Sombra
Tema 3

Etapas: la II Guerra Mundial (1939-1945)

Pocos meses después del final de la guerra española se declaraba un nuevo conflicto que iba a involucrar a todos los países de Europa, la segunda guerra mundial (1939-1945).

Ángel Valverde, vicecónsul británico en Zaragoza, hombre clave en las relaciones secretas con los aliados en la segunda mitad de la guerraÁngel Valverde, vicecónsul británico en Zaragoza, hombre clave en las relaciones secretas con los aliados en la segunda mitad de la guerra

Inicialmente las pretensiones políticas de Franco eran las de la creación de un estado fascista, como demuestra el acercamiento a las potencias del Eje y su adhesión al pacto Anti-Komintern para luchar contra el comunismo. Muestra de estas buenas relaciones con el Eje fue el regalo a la ciudad de Zaragoza por parte de Mussolini en 1941 de una copia de la escultura del Augusto de Prima Porta o la construcción en esta ciudad de la iglesia de San Antonio para que sirviera como mausoleo de soldados italianos caídos en la Guerra Civil (1945). Sin embargo el país estaba exhausto militarmente y ahogado económicamente, así que permaneció oficialmente neutral. Esas eran las consignas oficiales pero la realidad fue la de la continua colaboración con el III Reich y la organización en 1941 de la División Azul para combatir en el frente de Rusia, formada por un importante contingente de aragoneses.

Pese a la no beligerancia oficial, los sucesos bélicos se vivían con intensidad en Aragón por permanecer todavía reciente la Guerra Civil y por ser territorio fronterizo con uno de los países contendientes, Francia. Ángel Valverde, vicecónsul honorario de Inglaterra en Zaragoza, describe: "La proximidad de los alemanes en la frontera francesa hizo que Zaragoza fuera un punto clave del espionaje internacional". Al parecer, por la frontera aragonesa penetraban desde Francia los elementos de la Résistence o de los aliados para buscar o evacuar información bélica, cuando caían detenidos, bien eran devueltos a los alemanes, bien encarcelados en Jaca, Huesca o Zaragoza, o internados en el campo de concentración instalado en San Juan de Mozarrifar. Según la misma fuente, el jefe del servicio secreto nazi, almirante Wilhelm Canaris, estuvo varias veces en la capital de Aragón, y el paseo de la Independencia vio desfilar en su honor tropas alemanas acantonadas en la frontera hispanofrancesa.

Canfranc…    en la II Guerra Mundial

En los últimos años se ha puesto de relieve la importancia estratégica que el paso de Canfranc adquirió para los dos bandos contendientes en la II Guerra Mundial, al tiempo que se pone en cuestión la pretendida neutralidad del gobierno de Franco.

El paso internacional se cerró durante la Guerra Civil para evitar una posible invasión francesa por territorio aragonés, sin embargo con la nueva situación internacional volvió a abrirse en 1940 quedando controlado por el ejército alemán. A partir de entonces, existe un fuerte tráfico que llegó a sobrepasar las 1.200 toneladas de mercancías mensuales, en la ruta que unía los puertos atlánticos portugueses con Suiza, países que como España mantuvieron su condición neutral.

La documentación prueba que entre el 16 de julio de 1942 y el 27 de diciembre de 1943, pasaron por Canfranc 86 toneladas de oro nazi con destino a Portugal y España para pagar la ayuda de los gobiernos de estos países a los nazis (fundamentalmente, alimentos y wolframio, que los alemanes utilizaban en el blindaje de tanques y cañones). España recibió, a cambio, 12 toneladas de oro y 4 de opio, mientras que a Portugal se enviaron 74 toneladas de oro, 4 de plata, 44 de armamento, 4 toneladas de detonadores para minas y 10 de relojes, además de productos farmacéuticos, pieles, porcelana y cristalería. El oro alemán procedía de los bancos nacionales de los países ocupados o del expolio a los judíos.

