Autovía de Aragón, que iba a unir Zaragoza con la capital de España.

Pese a que Aragón no podía optar a la percepción de los Fondos Estructurales europeos de mayor cuantía económica, ya que estaba 6 puntos por encima de la renta per cápita media española, sí que optó por otras líneas de inferior cuantía del Fondo Europeo de Desarrollo Regional. Así se posibilitaba la reducción de las desigualdades entre las regiones y la mejora de la cohesión económica y social de sus habitantes.

La siguiente pretensión era intentar aprovechar la situación geográfica de Aragón como territorio fronterizo y facilitar la salida comercial de algunos de los productos agrícolas y ganaderos y otros del ramo del sector secundario. Para ello se hacía necesario el reforzamiento de las comunicaciones, en especial la potenciación del ferrocarril de Canfranc, pero a día de hoy el paso internacional sigue cerrado.

Solo se iba a conseguir tras duras negociaciones la histórica petición de la apertura del Túnel de Somport para transporte por carretera. Aquel acuerdo iba a llegar desde Bruselas en 1990 y no se llegó a inaugurar el túnel transfronterizo hasta enero de 2003.

 

 

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