Sombra
Tema 4

Etapas: la autarquía (1945-1959)

Tras la derrota de las potencias del Eje en la II Guerra Mundial se inicia una época de grandes dificultades para el país. En la conferencia fundacional de la ONU en 1945, México, influido por el gran número de republicanos allí exiliados, vetará la entrada de España en la organización. Desde ese momento se suceden las condenas internacionales y la retirada de embajadas, sin embargo las esperanzas de una intervención internacional para sacar a Franco del poder pronto se desvanecen.

No solo se sufre el bloqueo político internacional. El más importante es el económico, ya que a España tampoco iban a llegar los planes de ayuda para la reconstrucción del país que sí llegaron a otros estados europeos. Así pues en Canfranc se vuelve a cerrar el paso internacional del ferrocarril de Somport y Aragón vuelve a quedar incomunicado con Europa.

Para esta reconstrucción se creará el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones, que en Aragón trabajarán especialmente en el nuevo Belchite, construido en 1954 cerca de las ruinas de la pequeña ciudad; también se acomete decididamente la reconstrucción de Teruel y Albarracín, declaradas ciudades mártires de la guerra civil y de lugares más pequeños como Rodén.

A este periodo de crisis se le conoce como la autarquía, un periodo en el que predomina la escasez, el hambre y las cartillas de racionamiento, como consecuencia de la trágica fractura de la guerra civil. La población aragonesa, que en 1940 ascendía a 1.058.806 personas, debió soportar involución de la actividad económica, que tardó más de una década en recuperar los niveles de renta anteriores a la guerra, continuando en sus bases económicas tradicionales.

La principal medida económica es la sustitución de la economía liberal y capitalista por otra nacional-sindicalista, según la cual se mantenía la propiedad privada, pero quedaba muy regulada por el estado, que debía garantizar la producción en sectores clave de la economía española. A través de la producción nacional se pretende lograr la autosuficiencia económica frente al exterior, para eso se crearon entidades estatales como el Servicio Nacional del Trigo para asegurar la producción agraria o el Instituto Nacional de Colonización, para la conversión en regadíos de la tierra anteriormente de secano.

En Aragón esta segunda entidad, dirigida muchos años por el ingeniero oscense Francisco de los Ríos Romero, tendrá una gran importancia, ya que además de la realización de las obras hidráulicas éstas debían acompañarse de la construcción de nuevos asentamientos a los que acudieron colonos que iban a atrabajar en los nuevos regadíos. Son los llamados poblados de colonización, que surgieron en las nuevas zonas regables de Bardenas en las Cinco Villas, los llanos de la Violada, Monegros y el Bajo Aragón. 28 nuevas poblaciones en total a las que acudieron un buen número de familias en una dificultosa coyuntura económica.

Otra entidad estatal básica creada en 1941 fue el Instituto Nacional de Industria (INI), organismo autónomo de carácter industrial y financiero que dependía del Ministerio de Industria y Energía, cuya misión era promover y gestionar con carácter de holding, y de acuerdo con la política económica, la creación, participación, adquisición y enajenación de empresas constituidas como sociedades anónimas.

La primera actuación directa en Aragón del holding se produce al constituirse al año siguiente la Empresa Nacional Calvo Sotelo (ENCASO, actualmente incorporada a ENDESA), para la fabricación de hidrocarburos durante el primer franquismo y la instalación de una de sus factorías en Andorra. Los combustibles sintéticos se convirtieron en un asunto prioritario de la política industrial de esos años.

Se aprovecharán al máximo los recursos energéticos, por lo que se incrementa la producción de lignito tanto en la cuenca turolense de Utrillas como en la zaragozana de Mequinenza-Fayón, que pasa de las 40.000 Tm. en los años de la República, a una media de 150.000 a lo largo de la década de los 40.

Posterior fue la creación de la Empresa Nacional de Electricidad, S.A. (ENDESA), una empresa pública creada en 1944 que tenía como fin social "la producción, transporte y suministro de energía eléctrica y cualquier otra operación relacionada directa e indirectamente con dicho objeto".

Por su parte el establecimiento de empresas como la Hidro Nitro convertirán a Monzón en uno de los centros industriales altoaragoneses, compitiendo con Sabiñánigo, donde destacaban Energía e Industrias Aragonesas, S.A. y Aluminio de Galicia, S.A.

El problema principal que surgió con el proteccionismo y la creación de las entidades estatales fue la imposición de los precios y la inexistencia de un libre mercado. Así pues, los productores no querían entregar sus productos a los precios fijados por el estado y acudían al mercado negro, al estraperlo, para vender a precios superiores. De esta corrupción se beneficiaron una minoría compuesta sobre todo por políticos y altos funcionarios del estado, mientras tanto la mayoría de la población tenía que sufrir el hambre y el racionamiento de los productos básicos. Solo una serie de medidas populistas aliviaban la situación de la población como la Obra Social 18 de Julio de asistencia médica o la Obra Sindical de Educación y Descanso, para las iniciativas culturales y de ocio.

Un sector económico que experimenta un alza notable durante los años de la guerra y de la posguerra es el textil. Si bien en 1936 sólo había en Zaragoza 400 telares (de los que más de la mitad se dedicaban a la producción de lonas y saquerío), la incidencia de la guerra civil fue decisiva en la expansión de este sector industrial, ya que con toda la industria textil catalana dentro de la zona controlada por la República, Zaragoza se convierte en el foco desde el que se abastecerá de telas de algodón al ejército franquista, mientras que desde Tarazona llegaban al frente mantas y otros géneros fabricados con lana.

Azucarera de ÉpilaAzucarera de Épila

Para la introducción del nuevo cultivo de las plantas textiles en Aragón es fundamental la Granja Agrícola de Zaragoza, especialmente el algodón en los regadíos. También el cultivo del lino y su posterior industrialización se desarrollan en la provincia de Zaragoza, cuya transformación se llevaría a cabo sobre todo en el Consorcio Agrícola Industrial Textil Aragonés, S.A. (CAITASA).

Son años también de auge del sector del calzado, que se desarrolla en localidades como Illueca y Brea de Aragón, donde se fabrican, con destino al Ejército, importantes contingentes. Otra industria en alza en estos años es la azucarera, que experimenta una fuerte expansión en la producción en los años cincuenta, pasándose de algo más de 30.000 Tm. anuales de azúcar en los años 40, a una cifra próxima a las 50.000 Tm.

Pese a todos estos datos positivos no querríamos dar la impresión de una buena situación económica. La realidad es que a finales de los cincuenta el gobierno autárquico había llevado al país a una situación crítica, con déficit en la balanza de pagos, una inflación disparada y sin divisas con las que pagar las importaciones.

La única solución era un cambio en la administración y en la política económica. Esta se producirá en 1957 con la entrada de los tecnócratas en el gobierno.

 

 

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