Pero éstas no eran las únicas mercancías que llegaban a la estación internacional. Al parecer, esta fue también la vía utilizada por los nazis para pasar numerosas obras de arte con destino a Sudamérica. Además, a través de Canfranc se transmitieron multitud de mensajes cifrados y documentación secreta entre los resistentes franceses y los estados mayores de los aliados. De la misma manera fue paso para miles de judíos que huían del holocausto nazi, ayudados una vez en Aragón por multitud de héroes anónimos que colaboraron poniendo en peligro sus vidas por salvar las de otras personas.

Mariano ConstanteMariano Constante

Mientras tanto, al otro lado de la frontera, en el país vecino, miles de exiliados aragoneses vivían la pesadumbre de los campos de internamiento o del trabajo no remunerado como prestataires. No será de extrañar que, dadas las circunstancias, muchos aragoneses decidan volver sabiendo que en España les esperaba la cárcel a la mayoría. Cuando, en junio de 1940, el mariscal Pétain firma el armisticio que consagra la existencia de dos Francias -la ocupada y la "libre"-, comienza el largo episodio de la Résistence, de los sabotajes y atentados contra los alemanes y los "colaboracionistas" de Vichy. Muchos de los refugiados españoles, de inequívoco signo político contrario al nazismo, fueron internados en campos de concentración como el de Mauthausen. Y allí dejarían su vida, como Sebastián Banzo, hijo del que fuera alcalde zaragozano y diputado republicano, o el periodista y escritor anarquista, José Sampériz.

Los horrores de este campo y su deshumanización fueron narrados en varias publicaciones por uno de sus internos, el oscense Mariano Constante, que permaneció desde abril de 1941 hasta su liberación, en mayo de 1945, participando activamente en las acciones de ayuda a otros presos, de coordinación política y, fundamentalmente, de obtención de información acerca del funcionamiento de dicho centro de exterminio. Precisamente algunas de sus informaciones iban a servir de prueba acusatoria contra determinados mandos del III Reich durante el proceso de Nuremberg.

Estando así las cosas muchos aragoneses exiliados comenzaron a colaborar de una u otra manera con los aliados, ya sea mediante la lucha armada o mediante la realización de labores como la del Grupo Ponzán, que ayudó a más de tres mil personas perseguidas por los nazis a cruzar los Pirineos con destino a Portugal y Gibraltar. Este grupo continuó con sus actividades hasta la detención de Francisco Ponzán en abril de 1943, siendo entregado a la Gestapo y fusilado poco antes de la retirada de los alemanes de Francia.

Un héroe aragonés…    Ángel Sanz Briz

Diplomático zaragozano de larga carrera que en 1944 ocupó el cargo de encargado de negocios en la embajada española en Budapest. Desde este puesto ayudó a más de 5.000 judíos a huir de Hungría, concediéndoles visados españoles y salvándolos así de una muerte segura en los campos de exterminio nazis.

Después de su muerte en 1980 fue reconocida internacionalmente su labor con distintos premios. La ONU y el gobierno húngaro le rindieron homenaje, Israel le concedió el título de "Justo de la Humanidad" y Zaragoza le hizo "hijo predilecto".
 

Joaquín Arasanz en 1943Joaquín Arasanz en 1943

Los aragoneses que optaron por la lucha armada pasaron a formar parte del Maquis, inicialmente en Francia, pero desde 1944 en este lado del Pirineo. En Francia tuvieron una aportación fundamental para la consecución de la victoria aliada y no es de extrañar que cuando recuperan París (en junio de 1944), uno de los primeros tanques que pisan la ciudad liberada lleve el nombre de Teruel y vaya conducido por veteranos de la guerra española.

En el Maquis francés, muchos guerrilleros aragoneses aprendieron una técnica de guerra de guerrillas con la que, desde finales de la guerra mundial se internarán en numerosas zonas españolas para intentar restablecer la República.

