La Seo

de San Salvador
de Zaragoza

Desde 1318, Zaragoza se convertía en arzobispado y se decide actuar sobre la catedral para ampliarla y embellecerla, adecuándola al gusto mudéjar. La catedral era el edificio más importante de la cristiandad aragonesa y tenía una carga simbólica muy importante porque era el lugar donde se coronaban a los reyes.

Durante todo este siglo XIV se hará la ampliación de esta iglesia, respetando los ábsides románicos y las tres naves, aunque se le dio una mayor altura y una mejor iluminación con la apertura de ventanas. También se realizó un cimborrio mudéjar para dar luz a la cabecera, pero éste se cayó y fue sustituido por otro.

Los materiales usados en este momento son el ladrillo y el yeso, propios del mudéjar y más abundantes en la ribera del Ebro.

La parte que conservamos en la actualidad de este momento constructivo es la de la parroquieta de San Miguel. Una capilla anexa a la catedral, que el arzobispo Lope Fernández de Luna proyectó como su propia capilla funeraria. Hacia el exterior, la decoración cerámica ocupa el muro completamente formando motivos geométricos entre los que se dispone el escudo con la media luna invertida de la familia del arzobispo y mecenas de la obra.

Al interior se debe destacar la cúpula de madera tallada por maestros mudéjares sevillanos. Las formas también son geométricas, pasando del cuadrado al octógono y destacan los mocárabes, motivos ornamentales que se asemejan a estalactitas. Por último citar simplemente que el sepulcro del arzobispo lo realizó en alabastro el catalán Pere Moragues, uno de los escultores más importante del gótico.

Sepulcro del arzobispo Lope Fernández de Luna
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Parroquieta de San Miguel
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Bóveda de mocárabes
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