Sombra
Tema 6

Etapas: el final de la dictadura (1969-1975)

Con el paso de los años la dictadura franquista supo adaptarse a todas las situaciones y la población se llegó a acomodar gracias a la mejora del nivel de vida. La imagen del Régimen se había visto dulcificada gracias al aperturismo y la nueva visión que se ofrecía de un país abierto al turismo, gracias a ministros como Manuel Fraga.

No hubo apenas resistencias gracias a la represión que en los últimos años era ejercida por el Tribunal de Orden Público (TOP). Solo a partir de los años sesenta, hubo cierto movimiento desde los distintos estamentos que reclamaba un cambio hacia la democracia, aunque en el fondo eran conscientes de que éste no se iba a producir hasta que no muriera Franco.

Desde el estamento político nunca hubo una verdadera oposición y los procuradores de las Cortes franquistas se esforzarán por agradecer al Régimen su posición de privilegio. Así cuando en 1969 Franco presenta a Juan Carlos de Borbón como su sucesor no hay ninguna voz crítica.

Boletín de Falanges UniversitariasBoletín de Falanges Universitarias

La única oposición política estaba en el exilio, sin embargo la activación de la industria de los años sesenta conlleva la reaparición de una clase obrera emergente, inexistente desde la Guerra Civil. Surge entonces Comisiones Obreras, bien introducida en el Sindicato Vertical. El activismo de sus fundadores desde la ilegalidad hace de ellos presa fácil de la represión policial en cuanto se perciben los efectos de su acción, con logros muy lentos en negociaciones y en los recién introducidos convenios colectivos.

La Universidad también escapará paulatinamente al control del estado y el SEU se irá apartando del Régimen hasta que se aprueba su disolución en 1965. El radicalismo franquista promueve las Falanges Universitarias, pero el movimiento de oposición desde la universidad ya era imparable por la multiplicación del número de alumnos y de profesores no controlados por el Movimiento. Inicialmente las demandas son en torno a la calidad de la enseñanza pero enseguida se pasa a criticar la falta de libertades y la represión.

Se promoverán las huelgas estudiantiles, fuertemente reprimidas, sobre todo en torno a los sucesos de Madrid de 1965 y la expulsión de profesores como Tierno Galván o López Aranguren que apoyaban al movimiento estudiantil.

Más grave resultará para los cimientos del Régimen la contestación que se hace desde el seno de la Iglesia, sobre todo después del Concilio Vaticano II (1962-65), iba a suponer el principio del fin del nacionalcatolicismo español. Esta contestación procede más desde la base que desde la Conferencia Episcopal creada en 1966, conscientes de la necesidad de cambio político potenciado por el desarrollo económico.

El vaciado de los seminarios y conventos, y la creciente secularización de sacerdotes y religiosos debe considerarse también como fenómeno tardío de este período en el que la base más dinámica de la Iglesia se enfrenta con el inmovilismo de la jerarquía, que en Zaragoza tuvo a uno de sus representantes más reaccionarios: el arzobispo Cantero.

Por entonces algunos sacerdotes toman la iniciativa de trabajar saltándose las directrices de las jerarquías, como sacerdotes obreros en Zaragoza. Éstos pronto serían vigilados de cerca por la Brigada Político Social (el mismo arzobispo reconocerá abiertamente que recibía información de la policía sobre sus sacerdotes). En 1969, para preparar la famosa Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes, se realiza una encuesta al clero en casi toda España: el 76,7% de los sacerdotes de la diócesis de Zaragoza menores de 30 años y el 55,5% de los menores de 40, manifiestan su preferencia por el socialismo.

Imagen paradigmática del éxodo ruralCartel de Eucaristía, publicación crítica de la Iglesia

Asociaciones católicas como la Juventud Obrera Católica (JOC) y la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) abandonan la ideología tradicional para acercarse a los postulados marxistas y ejercer una militancia clandestina contra el franquismo. Estas asociaciones también se extenderán por el medio rural con Juventud Agrícola y Rural Católica (JARC).

En pocos años pasamos pues de los multitudinarios congresos marianos (1954) y eucarísticos (1961) al apoyo mostrado en 1969 a las movilizaciones en el Metal, realizándose asambleas en los propios locales del Sindicato Vertical y, una vez prohibidas allí, en iglesias; o al caso extremo de contestación, con párrocos aragoneses como Domingo Laín participando en la guerrilla sudamericana.

En la etapa final del régimen, destaca la reacción a los movimientos estudiantiles de los años 1969 y 70, que se manifestarán con fuerza en Zaragoza capital, único foco universitario de la región. La declaración del estado de excepción en 1969 y el cierre de la Universidad de Zaragoza en 1970, ante la agitación estudiantil provocada por el Proceso de Burgos, serán en Aragón las últimas manifestaciones de gran calibre de la represión franquista.

Una de esas algaradas estudiantiles tuvo consecuencias nefastas en 1971. Fue la provocada por el Colectivo "Hoz y Martillo", grupo compuesto por cinco estudiantes universitarios que seguramente habría pasado desapercibido si no hubieran provocado un atentado con un final inesperado para ellos, la muerte del cónsul francés en Zaragoza, M. Roger Tur. Condenados en consejo de guerra a treinta años de reclusión, los componentes del Colectivo permanecieron seis años y medio en prisión, hasta que les fue concedido el indulto en 1977, después de que su puesta en libertad fuera reivindicada en varios encierros y manifestaciones.

Todo este movimiento contrasta con la multitudinaria recepción que se ofreció a Franco en la plaza del Pilar de Zaragoza en 1970. Esa visión propagandística, aunque también existía, era irreal ya que la sociedad civil verá surgir una multitud de asociaciones en las que se ven representadas todas las demandas sociales: pacifistas, ecologistas, feministas, movimientos vecinales... cualquier forma de lucha por las libertades y por la justicia social.

Portada del primer número de AndalánPortada del primer número de Andalán

Estas asociaciones serán los embriones de los grupos políticos ilegales que surgirán en estas fechas de ideología comunista y socialista. Citamos algunos de ellos: Organización Revolucionaria De Trabajadores (ORT), Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), Liga y Acción Comunista... Al final del Régimen estos pequeños grupos convergerán en otros unitarios con más fuerza como la Plataforma Democrática de Aragón (PDA) y la Junta Democrática de Aragón (JDA) que protagonizarán los primeros pasos de la transición a la democracia.

También hay varios caminos de toma de conciencia regional de los aragoneses. De una parte, la amenaza del trasvase del Ebro, ante la que reaccionan con viveza tanto las diversas organizaciones de la oposición democrática como los medios de prensa: Heraldo de Aragón, Aragón Exprés y sobre todo el semanario Andalán, creado en 1972 desde posiciones democráticas, regionalistas y claramente antifranquistas, sumándose a la presencia crítica del joven carlismo de Esfuerzo Común, para que se transforme mínimamente una estructura de prensa en Aragón que se mantuvo inmóvil durante 35 años. De otra, la actividad de José Antonio Labordeta y los demás cantautores aragoneses, que sintetizan didácticamente los principales problemas de la tierra.

La dictadura ya no es capaz de controlar a todos los ciudadanos y así, el Régimen tenía los días contados; los días que faltaban hasta el 20 de noviembre de 1975, cuando Franco moría en el palacio del Pardo en Madrid. En ese mismo momento comenzaba la transición hacia la democracia.

 

 

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