Las partidas de estos guerrilleros procedían de todos los campos ideológicos republicanos (anarquistas, socialistas, comunistas...), pero fue el Partido Comunista el que dirigió sus movimientos. El origen hay que buscarlo en las cuadrillas de guerrilleros huidos de las represalias de los sublevados en plena guerra civil, pero en Aragón esta "guerrilla de huidos" (abundante, por ejemplo, en Andalucía) tuvo poca o ninguna incidencia. De hecho, la mayoría de los hombres que integrarían el Maquis aragonés estaban en 1940 en Francia, recién empezada la guerra mundial.

Ángel Fuertes VidosaÁngel Fuertes Vidosa

Tras el fracaso de la invasión del Valle de Arán en 1944, muchos grupos de maquis se infiltraron por Aragón dispersándose. En el caso aragonés el Maquis actuó sólo en el campo (no hubo "guerrilla urbana", como en Barcelona o en Valencia), aunque su red de enlaces y comités mantuvo estrechos contactos con los comités clandestinos de la ciudad, Zaragoza en particular, a los que facilitaba apoyo económico y de quienes recibía información. En especial se actuó en las sierras turolenses y en las sierras exteriores pirenaicas, ayudados por la orografía y la despoblación de la zona.

La supervivencia de estos grupos fue penosa en la mayoría de los casos al estar aislados, viéndose abocados al robo y saqueos. Las acciones más frecuentes eran el asalto al cobrador de contribuciones, otras veces fueron espectaculares, como la del asalto al tren pagador de Aragón en el apeadero de Caudé (julio de 1946). También fueron autores de secuestros y asesinatos de colaboradores con el Régimen y de componentes de las fuerzas de seguridad del estado.

Los grupos editaban sus propios folletos propagandísticos y llegaron a tener en 1946 una estación clandestina de radio instalada en la central de Huerta de Vero.

En el área oscense destacó la partida de Joaquín Arasanz, conocido como el "Coronel Villacampa". Por su parte en el área turolense destacó la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón (AGLA). Esta organización se creó en marzo de 1946, tras una reunión en la Cueva del Regajo, en Camarena de la Sierra. Al mando estuvo inicialmente Valentín Galarza y, tras su muerte en una escaramuza, el puesto lo ocupó el maestro agüerano Ángel Fuertes, destacando también la figura de Doroteo Ibáñez "el Maño".

Doroteo Ibáñez, el MañoDoroteo Ibáñez "el Maño"

Llegó a tener su centro en las sierras turolenses de Gúdar, Javalambre y el Maestrazgo, realizando continuas incursiones en el Bajo Aragón y en la Sierra de Albarracín. Algunas de las acciones más espectaculares fueron la ocupación de Sarrión y numerosos pueblos, el corte de la carretera Teruel-Cuenca, quemas de trenes y el asalto del tren de Caudé, citado anteriormente.

La Ley para la Represión del Bandidaje y el Terrorismo de julio de 1947, unida a la ya existente contra la Masonería y el Comunismo, posibilitará la adopción de medidas excepcionales, sobre todo en la provincia turolense, donde en 1947 llegará a declararse el estado de guerra. A raíz del aumento de las acciones llegó a la zona para combatir al Maquis el general Pizarro Cenjor. La durísima represión se orienta a acabar con la poderosa red de enlaces y apoyos civiles del maquis, en una política de tierra quemada que afectó tanto a guerrilleros como a la población civil. Es el momento de mayor violencia ejercida sobre todo por las "contrapartidas" formadas por hombres expertos en la "antiguerrilla". En una situación de auténtico terror, en la que el campesino ya no sabía quién le había torturado o quemado sus cosechas, si el Maquis en represalia o la "contrapartida" para desprestigiar a aquél (como en efecto hizo en numerosas ocasiones).

Desde la dirección del Partido Comunista se decidirá hacia octubre de 1948 sustituir las acciones armadas por el trabajo clandestino de agitación y organización. El desánimo comienza a cundir por las durísimas condiciones de la vida en el monte y por la duda de la eficacia de ese tipo de lucha. Así que muchos grupos optarán por su disolución y por la marcha otra vez hacia el exilio.

En la primavera de 1952, el Partido Comunista ordena finalmente la evacuación de los últimos guerrilleros, marcando el fin de la AGLA y del Maquis.

 

 

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