La Corona de Aragón II: La casa de Trastámara
Sombra

Tema 5. Fernando II y España

Fernando el católico representado como orante en la catedral de Granada
Fernando II en la catedral de Granada

Con este rey cambió la historia para Aragón y para España. Por fin se unieron las dos ramas de los Trastámara con el matrimonio de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, uniéndose las coronas de Castilla y de Aragón bajo un mismo gobierno. Esto no quiere decir que de la noche a la mañana, por este matrimonio las dos coronas se fundieran en la española. Los aragoneses seguían siendo aragoneses, igual que los castellanos lo eran de Castilla, con sus fronteras, instituciones y leyes propias. Seguían siendo dos coronas distintas, pero gobernadas por unos mismos reyes y un mismo linaje.

Su boda con la princesa de Castilla fue una operación política largamente preparada que se concretó en 1469. Fernando en esos momentos reinaba en Sicilia y era heredero al trono en Aragón, o sea príncipe de Gerona, y en 1475 será rey en Castilla, título que habían anhelado los Trastámara aragoneses desde el Compromiso de Caspe. A partir de ese momento los asuntos castellanos ocuparán el primer lugar en su atención y Aragón queda relegado a un papel secundario incluso después de acceder al trono en 1479.

Relieve donde se representa la conquista de Granada
Relieve de la conquista de Granada

Los hechos más destacables de los reyes católicos son su política imperialista en todas sus facetas desde la política expansionista territorial con la anexión de las Islas Canarias, de Granada (1492), con el descubrimiento de América (1492) con gran participación de la inversión aragonesa, y con la conquista de Navarra (1512) para la corona castellana, además de la definitiva incorporación de Nápoles a Aragón en 1504.

Los reyes católicos, además de la unidad territorial pretendieron la unidad religiosa, para eso implantaron la Inquisición en sus reinos y dictaron la expulsión de los judíos en 1492. Ninguna de las dos medidas fue bien aceptada en Aragón, ya que la Inquisición, al tener sus propias leyes, interfería con los fueros aragoneses; y la expulsión de los judíos nunca fue aprobada por la crisis demográfica y económica que conllevaba, ya que en manos de este grupo étnico estaban la mayor parte de las finanzas aragonesas.

El primer inquisidor...   Pedro de Arbués

Sepulcro de San Pedro Arbués en la Seo
Sepulcro de San Pedro Arbués en la Seo zaragozana

Con la introducción del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición fue nombrado en Aragón como primer inquisidor a Pedro de Arbués. Los conversos (descendientes de judíos que se habían convertido al cristianismo) eran los más perjudicados con este nombramiento, así que decidieron asesinarle para frenar la implantación del Tribunal. Esto ocurrió en el interior de la Seo, pero esta muerte tuvo consecuencias totalmente opuestas a las previstas por los conspiradores. La ciudad se levantó contra las minorías religiosas y contra los conversos, y los culpables fueron castigados saltándose los Fueros aragoneses. El Tribunal del Santo Oficio ya no encontró ninguna resistencia en Zaragoza. Finalmente, Pedro de Arbués fue canonizado en 1867.

 

Escudo de los Reyes Católicos en la Aljafería
Escudo de los Reyes Católicos en el palacio de la Aljafería

Otra faceta de la política imperialista de los reyes católicos fueron las alianzas matrimoniales que realizaron con los reinos europeos para aislar a Francia. Así, los hijos de los reyes reinaron en Portugal, en Inglaterra y para las Coronas castellana y aragonesa el reino recayó en las manos de la reina Juana, apodada la loca, que casó con Felipe el hermoso, hijo del emperador Maximiliano de Austria.

Al final de sus días, Fernando el católico había sido rey de la Corona de Aragón y de la de Castilla, rey de Sicilia, Cerdeña y Nápoles, rey de Navarra y de los demás dominios que constituyeron la monarquía española durante varios siglos. Además había dejado sentadas las bases para que sus sucesores reinaran en otras cortes europeas.

El hecho...   La expulsión de los judíos de Aragón

Interrogatorio a un judío (Museo de Zaragoza)
Interrogatorio a un judío
(Museo de Zaragoza)

Los judíos en Aragón nunca habían sufrido los episodios de violencia y persecuciones como en otros reinos de la península, gracias a la tradicional protección de la monarquía por el peso económico que tenían, pero la convivencia con los cristianos nunca había sido demasiado fácil. Vivían confinados en las juderías, barrios con murallas y puertas de acceso, para estar mejor controlados y los que se habían convertido al cristianismo, fueron rechazados tanto por sus antiguos correligionarios como por los cristianos. Estos eran los llamados conversos.

Tuvieron un peso económico muy importante en la Corona y ocupaban cargos en la corte, pero todo cambió a finales del siglo XV, ya que con la crisis financiera de las aljamas no interesaban tanto al rey porque no podían prestarle dinero. Pero el hecho que cambió la situación definitivamente fue la introducción de la Inquisición.

El edicto de expulsión de los judíos fue firmado por los Reyes Católicos el 31 de marzo en Santa Fe (Granada) produciéndose el éxodo a otros países. En Aragón vivían unos 9.000 judíos, de los cuales más de la mitad marcharon y los restantes debieron convertirse al cristianismo apresuradamente. Los destinos de los que marcharon fueron Navarra y los distintos países de la ribera del Mediterráneo.

 

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