Aragón, de condado a reino
Sombra

Tema 5. La expansión con Alfonso I el batallador

Lienzo de la muralla de Huesca
Lienzo de la muralla de Huesca

Sancho Ramírez murió durante el asedio de Huesca por una flecha que llegó desde dentro de la muralla, pero su hijo Pedro I continuó el sitio hasta llegar a conquistar la ciudad después de la batalla de Alcoraz en 1096. Huesca fue la primera ciudad de importancia que se incorpora al reino aragonés y pasaría a ser la nueva capital del reino y sede episcopal. A partir de ésta fueron cayendo todas las poblaciones del Somontano llegando a Barbastro en 1100 y hasta las mismas puertas de Zaragoza en 1101 acampando en Juslibol, nombre dado a la población porque éste era el grito de guerra de los cristianos: Deus lo vult (Dios lo quiere).

Conquista de Huesca

La leyenda... San Jorge y la batalla de Alcoraz
Después de seis meses de asedio, el rey taifa de Zaragoza Al Mustain II marchó contra Pedro I, que sitiaba Huesca desde el Pueyo de Sancho. El 19 de noviembre de 1096 pelearon ambos ejércitos en Alcoraz, y cuando los cristianos veían perdida la batalla obtuvieron la ayuda de San Jorge como un caballero más haciéndoles conseguir la victoria. Desde entonces proviene la tradición que considera a este santo como patrón de Aragón.

 
Alfonso I, obra de Francisco Pradilla
Alfonso I, obra de Francisco Pradilla

Pedro I murió en 1104 sin descendencia en el Valle de Arán, pero su hermano Alfonso I el batallador continuó con éxito la expansión militar del reino aragonés, llegando a cuadruplicar la extensión del reino en sus treinta años de reinado, imbuido como estaba por el ideal de las cruzadas en contra de los musulmanes.

En este tiempo ocupó más de veinticinco mil kilómetros cuadrados, llegando a dominar y a sobrepasar el Regnum Caesaraugustanum un amplio territorio que englobaba desde Tudela (Navarra) hasta Guadalajara por el oeste, y de Sariñena a Morella (Castellón) por el este, siendo Molina de Aragón, Singra, Cella, Aliaga y Gúdar sus límites meridionales. Sin duda, la ciudad más importante que ocupó fue Zaragoza (1118), convirtiéndose en la capital del nuevo reino, para lo cual contó con la ayuda de las máquinas de asedio y de caballeros de más allá de los Pirineos como Gastón de Bearne y Céntulo de Bigorra, llegando también a las de Tudela (1119) o Calatayud (1120) después de la batalla de Cutanda contra los almorávides.

Alfonso I conquista la Aljafería zaragozana en 1118
Alfonso I conquista la Aljafería zaragozana en 1118

El problema de una conquista tan rápida en una zona tan extensa fue el de la despoblación producida por la huida de los antiguos moradores musulmanes tras la ocupación cristiana. Así que decidido a atajar esto, en capitulaciones como las de Zaragoza, Alfonso I concedió a los musulmanes que quisieran, poder seguir viviendo allí cultivando sus tierras, aunque tuvieron que salir en un año del recinto amurallado estableciéndose en el arrabal de curtidores, que posteriormente pasó a llamarse la 'Morería Cerrada'. Igualmente a los judíos se les permitió seguir en su barrio intramuros, pero seguía persistiendo el problema demográfico, así que durante todo el siglo XII se conceden fueros y privilegios para atraer la población de francos, que además de obtener tierra para trabajar gratuitamente obtendrán una mejor condición social.

Urraca de Castilla casó con Alfonso el batallador
La reina Urraca de Castilla

En relación con este problema demográfico, el Batallador realizó una incursión por Levante llegando hasta Córdoba y atrajo a en el camino de regreso a diez mil mozárabes según las crónicas, para que vinieran a repoblar la tierra aragonesa.

Alfonso no sólo reinó en Aragón y Navarra, también lo hizo en Castilla tras casarse con la reina Urraca. Este matrimonio podría haber contraído la unión de estos reinos peninsulares, pero numerosas disputas personales y políticas entre los cónyuges produjeron la separación canónica de este matrimonio, acusado el rey en las crónicas castellanas de misógino e incluso de haber ejercido violencia contra su esposa. Tras este matrimonio el rey Alfonso no se volvió a casar, por tanto no dejó un sucesor legítimo para el trono aragonés tras su muerte, que le llegó poco después de la derrota contra los almorávides en la batalla de Fraga en 1134.

Grabado que ilustra una edición francesa del Disciplina Clericalis
Grabado que ilustra una edición francesa del Disciplina Clericalis

La cultura... Pedro Alfonso

El oscense Pedro Alfonso fue la figura más importante de la cultura aragonesa en la época de Alfonso I. Su nombre original era Moshé Sefardí y profesaba la religión judía, pero posteriormente se convirtió al cristianismo tomando el nombre de Pedro Alfonso.
Personalizó el nexo de unión entre las culturas cristiana y la islámica, recopilando una serie de cuentos orientales de donde se extraían enseñanzas y realizando la traducción de diversas obras científicas árabes. Fue también polemista antijudío y médico personal del rey Alfonso.
Escribió los Dialogi (Diálogos) para dirimir la supremacía entre la religión judía y la cristiana, pero la obra de Pedro Alfonso que más famoso le hizo y mayor influjo tuvo en la historia de la literatura europea es la Disciplina clericalis (Aprendizaje estudiantil), en donde narra una serie de exemplum (ejemplos) con una finalidad didáctica y moralizante cuya influencia es tomada de la literatura oriental.

 

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